Ciberfeminismo

De Wikipedia, la enciclopedia libre
Saltar a: navegación, búsqueda

Ciberfeminismo se utiliza para describir las filosofías de una comunidad feminista contemporánea cuyos intereses se centran en el ciberespacio, Internet y la tecnología. El término surge de la fusión de "ciberespacio" y "feminismo" y su primera utilización se sitúa a finales de 1991 y 1992 en paralelo por parte de la teórica cultural inglesa Sadie Plant y del grupo de artistas australianas VNS Matrix conectado con el net.art.[1] En la década de los años 90 se utiliza el término para describir el trabajo de las feministas interesadas en la teoría, la crítica y la explotación de las tecnologías de Internet, el ciberespacio y los medios en general.

La historia del ciberfeminismo en los años 90 ha estado muy ligada al de la práctica artística del net-art. Existen también otros ciberfeminismos más vinculados a la lucha por la igualdad utilizando la red y como dice la investigadora Remedios Zafra buscando otra manera de "habitar" la red. En este sentido el ciberfeminismo, la práctica del ciberfeminismo social, está considerado iniciador del feminismo en red.

El ciberfeminismo tiene también relación con el campo de Estudios Científicos y Tecnológicos en un marco feminista.

En sus orígenes, el punto de vista predominante era la visión utópica del ciberespacio y la Internet como medio en el que supuestamente existía la ausencia de construcciones sociales como género y diferencia sexual.

Historia del término[editar]

Antecedentes[editar]

El nacimiento del ciberfeminismo viene propiciado por la expansión de las Tecnologías de la Información y Comunicación (TIC) y la influencia de la tercera ola feminista, especialmente de Donna Haraway (1991) y su Manifiesto Cyborg, publicado en 1987. Haraway propone a las mujeres la aceptación de una nueva identidad definida como Cyborg[2] símbolo de "un futuro después del género" es hoy considerado por muchos como el verdadero punto de partida del pensamiento ciberfeminista. Sin embargo, Haraway nunca utilizó el término Ciberfeminismo ni lo reclamo como suyo.[1]

A finales de los 80 surgen el ciberpunk. Una de sus autoras referente, Pat Cadigan, publica MindPlayers (1987) y Synners (1991).

Inicios[editar]

En 1992 de manera simultánea, la filósofa británica Sadie Plant empieza a utilizar el término ciberfeminismo al tiempo que desde Australia el grupo de artistas VNS Matrix formado por Julianne Pierce, Francesca da Rimini Josephine Starrs y Virginia Barratt, aporta tácticas de guerrilla de vanguardia a través del net.art y con su Manifiesto ciberfeminista del siglo XXI [3] [4] y su lema "el clítoris es una línea directa a la matriz" ["the clitoris is a direct line to the matrix"] subrayando apunta la investigadora Alex Galloway una coexistencia material fundamental entre la máquina y el cuerpo de la mujer.[3]

“Cuando nosotras comenzamos a usar el concepto de ciberfeminismo – aclara Julianne Pierce - el término estaba apareciendo simultáneamente en otras partes del mundo. Era un fenómeno espontáneo que surgía en distintos lugares a la vez, como respuesta a ideas como el ciberpunk, que eran muy populares. Desde entonces este término se ha extendido rápidamente y, sin duda, es una idea que han adoptado muchas mujeres interesadas en la teoría y la práctica tecno”.

