Retroceso de los glaciares

De Wikipedia, la enciclopedia libre
Saltar a: navegación, búsqueda
Mediciones de las anomalías en la temperatura global realizadas por la Oficina Meteorológica de Reino Unido y la Universidad de East Anglia.
Variación del grosor medio de los glaciares. Servicio de Monitorización Mundial de Glaciares.

La retirada de los glaciares desde mediados del s. XIX en todo el mundo no está bien documentada y se ha convertido en un problema sobre las oscilaciones climáticas de enfriamiento, de relevancia.[1] [2] Este fenómeno afecta a la disponibilidad de agua dulce para el consumo humano y el regadío, y, a más largo plazo, podría elevar el nivel general de los océanos. El deshielo podría provocar inundaciones tanto a nivel local, en las poblaciones cercanas a los glaciares, como a nivel global en las ciudades costeras.

El retroceso de los glaciares no se debe confundir con otros fenómenos cíclicos, como el deshielo anual que se produce cada primavera en las montañas al fundirse la nieve y que, al ser un fenómeno puramente estacional, no se debe a las mismas razones que el derretimiento de los glaciares. La fusión de la nieve en los meses de verano tiene en general consecuencias positivas, ya que genera una fuente valiosa de agua dulce y el proceso se repite año tras año. El problema surge cuando el fenómeno no es estacional, es decir, el glaciar no recupera su volumen inicial en los meses fríos, año tras año ve mermado su volumen y, por lo tanto, la fuente de agua dulce se ve amenazada. Las causas principales del retroceso de los glaciares son el incremento de la temperatura global y el menor volumen de precipitaciones en las zonas afectadas.[3]

Desde el fin de la Pequeña Edad de Hielo alrededor de 1850 muchos glaciares de todo el mundo han visto decrecer su volumen. Este fenómeno es denominado por los glaciólogos retroceso de los glaciares y, dada la coincidencia temporal entre la aparición del fenómeno y el incremento en la emisión de gases invernadero, en los últimos años la tendencia es atribuir buena parte del fenómeno a la acción humana. No obstante el clima es extraordinariamente complejo y sus mecanismos naturales de regulación están siendo investigados actualmente. Reconstruir la historia climática de la Tierra no es una tarea sencilla.[4] [5]

El aumento global de la temperatura en la primera mitad del s. XX se atribuye a una mezcla de factores naturales y antropogénicos. Entre los factores naturales se incluyen las oscilaciones cíclicas en la radiación solar, debidas entre otros factores a las variaciones orbitales de la Tierra alrededor del Sol, y las oscilaciones en la actividad volcánica. El factor antropogénico es el incremento en las emisiones de gases invernadero debido entre otros al uso de combustibles fósiles y ciertas actividades industriales. Si el retroceso de los glaciares se debe en mayor o menor medida a la acción del hombre sigue siendo un tema de debate actualmente. No obstante, en los últimos años, cada vez más científicos abogan por otorgar más peso al factor antropogénico, especialmente como motor del calentamiento global que se ha observado durante las últimas décadas y que no parece deberse únicamente a una oscilación natural del clima. En cualquier caso, independientemente de qué o quiénes tengan la responsabilidad última, el fenómeno del derretimiento de los glaciares existe, está ampliamente estudiado y tendrá consecuencias a medio plazo a menos que el clima cambie espontáneamente o se tomen medidas para limitar el factor antropogénico al máximo con la esperanza de que éste sea decisivo.[6] [7] [8]

Situación actual de los glaciares más relevantes[editar]

Proceso de transformación de la nieve en hielo glaciar.

