Paul Feyerabend

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Paul Feyerabend en Berkeley.

Paul Karl Feyerabend (Viena, 13 de enero de 1924 - Zúrich, 11 de febrero de 1994) fue un filósofo de la ciencia que a lo largo de su vida experimentó una evolución constante en su pensamiento (popperiano, antirracionalista, empirista, antiempirista, antipositivista y relativista), siempre con un alto grado de anarquismo y sentido crítico que lo llevaran a postular el anarquismo epistemológico. Es uno de los dos autores de la Tesis de la Inconmensurabilidad.

En sus ensayos, utilizó una comunicación clara y expresiva. Distante del lenguaje frío y aséptico, que es según Feyerabend, una de las caraterísticas que generalmente adolece la redacción académica. Emplea con frecuencia citas de filósofos marxistas (Lenin, Mao Tse Tung, Rosa Luxemburgo, etc.) seleccionadas, quizá, por su lenguaje directo. Escribió con una pasión difícil de encontrar en ningún otro filósofo de la ciencia. Las críticas negativas iniciales que recibió su libro Contra el método le ocasionaron, como consta en su autobiografía (Matando el tiempo), una profunda depresión.

Índice

Biografía [editar]

Paul Feyerabend participó en la Segunda Guerra Mundial en el ejército alemán, alcanzando el grado de teniente. Al finalizar esta, comenzó estudios de canto, escenografía, historia y sociología; pero pronto dirigió su interés hacia la física. Publicó su primer artículo, que versaba sobre la ilustración en la física moderna, en el que se mostraba profundamente positivista, en la línea del Círculo de Viena. Se doctoró en 1951 y recibió una beca de un año para estudiar con Ludwig Wittgenstein, pero este murió antes de la llegada de Feyerabend al Reino Unido, por lo que escogió a Karl Popper como supervisor, en la London School of Economics. Al término de la beca, regresó a Viena, donde tradujo al alemán La sociedad abierta y sus enemigos, de Popper. En 1955 se trasladó a la Universidad de Brístol. Publicó diversos artículos en los que se detectan claras influencias del racionalismo popperiano.

En 1959 se nacionalizó estadounidense. Comenzó a escribir artículos en los que hacía una revisión crítica del empirismo. Introdujo, en su filosofía, el concepto de inconmensurabilidad (aunque el término en sí fue fijado posteriormente), ya que también encontramos en Wittgenstein y Kuhn, para referirse a teorías científicas disjuntas, es decir, aquellas cuyos dominios conceptuales son, totalmente, incompatibles e intraducibles entre sí.

Hacia finales de los años 60, sus artículos comienzan a revelar un giro hacia una especie de pluralismo teórico, según el cual el mejor mecanismo para el progreso pasa por introducir el mayor número posible de hipótesis alternativas. Proposición que fue publicada en un largo artículo en 1970 (Contra el método). Feyerabend planeó con Imre Lakatos, amigo suyo, una colaboración en forma de un libro de debate que se llamaría For and against method (A favor y contra del método). Aunque la muerte de Lakatos acabó con el proyecto compartido, Feyerabend publicó su parte, como su primer libro, bajo el título Tratado contra el método (1975).

En sus siguientes obras Ciencia en una sociedad abierta (1978), Ciencia como un arte (1987) y Adiós a la razón (1987), puntualizó y desarrolló su epistemología. Estos significaron un nítido respaldo al relativismo, llegando a afirmar que en realidad la ciencia sufre cambios, pero no progresa. Murió a consecuencia de un tumor cerebral para el que no existía tratamiento eficaz. Su autobiografía Matando el tiempo se publicó en edición póstuma, en 1995.

Filosofía [editar]

Ideas [editar]

Muchas de las críticas atribuyeron falsos ideales y puntos de vista erróneos hacia la postura de Feyerabend, tal es el caso de los marxistas a quienes en cierto modo Feyerabend replica en Guía para Perplejos con una respuesta como esta:

Resulta interesante,(…), observar hasta qué punto los críticos modernos suscriben el deseo puritano de «hablar a claras» -esto es, de decir siempre hablar con la verdad- y cómo a la luz de este suelen malinterpretar otras formas de argumentación más complejas (…)

(Ciencia en una Sociedad Libre (CSL), 1978 (pag.182).