Julianne Pierce

Sadie Plant y Sandy Stone son referentes del inicio de la teoría ciberfeminista contemporánea estima Galloway. Plant considera que la tecnología es fundamentalmente femenina y no masculina y en su principal trabajo sobre el tema, Ceros + Unos (1997) argumenta cómo las mujeres han estado históricamente unidas a la tecnología y han constituido siempre el núcleo laboral de todo tipo de redes. Desde el telar eléctrico a la máquina de escribir, llegando incluso al descubrimiento de los "virus" informáticos, Plant define la tecnología como un objeto primordialmente femenino. Arguye que las mujeres son máquinas inteligentes, que la robótica es femenina, que el cero (la nada dentro del código binario) siempre ha sido considerado el 0-tro, lo femenino.[3]

Por su parte Sandy Stone, pensadora transexual dedicada al estudio de la historia del ciberespacio, del deseo y del cuerpo virtual escribió "Will the Real Body Please Stand Up?" (1991)[5] un ensayo que ayudó a formular las claves para los debates contemporáneos sobre la situación del cuerpo en las comunidades virtuales. Stone defiende la idea de que, en realidad, los sistemas binarios tipo naturaleza/cultura tienen una función lógica como "estrategia para mantener las fronteras con fines políticos y económicos, y por tanto para generar significados"[3]

También otras artistas del net-art realizan en la misma época trabajos situados en la intersección entre el feminismo, el espacio digital y las tecnologías aunque no utilicen el término ciberfeminista para definirlo. Es el caso, por ejemplo de la artista también australiana Linda Dement que creó arte interactivo en CD-Rom, e-zines como geeekgirl, Brillo and Digitarts, grrrowl.

Primera internacional Ciberfeminista[editar]

El 20 de septiembre de 1997 en Kassel, durante celebración de Documenta X una de las muestras de arte internacionales más importantes, se convocó la Primera Internacional Ciberfeminista. El grupo Old Boys Network (OBN) un consorcio de artistas europeas, fue clave para organizar el encuentro enmarcado en la sección denominada "Espacio de trabajo híbrido". La mayor parte de la discusión del encuentro se centró en definir qué es el ciberfeminismo, qué aporta y por qué objetivos lucha dentro del marco de la tecnología de la comunicación y la información. Ante la imposibilidad de definirlo se creó un texto de las "100 antítesis de lo que el feminismo no es..." con cien frases en su mayoría en inglés y alemán, 4 en español y 2 en francés. El ciberfeminismo -apuntan las frases- no es dogmático, no es sólo un lenguaje, no es callado, no tiene cojones, no es inmóvil, no es neutral.[6]

La versión actualizada del cyberfeminismo está más en networking, webgrrrls, geek girls, FACES, OBN, editor on-line, perspectivas de carrera, lista de servidores y conferencias internacionales. Está en Hybrid Workspace y 100 anti-thesis, está en conseguir subsidios y financiación para crear oportunidades, encontrar y crear empleo. Está en concebir y preparar, haciendo dinero, haciendo negocios y haciendo tratos.

Abraza la diversidad y la diferencia, siendo pertinaz, siendo fuerte y a veces permaneciendo quieto. Pero la llave de todo esta en la información, en la sociedad de la información, para conseguir ir adelante Ud. debe controlar la mercancía. La Información es política, es un arma, y cuanto más conocimiento tenemos, más poderosos somos.

Julianne Pierce

Marco ideológico y objetivos[editar]

Para el ciberfeminismo las Tecnologías de la Información y la Comunicación (TIC) implican no sólo la posibilidad de subversión de la identidad masculina, sino una multiplicidad de subjetividades innovadoras dónde las tecnologías pueden transformar, no sólo la sociedad y la misma tecnología, sino también los roles de género convencionales. En ese sentido, las teorías y prácticas ciberfeministas retan las relaciones de poder jerárquicas entre hombres y mujeres en las TIC, exploran las relaciones entre las mujeres y las tecnologías digitales, investigan cómo éstas las afectan, así como apuntan hacia la creación de redes y la conquista de territorios como el ciberespacio a partir del desarrollo de nuevas formas de participación en ellos[7] [8] [9]

El ciberfeminismo, se entiende como una práctica feminista en la red, un complejo campo tecnológico y a la vez político que reacciona y cuestiona la apropiación del territorio tecnológico por parte de los varones vinculado al dualismo tradicional en el que se basado el pensamiento y la construcción social occidental: el imaginario de mujer está relacionado al instinto, a la naturaleza y al espacio privado mientras el imaginario masculino se vincula a a la inteligencia, la cultura, y por tanto a la esfera pública.

