Primera Batalla de Acentejo

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Primera Batalla de Acentejo
Conquista de las islas Canarias
AcentejoBattle.JPG
Fecha Finales de mayo de 1494
Lugar La Matanza de Acentejo, Tenerife (España)
Resultado Victoria guanche, la conquista se pospone
Beligerantes
Pendón heráldico de los Reyes Catolicos de 1492-1504.svg Corona de Castilla Guanches
Comandantes
Alonso Fernández de Lugo Bencomo
Chimenchia
Fuerzas en combate
1.900 infantes
160 caballeros
600 guanches
3.000 guerreros con Bencomo
300 guerreros con Chimenchía
Bajas
2.000 muertos
Varios heridos
Sin datos
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La Primera Batalla de Acentejo, conocida también como La Matanza de Acentejo, fue una batalla que se produjo durante la conquista de la isla de Tenerife, en el Barranco de Acentejo en el año 1494. aunque su fecha no puede atribuirse con exactitud, se estima que pudo haber ocurrido en mayo. Esta batalla da lugar al nombre del municipio homónimo en el norte de Tenerife, el cual, a su entrada, tiene un mural conmemorativo de este episodio. Es considerada como uno de los episodios más importantes de la Historia de Canarias, especialmente, por ser la principal derrota del ejército castellano durante la Conquista de Canarias en el siglo XV.

Contexto histórico[editar]

Tras la conquista de la isla de La Palma en 1493, todas las islas del archipiélago quedaron bajo mando castellano, a excepción de la isla de Tenerife, que seguía controlada por los guanches. Las tropas castellanas se internaron en Tenerife para poder tener el control de todas las islas, pero se encontraron con una resistencia mayor de la esperada. La contienda enfrentó, por una parte, a los aborígenes de la isla de Tenerife, capitaneados por el Mencey de Taoro, Bencomo, asistido por su hermano Chimenchia, y, por otra parte, al ejército castellano, en el cual también se integraron aborígenes de la propia isla (Menceyato de Güímar) como de otras (Lanzarote, Fuerteventura y Gran Canaria), capitaneados por Alonso Fernández de Lugo.

Desarrollo de la batalla[editar]

El ejército castellano se adentró desde el campamento en el territorio de Taoro, se apoderó de animales que pastaban por la zona y, confiándose al no encontrar presencia de los guanches, emprendió el camino de regreso. Por otra parte, el ejército aborigen los vigilaba y seguía por el monte para esperar la oportunidad de tenderles una emboscada, lo que se produjo en el barranco de Acentejo. Éste era un lugar de monte, con una cuesta hacia arriba con presencia de matorrales y arbustos, presentando una desventaja táctica a los jinetes castellanos, y, al mismo tiempo, una ventaja a los aborígenes de Tenerife, ya que eran oriundos de esta zona.

El desenlace de la batalla se saldo con una victoria de los aborígenes tinerfeños, utilizando como armas principalmente las pedradas y los bastonazos, frente a un ejército castellano tecnológicamente superior, obligando a los soldados castellanos supervivientes a retirarse a su campamento en Añaza (actualmente en Santa Cruz de Tenerife). Se dice que el pueblo de La Esperanza tiene ese nombre debido a la esperanza de salvación de los castellanos tras la huida de la batalla, al divisar desde esa zona montañosa el campamento en la costa.

El propio Alonso Fernández de Lugo salió malherido, pero pudo salvar su vida gracias a la ayuda de Pedro Benítez el Tuerto.

Historia del héroe Mananidra[editar]

En una relación anónima datada en los siglos XVII ó XVIII aparece recogida una historia que narra otro suceso acaecido tras la Primera Batalla de Acentejo: un grupo de aborígenes de Gran Canaria que lucharon junto a las castellanos se vieron obligados a refugiarse en una peña dentro del mar, a la que llegaron a nado, para huir de sus perseguidores guanches. Durante el pequeño trayecto a nado varios hombres fueron atacados por un tiburón, que mató a algunos de ellos. Tras dos días de espera en dicha roca su capitán, llamado Mananidra, decidió tirarse al mar con un cuchillo como arma con el fin de acabar con el tiburón y permitir el regreso a tierra de sus compañeros. Tras protegerse los brazos con una capa y unos pellejos enrollados se lanzó al mar y cuando el tiburón le atacó le hirió en el vientre varias veces hasta matarlo.[1]

Véase también[editar]

Referencias[editar]

  1. Mederos Martín, Alfredo; Escribano Cobo, Gabriel (2005). «Los aborígenes canarios y la navegación». Mayurqa (30):  pp. 849-867. http://ibdigital.uib.es/greenstone/collect/mayurqa/import/2005v30/Mayurqa_2005v30p849.pdf.