De algún modo, Feyerabend se opone a que sea necesario efectuar un procedimiento rígido para poder ejercer una ciencia. Es más, considera que es mejor la libertad en estos casos. De igual forma, por lo que dice, nos deja ver que no veía a la ciencia como algo perfecto y elevado.En consecuencia, trató de poner la ciencia al nivel de cualquier persona interesada.

No doy por supuesta la excelencia de la ciencia (…); trato de mostrar en qué consiste y cuánto difiere de los ingenuos criterios de excelencia propuestos por los racionalistas.

(CSL,1978 (p.12)).

Por otra parte, también afirma:

La ciencia no es sacrosanta. El mero hecho de que exista, sea admirada y produzca resultados no basta para hacer de ella norma de excelencia.

(CSL, 1978(p.12)).

Buena base de donde parten sus pensamientos es la anarquía que sostiene contra el método, anarquía bien sustentada, según sus reflexiones e inferencias, por ejemplo:

Puesto que habitualmente se considera que las reglas y los criterios son elementos constituyentes de la <<racionalidad>>, inferí que algunos de los más célebres episodios de la ciencia (…) no fueron <<racionales>>…

(CSL,1978 (p.10)).

Una impresión acerca de la inutilidad de la ciencia académica cuando se compara con los fascinantes resultados de los viajes de Colón, Magallanes y sus sucesores.

(CSL,1978 (p.14)).

Hasta llega a asegurar que:

(…) la razón (…) no se adecua a la ciencia, y no ha podido contribuir a su desarrollo.

(CSL,1978 (p.12)).

Considera que los idealistas tienen un problema al querer actuar racionalmente y peor aún, al esperar que sus acciones racionales den resultados. Menciona que el conflicto entre la racionalidad y las expectativas fue una de las principales causas por las cuales se dieron las reformas de cánones y el fomento del naturalismo. Además hace una crítica al pensamiento naturalista, pues aquel que pertenece a esta corriente elige una práctica popular, teniendo la ventaja de <<estar del lado bueno>>; sin embargo, dicha práctica se puede deteriorar o puede incluso existir por razones equivocadas. Así es como dice que:

Basar los criterios en una práctica y dejar esta como está puede perpetuar para siempre las deficiencias de dicha práctica.

(CSL,1978 (p.23)).

Así es como llega a la conclusión de que:

La razón y la práctica no son dos realidades distintas, sino partes de un único proceso dialéctico.

(CSL,1978 (p.23)).

La razón nos extraviará si no va guiada por la práctica, mientras que la práctica resultaría notablemente mejorada con el añadido de la razón.

(CSL,1978 (p.24)).

He aquí donde podemos notar que Feyerabend en realidad no tiene nada en contra de la razón. Al contrario, la ve como una herramienta muy útil para la práctica, sin embargo, deja en claro que la razón no lo es todo, ni la última espada del samurai y que es mejor que vaya acompañada por la práctica; es más, deja entendido que a la razón se la debe considerar tan buena fuente como a los sentimientos, puesto que ambos provienen del mismo ser imperfecto. Otra cosa que señala, muy continuamente, es lo absurdo de un método tan rígido, como dice en CSL, hasta:

Lakatos se dio cuenta y reconoció que los criterios de racionalidad existentes (…) son excesivamente restrictivos y habrían entorpecido a la ciencia en caso de haberse aplicado resueltamente.

(CSL,1978 (p.11)).

Por lo mismo Feyerabend afirma que:

Esta práctica liberal, es razonable y absolutamente necesaria para el desarrollo del conocimiento.

(Contra el Método (TCM),1970).

Porque hasta

Pueden imaginarse circunstancias en las que es aconsejable no solo ignorar la regla sino adoptar su opuesta.

(TCM,1970).

Es por esta postura que Feyerabend defiende, tan arduamente, la idea de que la ciencia está llena de inconsistencias, razón por la cual afirma que solo la crítica sustentada, la tolerancia a las inconsistencias y la absoluta libertad son las mejores herramientas: para lograr que una ciencia sea realmente productiva.

