Técnicas de supervivencia

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Las técnicas de supervivencia designan al conjunto de conocimientos que permiten no sólo sobrevivir sino también alimentarse, calentarse, protegerse del mal tiempo e incluso aplicar conocimientos médicos cuando uno se encuentra aislado en la naturaleza.

Esto es posible mediante el uso de objetos artificiales (como mecheros, cuchillos…). Sin embargo, algunas de estas técnicas se basan en el principio de que se dispone de un mínimo de instrumentos, generalmente reunidos en un kit de supervivencia. Los métodos de supervivencia son diferentes según el lugar donde se encuentra. Hacer fuego con trozos de madera en el desierto o encontrar un camello en un bosque, por ejemplo, puede ser difícil.

Se les enseñan en particular a los militares, a las personas que pretenden hacer estancias largas o trayectos por zonas poco habitadas (bosques, desiertos), a personas que desean aislarse de la sociedad, deseando prepararse para una eventual desaparición brusca de su modo de vida, o que desean poder hacerle frente a situaciones catastróficas.

Prioridades de la supervivencia[editar]

Las prioridades fundamentales de supervivencia humana siguen una regla del 3:

  1. Los humanos no sobreviven más de 3 minutos sin aire.
  2. Los humanos no sobreviven más de 3 días sin agua.
  3. Los humanos no sobreviven más de 3 semanas sin comida.

Pero en la mayoría de casos de supervivencia, son otras las prioridades:

  1. Una actitud positiva es fundamental (ver logoterapia de Viktor Frankl).
  2. Encontrar o crear un refugio es importante porque permite a la persona estar protegida de los elementos.
  3. Los humanos pueden vivir 3 días sin agua. El éxito de la supervivencia muchas veces depende más de factores como las condiciones climáticas o el estado físico.

Estas prioridades pueden cambiar dependiendo de las condiciones del entorno.

El refugio[editar]

La función principal del refugio es protegernos de los peligros del medio ambiente. Un calor extremo puede producir un síncope o un golpe de calor. También el agotamiento por calor es altamente arriesgado; por el contrario, el exceso de frío produce hipotermias y congelaciones. En las zonas pantanosas nos pueden devorar los mosquitos y si nos mojamos mientras dormimos podemos contraer pulmonía, aparte de la incomodidad, la ausencia de descanso y el golpe moral que esto supone.

En muchas situaciones de supervivencia y bajo climatología adversa, es la prioridad principal. Un buen refugio, además de protegernos de los elementos anteriores, proporciona comodidad, seguridad y firmeza psicológica. Los encendedores de magnesio, hoy ampliamente disponibles, funcionan mejor que los fósforos ya que dan chispa aún mojados.

  • La luz del sol proporciona calor (lo que no siempre es bienvenido), y "ayuda" a levantarse por las mañanas. Sin embargo, las zonas soleadas y libres de obstáculos pueden ser muy ventosas.
  • Transferencia de calor: un refugio con un orificio de ventilación demasiado grande no permite mantener una temperatura agradable en el interior.
  • Los márgenes húmedos de los ríos son cómodos para dormir, pero podemos ser arrastrados durante una tormenta
  • También lo son los cauces de ríos secos, pero en cuestión de horas pueden llevar agua y arrastrarnos sin que hayamos advertido la lluvia (podría haber llovido a decenas de kilómetros).
  • Para situar el campamento escójase dentro de lo posible una zona seca, en una protuberancia, no en la zona más baja de la zona, de esa manera evitaremos el agua de inundación y tendremos una mejor perspectiva de la zona en la que nos encontramos.
  • Evitaremos las zonas cercanas a las laderas, pues suponen un riesgo en caso de lluvia.
  • Ha de quedar lejos de pantanos, ciénagas, en suma de aguas retenidas, pero no demasiado lejos de algún manantial o río, que nos servirá de reserva de agua fresca. Con estas precauciones, alejamos la molestia de los mosquitos.
  • Se estudiaran los vientos predominantes, para hacerlo al abrigo de los mismos.
  • Es importante prestar atención a los alrededores para no darnos cuenta, una vez terminada nuestra construcción, que tenemos un hormiguero o un avispero como vecinos.
  • El fuego ha de estar situado a una distancia prudencial, con el fin de evitar que las llamas alcancen el lugar donde dormiremos. El humo por otro lado, nos ayudara a mantener alejados los mosquitos, aunque puede atraer (el calor) otros visitantes no deseados.
  • En la selva es importante despejar el suelo de las hojas y plantas ya que pueden haber roedores o reptiles venenosos.
  • En caso de encontrarse en un bosque de coníferas establecer el refugio dentro de éste o en el borde ya que el suelo es poco húmedo.
  • Un buen truco para calentarse, o para usar como lecho es hacer una hoguera; cuando se apague depositas las cenizas en un agujero anteriormente hecho, lo cubres con tierra y te echas encima. De esta manera las brasas te calentarán.

