Ir al contenido

Pueblos indígenas de Estados Unidos

De Wikipedia, la enciclopedia libre

Los pueblos nativos de los Estados Unidos (en inglés: Native Americans) son los primeros ocupantes del continente americano que han vivido en el territorio de los Estados Unidos y son reconocidos por la Oficina del Censo como uno de los pueblos autóctonos de los Estados Unidos (en inglés: Native Americans o Indigenous Americans), categoría que incluye también a los inuit de Alaska y a los nativos oceánicos de Hawái, las Islas Marianas y Samoa Americana.

Según el censo de 2020, aproximadamente 9,7 millones de personas se identificaron como amerindias o nativas de Alaska (cerca del 2,9 % de la población), de las cuales 3 727 135 (1,1 %) lo hicieron sin combinación con otra categoría étnica.[1][2] En Estados Unidos, instituciones públicas como la Oficina del Censo e instituciones privadas como la Academia de Artes y Ciencias Cinematográficas reconocen la autoidentificación desde el año 2000, por lo que desde entonces cualquiera puede llamarse a sí mismo indígena.[3][4]

La llegada de los europeos a América del Norte a partir del siglo xvi provocó importantes consecuencias para los amerindios: su número se desplomó a causa de las enfermedades, las guerras y los malos tratos. Su modo de vida y su cultura sufrieron profundas transformaciones. Con el avance de la «Frontera» y la colonización, perdieron la mayor parte de su territorio y algunos fueron confinados en reservas. Su situación demográfica, social y económica se deterioró de forma continua. Desde la década de 1970, la comunidad amerindia experimenta un cierto renacimiento: su población aumenta, la pobreza retrocede lentamente y las tradiciones reviven. No obstante, aunque los amerindios fueron reconocidos como ciudadanos de pleno derecho por la Indian Citizenship Act de 1924, algunos siguen estando al margen del desarrollo estadounidense.

Comanches cazando bisontes, por George Catlin.

Denominación

[editar]

Con los trabajos del cartógrafo Martin Waldseemüller a comienzos del siglo xvi, los occidentales comenzaron a hablar de «América», en honor del navegante italiano Américo Vespucio; en Europa, para describir a los autóctonos, se utilizó primero el término racista de «salvaje».[5][6]

En el siglo xxi, en Estados Unidos se prefiere la expresión Native Americans, cada vez más utilizada desde la década de 1960,[7] traducida al español en el sitio de la Organización de los Estados Americanos (OEA) como «pueblos autóctonos americanos».[8] También se emplean otros términos, como Native peoples (pueblos autóctonos), American Indians (indios de América), Aboriginal Peoples (pueblos aborígenes), Indigenous Peoples of America (pueblos indígenas de América) o, en un uso académico minoritario, Amerindians (amerindios) y Amerinds;[7] los autóctonos prefieren emplear sus propios nombres de etnia o tribu. Según la Universidad de Alaska en Fairbanks, iñupiat, yupik o inuit son los términos que se deben preferir para nombrar a los pueblos autóctonos de Alaska.[9]

La Declaración sobre los Derechos de los Pueblos Autóctonos de América fue adoptada por Estados Unidos en 2016, tras diecisiete años de negociaciones.[8][10] En 2021, Joe Biden, entonces Presidente de los Estados Unidos, firmó la primera proclamación que designaba el segundo lunes de octubre como el Día de los Pueblos Indígenas.

En 2018, el Consejo Permanente de la OEA adoptó una resolución que estableció la «Semana Interamericana de los Pueblos Indígenas», que se celebra en torno al 9 de agosto para coincidir con la conmemoración del Día Internacional de los Pueblos Indígenas.[8]

Desde el punto de vista legislativo, el National Congress of American Indians designa a las poblaciones miembros de los pueblos autóctonos de América del Norte como naciones tribales: tribal nations.[11]

En inglés, la fórmula redskins se considera ofensiva, y en español pieles rojas lo es igualmente.[12][13] El término «amerindio» tiende a imponerse sobre el de «indio».[14]

Desde el año 2000, instituciones públicas como la Oficina del Censo de los Estados Unidos e instituciones privadas como la Academia de Artes y Ciencias Cinematográficas reconocen la autoidentificación étnica, por lo que la pertenencia a un pueblo indígena puede ser declarada por el propio individuo.[15][16] En 1960, el censo fue modificado para permitir a los estadounidenses declarar su propia raza o etnia, y desde el censo de 2000 es posible declarar más de una categoría.

Historia

[editar]

Época precolombina

[editar]

Fuentes

[editar]
La arqueología permite reconstruir una parte de la historia amerindia. Aquí, el yacimiento anasazi de Chaco Canyon, en Nuevo México.

Reconstruir el pasado de las poblaciones amerindias constituye un verdadero desafío para los historiadores.[17] Su cultura se basa en la transmisión oral. A diferencia de los mayas o los aztecas, los pueblos de América del Norte no utilizaron ningún sistema de escritura en la época precolombina y permanecieron, en consecuencia, en la protohistoria. Existen, sin embargo, numerosos yacimientos con petroglifos o los Wiigwaasabak (dibujos sobre hojas de abedul) que atestiguan una rica tradición ilustrativa. Influidos por los europeos, algunos pueblos desarrollaron un sistema de escritura silabario (cheroquis, pies negros, innu, crees, inuits) o alfabético para una treintena de pueblos (cheyenes, micmacs, navajos).

Pese a ello, escribir una historia de los amerindios no es totalmente imposible.[18] Para ello es necesario cruzar fuentes arqueológicas y artísticas. El estudio de las escenas y los calendarios pintados sobre pieles de animales o el de los petroglifos del suroeste estadounidense o del norte de los Grandes Lagos es utilizado con frecuencia por los especialistas.[19]

La historia de los pueblos amerindios puede también ser parcialmente reconstruida gracias a los relatos de los europeos que establecieron los primeros contactos.[20] Misioneros, exploradores, oficiales y coureurs des bois proporcionaron información valiosa sobre los indígenas. Por ejemplo, el cronista de la expedición de Pánfilo de Narváez, Álvar Núñez Cabeza de Vaca, consignó sus observaciones etnográficas sobre los pueblos indígenas del golfo de México, publicadas en 1555 bajo el título de Naufragios.[21] Estos testimonios son, sin embargo, de una naturaleza particular: son los de los conquistadores, que temían a los autóctonos, los despreciaban o los describían como salvajes. Algunos escritos de cautivos, hechos prisioneros por los amerindios durante incursiones, presentan información relevante sobre los distintos pueblos de América del Norte. Reducidos a esclavitud, estos prisioneros vivieron en el seno de las comunidades nativas y dejaron a veces descripciones valiosas para los antropólogos.

Poblamiento prehistórico

[editar]
Puntas de flecha prehistóricas paleoindias, cultura Clovis.

Se acepta generalmente que la llegada de los primeros seres humanos al continente americano se remonta a la última era glacial y se produjo mediante una gran oleada migratoria hace menos de 23 000 años. En esa época, el estrecho de Bering estaba cubierto por los hielos y formaba un paso terrestre entre Asia y América que fue recorrido por poblaciones asiáticas nómadas. Es también posible que algunos grupos hubieran bordeado las costas en embarcaciones.[22][23]

La presencia humana está atestiguada en Alaska hacia el 20 000 a. C.,[24] hacia el 16 000 a. C. en la costa este (Pensilvania, Virginia, Carolina del Sur), hacia el 13 000 a. C. en el yacimiento Clovis (Nuevo México) y hacia el 10 000 a. C. en Florida.[25][26][27]

Desde la década de 1990, varias teorías alternativas intentaron cuestionar el consenso sobre el origen exclusivamente asiático de los primeros ocupantes de América. Una de ellas, sostenida por los paleontólogos Dennis Stanford y Bruce Bradley, y los genetistas Douglas Wallace y Stephen Oppenheimer, formula la hipótesis de una migración europea en el Atlántico Norte durante el Paleolítico superior, basándose en parte en similitudes de orden técnico y tipológico, en particular en el descubrimiento de herramientas de sílex de la cultura Clovis de apariencia similar a las del solutrense en Europa occidental.[28][29] Sin embargo, la interpretación de los marcadores genéticos de las antiguas poblaciones amerindias resulta incompatible con esta hipótesis,[30][31] que sigue siendo marginal y controvertida en la comunidad científica.[32]

Los restos del hombre de Kennewick, descubiertos en el estado de Washington en 1996, tendrían una antigüedad de aproximadamente 9000 años y, según los primeros investigadores, no presentaban los rasgos morfológicos de los amerindios actuales.[33] Pero un análisis de ADN publicado conjuntamente por la Universidad de Copenhague y la Universidad Stanford demostró que los principales marcadores genéticos eran amerindios.[34] A raíz de este descubrimiento, el hombre de Kennewick recibió en 2016 una sepultura amerindia.[35]

Culturas desaparecidas

[editar]
Reconstrucción de un montículo de los constructores de montículos.
Cliff Palace, yacimiento anasazi en el parque nacional de Mesa Verde (Colorado).

Los distintos yacimientos prehistóricos atestiguan primero la existencia de grupos de cazadores-recolectores nómadas. Estos paleoamericanos cazaban los animales del Pleistoceno (mamut lanudo, bisonte); otros practicaban la pesca y la recolección de conchas en las costas. La arqueología ha sacado a la luz objetos líticos, en particular las puntas de flecha de las tradiciones Clovis y Folsom. Estos cazadores utilizaban probablemente ya el átlatl para lanzar sus proyectiles.

Hace aproximadamente 11 500 años, el clima de América del Norte se volvió más cálido y seco,[36] lo que tuvo como consecuencia una evolución del medio natural: la megafauna desapareció y la vegetación se adaptó a las nuevas condiciones. Favorecidas por un calentamiento climático y por influencias mesoamericanas, las poblaciones amerindias se sedentarizaron. Este período arcaico se caracteriza por la diversificación de las fuentes de alimentación: caza de animales más pequeños (cérvidos), pesca en los cursos de agua, recolección de bayas, nueces, semillas y tubérculos. Sobre todo, las primeras formas de agricultura y de comercio se desarrollaron en ciertas regiones: al este del Misisipi, el girasol se cultivaba hacia el 3000 a. C.[36] En la época precolombina, el conjunto de los amerindios consumía 1000 especies vegetales y 1500 especies animales diferentes.[37]

Las civilizaciones desaparecidas antes de la llegada de los europeos se distribuían en dos regiones principales. Una se encontraba al este del Misisipi, donde florecieron sucesivamente los constructores de montículos, los adena, los hopewell y las civilizaciones del Misisipi; la otra ocupaba el suroeste de los actuales Estados Unidos, donde coexistían los mogollón, los hohokam y los anasazi.

Estas civilizaciones presentaban un alto grado de desarrollo marcado por un cierto nivel de urbanización (Cahokia,[38] Chaco Canyon[39]), una agricultura eficaz (irrigada en el suroeste) y diversificada (calabaza, maíz, frijol y algodón en el suroeste[36]), un artesanado refinado (trabajo del cobre) y lugares de culto monumentales (montículos de tierra de los constructores de montículos, kivas de los anasazi). Las causas de su colapso antes del siglo xvi permanecen inciertas: los anasazi desaparecieron probablemente a causa de una gran sequía.[36]

Características culturales tradicionales

[editar]

Los amerindios dependían de las condiciones climáticas y de los recursos naturales, aunque supieron adaptarse a las limitaciones. Cada pueblo desarrolló una actividad principal, con su propio saber hacer.

