Plutocracia

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José Pardo Barreda y Manuel Candamo, dos de los principales miembros de los Los veinticuatro amigos, grupo de oligarquía que gobernó el Perú durante la época aristocrática.

Plutocracia (del griego πλουτοκρατία, ploutos 'riqueza' y kratos 'poder') es una forma de oligarquía en la que una sociedad está gobernada o controlada por la minoría formada por los miembros más ricos de la misma. El primer uso conocido del término se debe a Jenofonte.[1] Al contrario que otros sistemas como la democracia, el capitalismo, el socialismo o el anarquismo, la plutocracia no está fundamentada en ninguna teoría de filosofía política. El concepto es habitualmente empleado en un sentido peyorativo,[2] para prevenir de los riesgos de un sistema de gobierno excesivamente influenciado por los estratos más acaudalados de una sociedad. En ese sentido, la plutocracia se presenta como una síntesis crítica que se hace a la democracia, al sufragio universal y al parlamentarismo, cuyo funcionamiento puede verse excesivamente distorsionado por los miembros más ricos de una sociedad.[3] [4]

Concepto[editar]

En su visión clásica, la plutocracia suele considerarse un tipo de oligarquía. Esto viene promovido por las experiencias en algunas ciudades-estado de la Grecia clásica (Corinto y Tebas, y en algunas fases de su historia, Atenas),[5] la República Romana de 300 a 146 a.C,[6] la antigua Cartago,[7] o algunas ciudades-estado de Italia medieval (Génova, Venecia y Florencia).[8] En dichos casos, las élites económicas pudieron ejercer un papel desproporcionado o ejercer un control absoluto del poder político o social. Además, en muchos casos (Roma, Corinto o Venecia, por ejemplo) las élites limitaban el acceso a la representación política de los habitantes de dichos estados vinculando el mismo a unos requisitos mínimos de riqueza.

Sin embargo, la plutocracia no debe confundirse por regla general con sistemas donde el ejercicio de la ciudadanía está vinculado a una riqueza mínima. Por ejemplo, en los sufragios censitarios se exige una contribución mínima a las finanzas públicas (censo) para poder votar, pero estos sistemas no son plutocráticos a priori porque las contribuciones no pasan necesariamente a fomentar únicamente los intereses de las clases plutocráticas. Tal era el caso, por ejemplo, del Reino Unido antes de 1828: el sufragio estaba restringido únicamente a ciudadanos con una renta anual mínima, pero las elecciones conducían a un sistema representativo articulado en torno a partidos cuyos objetivos políticos no eran necesariamente los de satisfacer los intereses de los ciudadanos más ricos.[9]

Aunque no de manera exclusiva, la plutocracia suele conformarse en regímenes representativos, cumpliendo las siguientes características generales:

  • La representación atiende únicamente a aquellos que le apoyaron, no ateniéndose al mandato de la voluntad general. Los apoyos son las élites económicas, esto es, los plutócratas.
  • Existe la posibilidad de que el mandatario sea revocado en cualquier momento por voluntad de los plutócratas.
  • Existe la responsabilidad del mandatario ante aquellos que le apoyaron, con obligación de rendir cuentas de su gestión.
  • El carácter limitado y explícito de los poderes de los que dispone el mandatario estará sometido a instrucciones vinculantes de los plutócratas.

Se trata pues de un tipo de mandato imperativo y vinculante que establece un nexo de unión inmediata entre plutócratas y mandatario. Esta estructura suele aparecer en aquellos sistemas de gobierno en los que aquellos que ostentan el poder político y legislativo son ordenados por el poder económico.

Historia[editar]