La mayoría de los glaciares han perdido en las últimas décadas tanto masa como superficie, con la excepción del período 1940-1980 aproximadamente durante el cual, debido a un ligero enfriamiento global, muchos glaciares recuperaron algo de volumen o como mínimo conservaron el que les quedaba. A partir de 1980 la temperatura ha continuado incrementándose hasta nuestros días, por lo que la mayoría de glaciares del mundo o han desaparecido completamente o están amenazados. Este fenómeno afecta a prácticamente todas las regiones del mundo desde los trópicos, pasando por las latitudes medias hasta los polos. Por ejemplo, los glaciares de los Alpes han perdido dos terceras partes de su superficie en los últimos 150 años. Este fenómeno ha tenido ya efectos lo suficientemente grandes como para que se pueda comprobar visualmente comparando fotografías antiguas y actuales, sin necesidad de aparatos sofisticados que permitan medir la masa y superficie del glaciar. Este proceso ha afectado también a las zonas polares donde en los últimos años se ha podido observar el desprendimiento de grandes icebergs y placas de hielo. A finales del s. XX, entre 1980 y 1990, excepcionalmente se pudieron observar glaciares en crecimiento en Noruega, Nueva Zelanda, Islandia y en la Antártida occidental, debido fundamentalmente al aumento de precipitaciones en estas zonas. Sin embargo, desde el año 2000 este proceso local parece haberse revertido, ralentizado o parado del todo, sobre todo en la dos primeras regiones.

Las cordilleras de latitudes medias, tales como el Himalaya, los Alpes, las Montañas Rocosas y los Andes del Sur, así como ciertas cumbres tropicales aisladas como el Monte Kilimanjaro en África, están sufriendo algunas de las pérdidas proporcionalmente más importantes.

Glaciares de latitudes medias[editar]

Este gran grupo lo forman aquellos glaciares que están situados entre el Trópico de Cáncer y el Círculo Polar Ártico, o entre el Trópico de Capricornio y el Círculo Polar Antártico. Estas dos grandes zonas de la Tierra contienen fundamentalmente glaciares de montaña entre los que destacan los del Himalaya, los Alpes, las Montañas Rocosas, los Andes y Nueva Zelanda. Los glaciares de estas regiones suelen ser extensos y tienden a ser más y más extensos cuanto más cerca se encuentran de uno de los círculos polares. Este grupo ha sido estudiado con detenimiento durante los últimos 150 años y casi todos sus glaciares tienen un balance de masa negativo, es decir, están retrocediendo.

Alpes[editar]

Practicamente todos los glaciares de los Alpes tienen un balance de masas negativo. En los años 70 existían 5.150 glaciares que cubrian una superficie total de 2.903 km² (1342 km² en Suiza, 602 km² en Italia, 542 km² en Austria y 417 km² en Francia). Se ha realizado un estudio sobre su evolucion desde 1850 llegando a la conclusión que hasta 1970 el 35% de su superficie habia desaparecido, llegando hasta el 50% en el año 2000.[9] Una excepción es el acrecentamiento permanente del Glaciar Silvretta.

Himalaya[editar]

Esta imagen de la NASA muestra las partes derretidas (lagos) en las faldas del glaciar de Bhutan en el Himalaya.

El Himalaya así como otras cordilleras de Asia central cubren vastas regiones heladas; sólo en el Himalaya existen unos 6.500 glaciares con una superficie total de 33.000 km². Estas reservas de hielo juegan un rol central en la obtención de agua en países áridos como Mongolia, ciertas regiones de China, Pakistán y Afganistán. Estos glaciares están desapareciendo a gran velocidad y su desaparición podría tener consecuencias graves tanto ecológicas como humanas.

Un informe del Fondo Mundial para la Naturaleza afirma que el 67% de los glaciares del Himalaya se están derritiendo. En China, entre 1950 y 1970, el 53 % de los 612 glaciares estudiados estaban en retroceso. En 1995 los glaciares en vías de desaparición habían alcanzado el 95%, lo cual es un signo claro de cómo se está acelerando este proceso.[10] Los glaciares de la región china de Xinjiang han perdido desde 1964 alrededor de un 20% de su masa. Teniendo en cuenta que en esta zona se encuentra prácticamente la mitad de la superficie helada de China, el futuro no parece muy prometedor.[11]

Glaciares de Nueva Zelanda[editar]