Creencias y mitología

[editar]
Un pow-wow.
Dibujo de la ceremonia de la Okipa entre los mandanes, por George Catlin.
Un sitio sagrado para los amerindios: Shiprock (Nuevo México).
Una Medicine Wheel en Wyoming.

Dada la profunda aculturación de los amerindios de hoy, a menudo resulta difícil recuperar sus creencias originales. Fueron cristianizados por los sacerdotes europeos a partir del siglo xvii y las dos culturas se fusionaron con frecuencia: las religiones amerindias son sincréticas porque no poseen un dogma rígido.[40] Sin embargo, elementos de las creencias indígenas han subsistido, como ocurre en América Central. Si bien existe una diversidad en los ritos y las supersticiones indígenas, es posible identificar algunos puntos comunes que permiten comprender su espiritualidad.

En primer lugar, los amerindios son animistas y conciben el mundo como un «Gran Todo» en el que los elementos naturales y sobrenaturales coexisten.[40] La frontera entre el mundo visible y el mundo de los espíritus no existe, y las creencias se expresan en todos los momentos de la vida cotidiana.

Los amerindios honran a un dios creador y único llamado el «Gran Espíritu», cuyo nombre varía según las lenguas: «Wacondah» o «capitán del cielo» para los apaches,[41] «Gitche Manitou» entre los algonquinos. Existen también multitud de dioses secundarios, «espíritus auxiliares» (por ejemplo: los espíritus del viento, del fuego, del trueno o wakantanka, el dios de la caza) o «ancestros».[42] El mundo cuenta también con criaturas maléficas como el wéndigo. Pero a diferencia de los aztecas o los incas, los indígenas de América del Norte no asimilaron a los exploradores europeos a dioses.[43] Aunque existen relatos tradicionales que mencionan migraciones de sus antepasados, la mayoría de los amerindios creen que aparecieron en América. En muchos mitos, los amerindios habrían emergido del mar, de un lago o de una cavidad.[44]

Los amerindios comparten ritos comunes cuya principal característica es ser cíclicos.[42] Antes de las oraciones o las grandes ceremonias (partida a la caza, a la guerra, paso a la edad adulta), los amerindios debían purificarse: utilizaban para ello la cabaña de sudación o los baños rituales. Los medios para entrar en trance o tener visiones eran múltiples: fumar o quemar plantas (tabaco, salvia, corteza de abedul),[42] ayunos o consumo de drogas como el peyote. Existían también otros rituales destinados a ganarse el favor de los espíritus, tales como las ofrendas a la «Tierra Madre» para hacer crecer el maíz o al espíritu del animal cazado.[45]

La danza ocupaba un lugar preponderante en las grandes reuniones (los pow-wow). La Danza de los Espíritus (Ghost Dance) reunía a los participantes, que repetían coplas al son de los tambores. Sus incantaciones podían llevar al trance. La Danza del Sol (Sun Dance) en las Grandes Llanuras tenía como objetivo venerar al astro diurno durante el período del solsticio de verano. Iba acompañada de mutilaciones corporales voluntarias destinadas a demostrar el coraje y a entrar en trance.[46] Los cheroquis practicaban la Danza de la lluvia para que sus cosechas fueran buenas. Los amerindios frecuentaban sitios que consideraban sagrados: Bear Butte (Dakota del Sur), Torre del Diablo (Wyoming), Shiprock (Nuevo México) o Enchanted Rock (Texas).

Las prácticas religiosas no eran monopolio de un clero propiamente dicho: el chamán era el encargado de entrar en contacto con los espíritus e interpretar los signos sobrenaturales mediante la observación de la naturaleza, el sueño y el trance. La sabiduría del «hombre medicina» le permitía curar a los enfermos:[47] era capaz de reducir el dolor mediante las plantas o la hipnosis.[48]

En el plano simbólico, los amerindios representan formas y siluetas desde hace miles de años sobre diferentes soportes: en paredes y rocas (petroglifos), sobre arena (pinturas navajas), pieles de animales (indios de las Llanuras), objetos de la vida cotidiana e incluso sobre sus cuerpos (pinturas rituales). Estos símbolos forman un lenguaje esotérico. El círculo es uno de los más frecuentes: se encuentra en las danzas rituales, la forma y disposición de los tipis o los wigwams,[42] en el sol y en las 'ruedas de medicina'. Simboliza la unidad y el equilibrio del mundo, su renovación en forma de ciclo.[49]

Cada animal y elemento sagrado debía ser representado en forma de tótem, que podía adoptar formas diversas (poste esculpido, bolsa de medicina, parte del cuerpo de un animal).[50] Cada clan tenía el suyo: la tortuga para los iroqueses; el oso para los mohawks; el calumet para los cayugas. Estos grupos totémicos eran, sin embargo, diferentes de las tribus.

Los amerindios creían en una existencia después de la muerte.[51] Sin embargo, los ritos mortuorios variaban mucho de un pueblo a otro: en el suroeste, los hopis enterraban a los difuntos;[52] en las Grandes Llanuras, los parientes se cortaban el cabello o se automutilaban;[53] en la costa noroeste, los muertos eran colocados en cabañas mortuorias;[54] en las llanuras del norte, los cuerpos se disponían sobre árboles o armazones para que se descompusieran al aire libre.[55]

Relación con la naturaleza

[editar]

Para los amerindios de Estados Unidos, la Tierra es su madre. Todo lo que hay en la naturaleza, seres vivos o no, participa del vínculo sagrado de la vida. Cada uno a su manera cumple su misión. El ser humano no ha tejido la red de la tierra: es simplemente un hilo de ella. Cada elemento natural, cada animal, es digno de respeto. [Nota 1]

Organización social y política

[editar]
Amerindias, Oregón, hacia 1902.

La organización social variaba según los pueblos. Esquematizando, se pueden distinguir dos grupos: sociedades igualitarias y animistas, por un lado, y sociedades jerarquizadas y deístas, por otro.[56] En el noroeste, los amerindios desarrollaron una estratificación social importante, mientras que era casi inexistente entre los navajos, para quienes la familia era la base de la sociedad. En los pueblos sedentarios, los trabajos en los campos o la caza de grandes animales requerían una cierta organización social.

Las mujeres ocupaban un lugar importante en la vida social. Preparaban el bisonte o las cosechas y se ocupaban de los niños. Una madre podía tener suficiente influencia como para disuadir a su hijo de partir a la guerra. Entre los navajos y los iroqueses, el modo de filiación era matrilineal.

Desde la desintegración de los reinos amerindios del Misisipi y del suroeste, no existía ya un Estado centralizado en América del Norte.[37] Los amerindios, repartidos en naciones a veces subdivididas en clanes, compartían características comunes: sus miembros elegían y deponían a sus soberanos; eran solidarios y defendían sus intereses mutuos. Eran enterrados en el mismo lugar.[57] El soberano, a veces llamado sachem, era responsable del bien común. Era elegido por sus capacidades y su sabiduría, aunque algunas naciones conocían la transmisión hereditaria del poder.[58] Los amerindios de la época precolombina no tenían leyes escritas, pero disponían de normas orales (Gayanashagowa de los iroqueses).

Guerra

[editar]
Tomahawk nez percé.

Antes de la llegada de los europeos, las guerras se manifestaban mediante incursiones para demostrar el coraje o para raptar mujeres.[59] Por ejemplo, al este, los sénecas (una nación iroquesa) se enfrentaban regularmente a los cheroquis. En las Altas Llanuras, los sioux masacraron a los mandanes y los apaches atacaban frecuentemente a los pueblos en el suroeste. A comienzos del siglo xvii, los colonizadores franceses participaron en los ataques de los algonquinos y los hurones contra sus enemigos iroqueses. Estos últimos respondieron a mediados del siglo xvii y terminaron por debilitar el reino de los hurones. Los guerreros más temibles eran los indios de las Llanuras.

Todos estos conflictos eran guerras de territorio, de honor, de saqueo o de venganza. El coraje y la valentía eran principios fundamentales entre los amerindios. El combatiente valeroso ocupaba un lugar importante en su pueblo. Los tratados de alianza se discutían alrededor del fuego del gran consejo. La paz se anunciaba con el calumet, la guerra con el hacha. Las ceremonias que precedían a la batalla consistían en danzas de guerreros armados y ritos de purificación.[60] Antes del ataque, los amerindios lanzaban su grito de guerra para aterrorizar al enemigo y cohesionar al grupo. Tras la guerra, los más valientes recibían distinciones honoríficas: collar de garras de oso, tocado de plumas.[61]

En general, las mujeres y los niños eran perdonados durante los ataques. Algunos prisioneros eran adoptados (entre los iroqueses), otros torturados[62] o golpeados a bastonazos. Algunos guerreros comían los órganos de los vencidos[63] o guardaban trofeos (dedos o cabelleras). Antes de la llegada de los europeos, los amerindios disponían de armas como el hacha, el tomahawk, flechas y arco, maza y cuchillo.

Artesanía y artes

[editar]
Pintura sobre piel.

El arte amerindio era ante todo pictórico y decorativo: signos (ideogramas) o pictogramas sobre sus tiendas, sus escudos, sus cerámicas, sus máscaras y también como pinturas corporales. Las obras eran generalmente muy coloridas.

La expresión corporal, la danza y la música eran formas artísticas que acompañaban los ritos y las ceremonias religiosas. Las manifestaciones eran muy variadas: Gourd Dance (indios de las Llanuras del Sur), Ghost Dance, Peyote song (apaches), waila music (tohono o'odham)…

El artesanado dependía del medio natural y del modo de vida: los sedentarios fabricaban objetos destinados a conservar las cosechas. Los pueblos del suroeste eran célebres por su cerámica, su cestería y sus tejidos geométricos y coloridos. Los indios de las llanuras decoraban sus armas y sus vestimentas, pintaban sobre pieles de bisonte, llevaban joyas y adornos refinados. Los habitantes del noroeste esculpían inmensos postes totémicos y máscaras en madera de tuya. Los pueblos del norte trabajaban el hueso y el cuerno.

Economía y vida cotidiana

[editar]
Iroquesas trabajando, moliendo granos y frutos secos (grabado de 1664).

La agricultura amerindia era tradicional y esencialmente de subsistencia, aunque algunos productos podían ser objeto de comercio.[Nota 2]

Desconociendo las técnicas de la metalurgia, no disponían de herramientas de hierro y trabajaban la tierra con instrumentos agrarios simples, de madera y piedra: azada, plantador, etc. Los omóplatos de bisonte servían para fabricar una especie de palas. En general, los trabajos agrícolas recaían en las mujeres, así como la preparación de los alimentos.

Las producciones agrícolas variaban en función del clima; sin embargo, las principales plantas cultivadas, que los amerindios llamaban las «tres hermanas», eran la calabaza, el maíz y el frijol. Según las áreas culturales, se podían encontrar tabaco, girasol o algodón. Los pueblos sedentarios sabían emplear procedimientos para mejorar los rendimientos: irrigación en el suroeste, abonos y asociaciones de cultivos en el noreste, roza

Los amerindios no conocían más que un solo animal doméstico antes de la llegada de los europeos: el perro. Era un compañero de caza y de guardia. Algunos pueblos practicaban también la cría del pavo.

Los amerindios practicaban un juego de pelota, antecedente del lacrosse: aparecido en el siglo xi en Mesoamérica o en México,[64] se difundió en la región de los Grandes Lagos y la costa este de Estados Unidos. Algunos antropólogos vieron en este deporte una especie de sustituto de la guerra.[65] Existían otros juegos como el Handgame.[66]

Diferencias por áreas bioculturales

[editar]
Las principales áreas culturales de América del Norte.

