Anarquismo epistemológico

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El anarquismo epistemológico es una teoría epistemológica, desarrollada por el filósofo de la ciencia austríaco Paul Feyerabend, que sostiene que no hay reglas metodológicas útiles o libres de excepciones, que rijan el progreso de la ciencia o del desarrollo de los conocimientos. Se sostiene la idea de que la ciencia que funciona de acuerdo con normas fijas y universales no es realista, sino perniciosa y perjudicial para la ciencia en sí. Su propuesta es una epistemología abierta, a manera de una serie de herramientas de investigación científica adaptables a cada contexto pero no postuladas como leyes inamovibles.

El uso del término anarquismo en el nombre refleja la prescripción del pluralismo metodológico de la teoría; tal como el pretendido método científico no tiene el monopolio de la verdad o de la obtención de resultados útiles, el enfoque pragmático es una actitud de "todo vale" dadaísta hacia las metodologías.

la ciencia es una empresa esencialmente anarquista; el anarquismo teórico es más humanista y más adecuado para estimular el progreso que sus alternativas basadas en la ley y el orden.

Tratado contra el método

La teoría aboga por el tratamiento de las leyes inamovibles de la ciencia (no la investigación científica en sí) como una ideología, junto con otras, como la religión, la magia y la mitología, y considera el dominio de la ciencia en la sociedad como algo autoritario e injustificado. La promulgación de la teoría hizo ganar a Feyerabend el título de "el peor enemigo de la ciencia" por sus detractores.

Motivo[editar]

La teoría se basa en la observación de que no existe un método científico de identificación único que sea coherente con las prácticas del paradigma del progreso científico - la revolución científica. Se trata de una crítica radical de la historiografía racionalista y empirista que tienden a representar a los héroes de la revolución científica como escrupulosos investigadores que dependen de la investigación empírica. Mientras en la realidad muchas veces, como expone fue el caso de Galileo, se basan más en la retórica, la propaganda y la epistemológica trucada para apoyar sus doctrinas, y que los criterios estéticos, caprichos personales y los factores sociales son mucho más frecuentes que lo que la historiografía dominante permite.

Las leyes de la ciencia como las que postula la física aristotélica o la de Newton son regularmente demostrado no sólo a nivel local ser incorrecta, sino totalmente falso, basándose en suposiciones acerca de las entidades inexistentes. Que el movimiento de Newton a la física aristotélica a la teoría de la relatividad de Einstein es un paradigma del progreso científico y, sin embargo, que cada una a su vez se ha demostrado falsa ilustra para el anarquista epistemológico que las teorías científicas no corresponden a la "verdad", sino que debe evaluarse su conveniencia en otros motivos. Feyerabend trazó una comparación entre la manera en que un paradigma científico o reemplazó o triunfó sobre otro, y de la mitología comparativa, en la que los elementos de un mito se adaptan a un nuevo y triunfal sucesor. Feyerabend sostuvo, con Imre Lakatos quien identificó como un compañero anarquista epistemológico, que el problema de demarcación de distinguir por razones objetivas la ciencia de la pseudociencia es irresoluble y, por lo tanto fatal para la idea de la ciencia de acuerdo a un correr fijo y universal de normas.

Además, Feyerabend sostuvo que decidir entre las tendencias científicas en competencia se ve complicada por la inconmensurabilidad de las teorías científicas. Inconmensurabilidad significa que las teorías científicas no pueden conciliarse o sintetizarse porque la interpretación y la práctica de la ciencia siempre es informada por los supuestos teóricos, lo que lleva a los partidarios de las teorías que compiten a usar diferentes términos, perdiéndose en diversos juegos lingüísticos y, por tanto, hablándose unos a otros sin realmente comunicarse. Esto para Feyerabend es otra razón por la que la idea de la ciencia como procedimiento de acuerdo a universales, las leyes fijas son a la vez históricamente inexactas y prescriptivamente inútiles.