Resignación. Aprender a callar. Ser las poseedoras de la virtud del silencio, de la discreción, del saber escuchar, comprender y, apoyar. ¿Pero, y nuestras palabras? Lo público no nos ha pertenecido. La lógica de nuestra naturaleza nos obligaba a lo privado, a la tierra, al hogar.

Ana Martínez-Collado y Ana Navarrete.[10]

Desde que en el siglo XIX la mujer ha ido incorporándose progresivamente al mundo económico, entonces la dualidad anterior se ha vuelto más conflictiva y ambivalente - tal como ha ocurrido también en otras esferas de desarrollo político, cultural y social.

Para el feminismo la conquista de la palabra y la presencia en el espacio público han sido desde su origen un objetivo fundamental planteando la necesidad de una transformación más profunda, relacionada a su vez con los aspectos de la vida privada, la educación, la asunción de roles sociales que refiere también a una lucha, a esa una batalla por tomar la palabra. En este sentido el ciberfeminismo se desarrolla en sintonía con éstas aspiraciones: crear y fortalecer redes de comunicación y mantener el esfuerzo por la conquista femenina de la palabra pública y su circulación.

El medio tecnológico propicia la incorporación del discurso feminista. Se conforma un sistema de comunicación alternativo, por vías contraculturales, que dan lugar a los discursos no institucionales. Es un sistema en el que se podría posibilitar una disolución de los roles asignados a los géneros, a las identidades consideradas como papeles sociales fijos. El ciberfeminismo fue recibido con optimismo por las mujeres y se convirtio en un territorio de desarrollo cultural y social, en un espacio público de intercambio de ideas políticas[11] .

El ciberfeminismo, es una promesa de la nueva ola de pensamiento y práctica postfeminista. A través del trabajo de numerosas mujeres Netactive, hay ahora una presencia Ciberfeminista distinta en la red que es fresca, desvergonzada, ingeniosa, e iconoclasta frente a muchos de los principios del feminismo clásico.

Faith Wilding y Critical Art Ensamble[12]

El territorio del ciberfeminismo, añade Faith Wilding del Critical Art Ensemble es extenso. Los objetivos de su lucha son el ciberespacio, el diseño industrial y la educación: es decir, todos aquellos campos en los que el proceso tecnológico presenta un sesgo sexista por el cual se excluye a las mujeres de las posiciones de poder dentro de la tecnocultura.

Teóricas, artista y activistas del ciberfeminismo[editar]

Teóricas e investigadoras que han trabajado sobre ciberfeminismo: Anne Balsamo, Montserrat Boix, Rosi Braidotti, Alex Galloway, Marina Grizinic, Khaterine Hayles, Ana Martínez Collado, Ana Navarrete, Sonia Nuñez Puente, Sadie Plant, Zöe Sofoulis, Cornelia Sollfrank, Sandy Stone, Sherry Turkle, Faith Wilding, Remedios Zafra. [13]

Artistas y grupos relacionados con la historia del ciberfeminismo: VNS Matrix, Old Boys Network, subRosa, Critical Art Ensemble, FACES.

Artistas ciberfeministas: Annie Abrahams, Natalie Bookchin, Salomé Cuesta, Coco Fusco, Cindy Gabriela Flores, Lynn Hershman, Deb King, Ana Navarrete, Julia Scher, Anne-Marie Schleiner, Victoria Vesna, Linda Wallace

Arte y ciberfeminismo[editar]

La historia del ciberfeminismo en los años 90 ha estado muy ligada al de la práctica artística del net-art.

El Ciberfeminismo, por su naturaleza necesita de una práctica múltiple, descentrada y participativa en la que coexistan muchas y diferentes líneas.[14] La práctica del arte ciberfeminista está interconectada con la teoría de género.