Los especialistas distinguen habitualmente ocho áreas culturales principales para América del Norte.[Nota 3] Esta división permite estudiar las diferencias entre los pueblos sin pretender reflejar toda su diversidad. Las áreas se establecen en función del medio natural, que condiciona en parte el modo de vida de las poblaciones, y de la familia lingüística. Existían entre trescientas y quinientas lenguas amerindias agrupadas en cincuenta familias lingüísticas en América del Norte.[67] Muchos amerindios conocían dos o tres lenguas, lo que facilitaba los contactos entre poblaciones.[37]

Regiones subárticas
[editar]

En el actual estado de Alaska, el medio era desfavorable para la agricultura. En el norte de esta región, el invierno era particularmente largo y riguroso; el suelo estaba congelado buena parte del año. La tundra cedía su lugar a la taiga más al sur, que proporcionaba a los amerindios recursos en madera y caza. Estos últimos aprendieron a utilizar al máximo los recursos naturales: a falta de cosechas, eran nómadas y se orientaban hacia la pesca, la caza y la recolección. Perseguían al caribú en los bosques, equipados con raquetas y trineos (toboganes) que les permitían desplazarse fácilmente por la nieve. Remontaban los cursos de agua mediante canoas de corteza de abedul. Recolectaban sirope de arce. Sus armas eran rudimentarias: arco, flechas, maza y lanza. Los crees y los chipewyanos libraban guerras frecuentes por el control de los territorios de pesca y caza. Hacían esclavos que intercambiaban por materias primas, como el sílex o el cobre. Habitaban en wigwams o refugios semienterrados, especialmente durante el invierno. Entre algunos pueblos, las personas ancianas eran abandonadas en la naturaleza sin alimento.[68] La mayoría de los pueblos de la zona subártica pertenecían a la familia de las lenguas atabascanas o a la de las lenguas algonquinas.

La costa noroeste del Pacífico
[editar]
Poste totémico en Alaska.

En el noroeste (estados de Washington y Oregón), el clima y los recursos del mar y los ríos ofrecían un medio propicio para el desarrollo de los amerindios. Las comunidades vivían de la pesca de cetáceos y focas; nasas y represas permitían capturar salmones, truchas y bacalaos. Las tribus makah, haida y nootka recogían también moluscos y partían a las montañas del interior para cazar cabras, osos y wapitíes.

La abundancia de tuyas era explotada para múltiples aspectos de la vida material: servía para la construcción de embarcaciones monóxilas decoradas. El trabajo de la madera (máscaras), la cestería y el tejido reemplazaban la cerámica. Los pueblos de esta región conocían una organización social jerarquizada, a diferencia de otros amerindios: existían grupos distinguidos por su rango (una nobleza, una plebe y esclavos); el principal dignatario era un rey hereditario que poseía la casa más grande y ricamente decorada. Los poblados estaban constituidos por grandes casas de cedro y tuya en las que podían alojarse varias familias. Postes totémicos se erigían frente a la entrada. La cultura de estos pueblos presentaba varias características originales, como la danza ritual del chinook, destinada a hacer derretir la nieve en primavera. La tradición del potlatch mostraba también la riqueza y el poder del donante (sacrificios de esclavos).[69]

Bosques del noreste
[editar]
Las tribus indias del este de Estados Unidos.
Campamento ojibwa.

Los bosques del noreste cubrían un importante territorio que se extendía desde los Grandes Lagos al Ohio y desde la costa atlántica al Misisipi. Los amerindios de esta región compartían en parte el modo de vida de los pueblos subárticos, pero perseguían otra caza (oso, alce, ciervo) y practicaban la agricultura.

Su hábitat era diverso: los algonquinos, los micmacs o los abenaquis vivían en wigwams. Más al sur, los amerindios habitaban en vastas casas (casa comunal amerindia o long houses en inglés) que podían alojar entre diez y veinte familias. Las tribus sedentarias del sur de Nueva Inglaterra construían poblados protegidos por una empalizada de madera.[70] Las viviendas estaban constituidas por una estructura de madera recubierta de adobe o cortezas. Los habitantes del noreste practicaban la agricultura en tierras que roturaban, pero no abandonaban la caza y la recolección para completar su alimentación. La cosecha del maíz daba lugar a ceremonias. Las otras actividades eran el comercio y la pesca en cursos de agua y lagos, practicada con canoas y piraguas. Algunas naciones estaban federadas: la liga de las Cinco Naciones se formó probablemente ya en el siglo xvi. Las principales familias de lenguas eran el iroqués, el sioux y el algonquino, que se declinaban en multitud de dialectos. Algunos historiadores consideran que la región ocupada por los iroqueses había superado su capacidad de carga ya en los siglos xv y xvi, lo que generó rivalidades entre naciones.[67]

Indios de las Grandes Llanuras
[editar]
Caza del bisonte en las Grandes Llanuras.

Los indios de las Llanuras son los grupos indígenas que primero vienen a la mente cuando se evoca la conquista del Oeste. Se trata aquí de reconstruir su modo de vida antes de la llegada del hombre blanco y del caballo. En las Grandes Llanuras, los amerindios cazaban el bisonte desde hacía cientos de años y vivían como seminómadas. El bisonte les proporcionaba carne, piel para los tipis, la vestimenta y las bolsas, lana para las prendas y tendones para el hilo.

Su hábitat estaba adaptado al medio y al modo de vida nómada: era en principio ligero (wigwam, tipi), decorado con pinturas, trofeos de caza o escalpes. Los indios de las Llanuras se pintaban el rostro y partes del cuerpo con signos multicolores. La chaqueta de guerra se sacaba en las grandes batallas. Para las ceremonias, se disfrazaban con verdaderos atuendos que imitaban a los animales. Gustaban de adornarse con joyas como collares, anillos y pulseras de metal o concha. Un diente de oso colgado del cuello era signo de coraje o servía de amuleto. Los guerreros más valerosos llevaban coronas de plumas de águila.

Los indios de las Llanuras hablaban dialectos muy diferentes, de modo que no podían entenderse sin la intermediación de intérpretes. El lenguaje de signos paliaba estas barreras lingüísticas y las señales de humo permitían comunicarse a grandes distancias. Los pies negros hablaban una lengua algonquina; los sarsis, una lengua atabascana; los sioux, el lakota.

Mesetas del noroeste
[editar]

Las mesetas del noroeste de los actuales Estados Unidos representaban una vasta extensión de altitud media o elevada. El medio natural estaba dominado por el bosque y los inviernos nevados. Las mesetas estaban ocupadas por diversas naciones como los Nez percé, los Yakama o los Cabeza plana. En la parte oriental, el modo de vida era nómada. Los indígenas entraron en contacto con los tramperos franceses y canadienses a partir del siglo xvii y se convirtieron en el siglo siguiente en criadores de caballos. La Expedición de Lewis y Clark descubrió el modo de vida de estos pueblos a comienzos del siglo xix. Vivían de los recursos del bosque (ciervo, oso, raíces, bayas, tuya) y de cursos de agua como el Columbia. Pescaban salmón al final del verano. Las casas eran ligeras en la estación cálida y parcialmente enterradas en invierno, con un techo cubierto de tierra.

Sureste
[editar]

Los espacios situados al sur del Ohio y alrededor del golfo de México se beneficiaban de un medio favorable para la agricultura y una fauna abundante. Numerosas naciones se desarrollaron aquí, entre ellas las Cinco Tribus Civilizadas, consideradas herederas de las culturas misisípicas. Cosechaban esencialmente maíz, calabaza y frijol. El clima subtropical permitía cultivar patata, plátano y caña de azúcar; los amerindios cultivaban también plantas medicinales y tabaco. Consumían los productos de la caza y la pesca.[67] Conocían las técnicas de la alfarería y la cerámica, que servían para confeccionar objetos de la vida cotidiana o para los cultos mortuorios. El hábitat era muy diverso: las casas adoptaban un plano rectangular y estaban revestidas de arcilla en verano; en invierno, chozas cónicas semienterradas servían de abrigo. Estas sociedades estaban jerarquizadas (aristócratas, sacerdotes) y algunos poblados contaban con varios centenares de habitantes.[67] En las regiones más meridionales, los amerindios vivían casi desnudos en chozas ligeras cubiertas de palmas. Para ganarse las fuerzas de la naturaleza, los pueblos cultivadores practicaban el puskita (ceremonia del maíz verde). Las lenguas del sureste se repartían en cinco grandes familias: iroquesas (cheroqui…), caddo (caddo…), sioux, muskogui (creek, mikasuki…); en cuanto a la lengua de los natchez, constituía un aislamiento lingüístico.

Culturas del suroeste
[editar]
Taos, Nuevo México. Ejemplo de construcción de adobe de los pueblos.

En el suroeste se encontraban pueblos sedentarios influidos por sus vecinos y por las civilizaciones que los precedieron (anasazi). Así, los pueblos, los hopis, los zuñis o los pápagos practicaban la irrigación para el maíz, tejían el algodón, fabricaban cerámicas, trenzaban cestas, explotaban el cactus por su agua, su jugo, su pulpa y su sirope de propiedades alucinógenas. Como sus antepasados, construían poblados de piedra o de adobe. Vivían bajo la amenaza permanente de los ataques de los apaches o los comanches.

Amerindios de Gran Cuenca
[editar]
Tribus de la zona occidental de Estados Unidos.

La Gran Cuenca estaba marcada por la aridez y se encontraba relativamente aislada por cadenas de altas montañas (Montañas Rocosas al este y Sierra Nevada al oeste). Las tribus que vivían aquí antes de la llegada de los españoles eran poco numerosas, dispersas y debían adaptarse a fuertes limitaciones naturales. Practicaban la caza y cultivaban pequeñas parcelas irrigadas. Trenzaban la artemisa americana y el yuca para confeccionar esteras, taparrabos y sandalias. Sus técnicas de cestería eran muy antiguas. Utilizaban el sauce del desierto para la armazón de sus casas, que eran generalmente chozas cónicas rudimentarias. La cabaña de sudación servía para purificar el cuerpo de los hombres antes de las ceremonias.[71] Los havasupáis construían poblados en el fondo del Gran Cañón. Los shoshones, los utes y los paiutes practicaban la caza en la meseta desde el otoño. Perseguían al bisonte, al wapití y a la cabra de las montañas. La caza les permitía obtener pieles de conejo para fabricar abrigos con los que pasar el invierno.

Originalidad de California
[editar]
Vivienda tradicional miwok, parque nacional de Yosemite, California.

La actual costa de California se encontraba aislada del resto del continente por la imponente cadena de la Sierra Nevada. Antes de la llegada de los colonos europeos, estaba poblada por unas 250 naciones (Chumash, Maidu, Miwok, Modoc, Ohlone, Tongva…) que pertenecían en su mayoría a las lenguas atabascanas y se repartían pequeños territorios. Estos grupos vivían en autarquía en chozas fabricadas con madera de secuoya al norte, o en construcciones de adobe al sur. Su artesanado producía objetos de cestería decorados con plumas y conchas (sombreros, sandalias, taparrabos). Vivían de la caza, la pesca y sobre todo de la recolección.[37] Algunas poblaciones criaban el pavo para su carne.