En Nueva Zelanda los glaciares alpinos han estado retrocediendo de forma generalizada desde 1890, mostrando una aceleración en el proceso desde 1920. Durante el período de 1971 a 1975, el Glaciar de Marfil retrocedió treinta metros perdiendo el 26% de su superficie. Desde 1980 se ha podido observar la formación de pequeños lagos en las faldas de la montaña debido al deshielo. Las imágenes por satélite muestran que estos lagos continúan expandiéndose.[12]

Grinnell Glacier 1938.jpg Grinnell Glacier 1981.jpg Grinnell Glacier 1998.jpg Grinnell Glacier 2005.jpg
1938 T. J. Hileman GNP 1981 Carl Key (USGS) 1998 Dan Fagre (USGS) 2005 Blase Reardon (USGS)

Cordillera de las Cascadas[editar]

El glaciar de Boulder ha retrocedido 450 m desde 1987 hasta el 2005.
Glaciar de la Pirámide de Carstensz en 1936.
Glaciares de la Pirámide de Carstensz en 1972.

La Cordillera de las Cascadas en el oeste de América del Norte se extiende desde el sur de Canadá hasta el norte de California. Exceptuando Alaska, esta cordillera contiene aproximadamente la mitad del área glacial de los Estados Unidos. Sus glaciares contienen tanto agua como todos los lagos y reservas del resto del estado y producen una buena parte del flujo que alimenta a los ríos en los meses secos de verano. En 1975 varios de estos glaciares estaban creciendo debido al incremento de nevadas y a las temperaturas más frescas de lo habitual que se registraron entre 1944 y 1976. Sin embargo desde 1987 todos los glaciares de esta cordillera están en retroceso y el ritmo de derretimiento se ha ido incrementando década tras década. Entre 1984 y el 2005 la Cordillera de las Cascadas ha perdido entre el 20% y el 40% de su volumen de hielo.[13]

Glaciares tropicales[editar]

Los glaciares tropicales están situados entre el Trópico de Cáncer y el Trópico de Capricornio, en una gran franja alrededor del Ecuador. Estos glaciares son poco habituales por varias razones. En primer lugar, esta región es una de las más cálidas del planeta. En segundo lugar, en estas latitudes las estaciones prácticamente no existen y la temperatura es cálida durante todo el año, provocando que prácticamente no nieve y, por lo tanto, sea difícil que se acumule hielo. En tercer lugar, en los trópicos hay pocas montañas que sean suficientemente altas como para tener temperaturas bajas que permitan a un glaciar establecerse. Todos los glaciares tropicales son relativamente pequeños y se encuentran en las cotas más altas de montañas aisladas. Por esta razón son especialmente sensibles a los cambios climáticos.[14]

Kilimanjaro[editar]

El Kilimanjaro es la montaña más alta del continente africano y se eleva completamente aislada hasta una altitud de 5.895 msnm. Desde 1912 el glaciar que cubre la cima de la montaña ha retrocedido un 75%.[15] Un estudio realizado en 2002 asegura que si las condiciones climáticas actuales no cambian el glaciar desparecerá por completo entre el año 2015 y 2020. Actualmente, año 2008, prácticamente ya no queda hielo en la cumbre y se puede comenzar a ver la tierra estéril que antes quedaba cubierta por el glaciar.[16]

Monte Kenia[editar]

La segunda montaña más alta de África después del Kilimanjaro es el Monte Kenia donde se encuentran una serie de pequeños glaciares. Desde mediados del s.XX han perdido un 45% de su volumen. A principios del s.XX los glaciares cubrían una superficies de aproximadamente 1,6 km2 pero en el año 2008 sólo queda un 25% de esta superficie, por lo que están claramente amenazados.[17]

Cordillera de los Andes[editar]

En América del Sur la Cordillera de los Andes contiene varios glaciares pequeños en sus cotas más altas. Un estudio realizado entre 1992 y 1998 reveló que el glaciar de Chacaltaya en Bolivia y el Antisana en Ecuador estaban perdiendo entre 0,6 m y 1,4 m de hielo al año. Desde 1980 la velocidad de retroceso de ambos glaciares no ha parado de aumentar y se espera que aproximadamente entre el 2010 y el 2015 por lo menos el Chacaltaya desaparezca por completo.[18] Un glaciar que crece permanentemente es el glaciar Pío XI.

