Batalla del Silaro

De Wikipedia, la enciclopedia libre
Saltar a: navegación, búsqueda
Batalla de Nola
Segunda Guerra Púnica
Second Punic War full-es.svg
Mapa que ilustra las campañas de la Segunda Guerra Púnica
Fecha 212 a. C.
Lugar río Sele, Italia
Resultado Victoria cartaginesa
Beligerantes
Cartago Roma
Comandantes
Aníbal Barca Marco Centenio Pénula
Fuerzas en combate
25.000 -30.000 16.000
Bajas
Moderadas (varios miles 15.000 muertos
1000 heridos o capturados

La Batalla del Silaro se libró en el año 212 a. C. entre el ejército cartaginés de Aníbal y una fuerza romana dirigida por el pretor Marco Centenio Pénula. Los cartagineses salieron victoriosos, destruyendo todo el ejército romano. Esta es una de las pocas batallas en las que los efectivos de Aníbal eran superiores a los de su oponente.

Situación estratégica[editar]

Aníbal había levantado el asedio de Capua después de combatir a dos ejércitos consulares romanos en la primera Batalla de Capua. Los cónsules romanos habían separado sus fuerzas, con Quinto Fulvio Flaco avanzando hacia Cumas mientras que Apio Claudio Pulcro marchaba hacia Lucania. No es seguro porqué lo habían hecho, quizá debido a que sus fuerzas todavía eran más numerosas que las del ejército de Aníbal, incluso después de las pérdidas sufridas en la batalla. Aníbal decidió seguir a Claudio.

Claudio logró eludir la persecución de Aníbal, pero un centurión, Marco Centenio Pénula, hizo un llamamiento al Senado romano para luchar independientemente contra Aníbal, aduciendo que con su conocimiento de Campania podría superar a los cartagineses. Sorprendentemente, su apelación fue concedida. Se le asignaron 8.000 soldados, posiblemente del ejército de Graco, y se instaló en Lucania. Para esta fuerza se añadió otra de 8.000 voluntarios de Campania, Lucania y Samnio. Aunque el cónsul Apio Claudio marchó con su propio ejército al oeste para unirse a su compañero, Centenio salió a perseguir Aníbal.

En Hispania, la situación permanecía estancada. Ni Escipiones ni Bárcidas adquirían ninguna ventaja decisiva. Mientras tanto, en Sicilia el Sitio de Siracusa continuaba. Hannón el Viejo se mantenía activo en Brucia.

La Batalla[editar]

Aunque Centenio era un valiente soldado, su generalato dejaba mucho que desear. Según Tito Livio, no tenía idea acerca del paradero del ejército cartaginés. Los exploradores de Aníbal fueron capaces de localizar al ejército romano incluso antes de que los romanos acamparan. Marco Centenio y sus fuerzas cayeron en una emboscada tendida por las fuerzas de Aníbal cuando estaban completamente en ruta. La causa romana se agravó por el hecho de que huyeran los aliados etruscos, lo que hizo cundir el pánico entre las filas. Aníbal rodeó al resto de los romanos y los aniquiló. A continuación, llevó el anillo de Marco en su dedo y trató de utilizarlo en nombre de Marco, pero fue en vano. Una vez más, los romanos mostraron su persistencia en la negativa a rendirse ante Aníbal. No obstante, el todavía invicto Aníbal se encontraba en la cima de su campaña. En términos de bajas causadas, esta batalla fue después de Cannas, la batalla en la que más bajas causó Aníbal a los romanos. Se dice que de los 16.000 hombres, sólo 1.000 sobrevivieron. Estos supervivientes fueron enviados a sumarse a las desgraciadas legiones de Cannas después de haber sido reclutadas.

Consecuencias[editar]

Tras la batalla, Aníbal decidió no perseguir al ejército de Claudio, en su lugar marchó hacia el este, a Apulia, donde un ejército romano bajo el pretor Cneo Fulvio Flaco operaba contra las ciudades aliadas de Cartago. Los ejércitos consulares se enfrentarían al de Aníbal en Capua. Hannón el Viejo quedó en Brucia.