Llegada de los europeos (siglos xvi-xix)

[editar]

Los amerindios fueron descritos inicialmente, en el marco de la interpretación del mito de la «Frontera» (mito que asociaba espíritu pionero e innovación y que se convirtió en un recurso recurrente en la política de Estados Unidos), como obstáculos a la conquista del Oeste euroamericano. Esta interpretación histórica fue cuestionada posteriormente por otras corrientes historiográficas, como los estudios americanos, que desde la década de 1950 denunciaban las interpretaciones míticas de Frederick Jackson Turner, o la corriente revisionista de finales de la década de 1980, que valoraba la descentralización de la mirada (New Western History, New Indian History con, en particular, el etnohistoriador Bruce Trigger), o la corriente de la historia continental que reconsidera la historia colonial de América del Norte desde el centro y no desde las costas.[72]

Primeros contactos: la colonización europea y sus consecuencias

[editar]
Situación demográfica en 1492
[editar]

Resulta muy difícil estimar el número de amerindios en vísperas de la conquista europea, a comienzos del siglo xvi: el historiador Russell Thornton evaluó en aproximadamente siete millones el número de habitantes hacia 1500.[73] Según diversas fuentes,[74] las estimaciones de la población en América del Norte para esa época varían entre aproximadamente un millón de habitantes y doce millones.[75][37]

Exploración y colonización
[editar]
Clément-Pierre Marillier, «Cuáqueros abrazando a indios en Pensilvania», Histoire des deux Indes, 1775.

A partir del siglo xvi, las potencias europeas se lanzaron a la exploración y colonización de América del Norte. Establecieron relaciones más o menos conflictivas con los indígenas, en un contexto de competencia colonial. Se sirvieron de las rivalidades entre las tribus y buscaron enfrentar a los amerindios entre sí.

En el suroeste de los actuales Estados Unidos, los españoles extendieron sus colonias de Nueva España desde México. A partir de finales del siglo xvi,[67] se establecieron en los territorios de los indios pueblo, a quienes redujeron a esclavitud mediante el sistema de la encomienda. Los frailes franciscanos evangelizaron a los pueblos que habitaban las zonas correspondientes hoy a California, Nuevo México y Texas mediante una red de misiones. No dudaron en recurrir al trabajo forzado, la tortura y las ejecuciones contra los amerindios que persistían en practicar sus ritos tradicionales.[67] El ejército español debió enfrentar varias revueltas en el siglo xvii: en 1680, la revuelta pueblo dirigida por Popé provocó la evacuación temporal de la región por parte de los españoles. Desde 1784, se puso en marcha una política de exterminio de los apaches: se trataba de masacrar a todo apache mayor de siete años.[76] Tras 1821, la región pasó bajo soberanía mexicana.

Tras la expedición de Hernando de Soto (1539-1542), los españoles habían extendido su influencia sobre las regiones del sureste. Los amerindios fueron masacrados, reducidos a esclavitud y deportados al Caribe.[67]

En la costa oriental, los británicos fundaron las Trece Colonias a partir del siglo xvii. Los colonos eran mucho más numerosos que en las demás colonias de América del Norte, y los amerindios fueron empujados hacia el oeste, especialmente a causa de la apropiación de sus tierras (práctica del squatting). Las naciones amerindias del noreste participaron en las rivalidades francobritánicas del siglo xviii, durante la Guerra de los Siete Años.

En las Grandes Llanuras y en el valle del Misisipi, los franceses controlaban el inmenso territorio de Luisiana.[77] Comerciaban con los amerindios y organizaban la trata de pieles. Pese a algunos enfrentamientos violentos (guerra de los meskwakis, levantamientos natchez y expediciones contra los chicachas), las relaciones franco-indias eran relativamente buenas en la Luisiana francesa, pues los franceses eran poco numerosos allí. El imperialismo francés se expresaba mediante algunas guerras y la esclavización, pese a la prohibición oficial, de cierto número de amerindios[78] desde comienzos del siglo xviii. Estos esclavos eran capturados por guerreros durante incursiones y batallas.

Finalmente, los rusos buscaban satisfacer la demanda de los chinos en pieles procedentes de las costas del noroeste: obligaban a los indígenas a cazar la nutria marina.[36]

Consecuencias sobre los amerindios
[editar]
Misión de San Xavier del Bac, en Arizona.

Los europeos introdujeron enfermedades nuevas entre los amerindios (viruela, gripe) que causaron estragos. Se estima que, en las regiones más afectadas por las epidemias, la población pudo reducirse en un 90 % antes de 1650.[79]

Los amerindios intercambiaron con los blancos nuevos productos que modificaron sus modos de vida y tendieron a la uniformización de las culturas: alcohol, armas, trigo, objetos de metal, nuevas plantas y animales. La difusión del caballo hacia las Grandes Llanuras se intensificó tras la revuelta pueblo de 1680 en el suroeste.[80] En la zona correspondiente al Texas actual, el caballo reforzó el nomadismo de varias naciones[81] y contribuyó a modificar su distribución geográfica. Los navajos se pusieron a criar ovejas, introducidas por los españoles.[37] Las Cinco Tribus Civilizadas (cherokies, chicachas, chactas, creeks, seminolas) eran consideradas «civilizadas» por la sociedad blanca por haber adoptado muchas costumbres occidentales (incluida la posesión de plantaciones, casas a la europea y esclavos negros[82]) y mantener buenas relaciones con sus vecinos. La llegada de los blancos modificó también las relaciones políticas al exacerbar las rivalidades y las relaciones sociales. Los amerindios intentaron unirse contra la invasión formando ligas y alianzas: las más célebres fueron las de los iroqueses, los hurones y los creeks, que reunieron unas cincuenta ciudades, cada una con un jefe y un consejo. En período de guerra, las naciones se reagrupaban en confederaciones, pero estas alianzas eran la mayoría de las veces efímeras.

América del Norte fue vista como una tierra para evangelizar: la cristianización fue en parte aceptada por algunos amerindios cuando podían asimilarla a sus cultos tradicionales, y en ocasiones las dos culturas cohabitaron en buena inteligencia[83] bajo el impulso de misioneros más liberales. Si bien la mayoría de las veces los europeos despreciaban a los amerindios, algunos europeos se unieron a amerindias, como ciertos coureurs des bois franceses. Asimismo, la princesa algonquina Pocahontas, capturada como rehén por los colonos ingleses en 1613, fue bautizada y casada con el colono John Rolfe en 1614. En la mirada de los europeos, el indígena era, en el mejor de los casos, un buen salvaje al que había que civilizar; en el peor, un diablo al que convertir, reducir a esclavitud o masacrar: en 1763, el mando inglés de Pensilvania proporcionó a los indígenas ropas infectadas con los gérmenes de la viruela.[84]

La llegada de los europeos provocó importantes migraciones y guerras entre naciones por el control del comercio. Por ejemplo, los sioux abandonaron los bosques del oeste de Wisconsin y del centro de Minnesota para migrar hacia el oeste y el sur a partir de mediados del siglo xvii.[85]

Finalmente, la invasión europea y luego estadounidense engendró una profunda crisis moral, que se manifestó mediante suicidios y un aumento de la criminalidad.[79]

Guerras indias y etnocidio (siglo xix)

[editar]
Bad Wound, un jefe sioux.

La causa principal de estos conflictos fue la voluntad expansionista de las Trece Colonias británicas y luego del gobierno estadounidense, que se tradujo en la guerra mexicano-estadounidense, la conquista del Oeste por colonos en busca de tierras y oro, lo que reforzó la animosidad entre ambos pueblos. Estos conflictos dieron lugar a represalias, masacres y saqueos por parte de ambos bandos. Entre las guerras indias más conocidas se cuentan las guerras seminolas en Florida (entre 1817 y 1858) y la guerra de las Colinas Negras (1876-1877) contra los sioux.

A partir de septiembre de 1855, por orden directa del Ejército de los Estados Unidos, todo miembro de la tribu brulé de los dakotas, sin distinción de edad o sexo, podía ser ejecutado sumariamente tras su captura.[86] En 1862, los sioux santees mataron a más de 600 colonos estadounidenses en Minnesota. El 25 de junio de 1876, en la célebre batalla de Little Bighorn, el teniente coronel Custer y cerca de la mitad de sus tropas fueron muertos por los guerreros oglalas de Toro Sentado y Caballo Loco. El último episodio de las Guerras Indias fue la masacre de Wounded Knee (29 de diciembre de 1890), en la que entre 250 y 300 amerindios, sioux miniconjous, y el jefe Pie Grande fueron muertos por los soldados del 7.º Regimiento de Caballería.

Sin embargo, las relaciones entre amerindios y europeos no fueron siempre violentas: en 1805, la Expedición de Lewis y Clark, que partió de San Luis para alcanzar el Pacífico, fue con frecuencia ayudada por tribus amerindias. La Corte Suprema de los Estados Unidos también defendió los derechos de los amerindios en el siglo xix frente a los estados federados. Varias personalidades estadounidenses apoyaron la causa amerindia, como Thomas Paine, Thomas Jefferson o Roger Williams.

Deportación y asimilación

[editar]
Montón de cráneos de bisonte destinados a convertirse en fertilizante en la década de 1870.

En el siglo xix, los amerindios fueron confinados en reservas y su principal presa, los rebaños de bisontes, exterminados por su piel bajo los incentivos del gobierno federal. Así, aunque la calificación de genocidio del trato dado a estas poblaciones suscita debate,[87] en la medida en que no hubo una voluntad gubernamental clara de exterminar a los amerindios, estos fueron famélicos (prima al exterminio de bisontes), despojados de sus tierras mediante la violencia y el engaño (incumplimiento de acuerdos firmados, ventas, lotizaciones), desplazados (o «deportados»), privados de su libertad de culto y del derecho a hablar sus lenguas, y conminados a asimilarse al modo de vida de los recién llegados.

La construcción del primer ferrocarril transcontinental y la llegada de los colonos por las pistas del Oeste devastaron el territorio de los indios de las Llanuras. Esta política es frecuentemente denominada etnocidio, término que designa la destrucción de una cultura. Muchos indígenas se dejaron morir de desesperación: fue el caso de los creeks. En total, fueron todos los aspectos de la conquista del Oeste los que provocaron el declive de la población y la cultura indígenas. El historiador Howard Zinn escribió: «El costo en vidas humanas [de la expansión territorial hacia el Oeste] no puede ser estimado con precisión. En cuanto a los sufrimientos, son pura y simplemente inconmensurables».[88] La investigación histórica actual tiende a mostrar que los amerindios tuvieron un impacto sobre su entorno mediante la deforestación, el ecobuage y el pastoreo de grandes territorios.[89] Algunos especialistas consideran que la Gran Pradera donde se alimentaban los bisontes fue una creación de los amerindios mediante la quema del bosque.[90] El historiador Dan Flores, de la Universidad de Montana, demostró que los amerindios desempeñaron un papel decisivo en el exterminio de los bisontes mediante la sobrecaza.[91]

La Oficina de Asuntos Indígenas (en inglés: Bureau of Indian Affairs, abreviado BIA) fue abierta en 1824. En 1830, la Indian Removal Act inauguró la política de desplazamiento de las poblaciones indígenas cada vez más hacia el oeste: el presidente de la época, Andrew Jackson, hizo votar una ley que deportaba a los amerindios del este del Misisipi hacia el oeste de dicho río, principalmente a Oklahoma,[92] con el fin de explotar el oro descubierto en sus territorios, en Ohio, e instalar a los inmigrantes llegados de Europa. Esta ley fue declarada anticonstitucional por la Corte Suprema y provocó guerras con los cheroquis hasta 1838. Hasta 1850, 100 000 amerindios fueron deportados. El episodio más célebre sigue siendo el del Sendero de Lágrimas en 1838-1839. Este nombre proviene de las lágrimas de compasión vertidas por los estadounidenses que veían pasar a los cheroquis ante ellos. Esta deportación forzada causó al menos 4000 víctimas, a causa del frío, las enfermedades y el agotamiento.

