Heinrich Heine

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Heinrich Heine, 1831, Pintura de Moritz Daniel Oppenheim.

Christian Johann Heinrich Heine (Düsseldorf, 13 de diciembre de 1797 - París, 17 de febrero de 1856) fue uno de los más destacados poetas y ensayistas alemanes del siglo XIX.

Heine es considerado el último poeta del romanticismo y al mismo tiempo su enterrador.[1] Heine conjura el mundo romántico - y todas las figuras e imágenes de su repertorio - para destruirlo. Tras el enorme éxito cosechado por su temprano "Libro de Canciones" (1827), que conoció doce ediciones en vida del autor, da por agotada "la lírica sentimental y arcaizante, y se abre paso a un lenguaje más preciso y sencillo, más realista".[2]

A partir de entonces consiguió dotar de lirismo al lenguaje cotidiano y elevar a la categoría literaria géneros en aquel momento considerados menores, como el artículo periodístico, el folletín o los relatos de viaje. Además concedió al idioma alemán una elegante sencillez que éste nunca antes había conocido. Heine fue tan amado como temido por su comprometida labor como periodista, crítico, político, ensayista, escritor satírico y polemista. Debido a su origen judío y a su postura política Heine fue constantemente excluido y hostigado. Su actitud solitaria impregnó su vida, su obra y su recepción de ideas extranjeras. Heine sigue siendo hoy en día uno de los poetas del idioma alemán más traducidos y citados.

Vida[editar]

Juventud y años de aprendizaje[editar]

Betty Heine.

"La ciudad de Düsseldorf es muy bonita, y cuando desde lejos se piensa en ella y da la casualidad que se ha nacido allí, el ánimo se torna extraño. Nací allí y para mí es como si debiera ir inmediatamente a casa. Y cuando digo ir a casa, quiero decir a la calle Bolker y a la casa en la que nací", escribió Heinrich Heine en 1827 en “Ideas. El Libro de Le Grand".[3]

Sobre la fecha de nacimiento de Heine ha existido durante largo tiempo no poca incertidumbre. Todos los documentos que pudieran orientarnos al respecto se han perdido. Heine se llamaba a sí mismo burlonamente "el primer hombre del siglo", pues aseguraba haber nacido en la noche de año nuevo de 1800, aunque en alguna ocasión designó 1799 como el año de su nacimiento. Investigaciones recientes concluyen que Harry Heine -tal era su nombre de pila, a causa de las veleidades anglófilas de su padre- vino al mundo el 13 de diciembre de 1797, por lo que su infancia y juventud se vieron marcados por los grandes cambios sobrevenidos a consecuencia de la Revolución francesa.

Amelie, prima y primer amor de Heine

Heine fue el primogénito de los cuatro hijos del comerciante de telas Samson Heine y su esposa Betty, de soltera Peira van Geldern. Sus hermanos fueron Charlotte, Gustav (posterior barón Heine-Geldern y editor de la Wiener Fremdenblatt) y Maximilian, quien más tarde sería médico en San Petersburgo. Todos ellos crecieron bajo un continuo ejercicio de la Haskalá.

Desde 1803 Heine acudió a la escuela israelita privada de Hein Hertz Rintelsohn. Al año siguiente, cuando el electorado de Baviera asumió el gobierno del ducado de Berg y de su capital Düsseldorf, la ley permitió a niños judíos acudir a las escuelas cristianas, por lo que Heine pudo cursar la primaria estatal. En 1807 realizó clases preparatorias en el Liceo de Düsseldorf, actual Görres-Gymnasium; sin embargo salió de allí sin el certificado aprobatorio, pues siguiendo la tradición familiar se le tenía preparada una formación de comerciante.

En 1811, cuando contaba 13 años, Heine asistió a la entrada de Napoleón Bonaparte en Düsseldorf. La ciudad y el ducado de Berg habían sido cedidos a Francia en 1806 por Baviera, motivo por el, años más tarde, cuando fue perseguido en Alemania a causa de su asociación con la Joven Alemania y sus ideas liberales y republicanas, Heine pudo aspirar a la ciudadanía francesa.

Entre 1815 y 1816 Heine trabajó para Rindskopff, banquero de Fráncfort del Meno. Por entonces conoció la vida del importante ghetto judío de la ciudad y, junto a su padre, frecuentó la Logia masónica "Zur aufgehenden Morgenröte", en el seno de la cual ambos sufrieron cierta marginación por su origen judío. Aunque ya había empezado a escribir en sus tiempos del Liceo, a partir de 1815 Heine escribió poemas con regularidad. En 1816 Heine comenzó a trabajar en Hamburgo, en el banco de su pudiente tío Salomon Heine, quien gozaba de importantes vínculos sociales y quien tomó a su sobrino a su cargo. Hasta su fallecimiento, en 1844, el banquero sostuvo económicamente a Heinrich, aunque no acabara de comprender los intereses literarios del hijo de su hermano, como dijo en una ocasión: «Si hubiese aprendido algo bueno, no tendría que escribir libros».[4]

Como Heine mostraba cierto talento comercial, su tío le confió su propia empresa, una tienda de telas, pero al poco "Harry Heine & Co." tuvo que declararse en bancarrota, ya que Heine consagraba más tiempo a su poesía que a los recibos. De esta época data también un amor no correspondido por su prima Amelie, que daría origen a su Buch der Lieder ("Libro de canciones"). El agobio que para Heine supuso superar su desengaño en la atmósfera de la casa de su tío es descrito en su poema Affrontenburg.