Pilares[editar]

El anarquismo de la ciencia, se constituye entonces, en primera instancia en una crítica a la historia de la ciencia, esto es, en un cuestionamiento al retrato discursivo construido por filósofos y metodólogos en torno a los procedimientos del quehacer científico. En lo señalado por Feyerabend, lo que ha ocurrido es una simplificación del trabajo científico, toda vez que la ciencia no conoce hechos desnudos sino que su trabajo constituye interpretaciones de estos hechos lo que los vuelve esencialmente teóricos. Por esta razón, nos dirá el autor, la historia de la ciencia es tan compleja, caótica y llena de errores como las ideas que contiene, sin embargo ha sido reconstruida como bajo la forma de un relato "objetivo" y accesible a un planteamiento constituido por reglas estrictas e incambiables.

En segunda instancia, el anarquismo epistemológico se configura como una crítica a los procedimientos de reproducción del conocimiento científico y a su posición hegemónica en las sociedades contemporáneas. La ciencia, sostiene Feyerabend, posee una doble autoridad, por un lado autoridad teórica, y por otra autoridad social. Bajo esta perspectiva la educación científica se constituye como un dispositivo de reproducción de esta actitud reduccionista, procediendo a partir de la delimitación de un dominio de investigación en que se aísla una parcela de conocimiento a la que se le confiere una lógica propia. De ello se sigue que este dominio uniformice sus acciones y el proceso histórico sea presentado a partir de "hechos" estables que parecen mantenerse a pesar de las vicisitudes de la historia.

Esta perspectiva, que pone énfasis en la ciencia como una construcción efectuada en un contexto específico, se aproxima a los planteamientos de la contingencia, que encontrarán nuevos desarrollos en La ciencia en una sociedad libre y en Adiós a la razón. En esta concepción el autor enfatiza la necesidad de no perder de vista el hecho de que la ciencia es una creación de seres humanos concretos que viven en una época determinada, cuya producción, como ha señalado Lakatos, está cargada de valoraciones y juicios de valor básicos aceptados por la élite científica. Es decir, que se trata de una construcción discursiva realizada a partir de una determinada tradición y por esta razón es posible transformar las condiciones en que circula en tanto discurso dominante: "es bueno recordar constantemente el hecho de que es posible escapar de la ciencia tal como hoy la conocemos, y que podemos construir un mundo en donde no juegue ningún papel".

Propuesta[editar]

Ante esta constatación Feyerabend propone una epistemología anarquista, lo que significa hablar de lo que parece o no parece apropiado cuando se considera desde un punto de vista particular y restringido, de manera que visiones diferentes, temperamentos y actitudes diferentes darán lugar a juicios y métodos de acercamiento diferentes. Esta multiplicidad de perspectivas hará posible mejorar el conocimiento y al mismo tiempo entender la historia de una manera más plural. El propio autor ha buscado enmarcar su teoría anarquista en un planteamiento pluralista, por ello ha señalado que su búsqueda no ha sido encuadrarse dentro de una postura o de una doctrina que sea susceptible de ser convertida en una disciplina académica, sino que la más bien se ha orientado hacia un modo de vivir al margen de cualquier disciplina. Esto significa que el planteamiento de una teoría anarquista aparece más como un modo de abordar los problemas que como un corpus cerrado que prescribe normas específicas al trabajo del científico. Ello nos lleva a comprender la epistemología y el propio planteamiento anarquista, como una suerte de caja de herramientas, siguiendo el planteamiento de Guattari, es decir como una serie abierta para la construcción de un itinerario que el investigador puede ajustar a las especificidades sociales, afectivas, tecnológicas, ambientales de su contexto cultural específico.

Consecuencias[editar]

El anarquismo epistemológico posee una doble dimensión: metodológico-epistemológica y ética-política. Consecuencia de lo primero es que no existen reglas definitivas ni leyes universales que orienten la práctica científica, y junto con ello la aceptación de la concurrencia de elementos no racionales y extra-científicos en la construcción del conocimiento científico. La segunda va en contra de los conceptos universales que devienen totalitarios y excluyentes, lo que traerá como consecuencia la apertura a nuevas perspectivas y explicaciones de mundos posibles.

Véase también[editar]

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