En el Territorio Indio, las Cinco Tribus Civilizadas se establecieron en ciudades y trajeron consigo a sus esclavos negros. Eran vigilados y controlados por una serie de fuertes construidos por el gobierno federal cerca de las reservas. Las tierras fueron atribuidas a las tribus, que las gestionaban libremente. Los cheroquis relanzaron su periódico, fundado en 1828, mientras que los creeks redactaron una constitución original. Todos fundaron escuelas de aldea y desarrollaron la enseñanza secundaria. Reorganizaron sus iglesias, en las que los pastores predicaban en lengua indígena.[93] Algunos indígenas consiguieron realizar estudios en las universidades estadounidenses.[94] Pero la escuela era ante todo un instrumento de asimilación: en los internados, los niños amerindios perdían sus referencias tradicionales al ser separados de sus familias. Eran obligados a aprender inglés y a llevar el uniforme escolar.[36]

En 1887, la Dawes Act[Nota 4] permitió la venta de tierras tribales a particulares.[92] Enmendada en 1891 y 1906, estuvo en vigor hasta 1934. Las escasas tierras que quedaban en posesión de los indígenas no estaban sometidas al impuesto territorial.

Renacimiento amerindio

[editar]
Evolución demográfica de la población amerindia en Estados Unidos
Año18601870188018901900191019201930194019501960197019801990200020102016 (est.)
Población44 02125 73166 407248 253237 196265 683244 437332 397333 969343 410551 669827 2551 420 4001 959 2344 119 3015 220 5795 399 769[95]

Conquista de derechos (siglo xx)

[editar]
Un soldado navajo encargado de las comunicaciones cifradas durante la Segunda Guerra Mundial.
Bandera del Movimiento Indígena Americano.

A comienzos del siglo xx, el gobierno estadounidense tomó conciencia de la desigualdad y el racismo que afectaban a la minoría indígena. La ciudadanía fue concedida en 1924 (Indian Citizenship Act, derecho de voto amerindio)[92] en reconocimiento del esfuerzo de los cheyenes y los iroqueses en particular durante la Primera Guerra Mundial. Algunos se integraron al modo de vida y a la sociedad estadounidense: en la primera mitad del siglo xx, numerosos obreros amerindios trabajaron en las obras de construcción de los rascacielos.

El Meriam Report, publicado en 1928, daba cuenta de una situación dramática para los amerindios (pobreza, exclusión). En 1934, bajo el primer mandato del presidente Franklin Delano Roosevelt, la Indian Reorganization Act[Nota 5] otorgó una mayor autonomía política y económica a los indígenas. Puso fin a la privatización de las tierras amerindias, reforzó la autonomía de las naciones amerindias y las instó a dotarse de una constitución escrita.[96] Sin embargo, estas constituciones, al igual que las decisiones tomadas por los amerindios, estaban sometidas a la autorización del BIA.[97] En la misma época, se fundó el Indian Arts and Crafts Board para promover la artesanía amerindia. El antropólogo John Collier fue el autor de la expresión Indian New Deal en referencia al programa de Roosevelt para sacar a Estados Unidos de la crisis.[96] En 1944 se instituyó el National Congress of American Indians (NCAI),[Nota 6] destinado a unir a las tribus para presentar reivindicaciones comunes ante el BIA y mantener la especificidad cultural amerindia.[98] Todas estas disposiciones les permitieron recuperar un millón de hectáreas.[99] Los amerindios desempeñaron un papel importante durante la Segunda Guerra Mundial: 250 000 sirvieron en el ejército estadounidense.[100] Navajos que servían en los servicios de transmisiones elaboraron un código basado en su lengua para asegurar la confidencialidad de los mensajes de radio.

Entre 1949 y 1953, la Termination Policy (política de terminación[97]) buscó favorecer la instalación de los amerindios en las ciudades y completar su asimilación, sin concertación con los interesados o sus representantes. La ley de 1953 precisaba que pretendía «conferir a los indios los mismos privilegios y las mismas responsabilidades que a los demás ciudadanos, poner fin a su estatus de pupilos del gobierno»,[96] sin tener en cuenta la reivindicación de mantenimiento de soberanía de los pueblos concernidos. Pero fue rápidamente abandonada ante sus fracasos. En 1961 se fundó el National Indian Youth Council (NIYC). En 1962, la Comisión de Reclamaciones Indias (Indian Claims Commission) tuvo que abonar cerca de cuatro millones de dólares a los descendientes de los creeks despojados en 1814.[101] En 1968 se instituyó un Consejo Nacional para coordinar las ayudas financieras. Ese mismo año nació el American Indian Movement, una organización más radical que las precedentes.[98] El Red Power («poder rojo») se organizó y buscó hacerse oír organizando manifestaciones: en 1969, amerindios ocuparon la isla de Alcatraz en San Francisco, que asimilaron a las reservas del país; en 1972, tomaron la Oficina de Asuntos Indígenas; en 1973, ocuparon Wounded Knee y recordaron que los amerindios habían sido despojados de muchas de sus tierras. En 1975, la Indian Self-Determination and Education Assistance Act of 1975 reafirmó la soberanía del consejo tribal. En 1977 se instituyó un Secretario de Asuntos Indígenas, que fue durante largo tiempo un pies negros, Forrest Gerard. En 1978, amerindios emprendieron una gran marcha que unió San Francisco con la capital federal: denunciaron los atentados contra el medio ambiente y el materialismo, y rechazaron la asimilación.[102] Ese mismo año, la American Indian Religious Freedom Act completó los derechos obtenidos al ofrecer la garantía de la libertad de culto para los amerindios. En 1988, la Indian Gaming Regulatory Act permitió a las naciones amerindias abrir casinos.

Despertar amerindio

[editar]
Crecimiento demográfico
[editar]

Aproximadamente 8,75 millones de personas que se identificaban al menos parcialmente como amerindios o nativos de Alaska vivían en Estados Unidos (noviembre de 2022).[104]

En primer lugar, los amerindios experimentaron un renacimiento demográfico durante el siglo xx. En 1900, se contaban 237 196 amerindios en Estados Unidos.[92] Según los distintos censos,[100] eran 800 000 en 1970, 1,4 millones en 1980 y 2,8 millones[105] en 2004, es decir, algo más del 1 % de la población total. En 2004, en dos estados del suroeste (Nuevo México y Arizona), los amerindios representaban una parte significativa de la población, superando el 5 % del total.[106] Menos de un tercio de los amerindios vivía entonces en reservas,[102][107] concentradas en su mayoría al oeste del río Misisipi. Muchos residían en las grandes ciudades: se podían censar más de 85 000 indígenas en Nueva York.[108] Las dos tribus más importantes en número eran los cheroquis (729 513) y los navajos (298 197).[109]

Distribución de la población amerindia por agrupación tribal (censo de 2000)[110]
Agrupación tribalSolo amerindiosCon otras razasTotal
Cheroqui281 069448 464729 533
Navajo269 20228 995298 197
Sioux108 27245 088153 360
Chippewa105 90743 762149 669
Choctaw87 34971 425158 774
Pueblo59 53314 55274 085
Apache57 06039 77396 833
Lumbee51 913595557 868
Iroqués45 21235 61080 822
Creek40 22331 08771 310
Blackfeet27 10458 64685 750
Chickasaw20 88717 46438 351
tohono o'odham17 466262120 087
Potawatomi15 817977825 595
Seminola12 43115 00027 431
Comanche10 120925619 376
Éxito económico y social
[editar]
Stacy R. Scott, una joven estadounidense de origen creek, preparando un pow-wow en Camp Taqaddum, Irak, en 2004.

Algunos amerindios consiguieron integrarse socialmente en la sociedad estadounidense contemporánea, con éxitos individuales notables: N. Scott Momaday recibió el Premio Pulitzer en 1969. En las elecciones de medio mandato de 2018, las demócratas Deb Haaland y Sharice Davids se convirtieron en las dos primeras mujeres amerindias elegidas al Congreso de los Estados Unidos, la primera representando a Nuevo México y la segunda a Kansas.[111]

En 1980, los amerindios obtuvieron la autorización para abrir y gestionar casinos.[112] En 2004, habían abierto 350 establecimientos de juego en el país, que generaban 12 000 millones de euros anuales.[106][113] Esta actividad, denominada «nuevo bisonte», permitió a muchas tribus enriquecerse y desarrollarse. Así, los arapahos se lanzaron a la industria de los juegos de azar y montaron el Arapaho Casino, en el estado de Wyoming. Entre 1990 y 2000, el ingreso medio por habitante de los amerindios progresó un 27 %.[114] Los amerindios siguen organizados en tribus, cada una con un jefe o un consejo tribal, que pueden organizar referéndums o hacer valer sus derechos ante la justicia federal. Algunas, como los cheroquis, disponen de una constitución que afirma derechos. Las tribus reciben una ayuda federal proporcional al número de sus miembros. En virtud de los tratados firmados en el siglo xix, algunas de ellas reciben una indemnización por haber sido despojadas de sus tierras: es el caso de los seminolas negros de Florida, que recibieron 56 millones de dólares a comienzos del siglo xxi.[106]

El gobierno de Estados Unidos, en litigio a veces desde la década de 1960 con naciones amerindias respecto a la explotación de los recursos de sus reservas, pagó entre 2010 y 2014 a 80 tribus una suma de 2610 millones de dólares para poner fin a las disputas. La administración Obama aceleró el proceso a raíz de las demandas de los abogados de estas tribus en 2009.[115]

Las reservas indias disponen hoy de periódicos (el Navajo Times por ejemplo) que hacen públicas las decisiones del consejo tribal. Si bien las condiciones de vida han mejorado globalmente, las comunidades siguen sufriendo numerosos problemas: sida, violencia, alcoholismo, pobreza y aislamiento son flagelos que afectan particularmente a los amerindios.

Indicadores socioeconómicos comparados: la condición amerindia en 1999[116]
Salario medio anual en $ (hombres) Salario medio anual en $ (mujeres) Tasa de pobreza (en %) Nivel secundario o superior (en %) Desempleo (en %)
Media nacional 37 05727 19412,480,43,7
Amerindios 28 91922 76225,774,76,6

Las cifras de la tabla muestran que la asimilación de la población amerindia al 'melting pot' nacional, aunque en progreso, era todavía limitada en 1999. Además, existían aún importantes disparidades entre tribus. Por ejemplo, las tasas de pobreza de los navajos y los sioux alcanzaban respectivamente el 37 % y el 38,9 %, mientras que era de aproximadamente el 18 % para otras tribus.

Reconstrucción cultural
[editar]

Varios estadounidenses de origen amerindio participaron en las operaciones de la guerra de Irak. Los cheroquis incluso bailaron un pow-wow, prueba de que los amerindios asumen cada vez más sus tradiciones ancestrales.[106] En 2004 existían treinta estaciones de radio amerindias en Estados Unidos.[106] Para reconstruir su identidad, las tribus organizan cazas de bisonte, talleres de tejido o cerámica y cursos de lengua. En el estado de Minnesota, los chippewas cultivan de forma tradicional el arroz silvestre que llaman manoomin.[117] Este renacimiento cultural seduce en particular a las generaciones jóvenes.

