Nadi (yoga)

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Las nadis (en sánscrito नाडी / nāḍī), según la medicina ayurveda y el yoga, son canales del cuerpo sutil a través de los cuales fluye el praná o, mejor pronunciado, prāṇa (‘aire inspirado’).

La teoría tradicional del yoga señala que la palabra नाडी / nāḍī proviene del idioma sánscrito con el significado de tubo, canal o vena. Tales "canales" o "venas sutiles" serían las vías a través de los cuales discurre el prāṇa entendido como soplo o energía vital para tonificar a todo el cuerpo o rupa.

Según la Chandoguia-upanishad (texto en sánscrito de mediados del I milenio a. C.), el aire inspirado ―no se habla allí de «fluido magnético»― circula por tres nadís (‘tubos’ en idioma sánscrito):

Otras acepciones:

  • nāḍi (femenino) cualquier tipo de cañería o tubería, manguera, cánula. En el Bhágavata-purana (hacia el siglo XI d. C.) aparece ya como el femenino más correcto nāḍī.
  • nāḍiṃ-dhama: inflamación de las venas, que causa un pulso más rápido.
    • aterrorizante
  • nāḍiṃ-dhaya: beber o chupar a través de una caña.
  • nāḍikā: una caña o tallo hueco.
  • nāḍa o nāla (neutro): un tallo hueco

No debe confundirse nāḍí con la antigua palabra nadí (‘río’), que se menciona ya en el Rig-veda (el texto más antiguo de la India, de mediados del II milenio a. C.)

Clasificación[editar]

Según la cosmovisión tradicional sustentada por el yoga el rupa o cuerpo es en lo concreto un entretejido de nāḍí por las cuales circula el prāṇa .

Las tres nāḍī principales son:

  • Sushumná es el más importante de los canales de prāṇa. Se le considera ubicado en el Merudanda (Danda: bastón; Meru: la montaña que es axis mundi o eje del mundo en la mitología hindú, o más correctamente en el eje cerebroespinal (el ser humano es percibido como un microcosmos) que parte desde la extremidad inferior del tronco hasta arribar a la extremidad o vértex (véase bindu). En el Shiva-samjita escrito en el siglo XVIII, el capítulo II shloka 17 afirma que el sushumná simboliza el fuego.[3]
  • Idá se desenvuelve ondulante en torno al sushumna trasportando las dos polaridades del prāṇa, y ascendiendo concluye en la narina (fosa nasal) izquierda (parte del cuerpo que la tradición hindú considera de polaridad negativa-femenina) y está asociada a la llamada "energía lunar"
  • Pingalá se desenvuelve en torno al sushumna trasportando las dos polaridades energéticas y concluye ascendiendo hasta la narina derecha (correspondiendo en el cuerpo o rupa a la polaridad masculina y positiva) se la asocia a la energía solar.

Aquella positiva/masculina, sería ascendente; la otra sería (según las tradiciones hindúes) negativa/femenil, se revierte hacia lo bajo.
Entre ambas nāḍí (idá y pingalá) concluirían en las narinas de la nariz.

En el interior de la nāḍí axial o sushumná discurriría el Vajra, según las tradiciones hindús luminoso como Surya (el Sol) mientras que aún más internamente esplendería o brillaría Chitrini pálida como Chandra (la Luna).

En el centro el sutilísimo Brahmanadi: desde el cual la kuṇḍalinī despertada pasaría desde el mūlādhāra al sahasrara.

Estos últimos son dos de los principales múltiples "lotos" o chakras a lo largo de la raquis que el o la kuṇḍalinī recorrería activando a los chakras y a sus respectivas potencias.

