Sitio de Sagunto

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Sitio de Sagunto
Segunda Guerra Púnica
Second Punic War full-es.svg
Mapa que ilustra las campañas de la Segunda Guerra Púnica.
Fecha 218 a. C.
Lugar Sagunto (Flag of Spain.svg España)
Coordenadas 39°40′37″N 0°16′48″O / 39.677, -0.28


Coordenadas: 39°40′37″N 0°16′48″O / 39.677, -0.28
Resultado Victoria cartaginesa
Beligerantes
Cartago Sagunto
Comandantes
Aníbal Barca Desconocido
Fuerzas en combate
23.000 11.000
Bajas
3100 Desconocidas

La población de la ciudad fue exterminada, dispersada o esclavizada.

El sitio de Sagunto fue una confrontación militar que tuvo lugar en el 218 a. C. entre los cartagineses, dirigidos por Aníbal Barca, y los saguntinos. Esta batalla se recuerda principalmente por haber sido el desencadenante de la Segunda Guerra Púnica.

Antecedentes[editar]

Después de que Aníbal fuera nombrado comandante supremo de los ejércitos cartagineses en Hispania (221 a. C.) a la temprana edad de 26 años, pasó dos años madurando planes para llevar adelante sus preparativos para garantizar el poder de Cartago en el mar Mediterráneo. Debía todavía aprender las características de los hombres a los que tenía que hacer frente. Los romanos pensaban que aquel joven general no supondría un problema grave, y que no requería un esfuerzo especial. Hicieron tan poco caso de Aníbal que dirigieron su atención a los ilirios, que habían comenzado una revuelta. Los romanos ni siquiera reaccionaron cuando llegaron noticias de que Aníbal había puesto bajo asedio a Sagunto, en el sudeste ibérico.

Aníbal había roto el tratado establecido tras la Primera Guerra Púnica. Aquí Aníbal hizo algo no muy diferente a lo que hizo la República romana cuando se anexionó Cerdeña, pues también se le prohibía explícitamente hacerlo, ya que Sagunto era una ciudad aliada con Roma. En el plan de Aníbal, la conquista de Sagunto es fundamental. La ciudad era una de las más fortificadas de la zona y no era buena idea dejar esa ciudad en manos de enemigos. Aníbal también esperaba que con el saqueo mantendría contento a su ejército (en su mayoría mercenarios del norte de África, Iberia y la Galia). Las riquezas de la ciudad también servían para ser mostradas ante los ojos de sus opositores políticos a su vuelta a Cartago.

El asedio[editar]

Durante el asalto a Sagunto, Aníbal sufrió algunas pérdidas debido a las amplias fortificaciones y la tenacidad de la defensa de los saguntinos, pero sus tropas asaltaron y destruyeron las defensas de la ciudad. Los saguntinos solicitaron la ayuda de Roma, pero no obtuvieron respuesta. En el 218 a. C., después de ocho meses de cerco, las últimas defensas saguntinas fueron finalmente rebasadas. Esto marcó el inicio de la Segunda Guerra Púnica. Aníbal disponía ahora de una base desde la que podía suministrar a sus fuerzas alimentos y más tropas. Este fue uno de los primeros errores que los romanos cometieron en la Segunda Guerra Púnica: si hubieran ido en socorro de Sagunto contra Aníbal, en lugar de combatir la revuelta iliria, podrían haber reforzado la ciudad y detenido a Aníbal antes de que cruzara los Pirineos.

Consecuencias[editar]

Después del sitio, Aníbal trató de obtener el apoyo del Senado cartaginés. El Senado (controlado por un sector relativamente favorable a los romanos encabezados por Hannón el Grande) no solía estar de acuerdo con Aníbal y sus métodos de hacer la guerra, y nunca le dio apoyo completo e incondicional, incluso cuando estaba a punto de lograr la victoria absoluta a sólo 8 km de Roma. No obstante, en este episodio Aníbal fue capaz de obtener un limitado apoyo que le permitió trasladarse a Qart Hadasht, donde se reunió con sus hombres y les informó de sus ambiciosas intenciones. Brevemente, Aníbal emprendió una peregrinación religiosa antes de comenzar su marcha hacia los Pirineos, los Alpes y la propia Roma. La siguiente fase de la guerra se caracterizó por una extraordinaria racha cartaginesa de victorias en Trebia, el lago Trasimeno y, sobre todo, en la batalla de Cannas.

El sitio de Sagunto en la literatura[editar]

Existen varias adaptaciones literarias de este episodio histórico. La primera fue una novela de Vicente Blasco Ibáñez, Sónnica la cortesana (1901), donde el autor valenciano narra el asedio cartaginés a través de las experiencias de un viajero griego que arriba a la ciudad poco antes del ataque. El conflicto también aparece mencionado en la obra Africanus: el hijo del cónsul (2008) de Santiago Posteguillo, aunque con mayor brevedad. Otro autor valenciano, Javier Pellicer, ha tratado extensamente el sitio en su novela El espíritu del lince (2012), con la novedad que en este caso el protagonista es un guerrero íbero.

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