Representaciones de los nativos americanos en el deporte
[editar]

En Estados Unidos y Canadá existe desde hace décadas una controversia sobre los apodos que hacen referencia directa a los amerindios y su cultura. Las comunidades nativas estadounidenses piden cambios de apodo, nombre o cualquier referencia que consideran insultante.[118] Las críticas ven en ello la perpetuación de estereotipos a través del deporte profesional, universitario y también a nivel local en los institutos (High School). El uso de mascotas amerindias, apodos para equipos deportivos o cualquier representación de la cultura amerindia es asimilado a una apropiación cultural.

Los Redskins de Washington en la NFL o los Indians de Cleveland en la MLB fueron los casos más mediáticos.[119] En enero de 2018, los Indians de Cleveland anunciaron el abandono de la imagen de su mascota, Chief Wahoo, considerada una caricatura racista de un jefe amerindio.[120] En la NFL, Daniel Snyder (propietario de la franquicia de Washington) rechazaba el carácter ofensivo del nombre, subrayando las tradiciones y que, según encuestas entre las comunidades nativas, el nombre no era percibido como peyorativo.[121] Snyder declaró en 2013 en la prensa que «nunca» cambiaría el apodo del equipo.[122] En 2020, bajo la presión de importantes patrocinadores como FedEx y Nike, y en un contexto de manifestaciones en favor de las minorías, la franquicia aceptó cambiar de nombre.[123]

En 2005, en la NCAA, a raíz de un informe propio de la asociación, varias universidades estadounidenses abandonaron los apodos o referencias a la cultura amerindia para evitar sanciones. Fue el caso de la Universidad Estatal de Arkansas, que cambió el apodo de «Indians» por Red Wolves para todos los equipos deportivos a partir de 2008.[124]

Estatus de los amerindios

[editar]

Las leyes federales de Estados Unidos otorgan ciertos derechos a las minorías indígenas, a los individuos y a las comunidades. Estos derechos son gestionados por la Oficina de Asuntos Indígenas.[125] El estatus de los amerindios en Estados Unidos es complejo, marcado por luchas por el reconocimiento, derechos jurídicos limitados y esfuerzos de revitalización cultural.[126]

Existen 562 gobiernos tribales reconocidos a nivel federal en Estados Unidos. Estas tribus tienen derecho a formar su propio gobierno, hacer cumplir las leyes (tanto civiles como penales), recaudar impuestos, establecer los requisitos de pertenencia, autorizar y reglamentar las actividades en su territorio y excluir a personas de las tierras tribales. Las limitaciones a los poderes de autogobierno tribal son las mismas que se aplican a los estados: ni las tribus ni los estados tienen el poder de declarar la guerra, participar en las relaciones exteriores o acuñar moneda.[127]

La Oficina de Asuntos Indígenas administra y gestiona 55,7 millones de hectáreas (225 000 km²) de tierra en fideicomiso por los Estados Unidos para los indios americanos, las tribus indígenas y los nativos de Alaska.[128] El estatus interno de los amerindios depende del estado en el que se encuentren. Los que residen en reservas habitan una especie de territorios autónomos dependientes del gobierno federal.

Lenguas

[editar]

Hacia 2008, el número de hablantes de lenguas indígenas autóctonas de Estados Unidos era de 373 949, pertenecientes a 135 lenguas nativas que todavía se hablaban en el territorio.[129] La cifra de hablantes se situaba muy por debajo del número de personas de etnias nativas americanas, debido a que en muchas familias la lengua ancestral había sido abandonada en favor del inglés.

Antes del asentamiento de los europeos en Norteamérica, se hablaba una gran cantidad de lenguas en los territorios que más tarde formarían parte de Estados Unidos. Estas lenguas se siguieron hablando profusamente durante al menos dos siglos más, pero la mayoría fue perdiendo hablantes y muchas se extinguieron (solo unas pocas tienen más hablantes en la actualidad que a principios del siglo xix). En algunas partes de Estados Unidos, principalmente en ciertas reservas indias, se siguen hablando y cuentan con un número suficiente de hablantes fluidos. La mayor parte de las lenguas indígenas que se mantienen vivas están gravemente amenazadas, ya que en muchos casos tienen pocos hablantes, la mayoría de ellos ancianos o de mediana edad, mientras que las nuevas generaciones de indígenas usan mayoritariamente el inglés y dominan de modo deficiente su lengua ancestral.

Herencia amerindia en la cultura estadounidense

[editar]
Vista exterior de un museo amerindio.
Museo Nacional del Indígena Americano, Washington D. C.

En la década de 1960, bajo la influencia del Red Power Movement y de los movimientos ecologistas, se redescubrieron la herencia y la civilización de los amerindios. Así, en California, el Native American Day (el cuarto lunes de septiembre[130]) es la ocasión de rendir homenaje a los indígenas del estado; los profesores son invitados a hablar de la cultura india en las escuelas. Desde 2004, los cursos de historia indígena son obligatorios en las escuelas primarias de Maine.[106]

Día de los Pueblos Indígenas, Berkeley, en las celebraciones del Columbus Day (octubre de 2012).

Reconstruir la historia de los pueblos amerindios resulta relativamente difícil para los períodos más remotos.[131] Sin escritura, los amerindios transformaron poco su medio y dejaron pocas huellas antiguas. No obstante, la cultura amerindia ha influido en los topónimos: varios estados federados (Ohio, Míchigan, Idaho, Massachusetts, etc.) y varias ciudades (Seattle, por ejemplo) llevan un nombre de origen indígena. Numerosos cursos de agua (Misisipi, Misuri) y elementos de la geografía física fueron tomados de las lenguas amerindias. Los amerindios enseñaron también a los europeos el cultivo de plantas que conocieron un gran éxito: tomate, patata, maíz y tabaco. Finalmente, algunas palabras inglesas recuerdan sus orígenes indígenas (anorak, mocasín, canoa, tobogán, etc.).

En la actualidad

[editar]
Mujer morena, con el pelo sobre los ojos, tocando la guitarra.
Blackfire, grupo navajo de rock, en concierto en Praga en 2004.

Desde el siglo xix, los estadounidenses blancos se interesaron por las culturas amerindias: antropólogos como Lewis Henry Morgan, Alfred Louis Kroeber, James R. Walker o Robert Lowie estudiaron sus costumbres y su vida cotidiana. Pero es sobre todo desde las últimas décadas que Estados Unidos rehabilita la herencia amerindia: en Nueva York, el National Museum of the American Indian (Museo Nacional del Indígena Americano) alberga aproximadamente un millón de objetos desde los orígenes hasta la actualidad. Otra parte de las colecciones se encuentra en Washington D. C. en un edificio diseñado por Douglas J. Cardinal y abierto en 2004. Se trata de una institución creada a raíz de una ley votada por el Congreso en 1989. El cine hollywoodense, que ha producido más de 4000 películas sobre los amerindios (desde el mito del buen salvaje o del indio astuto sediento de sangre de los comienzos hasta el indio alcohólico en 'Banderas de nuestros padres'),[132] ha contribuido al cambio de mirada de los estadounidenses sobre los primeros pueblos, con películas como 'Flecha rota', 'Pequeño gran hombre', Danza con lobos, Skins o 'Atanarjuat'. Pero algunos especialistas empañan la imagen romántica del indígena respetuoso de la naturaleza: varios científicos muestran que tribus contribuyeron al retroceso del bosque y participaron en la extinción del bisonte aprovechando el comercio de pieles con los blancos.[133]

Fosa común en el sitio de Wounded Knee, en la Reserva india de Pine Ridge.

Helen Hunt Jackson recordaba en 1881 en su obra A Century of Dishonor los malos tratos infligidos a los indígenas por los colonos.[134]

Lista de las principales tribus

[editar]

En Estados Unidos en 2010, once tribus contaban con más de 50 000 personas: los apaches, los cheroquis, los chactas, los chicachas, los creeks, los iroqueses, los lumbees, los navajos, los ojibwas, los pueblos y los sioux.[135]

Mapa de las reservas indias en Estados Unidos.

Existen numerosos pueblos y tribus, entre los más conocidos:

Distribución de la población

[editar]
Población amerindia por tribu declarada en 2010[135]
TribuAmerindio soloAmerindio combinado con una o más categorías étnicasTotal
Una tribu declaradaMás de una tribuUna tribu declaradaMás de una tribu
Total2 879 63852 6102 209 26779 0645 220 579
Apaches63 193650133 3038813111 810
Chactas103 910639872 10113 355195 764
Cheroquis284 24716 216468 08250 560819 105
Cheyenes11 37511185311124719 051
Chicachas27 973223319 220285252 278
Comanches12 28411878131172823 330
Crees2211739402310107983
Creeks48 352459630 618476688 332
crows10 3325283309103415 203
Lenapes7843372943961018 264
Iroqueses40 570189134 490405181 002
Kiowas9437918294748513 787
Lumbees62 30665110 03969573 691
Navajos286 731828532 9184195332 129
Ojibwas112 757264552 0913249170 742
osages893811257090142318 576
Paiutes9340865313542713 767
Pies Negros27 279451954 10919 397105 304
pimas22 0401165311633426 655
Potawatomis20 41246212 24964833 771
Pueblos49 6952331956894662 540
Seminolas14 080236812 447307631 971
Shoshones7852610396957113 002
Sioux112 176430146 9646669170 110

Notas y referencias

[editar]

Notas

[editar]
  1. Un célebre y mítico discurso de 1854 del jefe Seattle es citado con frecuencia respecto a la relación de los amerindios con la naturaleza. Sin embargo, no existe certeza alguna sobre el contenido de estas palabras, que constituían la respuesta de este jefe amerindio al gobernador Isaac Stevens durante las negociaciones que llevaron a las tribus duwamish y suquamish a ceder sus tierras. Los textos que circulan hoy, frecuentemente presentados como transcripciones de las palabras de Seattle, son versiones muy posteriores, basadas en fuentes aproximativas y poco fiables. La versión más frecuentemente reproducida parece haber sido imaginada en 1971 por el guionista estadounidense Ted Perry, y contiene además varios anacronismos. Ninguna de estas versiones debe considerarse una fuente utilizable desde el punto de vista histórico.
  2. Por ejemplo, los pueblos intercambiaban con los apaches maíz y algodón por carne.
  3. Esta clasificación es la adoptada en Anne Garrait-Bourrier y Monique Vénuat, Les Indiens aux États-Unis, 2002 (véase la bibliografía al final del artículo).
  4. También conocida como General Allotment Act.
  5. También conocida como ley Wheeler-Howard.
  6. Sitio oficial: «NCAI» (en inglés). Archivado desde el original el 1 de junio de 2024..

