Toro Farnesio

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La escultura en el Museo Arqueológico de Nápoles.
El fresco de la Casa de los Vettii.
Grabados semejantes a este, datado en el año 1633, popularizaron la imagen.


Toro Farnesio es la denominación historiográfica de la mayor escultura en bulto redondo de la antigüedad clásica que ha llegado hasta la actualidad (más de cuatro metros de altura y más de tres metros de lado en la base, con un peso de 24 toneladas).[1]

Tema[editar]

Su tema es el suplicio de Dirce, a la que los hijos de Antíope (Anfión y Zeto, deseando vengar las ofensas a su madre) ataron a un toro salvaje que la arrastró hasta matarla.

Composición[editar]

La composición es piramidal, dentro de la que se establecen líneas helicoidales de tensión ascendente sobre una base paisajística (o "fondo alejandrino", al ser característica de la denominada escuela alejandrina de la escultura helenística, frente al "fondo ático" o neoático). Las figuras secundarias (un perro, un niño y una segunda figura femenina -que representa posiblemente a Antíope-) han sido identificadas a veces como adiciones posteriores.[2]


Hallazgo y traslado[editar]

Según Vasari,[3] fue encontrada en el año 1546 en las Termas de Caracalla de Roma durante las excavaciones encargadas por el papa Pablo III con la esperanza de encontrar esculturas antiguas que adornaran su residencia familiar (el Palacio Farnesio), donde se usó como fuente. Fue restaurada de forma muy intervencionista, bajo la supervisión de Miguel Ángel por el escultor milanés Giobattista Bianchi, que añadió la cabeza del toro, la parte superior de la figura de Dirce y gran parte de las de los hermanos.[4]

Luis XIV quiso comprarla, en vano. Heredada por Isabel de Farnesio (segunda mujer de Felipe V de España), fue trasladada en 1786 por su nieto Fernando a su reino de Nápoles. Se volvió a restaurar y se instaló en la Villa Reale. Desde 1828 se encuentra con el resto de la "colección Farnesio" en el Museo Arqueológico Nacional de Nápoles.


La escultura en la Antigüedad[editar]

Se identificó inicialmente como la escultura a la que se refirió Plinio el Viejo en su Naturalis Historia,[5] que fue tallada en un sólo bloque de mármol por los escultores Apolonio de Tralles y su hermano Taurisco, de la escuela de Rodas (ca. 130 a. C.); y fue llevada a Roma desde la isla griega de Rodas como parte de la fabulosa colección de arte y esculturas propiedad de Gayo Asinio Polión, un político romano de finales del siglo I a. C., que las exhibía en su famosa biblioteca (no debe confundirse con los Hortii Asiniani).[6] En algún momento fue expuesta en la Domus Aurea. La obra fue muy estimada e imitada, existiendo un fresco pompeyano con la misma composición (en la Casa de los Vettii) y varios mosaicos (hallados en Écija, Sagunto y Pola).[7]

Actualmente se considera que muy probablemente la escultura hallada en las Termas de Caracalla no es el original griego, sino una versión romana tardía y muy restaurada, con adiciones que desvirtuarían la composición inicial; aunque se sigue apreciando el fuerte dinamismo que proporciona la forma serpentinata y el gran realismo animalístico.[8]

Juicios de autores modernos[editar]

Federico Zuccaro la describió como maraviglioso monte di marmo.[9]

Charles de Brosses:

Aquí la acción, las expresiones, las actitudes, son de gran fogosidad y de un gran estilo griego; la ejecución tiene, por lo demás, algo de rudeza y de grosería que desagrada. Si se la coloca en la primera clase de las esculturas antiguas es más bien por el tamaño de la obra y por su ejecución prodigiosa que por cualquier otra razón.[10]

Francesco Milizia:

También este mármol está bien trabajado. Pero el que no se deje seducir de la magnitud, ni de la multiplicidad de las figuras, ni del artificio de la mano en gran parte moderna, estimará poco una obra de expresión confusa y enigmática a lo menos para nosotros. ¿Qué será pues de tantos grupos antiguos y tantos mausoleos modernos?[11]

Notas[editar]

  1. Mayores dimensiones debieron tener otras esculturas que se no se han conservado (como el Coloso de Rodas, el Coloso de Nerón, el Zeus de Olimpia o la Atenea crisoelefantina) o de las que se conservan fragmentos, como el Coloso de Constantino. Véase Acrolito, criselefantino, coloso.
  2. Escultura helenística en Artespaña.
  3. Vite, tomo VI, pg. 263 (citado por Johann Joachim Winckelmann, Essays on the philosophy and history of art, pg. 498).
  4. Octavian Blewitt, Handbook for travellers in southern Italy, 1853, pg. 173; Webster's Online Dictionary; Dictionary of Phrase and Fable, E. Cobham Brewer, 1894.
  5. XXXVI, 33-34.

    (33) Pollio Asinius, ut fuit acris vehementiae, sic quoque spectari monumenta sua voluit. in iis sunt Centauri Nymphas gerentes Arcesilae, Thespiades Cleomenis, Oceanus et Iuppiter Heniochi, Appiades Stephani, Hermerotes Taurisci, non caelatoris illius, sed Tralliani, Iuppiter hospitalis Papyli, Praxitelis discipuli,

    (34) Zethus et Amphion ac Dirce et taurus vinculumque ex eodem lapide, a Rhodo advecta opera Apollonii et Taurisci. parentum hi certamen de se fecere, Menecraten videri professi, sed esse naturalem Artemidorum. eodem loco Liber pater Eutychidis laudatur, ad Octaviae vero porticum Apollo Philisci Rhodii in delubro suo, item Latona et Diana et Musae novem et alter Apollo nudus.

  6. Bibliotheca Asinii Pollionis y Horti Asiniani, en Samuel Ball Platner y Thomas Ashby, A Topographical Dictionary of Ancient Rome, London: Humphrey Milford, Oxford University Press, 1929.
  7. José María Blázquez, Mosaicos romanos de Sevilla, Granada, Cádiz y Murcia, CSIC, 1982, ISBN 8400052439.
  8. Ficha en Artehistoria
  9. L'Idea de pittori, scultori et architetti, Torino: Agostino Disserolio, 1607.
  10. Citado en Artehistoria, op. cit.
  11. Arte de saber ver en las bellas artes del diseño, edición de Garriga y Aguasvivas, 1823, pg. 9.

Enlaces externos[editar]