El lecho[editar]

En posición tumbada, el cuerpo pierde el 80% del calor por el suelo. Es una parte fundamental de nuestro refugio. Debe de ser blando, seco, horizontal y caliente (excepto en el desierto, que será fresco). siempre que se pueda tratar de hacerlo un tanto elevado del suelo, así se evita que mientras se duerme sea mordido o picado por alguna especie venenosa. Esto lo lograremos escogiendo bien el emplazamiento (huir de zonas con humedad), quitando los palos y piedras que pueda haber en el suelo, y aislándonos bien de éste con hojarascas, helechos, ropa, etc.

Tipos de refugios[editar]

Vehículo[editar]

Si nos encontramos en una situación de supervivencia real por haber sufrido un accidente y nuestro vehículo aún está habitable, puede constituir un buen refugio. De lo contrario prestemos atención al material que lleva dentro y que podría servirnos.

  • Los periódicos son un buen aislante; si disponemos de ellos utilicémoslos para cubrir las ventanas y protegernos mejor del frío.
  • Si necesitamos hacer fuego y no disponemos de fósforos ni mechero podemos empapar con gasolina un trozo de tela, de papel, de esponja de los asientos, etc. y hacer chispas sobre él cruzando los terminales de la batería.(Precaución: En esta acción se debe ejercer cuidado por la naturaleza altamente volátil y explosiva de la gasolina).
  • Si quemamos o añadimos aceite de motor al fuego conseguiremos un humo negro y denso excelente para hacer señales.

Refugios naturales[editar]

Son refugios cuya construcción requiere poco o ningún esfuerzo por nuestra parte. Se improvisan en hendiduras y oquedades de rocas, cuevas, formaciones del terreno y de la vegetación.

  • Una hendidura en una pared rocosa que nos proteja de la lluvia y el viento y no ofrezca riesgos de desprendimientos es ideal. Sólo tendremos que preocuparnos de construir un lecho seco y confortable.

Refugios improvisados[editar]

Son los que construimos con los materiales que encontramos en la naturaleza o que llevamos en nuestro equipaje. Es muy recomendable aprovechar al máximo las oportunidades que nos ofrece el medio, como puede ser un árbol caído o una fosa que puede ser cubierta con ramas y hojas.

Refugio con una lámina de plástico[editar]

Si disponemos de una lámina de plástico suficientemente grande podemos improvisar un refugio tendiendo una cuerda entre dos árboles y colocando la lámina como una tienda de campaña clásica. En los extremos envolveremos unas piedras que luego sujetaremos con unas horquillas de madera o las anudaremos y las afirmaremos con cuerdas y piquetas improvisadas con unos palos de madera resistente. Si cavamos una zanja alrededor evitaremos que nos anegue el agua en caso de tormenta.

Cobertizo clásico[editar]

Es probablemente el más clásico de los refugios de supervivencia. Utiliza un armazón de madera, pero si utilizamos uno o dos árboles como columnas nos ahorraremos mucho trabajo y el refugio ganará en solidez. En climas fríos utilizaremos un fuego para calentarnos y un reflector de troncos detrás para aprovechar mejor el calor. Por ello es importante tener en cuenta la dirección del viento si no queremos terminar ahumados. El techo lo cubriremos de materia vegetal. En algunas zonas es fácil encontrar grandes hojas con las que construir un techo impermeable ensamblándolas a modo de tejas. También se pueden improvisar tejas con trozos de corteza. Si no, un techo de hierba seca y paja, si es lo suficientemente grueso, también nos proporciona cierta impermeabilidad.

Refugio con un árbol caído[editar]

Hay que cortar algunas ramas para hacer una oquedad en la copa caída. Es un refugio acogedor y, si el árbol es frondoso, nos protegerá del viento, pero no de la lluvia.

Refugio con soporte de ramas en forma de A[editar]

Refugio clásico en forma de A o de tienda canadiense Es otro refugio clásico y que ofrece mayor abrigo que el cobertizo. Se construye con un armazón de palos que adoptan la forma de una tienda de campaña canadiense tradicional o de una A. Se cubre con una capa de hojas grandes a modo de tejas, y por encima de éstas una capa de hierba, hojarasca, ramas que no perforen las tejas para evitar que el viento nos levante el techo.

