El Cerrito (Querétaro)

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Zona Arqueológica El Cerrito
Pirámide de El Pueblito
Nombre: El Cerrito
Tipo Arqueología Mesoamericana
Ubicación Corregidora (municipio), Estado de Querétaro
Flag of Mexico.svg México
Localización Mesoamérica (México)
Coordenadas 20°33′03″N 100°26′33″O / 20.55083, -100.44250


Coordenadas: 20°33′03″N 100°26′33″O / 20.55083, -100.44250
Cultura ChichimecaTolteca - Chupícuaro
Lenguaje
Cronología 300 a.C. a 1500 d.C.
Período Preclásico, Clásico, Postclasico
Auge 450 - 850 d. C
Página INAH El Cerrito - Página web oficial.

El Cerrito, es un yacimiento arqueológico que se encuentra en el municipio de Corregidora, a siete km del centro de la ciudad de Santiago de Querétaro, en el Estado de Querétaro.[1] [2] [3] Se puede llegar a través de la carretera libre a Celaya, en el km seis es necesario desviarse al poniente y seguir la calle "Don Bosco o de la Pirámide" hasta llegar al sitio.

Nombre de la edificación: El Cerrito

Ubicación: Municipio de Corregidora, 

Periodo de construcción: 300 a.C. a 1500 d.C tuvo 3 etapas de construcción

El sitio[editar]

El sitio prehispánico ha tenido varios nombres en su historia, en el siglo XVIII se le llamó El Cerro Pelón o Cerro de Cascajo. Su nombre actual, proviene de la identificación que se hace del sitio con su estructura principal que es un gran basamento piramidal que a la distancia parece una formación natural o cerro.[4]

Estas características se deben a derrumbes y erosión de sus muros, y el crecimiento de maleza sobre de ella. Se le conoce además como la pirámide de El Pueblito, por encontrarse muy cerca de la población del mismo nombre.[4]

El Cerrito fue un importante centro político y religioso, que operó como regulador de la población regional.[4]

Como lugar de culto, fue venerado por las culturas locales (Chupícuaro), y por teotihuacanos, toltecas, chichimecas, otomíes y tarascos, en épocas tan tardías como 1632.[5]

Las estructuras que forman el conjunto prehispánico de El Cerrito fueron construidas sobre suelos poco profundos con afloramientos de roca.[4]

En los alrededores existen suelos profundos, de textura fina y color oscuro, con materia orgánica. Estas características de fertilidad, las condiciones climáticas y la disponibilidad de agua, permitieron en la antigüedad, agricultura intensiva, para el sustento de la población regional.

En ellos crece una flora silvestre que perdura hasta nuestros días con especies como mezquite, huizache, xixiote, nopal, órgano, garambullo, granjeno, tullidora, sangregado, sávila y diversos pastos.[4]

Antecedentes[editar]

Los trabajos arqueológicos en el área de Querétaro son insuficientes, sistemáticamente solo iniciaron hace unos veinticinco años. No obstante, la riqueza arqueológica del estado es singular, por tratarse de una zona que formó parte de la fluctuante e irregular frontera entre los pueblos agrícolas mesoamericanos y los grupos de recolectores-cazadores, genéricamente conocidos por los habitantes del altiplano como "chichimecas".[6]

El río el Pueblito mantiene importancia para el estudio de una habitación humana permanente en los últimos 2.500 años en el valle de Querétaro. Existen vestigios de asentamientos humanos en una fase muy temprana de la civilización mesoamericana. Estos vestigios se encuentran desde el nacimiento del río, en el cerro de Neverías, en territorio del municipio actual de Huimilpan, hasta el estado de Guanajuato, como "El Molinito y La Negreta", en una extensión de más de 3 km.[7]

Los primeros asentamientos en Querétaro se relación con la cultura Chupícuaro, la cual se originó en las márgenes del río Lerma, en la actual Acámbaro, Guanajuato. Esta presencia es más notoria y temprana en San Juan del Río y en Querétaro. La cultura Chupícuaro tuvo una arquitectura sencilla de plataformas bajas, hecha de rocas amarillas, de ritos funerarios muy elaborados y particularmente por una cerámica muy elaborada en su decoración. Evidencias materiales de esta cultura han sido registradas en sitios localizados en las faldas del Cerro Cimatario, en las márgenes del río Pueblito.[5]

Allí se han encontrado figuras antropomorfas tipo Chac Mol, atlantes, relieves diversos y cerámica, claramente de filiación tolteca.[7]