La primera mención histórica del término plutocracia se encuentra en Jenofonte, en referencia a la situación política existente en Atenas previa a las reformas de Solón. Los hippeis (caballeros), dueños de la mayor parte de las tierras y esclavos, habían controlado el proceso político en Atenas, imponiendo medidas destinadas a excluir a las clases bajas del gobierno de la ciudad y gobernando exclusivamente para su beneficio. Sus políticas, que incluían la esclavización de ciudadanos que no pudieran hacer frente a sus deudas, causaron una serie de crisis políticas que culminaron con las reformas de Solón, que garantizaron el voto de todos los ciudadanos independientemente de sus ingresos, límites estrictos para la elección de magistrados e incluso que algunos cargos públicos fueran asignados de forma aleatoria entre los ciudadanos para inhibir los efectos de la plutocracia.[10] De manera similar, entre el 133 a. C. y el 123 a. C. los Gracos protagonizaron una brutal revolución contra la plutocracia de Roma.[11] Jenofonote, y posteriormente otros escritores griegos como Tucídides, veían la plutocracia como una fuente de inestabilidad política, y sus escritos sobre el tema siempre iban encaminados a prevenir la aparición de tal sistema.[12] Sin embargo, para Tucídides la plutocracia nunca aparecería como un sistema político alternativo a la democracia o la aristocracia, sino como una corrupción de tales sistemas, inestable y desvirtuada, y muy ligada a la oligarquía.[13] Particularmente, Tucídides y Jenofonte señalaban que los plutócratas tienden a ignorar los intereses del estado, la responsabilidad social y los problemas políticos, empleando el poder para su propio beneficio. Esto conducía a conflictos sociales, hedonismo y decadencia. Tucídides y Séneca argumentaban que inevitablemente la plutocracia sería abolida en una revolución, llevando a la monarquía.[14]

A lo largo de la historia, pensadores políticos como Winston Churchill, Alexis de Tocqueville, Juan Donoso Cortés o Noam Chomsky han igualmente condenado la plutocracia por centrarse únicamente en los intereses del poder económico, ignorando los intereses de la sociedad y del estado.[15] [16]

En el mundo moderno la plutocracia no suele manifestarse de forma directa como lo hiciera en la antigüedad clásica, donde el gobierno estaba ejercido directamente por los plutócratas. No obstante, la existencia de tendencias plutocráticas en las modernas democracias liberales es un tema habitualmente debatido, y suele manifestarse en la sugerencia de que determinados grupos de presión como pudieran ser grupos empresariales ejercen una influencia desmedida en le proceso político. Esto no debe ser confundido con otras formas de oligarquía que pudieran estar presentes en dichos regímenes. Por ejemplo, el control de los medios de comunicación por parte de unos pocos puede llevar a una distorsión más específica del proceso electoral, de modo que los medios son un elemento vital en unas elecciones (ver oclocracia). Ciertos grupos sostienen que la crítica a la situación del momento o a una agenda concreta tiende a ser ocultada a través de grupos mediáticos para así proteger sus propios intereses.[17] Los partidarios contestan que la libertad de expresión hace posible tanto para las organizaciones lucrativas como para las sin ánimo de lucro debatir estas cuestiones. Argumentan que la cobertura mediática en las democracias simplemente refleja las preferencias del público, y no supone censura. Marxistas,[18] socialistas[19] y anarquistas[20] sostienen que las democracias liberales son parte integrante del sistema capitalista, además de que se basan en la división en clases sociales y no son plenamente democráticas o participativas. Es una democracia burguesa donde sólo los más poderosos mandan. A causa de esto es vista como un sistema desigual que funciona de modo que facilita la explotación económica. Por el contrario, para Vilfredo Pareto la plutocracia dominante no es tanto el gobierno de los hombres de negocios como el gobierno de los políticos expoliadores que apelan al poder público para su beneficio personal.[21] Si la minoría dominante en realidad es un conjunto de grupos cuyos intereses por momentos divergen, la competencia política puede en ciertas circunstancias inducir a los líderes a buscar el apoyo de la mayoría promoviendo los intereses de ésta.

Plutocracia y financiación de partidos[editar]

Una forma común de plutocracia hoy día podría venir motivada por la financiación irregular de partidos. Ésta puede provocar que en una partitocracia o democracia, alrededor del poder estatal se forme un holding empresarial o fáctico que, tras financiar partidos y medios de comunicación, obligue a realizar un clientelismo político, la mayoría de las veces mediante una legislación favoritista.