Los glaciares andinos son esencialmente glaciares tropicales, y tienen un funcionamiento distinto al de los glaciares alpinos. A diferencia de lo que ocurre en los Alpes, que el invierno corresponde al periodo de lluvias, en los Andes tropicales la estación de lluvias llega en verano. En los Alpes los glaciares se nutren en el invierno y a medida que las temperaturas aumentan con la llegada del verano, los glaciares se deshielan y alimentan las fuentes de agua. En los Andes, durante el único periodo en que el glaciar puede alimentarse de agua, su masa disminuye rápidamente. Es la razón por la cual los glaciares de las zonas tropicales son considerados como excelentes indicadores del cambio climático[19]

Popocatepetl e Iztaccihuatl[editar]

Según el Centro Nacional de Prevención de Desastres (Cenapred) e investigadores del Programa Sierra Nevada de la Universidad Autónoma Metropolitana (UAM), ocho de los glaciares eran del Iztaccíhuatl y cuatro del Popocatépetl. Las previsiones del grupo multidisciplinario de la UAM establecen que las masas glaciares de los dos colosos desaparecerían en los próximos 15 años.

Elena Burns, otra de las especialistas de la UAM, precisó que el Iztaccíhuatl en 1995 contaba con 11 formaciones de hielo y en el 2010, sólo tiene tres. El Popocatépetl tenía cinco y ahora cuenta sólo con uno. Los expertos expusieron que por el calentamiento global los glaciares tenderán a desaparecer en las zonas tropicales. Están en proceso de extinción en el mundo, advirtió Espinosa Hilario.

La desaparición de las formaciones de hielo ha ocasionado también la pérdida de especies de flora y fauna, así como la erosión de suelos en la región. “Ante la falta de bosques, el vapor que sube hacia los glaciares, los va terminando; la fragmentación del bosque ya no conserva la misma temperatura porque en medida que se pierden los árboles va incrementando el calentamiento de los alrededores de los volcanes”, señaló Jacobo Espinosa. Los recursos hídricos provenientes de los dos volcanes se han ido agotando. De 2000 a 2005 ha disminuido en más del 45% el volumen del agua de deshielo del Iztaccíhuatl y Popocatéptl, lo que ha provocado escasez, aún en temporada de lluvias, en comunidades de la región. [20]

Pirámide de Carstensz[editar]

En Oceanía, concretamente en la isla de Nueva Guinea, se alza en mitad de la selva la imponente Pirámide de Carstensz, el pico más alto de este continente. Por simple comparación entre fotografías antiguas y recientes, a simple vista se puede apreciar que el glaciar que en 1936 cubría gran parte de la montaña se ha ido derritiendo y subdividiendo en varios glaciares más pequeños, algunos de los cuales ya han desaparecido por completo en 2008.[21]

Glaciares polares[editar]

A pesar de su importancia para la civilización, los glaciares tropicales y de latitudes medias sólo representan el 1% de todo el hielo que existe en la Tierra. El 99% restante está en la Antártida y Groenlandia.

Antártida[editar]

El colapso de la Barrera de Hielo Larsen.

Las grandes capas de hielo que cubren el árido continente de la Antártida contienen la mayor parte del agua dulce del planeta. A pesar del frío intenso que impera en esta región del mundo varias zonas heladas están mostrando síntomas claros de deterioro. El ejemplo más evidente de este fenómeno es la evolución de la Barrera de Hielo Larsen. Debido al incremento de temperatura registrado en este continente, aproximadamente 0,5 °C desde 1940, se formaron lagunas profundas de agua sobre esta inmensa capa de hielo que provocaron que este gran glaciar perdiese más de 5.000 km2 de su extensión en apenas seis años, entre 1995 y 2001. Los lagos recién formados llegaron a horadar la capa de hielo inestabilizando la placa glacial. El hundimiento de buena parte de este vasto glaciar comenzó el 31 de enero de 2002 y durante un periodo de 35 días se rompió lentamente formando miles de icebergs de 3250 km2 de superficie total, más o menos el equivalente a la superficie de la región de Rhode Island en Estados Unidos, con una gran seguimiento por parte de los medios de comunicación internacionales más relevantes.[22] La gran atención prestada por las televisiones a a este evento está directamente relacionada con la corta duración del mismo, lo cual posiblemente permitió mantener la atención de las cámaras durante los 35 días que duró. Sin embargo, este suceso, desde un punto de vista global, no es el más relevante de la Antártida.