Refugio de tronco[editar]

Es un tipo de refugio únicamente apropiado para pasar cortos períodos porque no suele ser muy cómodo, a no ser que el tronco posea un gran diámetro. Consiste en un sencillo cobertizo que se realiza apoyando una serie de ramas sobre un tronco caído y cubriéndolas con los materiales indicados anteriormente. El problema de este refugio serán los insectos que viven asociados a este árbol caído.

Plataforma con tela mosquitera[editar]

Este refugio nos aísla del suelo y nos protege de insectos. Si se le añade un techo nos protegerá además de la lluvia. El lecho lo cubriremos con hojas de palmera u otro material.

Agua[editar]

Los humanos pueden vivir 3 semanas sin comida y 3 días sin agua. Dependiendo de las condiciones climatológicas, se han registrado personas que han estado más de dos semanas sin agua. En el libro Guinness de records se registra una persona que estuvo 18 días sin agua. La duración en la supervivencia también depende de las condiciones físicas. Una persona puede perder 2-3 litros por día, más en climas cálidos o tropicales y húmedos.

La deshidratación[editar]

La falta de agua produce la deshidratación, provocando letargo, dolores de cabeza, mareos, confusión e incluso la muerte si el porcentaje de agua perdido es alto (+15%). La deshidratación reduce la concentración de agua en el organismo y constituye uno de los principales riesgos en medio desértico o zonas muy templadas. Con el fin de evitarlo he aquí algunas recomendaciones:

  • Orina de color marrón o amarillo oscuro es señal de deshidratación.
  • A una temperatura inferior a 38 °C, beber por lo menos 0,5 litros de agua por hora; más allá de 38 °C, se aconseja, por lo menos, un litro de agua por hora.
  • Beber a intervalos regulares, esto reduce el sudor y permite conservar la temperatura corporal.
  • Cubrirse en lo posible con el fin de evitar la exposición de la piel al sol (en particular, la cabeza, la nuca y los brazos). Esto permite conservar la transpiración. En efecto, los trajes absorben el sudor, conservándolo en la piel, lo que da un efecto de frescor a la menor brisa.
  • Evitar hablar y mantener la boca cerrada, respirando por la nariz. Esto permite reducir considerablemente las necesidades de agua.
  • Evitar todo contacto directo con superficies calientes: es mejor sentarse sobre la mochila por ejemplo.
  • Si el agua escasea, se debe evitar comer: la digestión consume agua.

En entornos extremadamente secos, es necesario cuidar en extremo la pérdida de agua para evitar la deshidratación:

  • Respirar por la nariz previene que el vapor de agua escape por la boca.
  • No fumar.
  • Permanecer en la sombra y evitar los trabajos extenuantes durantes los días calurosos y soleados.
  • No comer demasiado (el cuerpo humano usa una gran cantidad de agua en la digestión, especialmente para grasas y proteínas).
  • No beber alcohol, ya que ayuda a la deshidratación.
  • Mascar un trozo de resina o llevar una piedrecita en la boca para producir saliva y evitar que se seque la boca en exceso

Para evitar este riesgo, una prioridad importante es encontrar una fuente de agua potable. Algunas aguas pueden estar contaminadas por la polución o patógenos (ver potabilidad de aguas de subsuelo). Aunque poco puede hacerse contra los contaminantes moleculares, algunas partículas y microorganismos pueden eliminarse (ver sistemas portátiles de purificación de agua).

Obtención de agua[editar]

Mira en el fondo de los valles, hacia donde se drena el agua natural. Si no hay ningún riachuelo o estanque, busca zonas de verde vegetación y excava en ellos. Excava barrancos y en el lecho de ríos secos. En las montañas busca agua atrapada en grietas. En la costa excava por debajo del nivel del mar. Sospecha de los estanques que no tiene vegetación verde alrededor de él o si hay huesos de animales cerca. Comprueba si hay minerales en las orillas, puede indicar unas condiciones alcalinas. Hierve siempre el agua estancada. En el desierto, lagos sin desembocadura se convierten en lagos de agua salada: el agua debe ser destilada antes de beberla.

Hay algunas plantas que pueden proveernos de agua. Muchas raíces de árboles y viñas contienen gran cantidad de agua, y puede extraerse colocando fragmentos seccionados en un recipiente. No utilices líquidos vegetales turbios, lechosos o de colores.

