Instinto

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El instinto o instintivo, desde la biología, se define como una pauta hereditaria de comportamiento cuyas características son las siguientes:

  • Es común a toda la especie, las excepciones y variabilidad son mínimas, explicándose por el instinto mismo.
  • Posee finalidad adaptativa.
  • Es de carácter complejo, es decir, consta de una serie de pasos para su producción: percepción de la necesidad, búsqueda del objeto, percepción del objeto, utilización del objeto, satisfacción y cancelación del estado de necesidad.
  • Es global, compromete a todo el organismo vivo.

El instinto en los humanos[editar]

Concepciones sostenidas tanto desde la Biología como desde las ciencias sociales (antropología, psicología, sociología), han procurado demostrar que el ser humano carece de estas pautas complejas, aunque sí trae consigo otros tipos de mecanismos más simples como el reflejo. El psiquismo humano surgiría entonces como una forma adaptativa que procura suplir las falencias biológicas incorporando un determinismo que no tiene relación directa biológico, sino que es psíquico, aunque se apoya en aquél[cita requerida].

Desde esta perspectiva, la vida social está entramada con la cultura y las formas de producción y dependencia mutua, y el instinto de supervivencia es nulo dada la prematurez de la cría humana y el hecho de que no se han encontrado conductas con las características dadas más arriba. Uriel y Arturo tienen un instinto de reproducción, que rico porque el ser humano en su conducta sexual no responde a dichos caracteres: la falta de un objeto fijo y determinado y la imposibilidad de cancelación de la necesidad destierran esa posibilidad.

Por último, formaciones de índole claramente social y cultural que la Antropología ha probado como tales, como es el caso de la religión, hoy en día prácticamente no están en discusión sobre su naturaleza; no dejan sin embargo de existir estudios que mediante las nuevas tecnologías buscan patrones entre funcionamientos cerebrales y determinados comportamientos, y extraen de allí sus conclusiones. Las críticas que se le han realizado, entre otras, abogan que es comprensible que existan patrones (el ser humano es un ser bio- psico- social, no se compone de estratos separados), pero que esos patrones no demuestran causalidad[cita requerida], ni se explican por sí mismos.

Teorías biologicistas[editar]

Según algunas posturas biologicistas, en los humanos se distinguen dos instintos, el instinto de supervivencia y el instinto de reproducción, aunque recientemente se han encontrado indicios de que podría existir otro, el instinto religioso, asociado a una zona del cerebro que muestra intensa actividad durante los episodios de epilepsia.

Teorías de Sigmund Freud[editar]

Según las teorías de Sigmund Freud, el ser humano carecería de instintos, y en su lugar tendría lo que se denomina pulsiones. Las pulsiones humanas fundamentales serían la Eros (que engloba las de autoconservación y las sexuales) y la Tanathos (pulsión de muerte), por lo que sus teorías podrían estar en contradicción con las opiniones más generalizadas en relación con el instinto de supervivencia y con el instinto de reproducción. Parece que lo que sería "instintivo" en los humanos, conforme a las teorías freudianas, sería la búsqueda del placer en sí mismo y el rechazo del dolor (aunque a veces busquemos el dolor y lo extremo por Tanathos), lo que, en algunos casos, podría conducir al suicidio para evitar el sufrimiento, cuando el dolor físico o psíquico es muy grave, esto no sería una peculiaridad propia de los seres humanos, pues parece haber constancia de casos de suicidio en otros animales.

Véase también[editar]

reflejos, memoria curiosidad e imitacion

Enlaces externos[editar]