Lola Mora

De Wikipedia, la enciclopedia libre
Saltar a: navegación, búsqueda
Lola Mora
Lola mora.jpg
Retrato de Lola Mora,
junto a una maqueta de una de sus obras
Nacimiento 17 de noviembre de 1866
Flag of Argentina.svg Argentina, El Tala, Departamento La Candelaria Provincia de Salta[1]
Fallecimiento 7 de junio de 1936 (69 años)
Flag of Argentina.svg Argentina, Buenos Aires
Nacionalidad Flag of Argentina.svg Argentina
Área Escultura
Casa natal de Lola Mora.

Dolores Candelaria Mora Vega de Hernández o Dolores Mora Vega, más conocida como Lola Mora (El Tala, provincia de Salta, Argentina, 17 de noviembre de 1866[2] – Ciudad de Buenos Aires, Argentina, 7 de junio de 1936) fue una importante escultora argentina.

Trayectoria[editar]

Su lugar de nacimiento fue controvertido: tradicionalmente se consideraba que era originaria de la población de Trancas, provincia de Tucumán.

Su padre era Romualdo Alejandro Mora, tucumano llegado a la localidad de El Tala, Departamento La Candelaria (Provincia de Salta) en 1857, donde contrajo matrimonio el 16 de marzo de 1859 con Regina Vega, una estanciera salteña nacida en El Tala. Lola Mora (Dolores Candelaria Mora Vega) era la tercera hija de siete hermanos: tres varones y cuatro mujeres. En 1870, a sus 4 años de edad, su familia decidió instalarse en la ciudad de San Miguel del Tucumán.

En agosto de 1874, a los siete años de edad, comenzó sus estudios en el exclusivo Colegio Sarmiento, colegio laico de Tucumán, obteniendo excelentes calificaciones en casi todas las asignaturas.

Inicios en el arte[editar]

Desde los veinte años pudo estudiar bellas artes en la provincia de Tucumán con el pintor italiano Santiago Falcucci (1856-1922), quien comenzó a brindarle clases particulares.

Continúa sus estudios luego en Roma, Italia, país en donde tuvo como principal maestro a Giulio Monteverde.

Las características del arte escultórico de Lola Mora han evolucionado desde un academicismo muy influido por el renacentismo italiano hasta una suerte de brutalismo donde se encuentran afinidades con Rodin, algo muy importante a señalar: en plena época victoriana Lola Mora tiene por característica el realzar a la mujer en su naturalidad, esto en plena época en que la mujer en todo el mundo "Occidental" estaba absolutamente recatada y sometida al hombre y solo aparecía de un modo clandestino la desnudez femenina como algo prostibulario y pornográfico. Aunque la intención evidente de Lola Mora en sus obras es exaltar a la mujer libre con y en su belleza natural, la mentalidad masiva de la época consideró a sus desnudos femeninos como obras "inmorales", una característica de la rebeldía femenina subyacente en Lola Mora se observa en sus esculturas femeninas, las mismas suelen tener el rostro con el delicado mentón femenino elevado y facciones alegres o valientes y con sus senos mamarios siempre desnudos, turgentes absolutamente evidentes y firmemente elevados como llevando por delante a las adversidades y mostrando "desvergonzadamente" (para esos tiempos) su femineidad (esto en una época en que una mujer que mostrara públicamente algo más que su rostro y manos era demasiado). Ha de entenderse bien que la obra de Lola Mora fue realizada por ella misma en pleno contexto de la liberación femenina, teniendo Lola Mora algo de mejor suerte que su correligionaria francesa Camille Claudel.

Vida privada[editar]

Cuando contaba con cuarenta años de edad contrajo matrimonio con un hombre veinte años menor que ella, Luis Hernández Otero, quien la abandonó cinco años más tarde. El acto civil se realizó el 22 de junio de 1909 y la ceremonia religiosa al día siguiente en la Basílica del Socorro. La madrina fue Rosario Clorinda G. de Avellaneda, esposa de Marco Avellaneda, a su vez hermano del expresidente Nicolás Avellaneda, y el padrino Manuel Otero Acevedo, único representante de la familia del novio. A los Otero no les agradaba la idea de ver a su hijo casado con una mujer que podría ser su madre. Tanto en el acta civil como en la religiosa, Lola Mora figura con una edad de treinta y dos años.

Un extendido rumor le atribuyó una relación amorosa con su amigo el expresidente Julio Argentino Roca. Otros rumores aseguraron que era bisexual y que se casó para restarles verosimilitud, lo que habría estado probado en cartas quemadas por su familia tras su muerte.[3] Ambos rumores son negados taxativamente por sus familiares.