El agua puede recogerse de varias formas. Se puede recoger agua por los siguientes métodos:

  • Usando un destilador solar.
  • Derritiendo hielo.
  • Recogiendo agua de lluvia (mediante toldos recolectores con canalizaciones a barriles).
  • Haciendo un pozo en el terreno.
  • Desalinización.
  • Trampas de condensación
  • Recoger rocío de plantas y céspedes

El agua de lluvia (que normalmente es potable) puede recogerse en recipientes. Usa un área de recogida lo más amplia posible, haciendo que el agua discurra hacia envases. Un agujero en el suelo recubierto de barro, puede almacenar agua. Si no disponemos de estas fuentes, será necesario más ingenio. El agua puede recogerse por medio de trampas de condensación o destiladores solares. La ropa puede usarse para recoger el rocío y la humedad de céspedes y plantas. Usar una camiseta atada al tobillo y andar sobre la hierba al amanecer o atardecer y escurrir para recogerla. Este es un método muy eficaz para obtener agua. El agua estancada puede potabilizarse por filtración usando un colador con carbón activo.

Trampa de condensación[editar]
  • Cavar un agujero circular poco profundo, en el fondo del cual se coloca un recipiente (vaso, cacerola).
  • Tapar el agujero en su totalidad con un trozo de plástico de forma cuadrada o redonda. El plástico, ligeramente destensado para poder poner un pequeño peso en el centro de este, debe formar un cono que apunte hacia abajo; la punta debe encontrarse encima del recipiente.
  • Para sujetar los bordes del plástico y que no caiga, simplemente recubrirlos con arena o colocar piedras, debe quedar bien sellado para dejar escapar la menor cantidad de agua.
  • El agua contenida en la tierra y el aire se condensará durante la noche sobre la superficie del plástico y fluirá hacia el recipiente.
  • Si te es posible agrega agua que no puedas beber por su contenido ejemplo: agua salada, estancada, alcalina, orina, etc.

El sol elevará la temperatura del aire y de la tierra, produciendo vapor. El agua se condensará por la parte de abajo del plástico y caerá en la lata. Este método es muy efectivo en zonas donde el día es muy caluroso y la noche fría. De esta manera se puede llegar a recoger hasta 550 ml en 24 h. Este método también sirve como trampa. Los insectos y pequeñas serpientes atraídos por el plástico caerán en él o en el agujero y no podrán salir. Recomiendo que si utilizas este método pongas unos cuantos ya que necesitas mínimo 2 litros de agua al día. También puedes insertar en el agujero todo tipo de plantas verdes pues contienen agua dentro de ellas, esto sirve sobre todo en zonas desérticas donde hay poca agua en el suelo, pero varios matojos verdes, en zonas de playas por ejemplo.

Agua de hielo y nieve[editar]

Nunca se debe ingerir hielo o nieve, ya que pueden producir quemaduras en la boca y los labios, impidiéndonos la posterior ingesta de alimentos, así como beber líquidos, además también nos exponemos a que se infecten las quemaduras. Se obtiene más agua del hielo que de la nieve. Para calentar la nieve, derrite primero una pequeña cantidad en un cazo y luego ve añadiendo más. Si llenas todo el cazo de nieve, se formará un hueco en el interior a medida que la nieve se derrite y se quemará el cazo. En caso de no disponer de este sistema para derretir el hielo podemos llenar nuestra cantimplora con el hielo o la nieve e introducirla entre dos capas de ropa que llevemos puesta para que se derrita con el calor corporal, es muy importante que la cantimplora no nos toque la piel ya que podría quemarnos también.

La capas de nieve más próximas a la superficie producen menos agua que las capas más profundas.

Aunque no se debe beber agua salada, si te encuentras cerca de una playa se puede obtener agua potable en el lado opuesto al mar en una duna descendente. Bajo el nivel del mar, la arena hace de filtro de parte de la sal. Puede que tenga un sabor salado o salobre, pero la arena actúa como filtro reduciendo en un futuro las sales que contiene el agua de mar cuando se cava en la tierra.

Destilación[editar]

En un recipiente tapado y lleno de agua, pasa un tubo. Pon el recipiente a calentar en el fuego. El otro extremo del tubo ponlo en otro envase que también esté bien cerrado. Este último envase debe estar a su vez dentro de otro que deberá estar lleno de agua fría que servirá para enfriar el vapor que sale por el tubo. Para evitar perder agua evaporada, sella las juntas del tubo con barro o arena mojada.