Estudios universitarios en Bonn, Göttingen y Berlín[editar]

Salomon Heine (1767–1844). Hasta su muerte apoyó el acaudalado tío a su sobrino Harry.

Probablemente las discusiones dentro de la familia del tío acabaron cuando éste se convenció de no presionar más a Harry y dejarlo hacer estudios lejos de Hamburgo. Aunque el Derecho no terminaba de motivarlo, se matriculó en 1819 en la Universidad de Bonn en donde sólo cubrió una materia de la carrera.

Por el contrario, en el semestre de invierno de 1819/20 asistió al seminario de Historia de la poesía y la lengua alemana de August Wilhelm Schlegel. Dicho cofundador del Romanticismo ejerció sobre el joven Heine una fuerte influencia literaria , lo cuál no le impidió despotricar contra él en ensayos posteriores. Lo mismo ocurrió con su maestro en Bonn Ernst Moritz Arndt, cuya reaccionaria postura tomó a chacota Heine en diversas prosas y poemas. También abominó de la poesía del afeminado August von Platen-Hallermünde, que no podía soportar.

En el semestre de invierno de 1820 Heine asistió a la Universidad de Göttingen. Ahí se unió a las fuerzas armadas de la Landsmannschaft der Westfalen (hoy conocidas como: Corps Hildeso-Guestphalia Göttingen). Sin embargo en febrero de 1821 tuvo que abandonar Göttingen debido a un duelo. Heine sufrió en ese momento el menosprecio social de los alemanes por el judaísmo y fue agredido por varias personas con ese motivo: su origen judío; los retó a duelo, pero la universidad suspendió por un semestre tanto a Heine como a sus contrincantes.

August Wilhelm Schlegel, quien acercó el romanticismo a Heine.

Heine se marchó entonces a otra institución académica, la Universidad Humboldt de Berlín, en donde estudió de 1821 hasta 1823 y en donde entre otros asistió a las clases de Georg Wilhelm Friedrich Hegel. Pronto entró en contacto con el círculo literario de la ciudad y junto con otros fue invitado de forma regular al llamado segundo Salón Literario de Rahel Varnhagen. Rahel y su esposo Karl August Varnhagen von Ense se mantuvieron como grandes amistades de Heine e incluso lo apoyaron en su carrera como literato, mientras mantenían buenas pláticas literarias y además Heine conocía más gente del círculo literario. Varnhagen von Ense se mantuvo en contacto epistolar con Heine hasta su misma muerte.

Durante su estancia en Berlín Heine publicó sus primeros libros. A principios de 1822 aparecieron en la librería Maurerschen sus Gedichte; en 1823 en la editorial Dümmler die Tragödien, nebst einem lyrischen Intermezzo. A sus tragedias Almansor y William Ratcliff les había dado Heine un lugar especial; sin embargo se publicaron sin éxito alguno. El estreno de Almansor en el año de 1823 en Braunschweig tuvo que ser suspendido debido a las protestas del público, mientras que su obra Ratcliff ni siquiera alcanzó, durante su vida, una sola representación.

En el año de 1822 Heine emprendió un viaje hacia Poznan (Polonia), y escribió unos interesantes diarios de viaje, que revelan su simpatía por los polacos. Fue ahí donde por primera vez a Heine le llamó la atención el judaísmo jasídico, y quedó cautivado por él, sin que llegara a más esa identificación. A principios de año 1823, dos años antes de su conversión al Cristianismo, escribió en una carta a su amigo Immanuel Wohlwill: "Auch ich habe nicht die Kraft einen Bart zu tragen, und mir Judemauschel nachrufen zu lassen, und zu fasten etc".[5]

Años de madurez y exilio[editar]

"Heine se convirtió en el escritor alemán más popular de las décadas de los años treinta y cuarenta del siglo XIX y su editor, Julius Campe, se hizo rico gracias a su obra. Él, sin embargo, nunca pudo vivir de los ingresos derivados de sus éxitos literarios. Su incapacidad para acceder a la independencia material fue algo sumamente desestabilizador para su vida privada y socavó profundamente la efectividad política de sus intervenciones. Padeció miserias y estrecheces varias a las que pudo sobreponerse gracias a que prácticamente durante toda su vida recibió bien la ayuda financiera de su familia, de su acaudalado tío Salomon, bien subvenciones del gobierno francés, con François Guizot como ministro, que pasó por alto sus críticas hacia Luis Felipe. [...] Entre 1832 y 1843 publicó numerosos ensayos sobre la situación política de Francia y Alemania. Desde Francia colaboraba con revistas alemanas y escribía en francés informes sobre la situación de su patria nada condescendientes con sus gobernantes. En 1835 los escritos de Heine fueron totalmente censurados en territorio alemán".[6]