Groenlandia[editar]

Las temperaturas en el sur de la mayor isla del mundo han crecido 2,5 °C desde mediados del s.XX, teniendo como consecuencia cambios rápidos en la dinámica de los glaciares de Groenlandia. En tan sólo dos años, entre 2004 y 2006 la velocidad de fusión se ha duplicado en comparación al período 2002-2004. Dependiendo del método de medición elegido se estima que Groenlandia pierde alrededor de 240 km3 de hielo al año. Esta pérdida continuada de volumen fue especialmente visible en el año 2005 al formarse una nueva isla llamada Uunartoq Qeqertoq (en inglés "Warming Island").[23]

Islandia[editar]

En Islandia uno de los mayores glaciares es el Vatnajökull. Este gran glaciar tenía a principios del s. XX una extensión de 8.100 km2 y penetraba unos 250 m en el océano. Hasta el año 2004 se ha retirado unos 3 km hacia la tierra formándose un gran lago de unos 110 m de profundidad con icebergs que se han ido desprendiendo del glaciar. EL tamaño de este lago prácticamente se ha duplicado entre 1994 y 2004.[24]

Svalbard[editar]

Al norte de Noruega se encuentra el archipiélago de Svalbard, entre el océano Atlántico y el océano Ártico. Una de las islas que lo conforman, la isla de Spitsbergen posee varios glaciares. Entre 1936 y 1998 uno de sus glaciares más importantes, el glaciar de Hansbreen, se ha retirado aproximadamente 1,8 km . Otro glaciar, el Blomstrandbreen ha retrocedido 2 km en los últimos ochenta años. La velocidad media de retroceso de este último ha sido de 35 m al año desde 1960, y la velocidad va en aumento desde 1995.[25] [26]

Los glaciares y la investigación climática[editar]

Temperaturas estimadas en dos bases de la Antártida (EPICA y Vostok) para los últimos 450.000 años y el nivel de hielo correspondiente. Las medidas se han obtenido perforando el glaciar y analizando la composición del hielo más antiguo.

Los glaciares casi nunca se encuentran exactamente en el punto de equilibrio, y su tendencia a crecer o disminuir juega un papel importante en la investigación sobre el clima. Los glaciares más pequeños son en general los más sensibles, por lo que pueden utilizarse como indicadores para cambios de corta duración e intensidad en las condiciones del entorno. Ocurre lo mismo con los glaciares cercanos al mar que son mucho más sensibles que los continentales a los cambios climáticos a corto plazo. Esto se debe a que en las zonas continentales con menos humedad en el aire, una parte del hielo de los glaciares sublima y se convierte en vapor, restando una cierta cantidad de calor al glaciar. Este calor que se ha invertido en evaporar el hielo no se invierte en derretir la nieve, con lo cual los glaciares continentales resisten mejor a corto plazo los cambios en el clima. Otros factores que influyen en la sensibilidad de un glaciar, son su superficie total (más superficie implica más radiación solar que incide en el glaciar), la naturaleza del subsuelo, la inclinación de su superficie, su forma y la intensidad del viento en la región, sólo por nombrar unos pocos. No obstante, a pesar de la multitud de factores que influyen en el fenómeno, en general los grandes glaciares son más resistentes, por lo que son especialmente útiles para estudiar los cambios climáticos de larga duración.