Obtención de agua de la orina con destilador solar

También se puede obtener agua potable a partir de la orina, si se dispone de dos botellas vacías y cinta adhesiva, creando un sencillo destilador solar:

  • Llenar a la mitad una botella de orina. No hay que llenarla demasiado de modo que la orina no se salga de la botella cuando se coloque horizontalmente en el suelo.
  • Pegar la boca de la botella vacía a la de la botella que contiene la orina.
  • Poner horizontalmente las botellas sobre el suelo para dejar la botella que contiene la orina completamente expuesta al sol y recubrir con arena la botella vacía.
  • El sol extraerá el agua de la orina por evaporación. La segunda botella, protegida del sol porque está recubierta con arena, tendrá una temperatura inferior a la de la primera. El agua evaporada en la primera botella pasará a la segunda.

También puede usarse para destilar agua si se sospecha que puede estar contaminada.

Obtención de agua de vegetales[editar]

Los árboles pueden extraer la humedad desde una profundidad de 15m. Lo cual es demasiado profundo para excavar. Así que deja que el árbol la bombee hacia arriba para ti. Para recoger el agua, ata una bolsa de plástico alrededor de una rama que tenga hojas verdes y estén en buen estado. La evaporación de las hojas producirá condensación en la bolsa. Mantén la boca de la bolsa hacia arriba y una esquina colgando hacia abajo para recoger esa agua. También puedes colocar polietileno a modo de tienda de campaña sobre una planta. Para ello suspende la tienda de campaña desde arriba o sostenla desde dentro con un palo. Evita que las hojas toquen los lados de la tienda o desviarán las gotas y no las podrás recoger en los canales de plástico de la base.

Incluso si cortas plantas, se producirá la condesación cuando las coloques dentro de una bolsa de plástico grande. Mantén las hojas elevadas del suelo mediante piedras, para poder recoger el agua debajo de ellas. Tampoco dejes que las hojas toquen los lados de la bolsa. Tensa la bolsa con piedras. Si colocas la bolsa en un lugar que tenga una ligera inclinación, las gotas irán pendiente abajo y podrás recogerlas.

Del pino se puede obtener agua mordiendo las puntas de las hojas (púas), ya que retienen el agua.

Un mito de la supervivencia es que de láminas de cactus se puede obtener agua potable. Aunque muchos cactus sí poseen fluidos en su interior, es una solución altamente ácida y puede inducir el vómito si se bebe. Muchos cactus poseen fluidos altamente tóxicos para el hombre.[cita requerida]

Plantas[editar]

Las plantas suelen recoger agua en cavidades. Los huecos de los bambús se llenan de agua: agítalos y si oyes moverse agua, corta el bambú por la base de cada junta y extrae el agua que hay en su interior. Las plantas con forma de copa recogen agua, pero primero debes retirar los posibles insectos y escombros que pueda contener.

Vid

Aquellas que tienen una corteza áspera y brotes de 5 cm de grueso, pueden contener agua bebible. Pero hay que tener precaución ya que no todas contienen agua bebible e incluso algunas pueden contener savia pegajosa y de aspecto lechoso que es venenosa. Algunas vides causan irritación al tocarlas. Así que lo mejor es recoger el líquido en un recipiente o dejar que caiga directamente en la boca pero sin tocar el tallo. Para obtener el agua de la vid elige un tallo y practícale un corte en la parte más alta que puedas. Hazle otro corte en la parte más baja y deja que el agua vaya goteando. Cuando pare de gotear corta una sección de la rama en la base y vuelve a repetir la operación hasta que esté drenada por completo.

Palmeras

Las palmeras contienen un líquido azucarado llamado guarapo que se puede beber. Para conseguir que empiece a fluir el líquido, dobla la palma hacia abajo y corta la punta. Si cada 12 horas realizas un corte de un trozo pequeño de la punta, el líquido volverá a fluir permitiendo obtener 1/4 de litro cada día. La leche de cocos maduros es un poderoso laxante, de modo que beber mucho puede hacerte perder demasiado líquido.

Cactus

El agua permanece en los frutos y en la pulpa, pero ten en cuenta que algunos cactus son venenosos. Evita el contacto con los pinchos, ya que estos luego son difíciles de extraer y pueden producir dolorosas heridas supurantes. Aquellas que tienen una corteza áspera y brotes de 5 cm de grueso, pueden contener agua bebible. Pero hay que tener precaución ya que no todas contienen agua bebible e incluso algunas pueden contener savia pegajosa y de aspecto lechoso que es venenosa.