Método [editar]

Él escribe que está de acuerdo con el Anarquismo ingenuo que acepta tanto reglas absolutas como condicionales que tienen limitaciones que pueden impedirnos alcanzar nuestros objetivos. Él toma como suya la limitación de las reglas, pero difiere en sobrepasar reglas con el siguiente pensamiento:

Defiendo un enfoque contextual, pero no que las reglas contextuales vayan a reemplazar a las reglas absolutas, sino que a complementarlas.

(Ciencia en una Sociedad Libre (CSL), 1978 (P.193).

Feyerabend aclara su método en discurso del método puesto que ya anteriormente atacaron su ideal y argumentación, él trata de una manera más específica de exponer su método basado en ejemplos que él mismo los lleva al fracaso para poder dar a relucir su metodología sobre la anterior:

Efectivamente, en mis estudios sobre Galileo, los brownianos o los presocráticos, no solo trato de hacer ver el fracaso de las metodologías tradicionales (del tipo metodologista), sino que también trato de hacer ver que los procedimientos fueron realmente los que triunfaron en esos casos y por qué triunfaron.

(CSL, 1978 (pg. 193).

Esto anudado con la siguiente cita nos habla de un realismo que trata de comprender lo real en función de lo teórico en lugar de considerarlo como algo dado por lo siguiente:

Lessing (...) propuso un paradigma diferente e insistió en que una mente lo bastante imaginativa como para construirlo no necesita estar constreñida por reglas. Si el éxito sonríe a sus esfuerzos, << ¡olvidemos entonces el manual!>>". Ahora bien Feyerabend menciona un error de sus críticos donde de cierto como el trata con una breve exposición de argumentos dar con el error que hace confundir a muchos de los lectores a los cuales no les simpatizaba lo que les trataba de explicar, que es la simple definición de argumento: "Un argumento no es una confesión, sino un instrumento destinado a hacer cambiar de opinión a un adversario".

(La ciencia en una sociedad libre, 1978 (p.182)).

Ahora bien, al principio de CSL, Feyerabend después de retomar su propio análisis acerca de por qué fue válido que Einstein utilizase en la explicación de su método browniano una teoría no comprobada; y que un instrumento tan enigmático como el telescopio (con sus fallos y todo) fuera fundamental para el progreso, afirma que:

mi argumentación es cosmológica: dadas ciertas propiedades del mundo y de nuestros instrumentos(…) algunos procedimientos tendrán por fuerza que fracasar mientras que otros tienen la oportunidad de triunfar.

(CSL,1978 p.12)).

Y es que tomando en cuenta su idea principal llega a una problemática entre lo que es la razón y lo que es la práctica y cómo es que conviven entre ellas, es más, termina formulando una afirmación muy tajante:

Ahora tienen que elegir: pueden optar por la ciencia, pueden optar por la razón, pero no pueden optar por ambas.

(CSL,1978 (p.12)).

Después pasa a enumerar una serie de circunstancias en las cuales se dan las tradiciones y acentúa que en base a ellas se observan transformaciones, que según Feyerabend pueden:

Llevar una ligera modificación de la práctica originaria, pueden acabar con ella, o pueden dar lugar a una tradición que apenas guarde parecido con los elementos que ejercitaron la influencia.

(CSL,1978 (p.14)).

Más tarde, en base al análisis de estas interacciones entre las tradiciones plantea dos tipos de preguntas, las del observador y las del participante.

Los observadores quieren saber qué pasa, los participantes qué hacer.

(CSL,1978 (p.15)).

Y finalmente propone la filosofía pragmática, la cual, dicho en sus propias palabras:

Sólo puede germinar si las tradiciones que han de juzgarse y los hechos sobre los que se ha de influir se contemplan como arreglos provisionales y no como componentes duraderos del pensamiento y de la acción”, es decir, “un pragmatista ha de ser tanto un participante como un observador.

(CSL,1978 (p.16)).

De igual forma en Contra el Método asegura que:

Se necesita una teoría del error que añadir a las reglas <<ciertas e infalibles>> que defienden la aproximación de la verdad

(CSL,1970)

, a lo cual añade:

Una teoría de errores es superflua cuando se trata de científicos bien entrenados que viven esclavizados por un amo llamado conciencia profesional.

