Barrabás (película)

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Barrabás es una película italiana realizada en 1961, que desarrolla la supuesta vida de Barrabás después de la muerte de Jesucristo. La película fue dirigida por Richard Fleischer y protagonizada por Anthony Quinn, Silvana Mangano, Katy Jurado, Arthur Kennedy, Harry Andrews, Ernest Borgnine, Vittorio Gassman y Jack Palance.

El film está basado en la novela de Pär Lagerkvist, Premio Nobel de Literatura en 1951.

Argumento[editar]

Poco antes de la crucifixión de Jesús de Nazaret, el procurador romano Poncio Pilato ofrece a la multitud perdonar y liberar a uno de los dos condenados: a Jesús o a Barrabás (Anthony Quinn), un peligroso criminal y asesino. La multitud elige a Barrabás y éste es dejado en libertad. Él regresa con sus amigos, que lo reciben con alegría al enterarse que después de la prisión y la condena de muerte, su vida le había sido perdonada. Barrabás nota que su mujer, Raquel no está con ellos y pregunta dónde se encuentra. Sus amigos le dicen que Raquel, durante su ausencia, los había abandonado para seguir las enseñanzas de Jesús. Sin embargo, Raquel al enterarse de la liberación de Barrabás, regresa con el grupo, pero su actitud hacia él ha cambiado.

Más tarde, Jesús es crucificado y el cielo se oscurece. Impresionado por esto, Barrabás acude al lugar de la crucifixión y ve la muerte de Jesús. Luego acompaña el cuerpo y ve como la tumba es cerrada. Tres días más tarde, Barrabás regresa a la tumba y la encuentra abierta. El cuerpo de Jesús ha desaparecido. Raquel le explica que Jesús ha ascendido al Cielo, pero Barrabás le dice que él cree que se trata de un espejismo, o que sus seguidores se han llevado su cuerpo. Para confirmar la desaparición del cuerpo, Barrabás se dirige hasta donde están los seguidores y convencido que se trata de un engaño para hacerlo ver como un ser sobrenatural, encara a los apóstoles exigiendo saber que han hecho con el cuerpo desaparecido de Jesús. Pedro le responde que no saben donde está, pero que creen que ha ascendido al Cielo, los presentes se refieren también a Barrabás como alguien a quien Dios le concedió vivir a cambio de la vida de su hijo, cosa que lo confunde; aun receloso de los apóstoles, Barrabas decide no profundizar en el asunto y se marcha. Poco después, Raquel es muerta por lapidación, por los mismos que habían pedido la crucifixión de Jesús.

Barrabás vuelve a su antigua vida delictiva y es reconocido por una de sus víctimas de una caravana que asaltó y donde mató a algunos de los viajeros. Es detenido nuevamente por las autoridades romanas y llevado nuevamente a juicio ante Poncio Pilato. Esta vez es inevitable que sea condenado a muerte por sus actos y su reincidencia, sin embargo contra todo pronostico su sentencia es conmutada y el procurador romano lo condena a prisión perpetua en una mina de azufre en Sicilia. Barrabás recuerda las palabras de los apóstoles y razona que Dios le ha otorgado el don de no morir y mientras es llevado por los guardia se burla de todos jactándose que nadie ni nada lo puede matar por lo que no le atemoriza la pena impuesta. Una vez en la mina, se le coloca al cuello un medallón que lo identifica como propiedad del Emperador y señala durante que gobierno llegó a la mina.

Barrabás logra sobrevivir 20 infernales años en la mina. En algún momento, es encadenado junto con otro condenado, Sahek (Vittorio Gassman), cuyo delito había sido liberar a otros esclavos. Sahek es cristiano y lleva una cruz grabada en el reverso de su medallón de identidad, el cual señala que Nerón es el actual emperador. En un comienzo ambos hombres se detestan, ya que Sahek explica que Barrabás es una de las personas mas odiadas por los cristianos ya que es visto como uno de los responsables de la muerte de Jesús; pero con el tiempo se van haciendo amigos y el muchacho constantemente intenta dar a conocer a su compañero las enseñanzas de Jesús aunque este no muestra interés. Sahek con el paso de los dias se va debilitando y no puede trabajar, por lo que enfrenta la muerte por ejecución. Sin embargo una gran explosión ocurre en la mina y mientras todos los demás mueren Barrabás logra escapar de los derrumbes cargando a Sahek, a quien está encadenado aún, salvándose así ambos prisioneros.

Tras recuperarse de sus heridas, ambos hombres son enviados a trabajar en el campo, Sahek insiste en intentar evangelizar a barrabás, por lo que este acepta finalmente que también grabe la cruz en su medallón. Su condición de salvados por milagro de la muerte, llama la atención de la esposa del prefecto local, por lo que la pareja visita los campos para que la mujer toque sus ropas siguiendo la superstición de que esto les traspasará algo de su buena fortuna a ellos. En ese instante un mensajero aparece para notificar al prefecto que ha sido nombrado senador y desde ahora vivirá en Roma; ante esto su mujer lo convence de llevar consigo a Roma a los dos hombres como amuletos de buena suerte, al mismo tiempo Sahek interpreta este cambio de fortuna como un regalo de Dios hacia Barrabas por abrazar la religión.