Animales como indicadores de agua[editar]

La sangre animal no sirve para rehidratarse, de hecho debe evitarse. Además, debido a los nutrientes que contiene, requiere energía para su digestión. Todos los mamíferos poseen patógenos en su sangre, por lo que deberían ser cocinados. La orina contiene sales y toxinas, pero puede procesarse en un destilador solar. Muchos pájaros, mamíferos, y algunos insectos como abejas, hormigas, y moscas, son indicadores fiables de la presencia de agua, riachuelos o charcos.

Mamíferos[editar]

Muchos animales necesitan agua regularmente. Los animales que pacen normalmente nunca están lejos de agua, ya que necesitan beber desde el amanecer hasta el anochecer. Si haces converger las huellas de animales herbívoros te conducirán hacia agua. Los animales carnívoros no son buenos indicadores, ya que obtienen líquidos de sus presas. Su orina es potable.

Insectos[editar]

Especialmente las abejas son buenas indicadores. Vuelan hasta 6,5 km de su colmena. Las hormigas también dependen del agua. Una columna de hormigas subiendo por un árbol puede estar yendo hacia una pequeña reserva de agua estancada. Este tipo de reservas se encuentran incluso en zonas áridas.

Reptiles[editar]

Recogen cualquier pequeña gota que necesitan de sus presas o del rocío. No son buenos indicadores.

Si tienes que racionar el agua, bébela a sorbos. Después de estar sin agua un largo período, no engullas gran cantidad de agua cuando la encuentres. Toma pequeños sorbos al principio, ya que sorbos largos podrían provocar vómitos a una persona deshidratada. Con ello se perdería agua del cuerpo muy valiosa.

Aves[editar]

Las aves que comen grano nunca están lejos de agua. Cuando vuelan bajo y recto es que van directos hacia agua. Cuando vuelven de beber vuelan de rama en rama, descansando regularmente. Las aves acuáticas y las aves de rapiña no beben con frecuencia y, por lo tanto, no son buenos indicadores. Ten en cuenta que las aves silvestres y salvajes en su medio natural nunca vuelan en dirección a una población, por lo que, de encontrarte en esta situación debes saber que con una alta probabilidad, hay una población humana hacia el lado contrario del vuelo de dichas aves.

La sal[editar]

La sal también es esencial para la supervivencia del hombre. Una dieta normal requiere una ingesta diaria de 5 g. El cuerpo pierde sal al sudar y al orinar, por lo que es necesario reemplazar esa pérdida. Los primeros síntomas de falta de sal son: calambres musculares, náuseas o cansancio. El remedio es tomar una pizca de sal en 1/2 litro de agua. Puedes llevar tabletas de sal en tu botiquín. En este caso sólo tienes que romperla y disolverla en la cantidad de agua apropiada. No la ingieras entera ya que puede causar dolores de estómago y daños en el riñón.

Si tus reservas de sal están bajas y estás cerca del mar, el agua salada contiene aproximadamente 35 g/l de sal, pero no te la bebas tal cual. Dilúyela en agua fresca para hacerla bebible, o evapórala para obtener los cristales de la sal. Si no encuentras ninguna manera de obtener sal, puedes recurrir a la sangre de los animales, la cual es una valiosa fuente de minerales.

Orientación[editar]

Cuando no se dispone de una brújula para ubicarse, solo se puede confiar en los métodos de emergencia; la opción más acertada es hacerlo con un reloj de agujas:

  • Ubicar el ángulo formado por la aguja de las horas y la posición de las 12 horas.
  • Marcar la bisectriz del ángulo.
  • Apuntar la bisectriz hacia el sol.
  • Las 12 Horas apuntan hacía el sur y las 6 Horas, hacia el norte.

Nota: a la hora de montar un refugio, es conveniente ubicarse y acampar hacia el lado del este (3 horas.)

Técnicas para hacer fuego[editar]

Midsummer bonfire closeup.jpg

Existen numerosas técnicas para hacer fuego. Las más antiguas utilizan el calentamiento de la madera por fricción o la producción de chispas por medio de un sílex y una piedra ferrosa (es decir, que contiene hierro).

Existen métodos antiguos que se remontan al Paleolítico, como la fricción o la percusión, y métodos modernos como el empleo de cerillas o fósforos, encendedores, arcos eléctricos o incluso la luz solar.