(CSL,1970).

Para esto, Feyerabend convoca a la imaginación y la libertad, para lograr que los resultados no sean esclavos de las tradiciones y más bien, simplemente para lograr resultados. Utiliza de ejemplo a Lessing quien en propias palabras de Feyerabend propuso un paradigma diferente e insistió en que

una mente lo bastante imaginativa como para construirlo no necesita estar constreñida por reglas. Si el éxito sonríe a sus esfuerzos, <<¡olvidémonos entonces del manual!>>.

(CSL,1978 (p.23))

Pero además, no conforme con tan sublimes valores como lo son la imaginación y la libertad, también convoca a uno más:

La pasión da lugar a una conducta específica que a su vez crea las circunstancias y las ideas necesarias para analizar y explicar el desarrollo total, para hacerlo racional.

(CSL,1970).

Objetivo [editar]

El argumento de Feyerabend tiene sin duda un objetivo social que dirige una crítica a los racionalistas y lo que busca es, como diría el mismo autor:

Convencerles de que no pueden tener a la vez los desarrollos que desean y las reglas y criterios que quieren defender

. Dicho en otras palabras,

Insistir en las reglas no habrían mejorado las cosas, sino que habrían interrumpido el proceso.

(CSL,1978 (p.09).

Primera época [editar]

Los primeros escritos muestran una clara influencia popperiana. Afirmaba que la función de la epistemología no era describir como actúan los científicos, sino cómo deberían actuar. Su epistemología era totalmente metodológica, sin ninguna preocupación metafísica. Defendía la multiplicación de teorías como el mejor camino para el progreso.

Contra el método (1975) [editar]

Contra el método es una crítica de la lógica del método científico racionalista, apoyada en un estudio detallado de episodios claves de la historia de la ciencia. Concluye que la investigación histórica contradice que haya un método con principios inalterables, que no existe una regla que no se haya roto, lo que indica que la infracción no es accidental sino necesaria para el avance de la ciencia. En las propias palabras de Feyerabend:

La idea de un método que contenga principios científicos infalibles, inalterables y absolutamente obligatorios que rijan los asuntos científicos entra en dificultades al ser confrontada con los resultados de la investigación histórica.

Para esto, Feyerabend propone un:

principio que puede ser defendido bajo cualquier circunstancia y en todas las etapas del desarrollo humano. Me refiero al principio "todo vale".

A pesar de ello, Feyerabend denuncia que sigue existiendo un esfuerzo continuo para encerrar el proceso científico dentro de los límites del racionalismo, de manera que un especialista acaba siendo una persona sometida voluntariamente a una serie de restricciones en su manera de pensar, de actuar e incluso de expresarse, él mismo los compara con “perros amaestrados”:

Al igual que un perrillo amaestrado obedecerá a su amo sin que importe lo confuso que él mismo esté y lo urgente que sea la necesidad de adaptar nuevos esquemas de conducta, un racionalista amaestrado será obediente a la imagen mental de su amo, se conformará a los estándares de argumentación que ha aprendido, mostrará adhesión a estos estándares sin que importe la dificultad que él mismo encuentre en ellos, y será poco capaz de descubrir que lo que él considera como "la voz de la razón" no es sino un post-efecto causal del entrenamiento que ha recibido.

Una parte esencial de todas las teorías de inducción es la regla que dice que los hechos miden el éxito de una teoría. Feyerabend sugiere proceder inductivamente, pero también contrainductivamente, es decir, introduciendo hipótesis inconsistentes con teorías, o con hechos bien establecidos. En otras palabras,

Un principio de proliferación: inventar y elaborar teorías que sean inconsistentes con el punto de vista comúnmente aceptado, aun en el supuesto de que éste venga altamente confirmado y goce de general aceptación. el principio de proliferación es también parte esencial de una perspectiva humanitaria.