Una vez en Roma, Barrabás y Sahek son enviados a una escuela de gladiadores para ser entrenados y pelear en la Arena, aquéllos gladiadores que sobrevivan y destaquen ganan su libertad. En el Coliseo la máxima estrella es Torval (Jack Palance), el gladiador más famoso y letal de Roma, al punto que ha ganado numerosas veces su libertad pero ha renunciado a ella ya que ama ser un peleador. Barrabás, a pesar de ser ya un anciano, entra precedido de su fama de sobreviviente sobrenatural y demuestra ser un estudiante hábil y resistente, lo que hace que Torval ponga su atención sobre él y constantemente lo provoque y humille. Al mismo tiempo Sahek traba amistad con uno de los sirvientes del coliseo, quien es un cristiano que lo pone al tanto del paradero de Pedro y los creyentes, sus escondites en las catacumbas y la cruel persecución por parte de Nerón.

Durante uno de los encuentros en la Arena, Sahek derrota a su oponente pero a pesar que el publico se lo exige, se niega a matarlo. Una vez dentro, los demás gladiadores están molestos con él temiendo que su actitud ofenda al dios Marte, pero este les habla sobre Jesús, Dios, su doctrina a favor de la vida, la piedad y el amor, además de la profecía de Jesús que dice que destruirán este mundo y sobre sus cenizas construirán el reino de Dios y como prueba de que todo es genuino le pide a Barrabás que cuente como es que lo conoció y atestiguó su muerte y resurrección; sin embargo el anciano finge ignorancia ante el temor de ser juzgado ya que los guardias y su amo oye el discurso del joven sin que este se de cuenta. Las autoridades descubren que ambos tienen grabados símbolos cristianos, pero ya que ambos son individuos de renombre se les da la oportunidad de salvarse renegando del cristianismo, cosa que Barrabás no duda en hacer explicando que aunque intentó tener fe no logró sentirla genuinamente en su corazón; Sahek sin embargo prefiere morir, por lo que es condenado y ejecutado en publico por Torval, quien lo empala con una lanza.

Al día siguiente, en el Coliseo, se lleva a cabo un espectáculo donde un grupo de aspirantes a gladiadores a pie deben enfrentar usando solo una lanza a Torvald intentando matarlo antes que él, montando una cuadriga, los envuelva en una red y los arrastre por el suelo hasta matarlos. Uno a uno, Torval mata a los oponentes hasta que solo queda Barrabás, quien lo provoca una y otra vez fingiendo atacarlo y escondiéndose fuera de su alcance hasta que el publico comienza a abuchear a Torval por no ser capaz de matarlo a pesar de la ventaja. Presionado y molesto el gladiador ataca a Barrabás pero este usa su lanza no para atacarlo sino para devolver la red y atraparlo, por lo que acaba siendo arrastrado por sus propios caballos. El publico exige la muerte del vencido y Barrabás lo acaba ganándose así su libertad de parte de un muy impresionado emperador Nerón.

Ya libre, Barrabás busca los restos de Sahek y lo lleva a las catacumbas, donde ubica a los cristianos y pide que le den un funeral apropiado. Tras entregar el cuerpo y separarse de los cristianos Barrabas pasa bastante tiempo perdido en las catacumbas buscando la salida y pensando sobre Dios y su vida. Tras salir a los pocos días estalla el gran incendio de Roma, Barrabás al oír que se trata de obra de los cristianos razona que, así como le había dicho Sahek, están destruyendo el viejo mundo para construir el reino de Dios y decidido a no volver a fallarle a Dios se dedica a extender los incendios hasta que es detenido por los legionarios ante quienes se identifica como un cristiano llevando acabo la voluntad de Dios. Ya en prisión es encerrado con Pedro y los demás cristianos quienes aseguran ser inocentes, pero los soldados les dicen que como Barrabas ha confesado los pueden ejecutar a todos.

Pedro le explica a barrabas que la destrucción del mundo es solo una metáfora ya que el reino de Dios es un estado espiritual y que los incendios son una conspiración de Nerón para desacreditarlos; Barrabas lamenta que su intento de mostrar su fe condenara a todos, pero aun así el apóstol lo cobija como uno mas de ellos en sus ultimas horas y lo reconoce como un cristiano. Finalmente todos son crucificados y Barrabás pasa sus ultimas horas hablando a Dios y reconociéndolo como una presencia que lo ha acompañado a lo largo de toda su vida, a la cual ahora que esta a instantes de morir le ofrece su alma y arrepentimiento.

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