Fallecimiento y reconocimientos[editar]

Tras tres largos días de inconsciencia, insensibilidad y dificultad en su respiración, murió en la Ciudad de Buenos Aires, el 7 de junio de 1936, rodeada de sus tres sobrinas que la asistieron durante la enfermedad.

Por esos días aparecieron extensas notas necrológicas en las principales publicaciones argentinas. Caras y Caretas, por ejemplo, comentaba:

"Siempre nos sorprende la tragedia del talento olvidado. Ahora más, al herir a una mujer, a la primera mujer argentina, cuya vocación supo afrontar las dificultades del mármol, los laboriosos primores del modelado de la arcilla."

Caras y Caretas

El vespertino Crítica señalaba responsables del abandono en que se encontraba la Artista Universal:

"...Es el homenaje perenne y sincero que compensa, hasta cierto punto, la ingratitud material de los poderes públicos y la sorda hostilidad de nuestros círculos artísticos que veían en Lola Mora la expresión de gustos anticuados y definitivamente 'pasados de moda.'"

Diario Crítica

Por su parte, el Diario La Nación que tantos favores concediera a Lola Mora en sus años de esplendor, decía sobre ella:

"El decidirse por el arte, ya había significado una proeza, recordemos la fecha de sus comienzos y su actuación inicial. Mujer y escultora parecían términos excluyentes. Los prejuicios cedieron, sobrepujados por la evidencia de su obra."

Diario La Nación

Es muy destacable que en todas las necrológicas que se publicaron en estos y otros medios, sólo se recuerda de su vasta obra la Fuente de las Nereidas.

En su memoria, el Congreso de la Nación Argentina instituyó por ley 25.003/98, la fecha de su natalicio –17 de noviembre–, como “Día Nacional del Escultor y las Artes Plásticas”.

Por su parte, la Comisión Interprovincial de Homenaje Permanente a Lola Mora, el 17 de noviembre de 1996, descubrió la Piedra Basal del “Monumento a Lola Mora”, que se erigirá frente a los Jardines que llevan su nombre, en el Parque San Martín de la Ciudad de Salta. A la vez que desde 1995, viene organizando año tras año la “Semana de las Artes”, que se celebra en simultáneo en El Tala y la Ciudad de Salta (del 17 al 23 de noviembre) con participación de todas las disciplinas artísticas y las Regiones del país bajo la denominación de Festival Nacional de las Artes “Lola Mora” (o Lola Mora Festival).

Obras[editar]

Estatua de Francisco Narciso Laprida, por Lola Mora en la plaza central de la Ciudad de San José de Jáchal, San Juan, Argentina.

Lola Mora fue una prolífica trabajadora realizando destacadas obras entre las que sobresalen:

Estilo artístico[editar]

Algunas de sus obras resultan originalmente sintéticas entre el clasicismo academicista y tendencias abstractizantes que tienen visos de brutalismo (parecen casi inconclusas y talladas a cincel de un modo rudo), tales realizaciones llevaron a que el periodista francés Jules Huret, invitado al Centenario Argentino, en 1910, al verlas diera una opinión muy desfavorable y sin embargo Lola Mora se estaba acercando con tales obras a las vanguardias del siglo XX representadas en Alberto Giacometti, Eduardo Chillida Juantegui, Pablo Picasso y Henry Moore y anticipadas por los sobresalientes Auguste Rodin y Antoine Bourdelle. Pero Lola Mora fue muchas veces incomprendida si bien se le reconocieron ya en vida sus grandes méritos en su patria aunque restringidos entonces a sus tallas clasicistas y neorenacentistas.

Su obra maestra[editar]

Lola Mora esculpiendo la Fuente de las Nereidas, en pantalones, 1903.
La Fuente de las Nereidas, Buenos Aires, fue el capolavoro de Lola Mora.

La obra más relevante de Lola Mora causó polémicas moralistas. Concretada en 1903, su monumental Fuente de las Nereidas, por encargo de la Municipalidad de la Ciudad de Buenos Aires, fue admirada y discutida por la sociedad porteña de la época victoriana que mayormente consideró "licenciosas" y "libidinosas" las esculturas que mostraban -y muestran- alegremente sin recatos los perfectos cuerpos desnudos emergiendo triunfalmente de las aguas.

Esta espléndida obra escultórica tuvo su primer emplazamiento a poca distancia de la Casa Rosada, pero, la presión de las "ligas moralistas", que además de quejarse de los desnudos de la obra no toleraban verla trabajar en pantalones en su taller, obligaron su traslado a un lugar entonces alejado: la Costanera Sur, en donde aún se encuentra tal escultural fuente. Desde esa época comenzó a padecer una suerte de ostracismo, aunque pudiendo irse de su país prefirió quedarse en su tierra.