El ciberfeminismo es una celebración de la multiplicidad, las fuerzas de colaboración y de los cuerpos no contenidos/estructurados/predefinidos. Se configura desde el contexto histórico pero escribe su historia límites de edad, saltar por fuera del marco histórico predestinado y restrictivo hacia un nuevo futuro.

La expresión del arte ciberfeminista se relaciona con la aceptación del fenómeno de fractura de nuestras identidades fracturadas contemporáneas. Así en el arte como en el mito del ciborg de Donna Haraway las fronteras son transgredidas, y se dan las fusiones peligrosas que seres progresistas exploran como parte de un necesario trabajo político.

Así mismo el componente tecnológico no debe, en este marco, interpretarse como la antipoda del organismo y de los valores humanos, “sino como una prolongación de lo humano, intrínsecamente ligado a él. Esta imbricación nos obliga a hablar de tecnología como de un aparato material y simbólico, es decir, un agente semiótico y social más”.[15]

Ana Martínez Collado, profesora Titular de Estética y Teoría del Arte en la Facultad de Bellas Artes de Cuenca que dirige los "Estudios on line sobre arte y mujer" explica respecto a la presencia de las mujeres en el arte actual: la tercera generación de mujeres con voz propia ha buscado expresar con mayor libertad sus propias inquietudes y deseos -y ha luchado por ello.

El debate feminismo / posfeminismo, la crítica feminista a la pornografía, la reivindicación de una identidad fija o la aceptación de una identidad múltiple y ficcional, la sexualidad y lo transgenérico, el ciberfeminismo; han sido las cuestiones que han despertado una mayor polémica. En último término, el reto parece el de cómo abordar el feminismo en el horizonte supuestamente igualitario del siglo XXI. O como se pregunta Josephine Starrs, hoy la aventura está en definir/interpretar las herramientas para diagnosticar el próximo milenio en lo que se refiere a la cuestión de la sexualidad y la subjetividad”.[16]

El cambio de perspectiva que trae aparejado el ciberfeminismo redefine las condiciones del vínculo entre tecnología y arte. Si en un contexto humanístico convencional éstos (tecnología y arte) podrían parecer términos contrarios, en la posmodernidad se encuentran estrechamente relacionados.

“En todos los campos, pero especialmente en el campo de la tecnología de la información, la estricta separación entre lo técnico y lo creativo ha quedado obsoleta debido a la aparición de las imágenes digitales y a las habilidades que son precisas para realizar diseños por ordenador. Esta nueva alianza entre estos dominios, el de lo técnico y el de lo artístico, antes segregados, señala una nueva versión contemporánea de la reconstrucción posthumanística de una tecnocultura, cuya estética es equiparable a su sofisticación tecnológica” explica Rosi Braidotti, filósofa contemporánea y teórica feminista.

El cuerpo, y su hibridación con las nuevas tecnologías tiene un lugar preponderante para el ciberfeminismo y su arte. Conforma uno de los ámbitos artísticos más fecundos en el presente, tanto en sus expresiones creativas como en los desarrollos teóricos relacionados. "Los avances experimentados en el ámbito de la biotecnología y la ingeniería genética son posiblemente los más radicales de todo el ámbito científico y han animado un necesario debate en disciplinas como la bioética o la biofilosofía, profundizando en las implicaciones éticas de los nuevos modelos biológicos".[17] La esfera artística aparece como una plataforma adecuada para explorar las consecuencias de estos nuevos modelos tecnológicos.