Supervivencia en el desierto[editar]

En el desierto debemos protegernos del calor. Otros factores importantes son las tormentas de arena y las, en ocasiones, frías temperaturas nocturnas. En estas condiciones debemos evitar la perdida de agua al máximo que podamos.

Construcción de un refugio[editar]

Se recomienda enterrarse en la arena para minimizar las pérdidas de agua y protegerse del sol. También podemos cubrirnos con una tela de paracaídas si disponemos de ella. Para construir un refugio o desplazarse escójanse las horas más frescas del día, al amanecer o al atardecer. La temperatura suele ser varios grados más baja a unos centímetros por debajo del suelo, por lo que excavaremos un hoyo que cubriremos con una tela o el material del que dispongamos y que nos ofrezca sombra. Cuando el frío se acerca a valores extremos, el refugio se convierte en el elemento del que dependerá nuestra supervivencia, y su construcción pasa a ser la principal prioridad.

  • Aprovéchense de todos los accidentes naturales que puedan proveernos de sombra, podemos buscar una cueva, con sumo cuidado de revisar su interior (animales, etc). Incluso podemos usar construcciones abandonadas indígenas.

Supervivencia en el bosque[editar]


Métodos para conseguir alimento[editar]

Con la importancia de saber reconocerlas, encontramos plantas comestibles como la consuelda [Symphytum officinale L.] (ayuda a cicatrizar las heridas y evita el sangrado en caso de hemorragia), las bellotas, frutos del bosque (arándanos, calafates, endrinas o arañones, frambuesas, moras, grosellas, zarzamoras...), etc. Sin embargo, hay que tener buenos conocimientos de botánica, pues algunas plantas tóxicas pueden parecerse a plantas comestibles. También es posible cazar animales, para consumir su carne cocinada. Los huevos de aves son un excelente alimento, rico en proteínas, grasas, minerales y vitaminas.

Supervivencia en el polo[editar]

No debemos olvidar que el viento agrava los efectos negativos del frío. El propósito fundamental del refugio en zonas frías es retener nuestro calor y el producido por otras fuentes de calor que podamos emplear. Para eso es necesario que no haya corrientes de aire y que el refugio no sea grande en exceso. Un refugio pequeño es más caliente y da menos trabajo que uno grande.

En la nieve se pueden construir varios tipos de refugios:

  • El famoso iglú, cuyo diseño esférico en arco lo hace una estructura bastante resistente.
  • En caso de no disponer de tanto tiempo, cavar un hoyo en el suelo, sentarse y cubrirse con un cortavientos impermeable.
  • Cueva de nieve.

Después del iglú, probablemente sea el mejor refugio para zonas frías. Se necesita una pala u otro utensilio improvisado (un plato, un palo...) con el que cavar donde haya nieve amontonada. Debe excavarse una cueva pequeña (cuanto más grande más difícil será de calentar) con un lecho a unos 40 cm por encima del nivel del suelo y, si se desea, también podemos añadir una plataforma para cocinar con un hornillo 30 cm más alta. No debemos olvidarnos de practicar un agujero de ventilación en la parte de arriba y otro en el bloque de hielo o nieve compactada que sirva de puerta. La pala debe guardarse dentro por si es necesario utilizarla para salir por la mañana. Encendiendo una simple vela en el interior de este refugio conseguiremos que la temperatura aumente varios grados e indicará la presencia de dióxido de carbono si se apaga.

Congelamiento y quemaduras[editar]

Tendremos que mantener los pies siempre calientes y secos, pues es una de las partes que más sufren con el frío y muy necesarios para nuestra supervivencia.

Supervivencia en alta mar[editar]

Medios de flotación[editar]

Si queremos hacer una especie de flotador podremos improvisarlo con un pantalón, preferentemente de telas sintéticas, atando los espacios donde salen los pies. Cuando terminemos de atar los dos huecos cogemos los pantalones por la cintura con las dos manos y sacándolo del agua para que se llene de aire, los nudos evitarán que se salga simulando un globo, para crear un flotador de emergencias, aunque no durará mucho pero podría ayudar a llegar a una balsa o ir de un extremo a otro de un río.

Orientación[editar]

El método fundamental para la orientación en alta mar está basado en la relación entre el horizonte marítimo y la posición de los astros.