Justifica la contrainducción diciendo que hay teorías en las que la información necesaria para contrastarlas solo sería patente a la luz de otras teorías contradictorias con la primera. La historia de la ciencia proporciona ejemplos de la contrainducción en acción. Por ejemplo, Galileo tuvo que recurrir a la contrainducción para falsear los razonamientos con los que los físicos aristotélicos negaban el movimiento de la Tierra. Por tanto el uso de la contrainducción sería, simplemente, aprovecharse de una manera consciente de la propia forma de ser de la ciencia. La tierra hueca es una teoría ejemplar.

Feyerabend afirmaba que ninguna teoría sería nunca consistente con todos los hechos relevantes. Por ejemplo, una teoría de la gravitación de la entidad de la de Newton ha tenido desde el principio serias dificultades de desviaciones cuantitativas con los hechos observados. Esto no ha impedido que sea la dominante durante siglos y se considere un modelo de teoría científica. En estos casos, en lugar de desechar la teoría por su desacuerdo con los hechos se recurre a una aproximación o bien se inventa una hipótesis ("una hipótesis ad hoc", dice Feyerabend) que cubra la inconsistencia. La actitud habitual en filosofía de la ciencia es despreciar estas hipótesis ad hoc por ir contra el método racionalista. Sin embargo, según Feyerabend, es un hecho que tales hipótesis son abundantes en el cuerpo de la ciencia. También Lakatos, uno de los principales seguidores de Popper, opina que cualquier nueva teoría que se proponga para sustituir a una teoría refutada, en el fondo no es más que (y no podría ser de otra manera) una teoría ad hoc.

En conclusión, como diría Feyerabend:

Si las viejas formas de argumentación se hacen demasiado débiles para servir como causa, ¿No deben estos defensores o bien abandonar, o bien recurrir a medios más fuertes y más irracionales?.

La ciencia en una sociedad libre (1978) [editar]

Continúa con su análisis de la ciencia y del método que ella utiliza, criticando el estatus mítico que ha alcanzado en la sociedad occidental como la mejor forma de adquirir conocimiento. La última parte del libro es una autodefensa frente a la pésima acogida entre los académicos que tuvo Contra el método, donde acusa a los críticos de no haberlo entendido:

No reconocen un argumento cuando lo ven, que consideran más importante la rétorica que el argumento o que en mi libro hay algo que hiere a su pensamiento y confunde su percepción de tal forma que ante ellos los sueños y alucinaciones ocupan un lugar en la realidad.

(CSL, 1978 (p.146)).

Feyerabend concluye su obra con algunas pautas y argumentaciones en contra de cada uno de aquellos que criticaron su obra de un modo muy subjetivo.

En La ciencia en una sociedad libre Feyerabend sigue retomando una crítica al análisis de la ciencia y el método que ella utiliza. En esta nueva obra Feyerabend retoma la polémica y su crítica iconoclasta hacia la ciencia, donde el argumento principal del filosófo es:

Lo que hago es lo siguiente. Comparo tres ídolos – la Verdad, la Honradez y el Conocimiento (o la Racionalidad)- y sus ramificaciones metodológicas con un cuarto ídolo – la Ciencia- y descubro que están en conflicto, llegando a la conclusión de que es hora de ver las cosas de otra forma

(CSL, 1978 (p.145)).

...de tal modo que en la primera parte de su libro lanza una incesante crítica contra la ciencia occidental.

Siguiendo su obra, explica de otro modo que la ciencia no debe ser tomada totalmente como un ideal para la creación de una sociedad donde define que:

Tendría que haber una separación del Estado y la Ciencia, tal y como ya hay una separación entre la Iglesia y el Estado. La razón de esta separación es muy sencilla: toda profesión tiene una ideología y una tendencia al poder que va más allá de sus logros, y es tendencia de una democracia mantener bajo control esta ideología y esta tendencia.

(CSL, 1978 (p.176)).

Adiós a la razón (1987) [editar]

Feyerabend se apoya en Soren Kierkegaard y en diversos filósofos: románticos y existencialistas para negar la racionalidad del mundo, o más bien la existencia de una Razón abstracta dominante. La ciencia es como el arte en el sentido de que no hay un "progreso" ni una "verdad" sino simples cambios de estilo. Proclama las virtudes del pluralismo cultural. Las ideas occidentales no son las mejores ni tampoco el ideal al que debe aspirar la humanidad. En su libro Adiós a la Razón, 1987 Cap. 3-7,[1] advierte que no se pueden despreciar como inútiles sistemas de creencias como la astrología o la medicina alternativa, a los que atribuye un estatus equiparable al de la ciencia.

