Teoría correspondentista de la verdad

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La teoría correspondentista de la verdad, o teoría de la verdad como correspondencia, establece que la verdad o falsedad de una proposición está determinada únicamente por la forma en que se relaciona con el mundo, y si describe con exactitud (i.e., si corresponde con) el mundo. La teoría se originó a principios del siglo XX como reacción a la teoría coherentista de la verdad que sostiene que la verdad o falsedad de una proposición está determinada por su relación con otras proposiciones en lugar de su relación con el mundo.

Las teoría de la correspondencia afirman que las creencias y las proposiciones verdaderas corresponden al estado de asuntos actual. Este tipo de teorías intenta establecer una relación entre los pensamientos o las proposiciones por un lado, y las cosas o los hechos por el otro. Es un modelo tradicional que se remonta por lo menos a algunos de los filósofos griegos clásicos, tales como Sócrates, Platón y Aristóteles.[1] Esta clase de teorías sostienen que la verdad o la falsedad de una representación está determinada únicamente por la forma en que se relaciona; esto es, si describe esa realidad con exactitud.

Variedades de las teorías de la correspondencia[editar]

Correspondencia como congruencia[editar]

Bertrand Russel teorizó que para que una proposición sea verdadera debe poseer un isomorfismo estructural con el estado de los asuntos en el mundo, lo cual la hace verdadera. Por ejemplo, "El gato está sobre la alfombra" es verdadera si y solo si hay en el mundo un gato y una alfombra y el gato está relacionado con la alfombra en virtud de estar sobre ella. Si falta cualquiera de las tres partes (el gato, la alfombra y la relación entre ellos la cual corresponde respectivamente al sujeto, el objeto y el verbo de la proposición) la proposición es falsa.[2]

Correspondencia como correlación[editar]

J. L. Austin teorizó que no hace falta que exista un paralelismo estructural entre una proposición verdadera y el estado de asuntos que la hace verdadera. Únicamente es necesario que la semántica del lenguaje en la cual está expresada la proposición es tal que correlacione totalmente la proposición con el estado de asuntos. Para Austin una proposición falsa es aquella que está correlacionada por el lenguaje con un estado de asuntos que no existe.[3]

Relación con la ontología[editar]

Históricamente la mayor parte de los defensores de la correspondencia han sido realistas ontológicos; esto es, creen en la existencia de un mundo externo a la mente de los hombres, dioses, u otras reales o supuestas entidades pensantes. Esto contrasta con el idealismo metafísico, el cual sostiene que todo lo que existe es al final de cuentas simplemente una idea en una mente. Sin embargo, no es estrictamente necesario que una teoría de la correspondencia esté ligada al realismo ontológico. Por ejemplo, es posible sostener que los hechos del mundo determinan qué proposiciones son verdaderas y sostener asimismo que el mundo (y sus hechos) no son sino una colección de ideas en la mente de algún ser supremo.[4]

Referencias[editar]

  • J. L. Austin (1970), Philosophical Papers, Oxford University Press, Oxford.
  • Kirkham, Richard L. (1992), Theories of Truth: A Critical Introduction, MIT Press, Cambridge, MA.
  • Bertrand Russell (1912), The Problems of Philosophy, Oxford University Press, Oxford.

Notas[editar]

  1. Encyclopedia of Philosophy, Vol.2, "Correspondence Theory of Truth", auth: Arthur N. Prior, p223-224 Macmillan, 1969)
  2. Véase Kirkham, 1992, section 4.2.
  3. See Kirkham, 1992, section 4.2.
  4. Para mayor información sobre las teoría de la correspondencia que están ligadas al realismo ontológico véase Kirkham, 1992, sección 4.6.