Según la nomenclatura estadounidense existe en la financiación de partidos hay una distinción relativamente importante en cuanto al tipo de dinero utilizado:[22]

Por un lado el «dinero duro» (hard money), los fondos provenientes de contribuciones reguladas por la Ley Federal de Campañas Electorales (Federal Election Campaign Act) que establece límites a las contribuciones que pueden hacer los individuos, los partidos políticos y los Comités de Acción Política (Political Action Comitees o PACs), que son organizaciones formadas específicamente para recaudar fondos destinados a las campañas. Las corporaciones y los sindicatos no pueden hacer contribuciones directas a los candidatos pero pueden constituir Comités que recaudan contribuciones de sus empleados o asociados. Si bien lo que un Comité de Acción Política puede darle a un candidato de un modo directo para su elección suele estar limitado pero estos Comités pueden gastar una cantidad ilimitada de dinero en aportes que no van directamente al candidato pero se invierten en campañas que abogan en pro —o en contra— de determinados candidatos.

Por otro lado, el «dinero blando» (soft money), que proviene de contribuciones que no están reguladas por la mencionada ley. No hay límite para las contribuciones que cualquier institución puede hacer al Comité Nacional de un partido político. Si bien, teóricamente, este dinero no puede ser empleado para inducir a la ciudadanía a votar en favor —o en contra— de determinado candidato, los partidos políticos eluden de un modo muy sencillo esta restricción con promociones publicitarias que evitan cuidadosamente frases tales como «Vote a...» o «No vote por...», pero realizan demagogia.

Finalmente, hay una categoría adicional de dinero político masivo que es aportado por instituciones tales como, por ejemplo, la Cámara de Comercio, y que se gasta en publicidad específica sobre temas puntuales. Se critica argumentando que incurre en la ficción de suponer que estas campañas no promueven directamente una determinada candidatura pero cualquier político, con tan sólo posicionar su discurso en línea con el tema publicitado, se beneficia directamente de la promoción.

Situación actual[editar]

Actualmente intelectuales como el escritor fallecido José Saramago,[23] el economista Manuel Bartlett[24] o la profesora Alejandra Salas-Porras[25] hablan de la existencia en varios países de un régimen de plutocracia. Destacamos:

  • En México Manuel Bartlett, quien fuera Secretario de Gobernación afirmó: En este punto del tiempo, México es una plutocracia.[24] Actualmente en dicho país la actividad social parece estar condicionada entre el ordenamiento impuesto por Washington y el poder de holdings empresariales que en el ámbito del mercado que exhiben posiciones monopolistas u oligopolistas en algunos segmentos de productos y servicios básicos (teléfonos, cemento (Cemex), cerveza (Grupo Modelo), harina) o son grandes accionistas de medios de comunicación (Azcárraga y Televisa, que acaparan un 70% de la audiencia de televisión, prensa y radio en dicho país).[25] [26]
  • En Estados Unidos algunos economistas como Paul Krugman, ganador del Premio Nobel de Economía, han denunciado la supuesta existencia de dicho régimen.[27] La Reforma de la Financiación de Campañas, que se lleva a cabo en Estados Unidos, es un intento por corregir estos problemas aunque existen dentro de los propios defensores del proyecto numerosos disidentes en cuanto al texto redactado. Marty Jezer, miembro fundador del Working Group on Electoral Democracy de EE.UU., ha estado promoviendo enérgicamente una intensa campaña al respecto afirmando:[28]

El dinero es el mayor determinante de la influencia y del éxito político. El dinero determina qué candidatos estarán en condiciones de impulsar campañas efectivas e influencia cuales candidatos ganarán los puestos electivos. El dinero también determina los parámetros del debate público: qué cuestiones se pondrán sobre el tapete, en qué marco aparecerán, y cómo se diseñará la legislación. El dinero permite que ricos y poderosos grupos de interés influencien las elecciones y dominen el proceso legislativo.

Marty Jezer, "Money in Elections", artículo del Washington Times, 2005.
Es notorio como aquellas empresas que tienen intereses especiales en determinadas cuestiones legislativas aportaron gruesas sumas de dinero en la campaña.[29] Sin embargo, el economista norteamericano Steven Levitt y el periodista Stephen J. Dubner afirman en su libro Freakonomics que los gastos de campaña no son garantía de éxito electoral:

Un candidato ganador puede reducir sus gastos en la mitad y perder solamente el 1% de sus votos. Mientras tanto, un candidato perdedor que doble sus gastos puede esperar un aumento de sus votos en ese mismo 1%.