Referencias

[editar]
  1. NCAI Policy Research Center (ed.). «A First Look at the 2020 Census American Indian/Alaska Native Redistricting Data» (en inglés). Archivado desde el original el 26 de enero de 2022. Consultado el 27 de marzo de 2026.
  2. US Census Bureau (ed.). «Race and Ethnicity in the United States: 2010 Census and 2020 Census». Census.gov (en inglés). Archivado desde el original el 12 de agosto de 2023. Consultado el 27 de marzo de 2026.
  3. Jack Hitt (21 de agosto de 2005). «The Newest Indians». The New York Times Magazine (en inglés). Consultado el 3 de noviembre de 2022. «in 1960, the census was changed to permit Americans to declare their own race or ethnicity. The most significant shift, though, came as recently as the 2000 census. Americans were permitted to declare more than one race or identity».
  4. Medina, Eduardo; Levenson, Michael (29 de octubre de 2022). «Sacheen Littlefeather and the Question of Native Identity». The New York Times (en inglés). ISSN 0362-4331. Consultado el 29 de octubre de 2022. «“the Academy recognizes self-identification.”».
  5. Duviols, Jean-Paul (6 de julio de 2017). «Primeras miradas sobre los salvajes (siglo XVI)». América. Cahiers du CRICCAL (en francés) (50). ISSN 0982-9237. doi:10.4000/america.1789. Consultado el 27 de marzo de 2026.
  6. Gallucci, John A. (2012). «Décrire les «Sauvages»: réflexion sur les manières de désigner les autochtones dans le latin des Relations» (pdf). Tangence (en francés) (99): 16. Consultado el 27 de marzo de 2026.
  7. 1 2 «Native American, First Nations or Aboriginal?». antidote.info (en inglés). Archivado desde el original el 1 de octubre de 2023. Consultado el 27 de marzo de 2026.
  8. 1 2 3 «OEA > Calendario > Evento». www.oas.org. Archivado desde el original el 1 de enero de 2024. Consultado el 27 de marzo de 2026.
  9. «Inuit or Eskimo: Which name to use? Native Language Center». uaf.edu (en inglés). Archivado desde el original el 1 de marzo de 2024. Consultado el 27 de marzo de 2026.
  10. «La ONU saluda el apoyo de los Estados Unidos a la Declaración sobre los derechos de los autóctonos». Organización de las Naciones Unidas. Archivado desde el original el 1 de diciembre de 2023. Consultado el 27 de marzo de 2026.
  11. «Tribal Nations & the United States: An Introduction». National Congress of American Indians (en inglés). Archivado desde el original el 1 de junio de 2024. Consultado el 27 de marzo de 2026.
  12. «REDSKINs [2 fiches]». TERMIUM Plus. 29 de enero de 1993. Archivado desde el original el 1 de septiembre de 2023. Consultado el 27 de marzo de 2026.
  13. «PEAU-ROUGE [1 fiche]». TERMIUM Plus. 29 de octubre de 2014. Archivado desde el original el 26 de diciembre de 2021. Consultado el 27 de marzo de 2026.
  14. «Amerindios o Indios». larousse.fr. Archivado desde el original el 1 de enero de 2024. Consultado el 27 de marzo de 2026.
  15. Hitt, Jack (21 de agosto de 2005). «The Newest Indians». The New York Times Magazine (en inglés). Consultado el 27 de marzo de 2026.
  16. Medina, Eduardo; Levenson, Michael (29 de octubre de 2022). «Sacheen Littlefeather and the Question of Native Identity». The New York Times (en inglés). ISSN 0362-4331. Consultado el 27 de marzo de 2026.
  17. Penser les textes amérindiens au-delà du cadre d'interprétation traditionnel - Richard Lefebvre, 2017.
  18. L'histoire des autochtones d'Amérique du Nord: acquis et tendances - Denys Delâge.
  19. Les mystères et légendes derrière les tableaux amérindiens.
  20. Thévenin, René; Coze, Paul. Mœurs et histoire des Indiens d'Amérique du Nord (en francés). ISBN 978-2-228-91773-5.
  21. Histoires tragico-maritimes: 1552-1563: chefs-d'œuvre des naufrages portugais.
  22. Raghavan, Maanasa (21 de agosto de 2015). «Genomic evidence for the Pleistocene and recent population history of Native Americans». Science (en inglés) 349 (6250). doi:10.1126/science.aab3884.
  23. Mapa que ilustra las modalidades de poblamiento de América del Norte y del Sur, en Raghavan et al., Science, 2015.
  24. En los yacimientos de Old Crow y Bluefish; Jacquin y Royot, 2002, p. 20.
  25. Office of Cultural and Historical Preservation (ed.). «A brief history of Florida» (en inglés). Archivado desde el original el 1 de octubre de 2023. Consultado el 27 de marzo de 2026.
  26. «Timeline». Florida Memory (en inglés). Archivado desde el original el 1 de octubre de 2023. Consultado el 27 de marzo de 2026.
  27. «Florida - History». city-data.com (en inglés). Archivado desde el original el 1 de enero de 2024. Consultado el 27 de marzo de 2026.
  28. Bradley, Bruce; Stanford, Dennis (2004). «The North Atlantic Ice-Edge Corridor: A Possible Palaeolithic Route to the New World». World Archaeology (en inglés) 36 (4): 459-478. ISSN 0043-8243. Consultado el 27 de marzo de 2026.
  29. Oppenheimer, Stephen; Bradley, Bruce; Stanford, Dennis (20 de octubre de 2014). «Solutrean hypothesis: genetics, the mammoth in the room». World Archaeology 46 (5): 752-774. ISSN 0043-8243. doi:10.1080/00438243.2014.966273.
  30. «Les ancêtres des Amérindiens venaient bien d'Asie, selon des généticiens». leparisien.fr (en francés). 12 de febrero de 2014. Archivado desde el original el 1 de junio de 2023. Consultado el 27 de marzo de 2026.
  31. «Un squelette vieux de 13 000 ans lève le voile sur l'origine des Amérindiens». Le Monde (en francés). 16 de mayo de 2014. Consultado el 27 de marzo de 2026.
  32. O'Brien, Michael J.; Boulanger, Matthew T.; Collard, Mark; Buchanan, Briggs (junio de 2014). «On thin ice: problems with Stanford and Bradley's proposed Solutrean colonisation of North America». Antiquity (en inglés) 88 (340): 606-613. ISSN 0003-598X. doi:10.1017/S0003598X0010122X.
  33. Kaspi et al., 2004, p. 7.
  34. «Kennewick Man closely related to Native Americans, geneticists say». ScienceDaily (en inglés). 18 de junio de 2015. Archivado desde el original el 1 de marzo de 2024. Consultado el 27 de marzo de 2026.
  35. Blakemore, Erin (28 de abril de 2016). «Over 9,000 Years Later, Kennewick Man Will Be Given a Native American Burial». smithsonianmag.com (en inglés). Archivado desde el original el 1 de enero de 2024. Consultado el 27 de marzo de 2026.
  36. 1 2 3 4 5 6 «American-Indian». Encyclopædia Britannica (en inglés). Archivado desde el original el 1 de junio de 2024. Consultado el 27 de marzo de 2026.
  37. 1 2 3 4 5 6 Renaud, 2002, p. 1073.
  38. Cahokia contaba en el siglo xii con unos 30 000 habitantes, según Gilles Havard y Cécile Vidal, Histoire de l'Amérique française, París, Flammarion, 2003, p. 201; 35 000 habitantes según Zimmerman, 2003, p. 48.
  39. Conurbación que reunía de 15 000 a 30 000 habitantes según Jerry J. Brody, Les Anasazis…, p. 106-107.
  40. 1 2 Garrait-Bourrier, 2006, p. 70.
  41. Thévenin y Coze, 2004, p. 101.
  42. 1 2 3 4 Garrait-Bourrier, 2006, p. 71.
  43. Renaud, 2002, p. 1075.
  44. Zimmerman, 2003, p. 41.
  45. Garrait-Bourrier, 2006, p. 84.
  46. Garrait-Bourrier, 2006, p. 75.
  47. La Médecine Naturelle des Amérindiens.
  48. Garrait-Bourrier, 2006, p. 87.
  49. Zimmerman, 2003, p. 92.
  50. Garrait-Bourrier, 2006, p. 82.
  51. Zimmerman, 2003, p. 132.
  52. Zimmerman, 2003, p. 133.
  53. Zimmerman, 2003, p. 134.
  54. Zimmerman, 2003, p. 52.
  55. «American Indians, or Native Americans: How Indians Buried the Dead» (en inglés). Consultado el 27 de marzo de 2026.
  56. Zimmerman, 2003, p. 8.
  57. Morgan, Lewis H. (1907). Ancient Society (en inglés). Chicago: Charles H. Kerr & Company. pp. 70-71, 113.
  58. «American Indians, or Native Americans: Leadership and Government» (en inglés). Consultado el 27 de marzo de 2026.
  59. Zimmerman, 2003, p. 126.
  60. Zimmerman, 2003, p. 127.
  61. Zimmerman, 2003, p. 94.
  62. Por ejemplo entre los apaches (se les arrancaban las uñas o la lengua): véase R. Thévenin y P. Coze, Mœurs et histoire des Indiens d'Amérique du Nord, 2004, p. 83.
  63. G. Havard y C. Vidal, Histoire de l'Amérique française, 2003, p. 95-96.
  64. Vennum, Thomas (1994). American Indian lacrosse: little brother of war (en inglés). Washington: Smithsonian Institution Press. p. 28. ISBN 978-1-56098-302-6.
  65. Zimmerman, 2003, p. 46.
  66. «American Indians, or Native Americans: Games, Sports, and Ceremonies» (en inglés). Consultado el 27 de marzo de 2026.
  67. 1 2 3 4 5 6 7 Pauls, Elizabeth Prine. «Native American history». Encyclopædia Britannica (en inglés). Archivado desde el original el 1 de junio de 2024. Consultado el 27 de marzo de 2026.
  68. Garrait-Bourrier y Venuat, 2002, p. 87.
  69. Garrait-Bourrier y Venuat, 2002, p. 95.
  70. Debo, 1994, p. 24.
  71. Garrait-Bourrier y Venuat, 2002, p. 97.
  72. Massip, Nathalie (2012). «La «nouvelle histoire de l'ouest»: ré-interprétation, transmission, réception». Cercles 24: 103-117.
  73. Russell Thornton, American Indian Holocaust and Survival…, Norman, University of Oklahoma Press, 1987. Estimación retomada en A. Garrait-Bourrier y M. Vénuat, Les Indiens aux États-Unis, 2002, p. 23.
  74. Jacques Binoche, Histoire des États-Unis, París, Ellipses, 2003, p. 12; el Dictionnaire encyclopédique d'Histoire de Michel Mourre avanza la cifra de 1,2 millones en el artículo «Indiens», p. 2361; «En 1492, se contaban aproximadamente 1,5 millones de indios en América del Norte», según André Kaspi, François Durpaire, Hélène Harter y Adrien Lherm, La civilisation américaine, París, PUF, 2004, p. 70.
  75. Bernard Vincent (dir.), Histoire des États-Unis, París, Champs Flammarion, 1997, ISBN 2-08-081376-5, p. 13.
  76. Debo, 1994, p. 112.
  77. Esta colonia francesa, muy extensa, correspondía aproximadamente a la reunión de varios estados actuales de Estados Unidos, desde el golfo de México hasta Canadá.
  78. Se les designaba con el término panis: Philippe Jacquin y Daniel Royot, Go West! Histoire de l'Ouest américain d'hier à aujourd'hui, París, Flammarion, 2002, ISBN 2-08-211809-6, p. 52.
  79. 1 2 Renaud, 2002, p. 1076.
  80. White, Phillip M. (2006). American Indian chronology (en inglés). Westport: Greenwood Press. p. 32. ISBN 978-0-313-33820-5.
  81. Pierre Lagayette, L'Ouest américain. Réalités et mythes, París, Ellipses, 1997, ISBN 2-7298-4789-8, p. 64.
  82. Garrait-Bourrier y Venuat, 2002, p. 98.
  83. Samuel Gance, Anton ou la trajectoire d'un père, L'Harmattan, 2013, p. 170.
  84. Garrait-Bourrier y Venuat, 2002, p. 10.
  85. Gibbon, Guy E. (2003). The Sioux: the Dakota and Lakota nations (en inglés) (2.ª edición). Malden: Wiley-Blackwell. pp. 1-2. ISBN 978-1-55786-566-3.
  86. Browning, Frank; Gerassi, John (2015). Histoire criminelle des États-Unis (en francés). Nouveau Monde. p. 242.
  87. Para Noam Chomsky, la calificación de genocidio no deja lugar a dudas: «Aquí, en Estados Unidos, hemos cometido un genocidio. Un puro genocidio. Y no solo en Estados Unidos, sino en todo el continente», en Comprendre le pouvoir: Tome II, Aden, 2006, p. 58.
  88. Howard Zinn, Una historia popular de los Estados Unidos. De 1492 a nuestros días, Agone, 2002, p. 149.
  89. Mann, Charles C. (2007). 1491. París: Albin Michel. p. 285. ISBN 978-2-226-17592-2.
  90. Mann, Charles C. (2007). 1491. París: Albin Michel. p. 288. ISBN 978-2-226-17592-2.
  91. Kaspi et al., 2004, p. 74.
  92. 1 2 3 4 Kaspi et al., 2004, p. 70.
  93. Debo, 1994, p. 159.
  94. Debo, 1994, p. 163.
  95. «ACS Demographic and Housing Estimates». factfinder.census.gov (en inglés). Archivado desde el original el 14 de febrero de 2020. Consultado el 27 de marzo de 2026.
  96. 1 2 3 Kaspi et al., 2004, p. 71.
  97. 1 2 Renaud, 2002, p. 1079.
  98. 1 2 Kaspi et al., 2004, p. 72.
  99. Garrait-Bourrier y Venuat, 2002, p. 74.
  100. 1 2 Kaspi et al., 2004, p. 74.
  101. Debo, 1994, p. 134.
  102. 1 2 Kaspi et al., 2004, p. 73.
  103. Datos detallados del censo de 2020.
  104. La población amerindia y nativa de Alaska en cifras.
  105. «Section 1 - Population» (pdf). census.gov (en inglés). 2006. Consultado el 27 de marzo de 2026.
  106. 1 2 3 4 5 6 N. Delanoë, «L'identité indienne…», 2004.
  107. En el dossier «Indiens d'Amérique», del National Geographic France, n.º 60, septiembre de 2004, p. 17, se lee que el 85 % de los amerindios residía fuera de las reservas.
  108. Dossier «Indiens d'Amérique», del National Geographic France, n.º 60, septiembre de 2004, p. 17.
  109. «The American Indian and Alaska Native Population: 2000 - Census 2000 Brief» (pdf). census.gov (en inglés). febrero de 2002. Archivado desde el original el 1 de marzo de 2024. Consultado el 27 de marzo de 2026.
  110. «2000 Summary File 1» (pdf). census.gov (en inglés). 2007. Consultado el 27 de marzo de 2026.
  111. «Native Americans Deb Haaland and Sharice Davids to enter House». aljazeera.com (en inglés). Archivado desde el original el 1 de enero de 2024. Consultado el 27 de marzo de 2026.
  112. Frédéric Martel, De la culture en Amérique, París, Gallimard, 2006, ISBN 2-07-077931-9, p. 492.
  113. Dossier «Indiens d'Amérique», del National Geographic France, n.º 60, septiembre de 2004, p. 15.
  114. Dossier «Indiens d'Amérique», del National Geographic France, n.º 60, septiembre de 2004, p. 14.
  115. Horwitz, Sari (24 de septiembre de 2014). «U.S. to pay Navajo Nation $554 million in largest settlement with single Indian tribe». The Washington Post (en inglés). Archivado desde el original el 1 de diciembre de 2023. Consultado el 27 de marzo de 2026.
  116. Para las tres primeras columnas, los datos provienen del censo de 2000 (Stella U. Ogunwole, We the People: American Indians and Alaska Natives in the United States, Census 2000 Special Reports); para las dos últimas, del dossier «Indiens d'Amérique», National Geographic France, n.º 60, septiembre de 2004, p. 14. Tasa de pobreza = proporción de personas que viven bajo el umbral de pobreza.
  117. Dossier «Indiens d'Amérique», del National Geographic France, n.º 60, septiembre de 2004, p. 16.
  118. «Les «Peaux-Rouges» en guerre contre les Washington Redskins». francetvinfo.fr (en francés). 18 de septiembre de 2013. Archivado desde el original el 1 de septiembre de 2023. Consultado el 27 de marzo de 2026.
  119. «Washington Redskins, un nom raciste?». europe1.fr (en francés). 1 de mayo de 2013. Archivado desde el original el 1 de junio de 2023. Consultado el 27 de marzo de 2026.
  120. «Indians removing Chief Wahoo logo from uniforms in 2019». Associated Press (en inglés). 30 de enero de 2018. Archivado desde el original el 1 de enero de 2024. Consultado el 27 de marzo de 2026.
  121. «Le président des Redskins de Washington défend le nom de son équipe». lapresse.ca (en francés). 24 de mayo de 2014. Archivado desde el original el 1 de junio de 2023. Consultado el 27 de marzo de 2026.
  122. Brady, Erik (10 de mayo de 2013). «Daniel Snyder says Redskins will never change name». usatoday.com (en inglés). Archivado desde el original el 1 de enero de 2024. Consultado el 27 de marzo de 2026.
  123. «NFL: sous pression, les Washington Redskins pourraient changer de nom». lequipe.fr (en francés). 3 de julio de 2020. Archivado desde el original el 1 de septiembre de 2023. Consultado el 27 de marzo de 2026.
  124. «NCAA American Indian mascot ban will begin Feb. 1». espn.com (en inglés). 5 de agosto de 2005. Archivado desde el original el 1 de diciembre de 2023. Consultado el 27 de marzo de 2026.
  125. Les Amérindiens comme acteurs du fédéralisme états-unien, Élise Marienstras.
  126. Entre exception et assimilation: le statut des amérindiens aux États-Unis à travers le prisme de la protection de l'enfance, 1950-2008, Céline Planchou.
  127. «The U.S. Relationship To American Indian and Alaska Native Tribes». america.gov (en inglés). Archivado desde el original el 19 de mayo de 2009. Consultado el 27 de marzo de 2026.
  128. «Bureau of Indian Affairs». doi.gov (en inglés). Archivado desde el original el 26 de diciembre de 2007. Consultado el 27 de marzo de 2026.
  129. «Table 1. Detailed Languages Spoken at Home and Ability to Speak English for the Population 5 Years and Over for the United States: 2006-2008» (xls). Census.gov (en inglés). Archivado desde el original el 18 de enero de 2015. Consultado el 27 de marzo de 2026.
  130. Una jornada olvidada, para hacer memoria de los pueblos amerindios.
  131. Fête des Autochtones, expliquée par les Amérindiens: NPR.
  132. Neil Diamond, «Hollywood et les Indiens», Rezolution Pictures Inc., 2010.
  133. Kaspi et al., 2004, p. 75.
  134. Chronique de l'Amérique, ediciones Larousse, p. 453.
  135. 1 2 US Census Bureau, ed. (2012). «The American Indian and Alaska Native Population: 2010» (pdf). census.gov (en inglés). Archivado desde el original el 1 de marzo de 2024. Consultado el 27 de marzo de 2026.. Los totales por grupo tribal sobreestiman la población total amerindia, ya que los encuestados que declaran varios grupos tribales son contados varias veces.