"La Magdalena" hacia el oeste y "La Griega", hacia el oriente son otras muestras de esta cultura en el Valle de Querétaro. Los primeros asentamientos humanos en Querétaro, fueron afines y contemporáneos a la cultura de Chupícuaro, en el Período Preclásico mesoamericano superior de la civilización mesoamericana. A partir de la estructura social, política y territorial de Chupícuaro, los habitantes de la región de Querétaro desarrollaron expresiones culturales propias dentro del contexto de la civilización mesoamericana.[7]

Investigaciones del Sitio[editar]

  • Se efectúa un mapeo, muestreo y pozos, determinando la zona arqueológica de El Cerrito. Arqueóloga Ana Ma. Crespo (1984).[7]
  • Recuperación de terrenos y algunas excavaciones de este centro ceremonial (1995).[7]

Historia[editar]

Desde el año 300 a. C., con la llamada cultura de Chupícuaro y posteriormente con la teotihuacana y la tolteca, continuando con el poblamiento chichimeca y otomí, inmediatamente anterior a la llegada de los españoles a este Valle de Querétaro.[7]

Hacia el año 400 d. C., el altépetl, centro ceremonial y su zona urbana prehispánica, surge como cabecera política y religiosa de un conjunto de asentamientos periféricos.[7]

El Cerrito tuvo una larga permanencia como centro político y religioso regional, siendo contemporáneo de Teotihuacán y Tula. Como capital regional, tuvo una serie de asentamientos religiosos y habitacionales, conjuntos urbanos en el Cerro Gordo, Balvanera, La Magdalena, Santa Bárbara, La Negreta y las márgenes del río El Pueblito.[7]

El Cerrito funcionó como centro político y religioso regional de gran importancia regional, desde el año 400 al 1500, de la era cristiana. El auge se da en el Postclásico, del año 450 al 850 d. C., cuando este centro urbano estuvo vinculado a la cultura tolteca.[7]

Con el tiempo, El Cerrito se convirtió en un espacio sagrado o santuario. Los edificios y altares alrededor de la pirámide son expresiones de actividades religiosas en torno al culto de una deidad femenina, muy seguramente la Madre Vieja o Madre de los dioses.[7]

A la llegada de los españoles estuvo poblado por chichimecas, con culturas sedentaria y semi-nómada, a los que se habían agregado los otomíes y tarascos.

Auge[editar]

El período más intenso de ocupación se asociado a la cultura tolteca, en el Posclásico Temprano (900 a 1200 d. C.). El Cerrito es uno de los sitios más importantes del mundo tolteca, una Tollan o sitio en donde se legitimaba los vínculos de poder de los grandes señores y guerreros de la región. Es muy posible que a través de estos rituales se mantuviera la reproducción de la cosmogonía tolteca.[5]

Durante esa época, pasó de ser un centro ceremonial local a un santuario de alcance regional. Piezas de cerámica encontrada (vasijas, figurillas y malacates) dan evidencia de redes comerciales con regiones tan lejanas como Tajumulco en Guatemala, la Huasteca en el Golfo de México y Los Altos de Jalisco al norte.[5]

Caída[editar]

Alrededor del año 1200 d. C. los grupos toltecas se retiran del valle disminuyendo, en consecuencia, el uso interno del centro ceremonial. Durante el Posclásico Tardío las diversas etnias que siguieron viviendo en el valle utilizaron parcialmente el sitio para sus ceremonias, esencialmente la pirámide. El cerrito ya no recuperaría su esplendor alcanzado con los toltecas, pero su reconocimiento como espacio sagrado, abierto al culto a una deidad o deidades prehispánicas se prolongó hasta entrado el siglo XVII.[5]

Según registros franciscanos (1632), nativos chichimecas, otomíes y tarascos continuaban dejando ofrendas en los altares. Ellos colocaron una imagen de la virgen María dentro del recinto, para transformar el culto prehispánico mantenido en el sitio por más de mil años.[5]

El Sitio[editar]

La zona arqueológica de El Cerrito, también conocida como la "pirámide de El Pueblito", es un magnífico ejemplo de la influencia que llegó a tener la cultura tolteca en el área.[6]

La arquitectura monumental tolteca de El Cerrito integró dos tipos arquitectónicos de construcciones, el patio hundido y los palacios o salas con columnas.[5]

Etapas constructivas[editar]

Según las últimas exploraciones, la pirámide tiene tres etapas reconstructivas:

