Serranía del Aguaragüe

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La serranía del Aguaragüe se encuentra en la Provincia del Gran Chaco ubicado en el departamento de Tarija, en el extremo sur de Bolivia. Como su relieve se sobresale dentro de la llanura chaqueña, goza de una amplia distribución en flora y fauna, por lo que fue declarada Parque Nacional y Área Natural de Manejo Integrado Serranía del Aguaragüe a través de la Ley 2083 del 20 de abril de 2000, declaración que es compartida por los departamentos de Tarija y Chuquisaca. En las faldas de la serranía, se encuentran los pueblos de Tacuarembó, Acae, Guiraputuqui, Pirití, entre otros. Es considerada el segundo cerro rico (en alusión al Cerro Rico de Potosí) porque el país depende principalmente de lo que pueda salir de sus faldas en materia de hidrocarburos.

Vista de la Serranía del Aguaragüe

Geografía[editar]

La serranía abarca desde el sur del Departamento de Chuquisaca hasta el sur del Departamento de Tarija. Tiene una extensión de 1.083 Km² con una longitud de 110 Km por 10 Km de ancho aproximadamente. Posee montañas que superan los 3000 msnm.

Etimología[editar]

Aguaragüe significa en guaraní "pelo de zorro".

Flora y Fauna[editar]

Entre las especies más representativas de flora tenemos: el cedro, lapacho rosado, roble, lapacho amarillo, tipa blanca, quebracho colorado, orco quebracho, palo blanco, tipa colorada, pacara, laurel y palo borracho.

La rica fauna tiene como característica a: el oso hormiguero, el oso melero, el tejón, el zorro, el tigre o jaguar, gatos menores, la charata, la chuña y las pavas de monte.

Así mismo, hay quirquincho bola, el peludo, la mulita, el chancho de monte, el pecarí de collar y el oso bandera.

Amenaza[editar]

A pesar de gozar del status de área protegida, la serranía del Aguaragüe se encuentra en franca depravación sistemática, a la vista de las autoridades sin que puedan impedirlo. Los dos principales problemas que enfrenta el parque son: la actividad hidrocarburífera y la quema.

La actividad hidrocarburífera causa muchos impactos negativos como los vertidos de petróleo que van a los arroyos contaminan y dañan los ecosistemas, fauna, flora, aguas superficiales y subterráneas.

La quema es otra amenaza fuerte, donde año tras año se han quemado grandes extensiones de bosques arrasando con diversas especies. En octubre de 2009 un incendio sin precedentes arrasó con cerca de 10 000 ha de su vegetación.

Asimismo, otras amenazas presentes son las prácticas agrícolas y pecuarias de autoconsumo, la extracción ilegal y selectiva de madera, las prácticas de caza furtiva, la comercialización de especies y la ganadería extensiva.