Otra característica importante de los glaciares que permite avanzar en la investigación de los mecanismos del clima es su edad. Perforándolos, se pueden extraer bloques de hielo de miles de años de antigüedad que dan pistas sobre la historia climática de la Tierra. Con este método, por ejemplo, se ha podido comprobar que el glaciar del monte Kilimanjaro ha existido durante los últimos 11.700 años aproximadamente y en la actualidad está a punto de desaparecer por completo. Extrayendo bloques de hielo de cientos de miles de años de antigüedad de las profundidades de la Antártida y de Groenlandia se puede vislumbrar el clima que tuvieron estas regiones en el pasado y realizar estimaciones sobre la composición de la atmósfera en aquellos tiempos. Es en parte gracias a estos avances que podemos saber que actualmente estamos en una edad de hielo que es incluso algo más fría que las anteriores. Este estudio hace pensar que el deshielo de los glaciares no está necesariamente ligado a la actividad humana.

En ciertos casos, cuando se derrite parte de un glaciar aparecen restos de turba y troncos de árboles que permiten deducir que en el pasado, hace miles de años, tuvo una extensión inferior que en la actualidad, como por ejemplo en los descubrimientos realizados en el glaciar de Pasterze, el más grande de Austria.

Consecuencias de la fusión de los glaciares[editar]

La retirada continua de los glaciares puede provocar dos grandes problemas a escala planetaria: la falta de agua dulce y el aumento del nivel del mar. Otros problemas como las dificultades para practicar ciertos deportes o la modificación del paisaje también son consecuencia de este fenómeno, pero su gravedad es muy inferior.

Escasez de agua dulce[editar]

En las zonas y ciudades cuya fuente principal de agua dulce sea el deshielo cíclico de un glaciar en verano, la desaparición de éste provocaría una escasez que afectaría tanto a la agricultura como a la industria. Este fenómeno afectaría muy especialmente a varias regiones asiáticas y a diversas regiones y ciudades de América del Sur.[27]

Por ejemplo, la ciudad ecuatoriana de Quito depende en gran medida del agua que se desprende del glaciar situado en el volcán Antisana que cada vez es más pequeño.[28] En la capital de Bolivia, La Paz, y en las zonas de agricultura que la rodean, cuando hay sequía se utiliza el agua proveniente de los glaciares.[29] La velocidad con que están desapareciendo estos glaciares ha llevado al Banco Mundial a estudiar medidas compensatorias en Sudamérica.[30]

En Asia se espera que debido al incremento de la población y la rápida industrialización de muchos países la demanda de agua sea cada vez mayor, pero sin embargo la cantidad de agua disponible es cada vez menor. Extensas zonas agrícolas de la India, China y Nepal dependen del agua que fluye de los glaciares del Himalaya por lo que su destino está ligado a la evolución de los mismos y los estudios que se han realizado no auguran un futuro halagüeño. Otra consecuencia directa de la escasez de agua es el descenso del caudal de los ríos que podría llevar al cierre de centrales hidroeléctricas, una de las tecnologías menos contaminantes para generar energía eléctrica.[31]

Según un informe del Banco Mundial, las guerras del próximo siglo no tendrán por causa ni la política ni el petróleo. Serán provocadas por el agua. La demanda de agua se duplica cada veinte años aproximadamente y un amplio sector de la población mundial no disponde de agua suficiente para sus necesidades básicas como la higiene. Si a esta situación actual le añadimos el efecto que tendrá sobre el agua potable disponible la desaparición de glaciares continentales, se pueden prever conflictos sociales graves a medio plazo.[32]

Aumento del nivel del mar[editar]

Entre los años 1993 y 2003 el nivel del mar ha aumentado a un ritmo de 3,1 mm al año con un margen de error de 0,7 mm.[33] El incremento del nivel del mar no se debe únicamente al deshielo de los glaciares sino también a la dilatación térmica de los océanos. Ambos fenómenos están directamente relacionados con la temperatura media de la Tierra y contribuyen al incremento del volumen de los océanos en un 50% cada uno aproximadamente.[34]