Steven Levitt y Stephen J. Dubner, Freakonomics, 2005.
  • En Europa el poder financiero europeo y mundial y su influencia a través de la troika (FMI, BCE y Comisión Europea) habrían instaurado una oligarquía plutocrática en Europa que se habría mostrado de manera palpable durante la crisis del euro y la Gran recesión cuando se postergaría las demandas sociales, la lucha contra los paraísos fiscales, el control de la banca, la tasa Tobin y cualquier otra medida que pudiera poner límites a 'establisment' financiero en exclusivo beneficio del poder bancario.[42] [43]

Véase también[editar]

Referencias[editar]

Bibliografía[editar]

  • Departamento de Derecho público y Área de Derecho Constitucional de la Universidad Pablo de Olavide, segundo de la Licenciatura en Derecho y LADE. Materiales Docentes de Derecho Constitucional II, 2006.
  • Pedro Guevara, Democracia multirepresentativa. La selección aleatoria de representantes.
  • Offe Y Schmitter, Las paradojas y los dilemas de la democracia liberal, 1995.
  • Jean Jacques-Rousseau, El Contrato Social, 1969.
  • Noam Chomsky, Hegemonía o Supervivencia ISBN 84-666-1466-4, 2004.

Notas al pie[editar]

  1. José Fernández Santillán, Norberto Bobbio, Norberto Bobbio: El filósofo y la política. Antología 2ed., Fondo de Cultura Económica, México, 2002.
  2. "The study of attitudes is reasonably easy [...] it's concluded that for roughly 70% of the population - the lower 70% on the wealth/income scale - they have no influence on policy whatsoever. They're effectively disenfranchised. As you move up the wealth/income ladder, you get a little bit more influence on policy. When you get to the top, which is maybe a tenth of one percent, people essentially get what they want, i.e. they determine the policy. So the proper term for that is not democracy; it's plutocracy." Extract from the transcript of a speech delivered by Noam Chomsky in Bonn, Germany, at DW Global Media Forum, 15 August 2013.
  3. Fiske, Edward B.; Mallison, Jane; Hatcher, David (2009). Fiske 250 words every high school freshman needs to know. Naperville, Ill.: Sourcebooks. p. 250. ISBN 1402218400. 
  4. Coates, ed. by Colin M. (2006). Majesty in Canada: essays on the role of royalty. Toronto: Dundurn. p. 119. ISBN 1550025864. 
  5. Pomerleau, Wayne P. Twelve Great Philosophers: a historical introduction to human nature. Rowman & Littlefield, 1997.
  6. Aureo Yepez Castillo. Roma. Universidad Catolica Andres Bello, 1995.
  7. Catálogo histórico y bibliográfico de la Exposición Internacional de Barcelona. Ed. Duque de Berwick y Alba, Real Academia de la Historia, 1931.[1]
  8. Tierney, Brian. Western Europe in the Middle Ages, 300-1475. New York: Knopf, 1970.
  9. Liddington, Jill. Vanishing for the Vote: Suffrage, Citizenship and the Battle for the Census. 2014.
  10. Pedro Guevara, Democracia multirepresentativa: la selección aleatoria de representantes.
  11. Jose María Blázquez Martínez. Los Gracos: una gran revolución contra la plutocracia de Roma José María Blázquez Martínez. Los Gracos: una gran revolución contra la plutocracia de Roma.
  12. Ryan, Alan. On Politics: A History of Political Thought-From Herodotus to the Present. WW Norton & Company, 2013.
  13. Ryan, Alan. On Politics: A History of Political Thought-From Herodotus to the Present. WW Norton & Company, 2013.
  14. Ryan, Alan. On Politics: A History of Political Thought-From Herodotus to the Present. WW Norton & Company, 2013.
  15. Viereck, Peter (2006). Conservative thinkers: from John Adams to Winston Churchill. New Brunswick, New Jersey: Transaction Publishers. pp. 19-68. ISBN 1412805260. 
  16. Toupin, Alexis de Tocqueville; edited by Roger Boesche; translated by James; Boesche, Roger (1985). Selected letters on politics and society. Berkeley: University of California Press. pp. 197-198. ISBN 0520057511. 
  17. ¿Qué hace que los medios convencionales sean convencionales?, Noam Chomsky.
