Mortero (utensilio)

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Mortero de porcelana para moler pimienta negra.

Un mortero es un utensilio compuesto de un recipiente cóncavo y una ‘maja’, ‘maneta’, ‘macilla’ o mano, para majar o aplastar los alimentos o condimentos.[1]​ Usado en boticas o en la cocina para machacar distintas sustancias (semillas, especias, hierbas, etc), pueden ser de madera, metálicos como el almirez, de piedra (como el molcajete mexicano) o de cerámica.[2]

En arte de botica[editar]

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Los morteros permiten mezclar los diversos ingredientes de una prescripción médica, hasta el punto de ilustrar muchas inconografías relacionadas con el oficio de boticas y las artes alquímicas. En los usos que se hace de este instrumento dentro de la farmacia se suelen encontrar morteros elaborados de porcelana (como el mortero Josiah Wedgwood de 1779).[3]

En la preparación de alimentos[editar]

El mortero, instrumento tradicional del arte culinario, continua usándose para hacer guacamole o pesto, o para triturar especias y aditivos para las ensaladas. Las tribus nativas de América empleaban morteros que excavaban en una roca a modo de hueco para poder moler el maíz y otros frutos secos; el utensilio para machacar era un objeto tubular (conocido en México como “tejolote o temachín”) complementario de los morteros de basalto, como molcajete. Muchas de estas depresiones excavadas en roca pueden encontrarse en diversos territorios americanos.

En la cocina se utilizaban morteros con mazos de madera para preparar mochi. Un tipo de mortero empelado en Japón es el suribachi o surikogi, similar al lesung de Malasia. Morteros de gran tamaño, elaborados de piedra de dos a tres metros de altura, se empelaron en Oriente Medio para picar carne y poder elaborar los «kibbeh». En África se emplea frecuentemente con un pilón grande para machacar cereales. En la cocina española se emplea en la elaboración de muchos platillos, algunos de los más conocidos son las sopas frías como el ajoblanco, salsas como el ajoarriero y preparaciones como el atascaburras.

Porosidad[editar]

Conviene que los morteros sean de materiales no-porosos para que no absorban parte de los aromas de las sustancias a machacar (debido a las propiedades organolépticas de los posibles ingrediente que se desean majar y cuyos sabores y aromas se mezclarán si el recipiente no fuera lavado perfectamente, eliminando la existencia de ingredientes pasados.

Véase también[editar]

Referencias[editar]

  1. Definición en el DLE
  2. Caro Bellido, Antonio (2008). Diccionario de términos cerámicos y de alfarería. Cádiz: Agrija Ediciones. p. 176. ISBN 84-96191-07-9. 
  3. Charlotte Fiell (2006). El diseño industrial de la A a la Z. Peter Fiell. Taschen. ISBN 3-8228-5055-1. 

Enlaces externos[editar]