Ciberfeminismo social[editar]

Al igual que durante la década de los noventa el ciberfeminismo tuvo numerosas referencias en el arte, en paralelo surgió el activismo feminista en la red conceptualizado por la periodista Montserrat Boix como "ciberferminismo social" que culmina con la conexión a los movimientos antiglobalización neoliberal y a los grupos activistas en defensa de los derechos humanos, estableciendo puentes entre estos movimientos y el feminismo y proclamando el uso estratégico de las nuevas tecnologías y el espacio virtual en la transformación social.[18] [19]

Algunas de las protagonistas históricas del ciberfeminismo artístico han desarrollado su obra construyendo puentes entre la práctica artística y el ciberfeminismo social, como en el caso de Francesca da Rimini y sus obras conectadas con el movimiento antiglobalización.[19]

Véase también[editar]

Bibliografía[editar]

Libros[editar]

Español

Inglés

Artículos[editar]

Español

Inglés

Referencias[editar]

  1. a b Cornelia Sollfrank. «La verdad sobre el ciberfeminismo». www.remedioszafra.net. Consultado el 26 de octubre de 2016. 
  2. Dossiers Feministes, Humor y mujeres: ¿lo pillas?. pp. 50-52. ISSN 1139-1219. 
  3. a b c d Alex Galloway (1997). «Un informe sobre ciberfeminismo. Sadie Plant y VNS Matrix: análisis comparativo». www.mujeresenred.net. Consultado el 26 de octubre de 2016. 
  4. Rosser, S.V., Through the Lenses of Feminist Theory: Focus on Women and Information Technology. Frontiers: A Journal of Women Studies 2005. 26(1): p. 1-23.
  5. Sandy Stone (1991). «Will the Real body Please Stant Up?» (en inglés). En: Cyberspace: First Steps. Ed Michael Benedikt (Cambridge: MIT Press, 1991):. Consultado el 26 de octubre de 2016. 
  6. Kassel, Documenta de (1 de enero de 2011). «Manifiesto del Primer Encuentro Internacional Ciberfeminista en la Documenta X de Kassel». Asparkía. Investigació feminista 0 (22): 153-156. ISSN 2340-4795. Consultado el 26 de octubre de 2016. 
  7. Vergés, N.; Cruells, E.; Hache, A. (2010) Ciberfeminismo de investigacción. El caso de donestech. En Zafra (coord) X0y1 #ensayos sobre género y ciberespacio. Madrid: Briseño Editores
  8. CyberFeminism: Connectivity, Critique and Creativity. Susan Hawthorne and Renate Klein. (1999)
  9. Reload Rethinking Women + Cyberculture Edited by Mary Flanagan and Austin Booth
  10. Martínez-Collado, Navarrete, Ana, Ana. «Cyberfeminismo, también una forma de activismo (A propósito de una obra de Faith Wilding).». 
  11. y colaboradores/as, APC (19 de agosto de 2014). «Principios feministas para internet». artículo colectivo. Consultado el 14 de febrero de 2015. 
  12. Wilding & Critical Art Ensemble, Faith. «Notas sobre la condición política del Cyberfeminismo». Consultado el 2 de febrero de 2015. 
  13. Preez, Amanda du (2 de octubre de 2009). Gendered Bodies and New Technologies: Rethinking Embodiment in a Cyber-era (en inglés). Cambridge Scholars Publishing. ISBN 9781443815413. Consultado el 27 de octubre de 2016. 
  14. Galloway, A., A Report on Cyberfeminism: Sadie Plant relative to VNS Matrix. Switch (9)
  15. Braidotti, Rosi (30 de diciembre de 2014). «Un ciberfeminismo diferente». Consultado el 2 de febrero de 2015. 
  16. Martínez-Collado, Ana. «Perspectivas feministas en el arte actual». Consultado el 2 de febrero de 2015. 
  17. López del Rincón, Daniel. «Nuevos modos de concebir el cuerpo y la identidad: la biónica y la biotecnología como nuevas herramientas de creación artística». Universos y Metaversos: Aplicaciones Artísticas de los Nuevos Medios. Consultado el 3 de febrero de 2015. 
  18. Ciberfeminismo, el futuro las mujeres. 11 de enero de 2010. Consultado el 27 de octubre de 2016. 
  19. a b De Miguel, Ana; Boix, Montserrat. «Los géneros de la red, los ciberfeminismos». Consultado el 26 de octubre de 2016. 

Enlaces externos[editar]