  18. Formación marxista. Democracia burguesa y democracia obrera.
  19. Socialismo s.XXI. Capitalismo Vs. Socialismo.
  20. Colectivo Libertario Oveja Negra. ¿Qué es el anarquismo?
  21. Robert Dahl. La democracia y sus críticos.
  22. Édgar Hugo Rojas Figueroa. EU: La plutocracia detrás de la democracia.
  23. «Vivimos en una plutocracia, un gobierno de los ricos». Entrevista a José Saramago por Verónica Abdala.
  24. a b Mientras la paciencia mexicana parece agotada frente al modelo económico, América latina mira con distancia los comicios del domingo. Artículo de Oscar Raúl Cardoso, periodista, analista internacional y licenciado en filosofía.
  25. a b Estudio: Los grupos mexicanos y coreanos ante el desmantelamiento del Estado. Trabajo de la profesora Alejandra Salas-Porras de la Universidad Complutense de Madrid.
  26. Mientras la paciencia mexicana parece agotada frente al modelo económico, América latina mira con distancia los comicios del domingo. Artículo de Óscar Raúl Cardoso, periodista, analista internacional y licenciado en filosofía.
  27. Luis Sebastián, catedrático de economía de ESADE.
  28. Marty Jezer, "Money in Elections" en The World and I — publicación mensual del Washington Times, agosto de 1996. Los escritos de M.Jezer pueden consultarse, en [2]
  29. Cf. Oficina del Censo de los EE.UU (U.S. Census Bureau), "Current Population Reports, P60-209, Money Income in the United States" 1999, U.S. Government Printing Office, Washington, DC, 2000, Tabla 2 y "Resident Population Estimates of the United States by Sex, Race, and Hispanic Origin," de la misma fuente, 27 de septiembre de 2000
  30. El Mundo, El PSOE utilizó las cajas de ahorro sevillanas para enriquecer a un protegido de Manuel Chaves. Denuncia del ex secretario de Finanzas del partido en Andalucía.
  31. El Mundo, Jesús de Polanco: el editor del poder.
  32. Sogecable responde a la llamada del PSOE y pide al Gobierno que Canal+ emita siempre en abierto. Artículo de Libertad Digital: Denuncia del eurodiputado del PP ante el Parlamento de Estrasburgo.
  33. CC y PSOE prorrogan a Sogecable el contrato de la Televisión Canaria y el PP anuncia que lo impugnará. Artículo de Libertad Digital.
  34. El PSOE logra que también la BBK le perdone otros 21 millones de deuda. La caja vizcaína secunda el ejemplo de la Caixa y el Santander y condona impagados desde los 80 tanto del PSE como de Euskadiko Ezkerra. El Mundo: Investigación del Tribunal de Cuentas.
  35. El Mundo, La Caixa también perdonó 2,7 millones de euros a ERC con el tripartito ya en el poder Caso José Montilla, investigación del Tribunal de Cuentas.
  36. El Mundo, Montilla desvincula la deuda del PSC con la Caixa de la OPA de Gas Natural sobre Endesa, investigación del Tribunal de Cuentas.
  37. El PP gana peso en el consejo de Caja Madrid. El Mundo.
  38. Zapatero pregunta al PP «por qué tiene tanto interés en defender a quien hoy está al frente de Endesa», artículo de Europa Press, José Luis Rodríguez Zapatero, presidente de España.
  39. PP y PSOE justifican el perdón de deudas con los bancos como una práctica usual. Artículo de El País: Investigación del Tribunal de Cuentas.
  40. El PP frena la reforma de la financiación de partidos al afectar a la fundación de Aznar. Artículo de ElComercioDigital.com.
  41. El PP frena la reforma de la financiación de partidos porque incluye la fiscalización de las fundaciones. Artículo de El Heraldo.
  42. [http://web.archive.org/web/http://www.diarioprogresista.es/plutocracia-30770.htm El G-20 y la Unión Europea se mandataron a sí mismos para luchar, erradicar, extinguir los paraísos fiscales en todo el mundo. No es verdad, son brindis al sol, cantos de sirena, promesas de cara a la galería. Nada de nada. Antonio Miguel Carmona, Diario Progresista, 25/5/2013
  43. Plutocracia europea, David Serquera, Colectivo Burbuja, 24/9/2012

Enlaces externos[editar]