Dado que la mayor parte del hielo que existe en el planeta está localizado en la Antártida y Groenlandia, la evolución de estas dos zonas determinará en gran medida la velocidad del aumento del nivel del mar. Según el Grupo Intergubernamental de Expertos sobre el Cambio Climático (IPCC) se espera hasta el año 2100 un incremento del nivel del mar de entre 19 cm y 58 cm dependiendo de la evolución de los distintos escenarios que se han estudiado sin tener en cuenta el posible incremento en la contribución de la Antártida y Groenlandia, debido a que son zonas polares especialmente difíciles de modelizar. A título ilustrativo y sin alarmismo, si la Antártida se fundiese por completo, lo cual es muy improbable que ocurra al menos durante el s. XXI, sus 25,4 km3 de hielo elevarían el nivel del mar en 57 m produciendo una catástrofe de consecuencias imposibles de estimar.[35] Si el nivel del mar se elevase sólo un metro, se inundarían unos 150.000 km2 de tierra afectando a unos 180 millones de personas.

Hay que subrayar que los únicos datos realmente seguros son los correspondientes a datos tomados en el pasado. Las previsiones de futuro, por definición, se basan en modelos estadísticos basados en patrones de crecimiento detectados en datos obtenidos en el pasado y por lo tanto su nivel de incertidumbre, dada la complejidad del fenómeno, es bastante alto. Incluso los modelos más sofisticados de calentamiento global y fusión de los glaciares no son considerados por el momento suficientemente fiables. No obstante son los mejores modelos de los que se dispone actualmente.

Posibles contramedidas[editar]

Para frenar la fusión de los glaciares es difícil adoptar contramedidas realmente efectivas mientras no se conozcan sus causas exactas y sus pautas de evolución. Se necesita saber con más precisión qué pesos tienen los factores antropogénico y natural en el fenómeno que estamos observando. No obstante, existen propuestas razonables para frenar la pérdida de hielo en la Tierra o al menos adaptarnos a esta pérdida:

  • Gestionar mejor el agua: si las reservas de agua dulce se están reduciendo tiene sentido incrementar la eficiencia de la red de distribución y utilizar más eficientemente el agua. En algunos países, como España, se ha propuesto incrementar las tarifas del agua para evitar que se malgaste. Esta propuesta no ha estado exenta de polémica.[36]
  • Desalación del agua del mar para obtener agua dulce. Esta tecnología permitiría crear nuevas fuentes de agua dulce para compensar las pérdidas ocasionadas por el deshielo de los glaciares, pero es una tecnología relativamente cara y requiere una gran cantidad de energía. Dependiendo de cuál sea el origen de esta energía (combustibles fósiles, nuclear o renovables), puede ser peor el remedio que la enfermedad.
  • Asumiendo que el factor antropogénico tenga un peso decisivo en el fenómeno, la principal contramedida que se debería tomar es reducir la emisión de gases de efecto invernadero para frenar el calentamiento global. Se han propuesto medidas globales como el Protocolo de Kyoto aunque no todos los países industrializados lo han firmado.
  • Proteger los glaciares con una funda: es un método que se ha puesto en práctica en Suiza cubriendo algunos glaciares entre mayo y septiembre, y que hasta el momento ha dado buenos resultados. El fin principal de estas medidas es proteger el turismo glacial y los deportes de nieve. No obstante, este método no es económicamente viable para proteger el planeta de forma global.[37]

Véase también[editar]

Referencias[editar]