Purificación de las nadís[editar]

En el Haṭha Yoga Pradīpikā se menciona que es posible propiciar el flujo de la energía prāṇa por el sushumná a través de la práctica de mudras y pranayama como mahāmudrā, mahāvedha, mahābandha y uḍḍiyānabandha deteniéndose el flujo en los nadis idá y pingalá (III. 10-12, 23, 27, 55-56) y śāmbhāvimudrā (IV. 41). Asimismo, se menciona que es posible purificar los nadis a partir de la práctica de nāḍī śodhana prāṇāyāma (II. 4-10). Solo cuando el suṣumṇā nāḍī está purificado es posible que el prana fluya y lograr que la mente se estabilice (II. 41-42).[4][5][6]

Las nadís en el ocultismo y el esoterismo europeo[editar]

Según el ocultismo occidental, el praná no sería el aire inspirado sino una energía universal invisible e inmedible que ingresa en el cuerpo a través de la respiración. Las nadís serían entonces canales akásicos o etéricos (siendo ākāśaéter’ en sánscrito). Esos canales estarían distribuidos y entretejidos en todo el cuerpo, y a través de ellos fluiría la energía praná.

Según la escritora ucraniana Madame Blavatsky (1831-1891) la interrelación de los canales energéticos susumná, ida y pingalá se simboliza con el caduceo del dios romano Mercurio.

El escritor ocultista británico C. W. Leadbeater (1854-1934) escribió que el praná sería una energía que viene dentro del aire inspirado, que corre por las nadís y es utilizada por medio del sistema cardiovascular y el sistema nervioso.[7]​ Él diferenciaba el praná del magnetismo humano, que es el «fluido peculiar» de los nervios, especializado en la médula espinal y constituido por la energía vital entremezclada con la kundalinī.[8]

Según la escritora ocultista británica Alice Bailey (1880-1949), las nadís no son los nervios en sí mismos sino que les sirven de base y son el origen de su existencia, constituyen una red o trama de energía al entretejerse y formar varios puntos focales de fuerza, de los cuales los más importantes son los siete chakrás, sin embargo hay muchos puntos focales similares.[9]

En su libro La trama de la vida, el escritor austriaco Fritjof Capra (1939-) se refiere a «una estructura multinivel de sistemas vivos que anidan en el interior de otros: redes dentro de redes».[10]

Equivalencias en la medicina china[editar]

En la medicina china, especialmente en la acupuntura y sus derivaciones, el equivalente a las nadís esotéricas son los meridianos (qing), y el equivalente al praná (no el prana hinduista [aire] sino el prana ocultista [energía invisible]) es el qi.[11][12]

Véase también[editar]

Referencias[editar]

  1. Charles Webster Leadbeater (1972). The Chakras. Theosophical Publishing House. ISBN 978-0-8356-0422-2. 
  2. John C. Huntington; Dina Bangdel (2003). The Circle of Bliss: Buddhist Meditational Art. Serindia Publications. pp. 230-233. ISBN 978-1-932476-01-9. 
  3. Siva Samhita. 2000 [1914]. p. 27. Consultado el 5 de noviembre de 2020. 
  4. «Haṭha Yoga Pradīpikā: Prāṇāyāma (Segunda parte: sobre el prāṇāyāma)».». www.yoga-darshana.com. Consultado el 2 de noviembre de 2020. 
  5. «Haṭha Yoga Pradīpikā: Mudrā (Tercera parte: sobre los mudrās)». www.yoga-darshana.com. Consultado el 1 de noviembre de 2020. 
  6. «Haṭha Yoga Pradīpikā: Samādhi (cuarta parte: sobre el samādhi)». www.yoga-darshana.com. Consultado el 5 de noviembre de 2020. 
  7. Alice Bailey (1880-1949): Tratado sobre fuego cósmico. Buenos Aires: Fundación Lucis. 1995
  8. C. W. Leadbeater (1854-1934): Los chakras. Buenos Aires: Kier, 1972.
  9. Alice Bailey: Tratado sobre los siete rayos. «Tomo IV: Curación esotérica». Buenos Aires: Fundación Lucis. 1990.
  10. Fritjof Capra: La trama de la vida. Barcelona: Anagrama, 1998.
  11. Instituto MTC de Yunnan: Sistemas de canales y puntos acupunturales. Madrid: Fundación Europea de Medicina Tradicional China, 1998. DL: B-37.121/98.
  12. Manuel Rodríguez Cuadras: Teoría básica II. Madrid: Fundación Europea de Medicina Tradicional China, 2010. ISBN 978-84-614-0282-3.

Bibliografía[editar]