Simpatizante del socialismo utópico (saintsimonismo), perseguido por las autoridades y exiliado a causa de esas veleidades socialistas, pasó sus últimos ocho años de vida medio ciego y medio paralítico, en una cama, sobre cuatro colchones (se cree que padecía esclerosis múltiple). Escribió un famoso prólogo a una edición francesa del Quijote. La última vez que se arriesgó a salir fue en 1848, para ver en el Louvre la Venus de Milo, ante la que cayó desmayado. Su pesimismo se expresa en algunos de los más amargos poemas del Romancero (1851). Pocas horas antes de morir en París, como cuenta el hispanista Johannes Fastenrath en su La Walhalla... II, p. 526, dijo: "Dios me perdonará: es su oficio".

Recepción de su obra en el mundo hispánico[editar]

Heine se interesó por la literatura española, especialmente por la barroca, gracias al éxito que tuvo el teatro clásico español en la Alemania romántica. Leyó El Quijote en su infancia, en la traducción de Ludwig Tieck, y desde entonces lo releía cada lustro de su vida. Vio en él «la mayor de las sátiras contra el entusiasmo humano», y en Cervantes «al fundador de la novela moderna».

Heine tuvo un considerable número de seguidores en España, en las postrimerías del Romanticismo y los comienzos del Postromanticismo: fue traducido por Eulogio Florentino Sanz, Augusto Ferrán y Enrique Gil y Carrasco y leído por escritores tan renombrados como Gustavo Adolfo Bécquer o Rosalía de Castro. Su producción lírica fue calurosamente acogida durante el siglo XIX y comienzos del XX, pero aún hoy su revelante faceta como publicista y crítico literario es mucho menos conocida.

"En el ámbito de habla hispana, en el que Heine supo ocupar un lugar importante dentro del mercado literario, hoy se encuentra relegado a los especialistas, eruditos y amantes de las curiosidades, y sólo una parte de muy reducida de su obra puede encontrarse en las librerías".[7]

Obras de Heine[editar]

Obras selectas[editar]

  • Gedichte, 1821
  • Tragödien, nebst einem lyrischen Intermezzo, 1823
  • Reisebilder, 1826-31
  • Die Harzreise, 1826
  • Ideen, das Buch le Grand, 1827
  • Englische Fragmente, 1827
  • Buch der Lieder, 1827
  • Französische Zustände, 1833
  • Zur Geschichte der neueren schönen Literatur in Deutschland, 1833
  • Die romantische Schule, 1836
  • Der Salon, 1836-40
  • Ludwig Börne: Eine Denkschrift, 1840
  • Neue Gedichte, 1844
  • Deutschland. Ein Wintermärchen, 1844
  • Atta Troll. Ein Sommernachtstraum, 1847
  • Romanzero, 1851
  • Der Doktor Faust, 1851
  • Les Dieux en Exil, 1853
  • Die Harzreise, 1853
  • Lutezia, 1854
  • Vermischte Schriften, 1854

Traducciones y ediciones en español[editar]

Citas Célebres[editar]

  • “Ahí donde se queman libros se acaba quemando también seres humanos”.."— Dort, wo man Bücher verbrennt, verbrennt man am Ende auch Menschen (en su tragedia Almansor, 1821).
  • “La verdadera locura quizá no sea otra cosa que la sabiduría misma que, cansada de descubrir las vergüenzas del mundo, ha tomado la inteligente resolución de volverse loca.”
  • “Dios me perdonará: es su oficio.”

Véase también[editar]

Referencias[editar]

  1. "Lo romántico se encuentra en Heine, que a su vez quiere superarlo" (Rüdiger Safranski: Romanticismo, Tusquets, Barcelona, 2009, pág. 14).
  2. José Luis Pascual: "Heine, ¿poeta romántico", nota previa a Heinrich Heine, Para una historia de la nueva literatura alemana, Felmar, Madrid, 1976, págs. 12-13. O, dicho de otro modo, "él se supo y se quiso enterrador del Romanticismo", como sostiene Manuel Sacristán, en Heinrich Heine, Obras, Vergara, Barcelona, 1963, pág. 62.
  3. Ideen, das Buch le Grand, 1827, texto original en alemán, en el Proyecto Gutenberg: [1]
  4. Citado por Ernst Pawel: Der Dichter stirbt. Heines letzte Jahre in Paris, Berlín 1997, p. 7.
  5. Brief vom 7. April 1823, zit. nach: HSA, Bd. 20, S. 72
  6. Juan Carlos Velasco: "Heine y los años salvajes de la filosofía", en H. Heine: Sobre la historia de la religión y la filosofía en Alemania, Alianza, Madrid, 2008, pág. 20
  7. Román Settón: "Introducción", en H. Heine: La escuela romántica, Biblos, Buenos Aires, 2007, pág. 21

Enlaces externos[editar]