  1. Directorio Noruego de Recursos de Agua y Energía (NVE) informado que los glaciares en la región sureña de Jotenheimen, Noruega, aumentaron en tamaño desde 2006.
  2. Worldwide glacier retreat, RealClimate.org, marzo de 2005.
  3. GLIMS Data at NSIDC. National Snow and Ice Data Center, Global Glacier Recession.
  4. U.S. Environmental Protection Agency, Recent Climate Change.
  5. Understanding and attributing climate change., IPCC, PDF(5,4 MB).
  6. Delworth, T.R. Knutson (2000): Simulation of Early 20th Century Global Warming, en: Science, Vol. 28
  7. Tett, S. F. B., et al. (2002): Estimation of natural and anthropogenic contributions to twentieth century temperature change, en: Journal of Geophysical Research, Vol. 107,
  8. Eric Steig (2005): Worldwide glacier retreat, en: RealClimate, 18 de marzo,
  9. Zemp, Michael (2006): Glaciers and climate change – Spatio-temporal analysis of glacier fluctuations in the European Alps after 1850. Tesis doctoral, Universidad de Zürich, 201 páginas (PDF, 7,4 MB)
  10. Sandeep Chamling Rai, Trishna Gurung, et al. (2005): An Overview of Glaciers, Glacier Retreat and Subsequent Impacts in Nepal, India and China, WWF Nepal Program, online (PDF)
  11. derStandard (2007): Chinas weiße Riesen schmelzen, 14 de julio, online (en alemán)
  12. Salinger, Jim y Willsman, Andrew. Annual Glacier Volumes in New Zealand 1995-2005, PDF.
  13. Mauri S. Pelto. The Disequilibrium of North Cascade, Washington Glaciers 1984–2004. En "Hydrologic Processes".
  14. Tropical Glacier Retreat. RealClimate.org, Jankowski, Michael.
  15. Snows of Kilimanjaro Disappearing, Glacial Ice Loss Increasing Universidad de Ohio.
  16. Kilimanjaro Ice Core Records: Evidence of Holocene Climate Change in Tropical Africa. Lonnie G., et al, Revista Science, PDF.
  17. [url=http://pubs.usgs.gov/prof/p1386g/africa.pdf#search='USGS%20Mount%20Kilimanjaro%20glacier' Glaciers of the Middle East and Africa], U.S.Geological Survey Professional Paper, PDF.
  18. Small Glaciers Of The Andes May Vanish In 10–15 Years, Bernard Francou, International Science News.
  19. Proyecto Regional Andino de Adaptación al Cambio Climático (PRAA). Avances y Resultados de la Fase de Preparación, La Paz (Bolivia), Octubre de 2008.
  20. http://www.eluniversal.com.mx/edomex/3144.html
  21. Retreat of the Irian Jaya Glaciers from 2000 to 2002 as Measured from IKONOS Satellite Images. Joni L. Kincaid y Andrew G. Klein, Eastern Snow Conference Portland, Maine, USA 2004, PDF.
  22. The Cryosphere, Where the World is Frozen., National Snow and Ice Data Center.
  23. J. L. Chen; C. R. Wilson; B. D. Tapley Satellite Gravity Measurements Confirm Accelerated Melting of Greenland Ice Sheet en Sciencemag.org.
  24. Earth Observatory: Receding Glacier in Iceland.
  25. Glaciology and environmental monitoring. Estación Polar Polaca.
  26. Fotografías de Svalbard realizadas por GreenPeace. en Svalbard-Images.com.
  27. BBC - Melting glaciers threaten Peru. octubre de 2003.
  28. La desglaciación del Antizana. Estudio de la Unesco, 1994-1997.
  29. Los glaciares agonizan: en 60 años habrá escasez de agua en La Paz. Biodiversity.org Reporting Award 2003.
  30. Vergara, Walter (2005): Adapting to Climate Change: Lessons Learned, Work in Progress, and Proposed Next Steps for the World Bank in Latin America, World Bank Working Paper 25 (PDF, 1,8 MB)
  31. WWF (2005): An Overview of Glaciers, Glacier Retreat, and Subsequent Impacts in Nepal, India and China (PDF)
  32. La bomba del agua. Diario El Mundo, informe del Banco Mundial, agosto de 1995.
  33. A. Cazenave, R. S. Nerem (2004):Present-day sea level change: observations and causes, in: Reviews of Geophysics, 27 de julio ([PDF)]
  34. National Snow and Ice Data Center, Estado de la criosfera.
  35. IPCC - Global Climate projections, sección 10.6. (PDF, 18,8 MB)
  36. RedIris.es, 6ª Conferencia Internacional del Seminario Permanente Ciencia y Tecnología del Agua. Abdón García González y Carlos Arias Sampedro, Universidad de León.
  37. ETH Zürich (2005): Sommerdecke für Gurschengletscher Sombrillas para los glaciares (en alemán).

Enlaces externos[editar]