Durante el día[editar]

Durante el día podemos orientarnos en relación al norte geográfico dependiendo de la posición del sol, sabiendo que éste sale por el este y se pone por el oeste. Teniendo en cuenta su ubicación con respecto al horizonte marítimo en el amanecer, podremos calcular la posición del norte y el sur geográfico sabiendo que el norte estará a 90º hacia la izquierda, así como el sur estará a 90º a la derecha y, por consiguiente, el oeste se encontrará a 180º, en la parte opuesta.

De día también podemos conocer nuestra longitud, siempre y cuando dispongamos de algún reloj o método para conocer la hora exacta en alguna zona o huso horario del globo. Teniendo en cuenta la hora del reloj y el huso horario con el que ha sido sincronizado, tendremos en cuenta que la posición del sol a las 12 del medio día es completamente vertical. De modo que, sumando o restando las horas de diferencia entre el reloj y la posición solar, podremos calcular nuestra longitud teniendo en cuenta que una hora de diferencia equivale a 15º de meridiano.

Durante la noche[editar]

Durante la noche podremos orientarnos conociendo la posición de los puntos cardinales y nuestra latitud. Dependiendo del hemisferio en el que nos encontremos tendremos que utilizar unas constelaciones u otras para orientarnos.

En caso de encontrarnos en el Hemisferio Norte, tomaremos como referencia la Estrella Polar. La Estrella Polar es la más cercana al polo norte geográfico en la bóveda celeste. Será más fácil de encontrar si se conocen las constelaciones, siendo dicha estrella la "cola" de la Osa Menor. En caso de encontrarnos en el Hemisferio Sur tendremos que tomar como referencia la constelación conocida como Crux.

Para calcular nuestra latitud necesitaremos un sextante que, en caso de carecer de él, podremos improvisar. La función del sextante es darnos el ángulo formado entre la posición de dos cuerpos y la nuestra, de modo que, tomando como referencia el horizonte marítimo, hallaremos el ángulo de la Estrella Polar o la ubicación señalada por la Crux, sabiendo que el ángulo resultante será equivalente a nuestra latitud. Teniendo en cuenta que en el Ecuador nuestra latitud será 0º, en el Polo Norte será 90º y en el Polo Sur -90º.

Cómo actuar en caso de accidente aéreo[editar]

Tener un plan de acción aumenta nuestra confianza y mantiene nuestra mente ocupada. Los siguientes puntos pueden ayudarnos a elaborarlo.

Análisis de la situación: Se debe analizar la situación para organizar un plan. Quizá hay heridos, o me amenaza algún peligro. Tener agua y alimentos es importante, igual que poder obtenerlos por los alrededores. A la hora de trazar un plan hay que establecer prioridades. Hay que tener en cuenta los peligros del entorno y cómo evitarlos. En ocasiones, dependiendo de cada situación concreta, habrá que alterar el orden de las prioridades o sustituir unas por otras. Por ejemplo:

  • Prestar primeros auxilios
  • Preparar las señales
  • Abastecerse de agua
  • Procurarse un refugio
  • Abastecerse de comida
  • Prepararse para desplazarse (normalmente suele ser mejor permanecer al lado de la nave siniestrada)

Es útil preparar un inventario del material, el agua y la comida de la que disponemos y prepararnos para abastecernos por nuestros propios medios de estos últimos antes de que se agoten las reservas.

No tener prisa: Salvo en los casos de urgencia médica, la conservación de nuestra energía es un factor más importante que el tiempo. Por otro lado, el agotamiento por una actividad física sin un objetivo preciso provoca una situación de desamparo que socava nuestra moral. Por ello, todo lo que hagamos tiene que responder a un plan y un objetivo preciso.

Recordar dónde te encuentras: Probablemente tendremos que alejarnos del lugar del accidente o de nuestra base o refugio para explorar los alrededores. En estos casos hay que tomarse un tiempo en analizar los rasgos del paisaje y hacer un mapa mental del lugar. Debemos marcar el camino para poder volver sobre nuestros pasos y no perdernos, pues el golpe psicológico que provoca esta situación es durísimo.

Dominar el miedo y el pánico: Hay que mantener la mente ocupada con estas medidas. Debemos ser optimistas y confiar en ser rescatados, pero también debemos prepararnos para afrontar futuros problemas.

Improvisa: En una situación de supervivencia siempre hay algo que hacer. Utilizar nuestra inventiva y creatividad aumenta nuestra confianza.

Valora tu vida: Si perdemos la voluntad de sobrevivir, el deseo de mantenernos con vida, el conocimiento de estas técnicas es inútil. No debemos correr riesgos innecesarios que puedan provocarnos un accidente.

Véase también[editar]