  • Segunda etapa. El centro ceremonial está construido con muros de piedra caliza formando tableros y taludes, seguramente con relieves escultóricos y coronamientos de tipo almena, esto es del Postclásico temprano.[7]
  • Tercera etapa. Tiene grandes muros en talud de piedra basáltica recubierta de estuco, estructuras de tipo altar sobrepuestas a los muros; se trata ya del Postclásico tardío, del siglo XVl.[7]

Estructuras[editar]

En su construcción se utilizaron placas de piedra con grabados para decorar muros, altares y banqueta. Los motivos incluyen representaciones de personajes históricos y míticos, gestas guerreras, glifos calendáricos, símbolos y numerosos atributos terrenales, astrales y acuáticos a la deidad Quetzalcóatl. El material utilizado incluye placas de tobas, grabadas en relieve; en el acabado final se usaron pigmentos minerales de colores azul, rojo, amarillos, blanco y negro.[5]

Gran Pirámide[editar]

Es una gran plataforma alargada, derrumbada y cortada en su parte media por la calle de acceso. Como parte de la pirámide se encontraron muros de estructuras principales, esculturas de Chac Mool y de atlantes o columnas. La plataforma mide 130 metros de largo por 30 metros de ancho, desconociéndose la altura, por el grado de deterioro que presenta.[7]

Se construyó sobre una plataforma de nivelación de 118 metros por lado. Sobre de esta inicia formalmente la pirámide, la cual alcanza 30 metros de altura. Formada por trece pequeños cuerpos escalonados en talud, se utilizaron piedras de basalto y arenisca roja, para finalmente ser recubiertos con estuco y pintados en colores rojo y ocre. En cada una de sus caras tenía grandes escalinatas delimitadas por alfardas.[5]

Palacio[editar]

Entre la Plaza de las Esculturas y la de la Danza, se construyó un palacio en donde fueron encontrados pequeños altares con abundantes ofrendas asociadas a braseros de barro de casi un metro de altura. Este palacio, además de dividir el espacio generó un ambiente de privacidad en las plazas, necesaria a sus funciones rituales. La fachada hacia cada una de las plazas estuvo formada por un pórtico, esto es un área techada y sostenida por columnas de madera, decorada con coronamientos con piedra y estucos pintados en rojo y azul.[5]

Plataforma Cuadrangular[editar]

Está delimitada por un muro de piedra que alcanza hasta seis metros de altura, por el lado sur 290 metros de largo y por el lado oriente 225 metros.[7]

Plaza de la Danza[editar]

Se encuentra al noreste de la plataforma, está construida por medio de un sistema de cajas de piedra; la fachada oriente de esta plaza forma talud y está recubierta por piedras de basalto, recubiertas con estuco y color rojo.[7]

Plaza de las Esculturas[editar]

Corresponde al tipo de patio hundido.[5] Se ubica en la esquina sureste del basamento piramidal, la mejor conservada, tiene 72 metros de largo por 60 de ancho; en los extremos oriente y poniente, existen altares, se nota un muro en talud. En este lugar se han encontrado dos ofrendas consistentes en cráneos y sahumerios; se le conoce como el altar de los cráneos o tzompantli.[7]

Esculturas[editar]

En todas las estructuras del Cerrito y su centro ceremonial se encuentran fragmentos de esculturas, lo que indica su importancia y la de los elementos arquitectónicos esculpidos como parte de la construcción y ornamentación del lugar.[7]

Las esculturas presentan huellas de haber estado pigmentadas en colores rojo, amarillo y azul, y en algunos casos recubiertas de estuco.[7]

Estaban adornadas las fachadas y cornisas del edificio y los tableros de los muros de los basamentos piramidales.[7]

Se han encontrado almenas en forma de caracoles cortados y flechas cruzadas, con motivos florales, chalchihuites y tamborcillos, todos formando frisos y marcos.[7]

Últimamente se encontró un chimal (escudo) que en el centro tiene una chalchihuite, rodeado de flores y encima una inscripción, que posiblemente sea el nombre original de este centro ceremonial.[7]

Muchos de los símbolos encontrados en El Cerrito, tienen similitud con los sitios arqueológicos de Tula y Chichen Itzá.[7]

esto fue muy importante para la esculturas de hoy en dia

Cerámica[editar]

La cerámica incluye formas y decoración de ollas, cajetes y tecomates. Son más abundantes las vasijas exclusivas del ritual ceremonial como sahumadores, braseros, ollitas, tlaloc, pipas, figurillas Mazapa y malacates de barro.[5]

Véase también[editar]

Referencias[editar]

Enlaces externos[editar]