Artículos de los 80 [editar]

Durante esta década publicó un gran número de artículos. En ellos opina que la Razón y la Ciencia han desplazado las creencias previas por un simple juego de poderes, no por haber ganado ninguna argumentación.

La ciencia es en realidad una aglomeración de ideas, no un conjunto unificado. Incluye gran cantidad de componentes que proceden de disciplinas no científicas que son parte vital del proceso, y en realidad no hay razón para suponer que el mundo posee una sola naturaleza. Por el contrario, se nos presenta profundamente plural.

Dadaísmo epistemológico [editar]

Feyerabend considera que no es posible marcar estándares invariables en cualquier campo, incluida la ciencia, más bien considera que el rumbo que tomará el estudio será en base al objeto del mismo. Entonces, según Feyerabend, no existen principios universales dentro de la racionalidad científica por lo cual el conocimiento no sigue un camino siempre igual sino con peculiaridades que lo vuelven diferente de los demás. Es por esta postura que Feyerabend defiende tan arduamente la idea de que la ciencia esta llena de inconsistencias y anarquía, razones por las cuales afirma que sólo la crítica sustentada, la tolerancia a las inconsistencias y la absoluta libertad son las mejores herramientas para lograr que una ciencia sea realmente productiva.

Así es como Feyerabend llega a la conclusión de que el éxito de una investigación no se da por la medida en la que se aplican las reglas y fórmulas generales, es más ni siquiera se conocen explícitamente el método con el que se logró. Aquí podríamos recordar a Einstein que nos dice “La imaginación es más importante que el conocimiento” .

Pero Einstein no es el único con el que compartía ideas, con su maestro Popper también lo hacía, esto se ve reflejado en una de las frases más célebres del mismo “Soy profesor de método científico, pero tengo un problema: el método científico no existe”. La historia misma está llena de accidentes y curiosos eventos, esto demuestra la complejidad de las circunstancias reales y el carácter impredecible de las cosas. Por esto mismo la idea de un método fijo para cualquier evento es incongruente. Sin embargo, hay un principio que puede ser visto en cualquier circunstancia: todo sirve.

La ciencia no tiene un orden, no tiene un paso clave en el proceso que implique su éxito. Cuando se presenta un problema, la manera de llegar a su solución es ir cambiando el proceso aplicado, adaptando el método. No existe una guía considerada base para cada investigación, pero sí los métodos que vienen de experiencias anteriores.

En conclusión podemos decir que la mejor manera de hacer ciencia es no pensar que podemos llegar a una verdad absoluta, sino que tenemos que moldear nuestros pensamientos al problema y tomar en cuenta su propia singularidad.

Obras [editar]

Libros [editar]

  • Tratado contra el método (1975)
  • ¿Por qué no Platón?
  • La ciencia en una sociedad libre (1978)
  • Adiós a la razón (1987)
  • Diálogos sobre el conocimiento (1991)
  • Matando el tiempo (1995)
  • Conquista de la abundancia (inacabado)

Artículos [editar]

  • Intento de una interpretación realista de la experiencia (1958)
  • Complementaridad (1958)
  • Explicación, reducción y empirismo (1962)
  • Cómo ser un buen empirista (1962)
  • Ciencia sin experiencia (1969)
  • Consuelos del especialista (1970)
  • Contra el método (1974)
  • La ciencia como un arte (1985)

Véase también [editar]

Referencias [editar]

  1. * Feyerabend, Paul (1987). Adiós a la Razón. Madrid: Tecnos. ISBN 978-84-309-1071-7. .

Bibliografía [editar]

  • Feyerabend, Paul (1978) (en Español). La Ciencia En Una Sociedad Libre. México: siglo veintiuno editores, S.A. de C.V.. ISBN 9789682314728. 
  • Feyerabend, Paul (1993) (en Español). Contra el Método. Barcelona: Planeta De-Agostini S. A. ISBN 9788441318601. 

Enlaces externos [editar]