Grecia romana

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La Grecia Romana es el período de la Historia de Grecia que siguió a la victoria romana sobre los corintios en la batalla de Corinto, en el año 146 a. C., hasta el restablecimiento de la ciudad de Bizancio y su nombramiento, por el emperador Constantino I, como capital del Imperio romano (la Nueva Roma) renombrada Constantinopla en el año 330.

La península griega se convirtió en un protectorado romano en 146 a. C. y las islas del mar Egeo fueron añadidas a este territorio en 133 a. C. Atenas y otras ciudades griegas se rebelaron en 88 a. C., y toda la península fue aplastada por las tropas del general romano Sila. Las guerras civiles romanas devastaron el territorio aún más, hasta que Augusto organizó la península como la provincia de Aquea en 27 a. C.

Grecia fue una provincia clave al este del Imperio romano, ya que la cultura romana fue, de hecho, una cultura greco-romana. El idioma griego sirvió como lengua franca en el Este y en Italia, y mucho intelectuales griegos, como Galeno, desarrollaron la mayor parte de sus trabajos en Roma.

Varios emperadores mejoraron las ciudades griegas con nuevas construcciones, especialmente en el Ágora de Atenas. Bajo el Imperio romano la vida en Grecia continuó como siempre lo había sido. La cultura romana fue muy influenciada de forma importante por los griegos; como decía Horacio, “Grecia cautiva a su salvaje conquistador”. Las epopeyas de Homero inspiraron la Eneida de Virgilio, y autores como Séneca escribieron con estilo griego. Los nobles romanos, que paradójicamente veían a los griegos como atrasados e insignificantes, fueron los principales oponentes políticos de héroes romanos como Publio Cornelio Escipión el Africano, que solían estudiar filosofía y veían la cultura y la ciencia griega como un ejemplo a seguir. [cita requerida] Igualmente la mayoría de los emperadores romanos solían ser pro-griegos. [cita requerida] El emperador Nerón visitó Grecia en el 66, y actuó en los Juegos Olímpicos, a pesar de las reglas contra la participación de los no griegos. Por supuesto, fue premiado con una victoria en cada competición, y en el año 67 proclamó la libertad de los griegos en los Juegos Ístmicos en Corinto, al igual que lo hiciera Flamininio 200 años antes. Adriano también fue muy afectuoso con los griegos; antes de ser emperador había sido arconte de Atenas. Mandó construir el Arco de Adriano y tuvo un amante griego, Antínoo.

Al mismo tiempo, Grecia y la mayoría del oriente romano cayeron bajo la influencia del cristianismo. El apóstol Pablo predicó en Corinto y Atenas, y pronto Grecia se convirtió en una de las áreas más cristianizadas del imperio.

Imperio romano tardío[editar]

Durante el siglo II y el III, Grecia fue dividida en provincias, que incluían a Achaea, Macedonia, Epiro, Tracia, y Moesia. Durante el reinado de Diocleciano a finales del siglo III, Moesia fue organizada como una diócesis y fue gobernada por Galerio. Bajo el emperador Constantino I, Hellas formó parte de las prefecturas de Macedonia y Tracia. Teodosio I dividió la prefectura de Macedonia en las provincias de Creta, Achaea, Tesalia, Epirus Vetus, Epirus Nova, y Macedonia. Las islas del mar Egeo formaron la provincia de Insulae dentro de la prefectura de Asigna.

Durante el reinado de Teodosio, Grecia hizo frente a las invasiones de los hérulos, godos, y vándalos. Estilicón, que actuaba como regente de Arcadio, evacuó la Tesalia cuando los visigodos la invadieron a finales del siglo IV. Eutropio, mayordomo de Arcadio, permitió a Alarico entrar en Grecia y saquear Atenas, Corinto y el Peloponeso. Estilicón lo expulsó en el 397 y Alarico fue nombrado magister militum de Iliria. Eventualmente, Alarico y los godos emigraron a Italia, saqueando Roma en el 410, y construyeron el Imperio Visigodo en la península Ibérica y el sur de Francia, que duró hasta las llegada de los árabes en el año 711.

Aunque Grecia siguió siendo parte de la relativamente unificada mitad este del Imperio romano, no se volvió a recuperar completamente la tierra de la ocupación romana de unos 500 años antes. Se convirtió en pobre y despoblada. Durante el reino de Constantino, el centro del Oriente se desplazó a Constantinopla y Anatolia. Atenas, Esparta y las otras ciudades fueron olvidadas y muchas de sus estatuas y otras manifestaciones artísticas fueron llevadas a Constantinopla. No obstante, el área siguió siendo un centro poderoso de la cristiandad a finales del Imperio romano y en los comienzos del Imperio bizantino.

Enlaces externos[editar]


Predecesor:
Período helenístico
Grecia Romana
Sucesor:
Grecia bizantina