Otros emprendimientos[editar]

Tras su corto matrimonio, Lola Mora realizó riesgosas inversiones en la prospección de esquistos bituminosos para la obtención de petróleo en las selvas salteñas, sin embargo tales emprendimientos le resultaron perdidosos. Lola Mora participó también como contratista en la obra del tendido de rieles del Ferrocarril Transandino del Norte, más conocido como Huaytiquina, por donde hoy transita el mundialmente famoso tren a las Nubes, en la Provincia de Salta

A pesar de no ser conocida por sus inventos, Lola Mora obtuvo varias patentes. Entre sus creaciones se destacaron algunas ideas para la exploración minera, un sistema para proyectar películas de cine sin pantalla (utilizando una columna de vapor) y un sistema de cinematografía color basándose en la iridiscencia de las emulsiones oleosas sobre el celuloide. Aunque su idea estaba bien encaminada, la falta de una base científica adecuada hizo que su idea no se pudiera concretar en la práctica.[cita requerida]

Como urbanista, fue autora del Primer Proyecto de Subterráneo y Galería Subfluvial de Argentina, previsto para la Capital Federal y del trazado de calles de la Ciudad de Jujuy.

Frases de Lola Mora[editar]

Luego de que el proyecto de la fuente de las Nereidas tomara estado público, varios movimientos se opusieron a que este trabajo se llevara a cabo. Sin embargo, la artista continuó haciendo caso omiso a las oposiciones. A través de una carta asumió la defensa de su creación artística. Algunos de sus párrafos más elocuentes decían:

"No pretendo descender al terreno de la polémica; tampoco intento entrar en discusión con ese enemigo invisible y poderoso que es la maledicencia. Pero lamento profundamente que el espíritu de cierta gente, la impureza y el sensualismo hayan primado sobre el placer estético de contemplar un desnudo humano, la más maravillosa arquitectura que haya podido crear Dios"

"El arte es la respuesta del hombre a la naturaleza y su superación; pero hay una educación estética como hay una educación moral y otra religiosa".

"Los seres humanos no alcanzan ninguna de esas formas de educación sino con una sensibilidad fina y una atención disciplina. Cada uno ve en una obra de arte lo que de antemano está en su espíritu; el ángel o el demonio están siempre combatiendo en la mirada del hombre. Yo no he cruzado el océano con el objeto de ofender el pudor de mi pueblo; me horrorizaría pensar que alguien haya imaginado semejante cosa (...) Lamento profundamente lo que está ocurriendo, pero no advierto en estás expresiones de repudio -llamémosle de alguna manera- la voz pura y noble de este pueblo. Y ésa es la que me interesaría oír; de él espero el postrer fallo."

Estatuas en Rosario[editar]

Un grupo de estatuas de Lola Mora flanquean el Pasaje Juramento, un pasaje peatonal en el Monumento Nacional a la Bandera, en la ciudad santafesina de Rosario.

Estatuas en San Salvador de Jujuy y en los pórticos del Palacio del Congreso de la Nación Argentina[editar]

Estatua en San Juan[editar]

Referencias[editar]

Fuentes[editar]

  • Lola Mora. El poder del mármol. Obra pública en Buenos Aires 1900-1907. Patricia V. Corsani. Buenos Aires, Vestales, 2009.
  • "Honores y renuncias. La escultora argentina Lola Mora y la fuente de los debates". Patricia V. Corsani. Anais do Museu Paulista: História e Cultura Material. n. mus. paul. vol.15 no.2 São Paulo July/Dec. 2007. Consultar en: http://www.scielo.br/scielo.php?pid=S0101-47142007000200017&script=sci_arttext
  • Lola Mora: la pasión de la forma. Buenos Aires, Editorial Alfaguara, 2006.
  • Lola Mora. Una biografìa. Celia Teràn y Carlos Pàez de la Torre. Buenos Aires, Planeta, 1997.
  • Las diosas de la belle époque y de los años locos. Verlichak, Carmen. Buenos Aires, Editorial Atlántida, 1996.
  • Lola Mora. Soto, Moira. Buenos Aires, Editorial Planeta, 1991
  • Lola Mora, Elena Correa. Serie de Escultores Argentinos del siglo XX /2, Buenos Aires, Centro Editor de América Latina, 1981.
  • Lola Mora. La primera escultora argentina. Oscar Félix Haedo. Buenos Aires, Eudeba, 1974.

Enlaces externos[editar]