Véase también

[editar]

Bibliografía

[editar]

Obras en francés

[editar]
  • Garrait-Bourrier, Anne; Venuat, Monique (2002). Les Indiens aux États-Unis: renaissance d'une culture (en francés). París: Ellipses. ISBN 978-2-7298-1185-3. 
  • Garrait-Bourrier, Anne (2006). «Spiritualité et fois amérindiennes: Résurgence d'une identité perdue» (pdf). Cercles (en francés) 15. pp. 68-95. 
  • Jacquin, Philippe; Royot, Daniel (2002). Go West! Histoire de l'Ouest américain d'hier à aujourd'hui (en francés). París: Flammarion. ISBN 978-2-08-211809-5. 
  • Kaspi, André; Durpaire, François; Harter, Hélène; Lherm, Adrien (2004). La civilisation américaine (en francés). París: PUF. ISBN 978-2-13-054350-3. 
  • Renaud, Roger (2002). «Indiens d'Amérique». Encyclopædia Universalis (en francés) 11. pp. 1072-1091. ISBN 2-8522-9550-4. 
  • Zimmerman, Larry J. (2003). Les Indiens d'Amérique du Nord (en francés). París: Gründ. ISBN 978-2-7000-3114-0. 
  • Debo, Angie (1994). Histoire des Indiens des États-Unis (en francés). Albin Michel. 

Lecturas adicionales

[editar]
  • Calloway, Colin G. (2007). First People, a Documentary Survey of American Indian History (en inglés) (3.ª edición). Boston: Bedford/St Martin's. ISBN 978-0-312-45373-2. 
  • Delanoë, Nelcya (2004). «L'identité indienne à l'épreuve de la modernité». Journal de la Société des Américanistes (en francés) 90 (2): 128-136. 
  • Dunbar-Ortiz, Roxanne (2018). La historia indígena de Estados Unidos. Madrid: Capitán Swing. ISBN 978-84-949667-0-5. 
  • Frantz, Klaus (1999). Indian Reservations in the United States (en inglés). Chicago: University of Chicago Press. ISBN 978-0-226-26089-1. 
  • Green, Rayna (2000). The Encyclopedia of the First Peoples of North America (en inglés). Toronto: Douglas & McIntyre. ISBN 978-0-88899-380-9. 
  • Reséndez, Andrés (2019). La otra esclavitud: Historia oculta del esclavismo indígena. Ciudad de México: Grano de Sal. ISBN 978-607-98369-1-7. 
  • Treuer, David (2019). The Heartbeat of Wounded Knee: Native America from 1890 to the Present (en inglés). Nueva York: Riverhead Books. ISBN 978-1-59463-315-7. 
  • Wissler, Clark (2001). Indians of the United States: Four Centuries of Their History and Culture (en inglés). Safety Harbor: Simon Publications. ISBN 978-1-931313-51-3. 
  • Adams, David Wallace (1975). Education for Extinction: American Indians and the Boarding School Experience 1875–1928 (en inglés). University Press of Kansas. ISBN 0-7006-0838-9. 
  • Bierhorst, John. A Cry from the Earth: Music of North American Indians (en inglés). ISBN 0-941270-53-X. 
  • Deloria, Vine (1969). Custer Died for Your Sins: An Indian Manifesto (en inglés). Nueva York: Macmillan. 
  • Hirschfelder, Arlene B.; Byler, Mary G.; Dorris, Michael (1983). Guide to Research on North American Indians (en inglés). American Library Association. ISBN 0-8389-0353-3. 
  • Jones, Peter N. (2005). Respect for the Ancestors: American Indian Cultural Affiliation in the American West (en inglés). Boulder: Bauu Press. ISBN 0-9721349-2-1. 
  • Kroeber, Alfred L. (1939). Cultural and Natural Areas of Native North America (en inglés) 38. University of California Publications in American Archaeology and Ethnology. 
  • Krech, Shepard (1999). The Ecological Indian: Myth and History (en inglés). Nueva York: W. W. Norton. ISBN 0-393-04755-5. 
  • Nichols, Roger L. (1998). Indians in the United States and Canada: A Comparative History (en inglés). University of Nebraska Press. ISBN 0-8032-8377-6. 
  • Sturtevant, William C. (1978). Handbook of North American Indians (en inglés). 1-20. Washington D. C.: Smithsonian Institution. 
  • Tiller, Veronica E. (1992). Discover Indian Reservations USA: A Visitors' Welcome Guide (en inglés). Denver: Council Publications. ISBN 0-9632580-0-1. 

Artículos relacionados

[editar]

Enlaces externos

[editar]