Cartucho (armas de fuego)

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De izquierda a derecha: cartuchos de los calibres 7,62 × 51mm OTAN, 5,56 × 45 mm OTAN y 9 × 19 mm Parabellum.

Un cartucho es un conjunto formado por un recipiente metálico o plástico llamado vaina o casquillo, la bala, la pólvora y el fulminante. Esto último en cuanto a los cartuchos metálicos. Los cartuchos semimetálicos (de escopeta), cuando cargan perdigones o postas, alojan un taco entre la pólvora y los proyectiles.

Origen[editar]

El origen del cartucho se sitúa en torno al siglo XVI; consistía en un envoltorio de papel que contenía la pólvora y la bala. Durante el siglo XIX, experimenta una acelerada evolución; paulatinamente, se le incorpora el iniciador, se sustituye la bala cilíndrica por la ojival, se adopta la vaina metálica, la cápsula iniciadora interna con percutor y espiga, la percusión anular, la percusión central interna y percusión central externa, y se reemplaza la pólvora negra por pólvora blanca (también llamada piroxilada o sin humo).

Generalidades[editar]

Es del tamaño apropiado para ajustarse a la cámara de ignición de un arma de fuego. El fulminante es una pequeña carga de un elemento químico sensible a los impactos que se puede encontrar en el centro o en el borde de la parte posterior del cartucho.

Un cartucho sin bala es un cartucho de fogueo.

Podemos definir el cartucho como el cuerpo compacto y unitario que reúne todos los elementos necesarios para producir un disparo en un arma de fuego.

Se entiende por cartuchería todo tipo de cartuchos dotados de vaina con pistón y cargados con pólvora, lleven o no proyectiles incorporados.

Componentes[editar]

En el cartucho metálico su vaina está elaborada completamente de metal y es de utilización generalizada en las armas de ánima estriada.

Algunos cartuchos tienen vaina plástica con un pistón metálico.

El cartucho para arma de defensa consiste en un tubo hueco (vaina o casquillo), generalmente de metal, con una carga de proyección en su interior; en su parte abierta se introduce a presión un proyectil u ojiva (bala), y en su base (culote) se encuentra el elemento de iniciación (pistón o fulminante).

Las vainas del revólver y las de la pistola se diferencian en que las del revólver hacen tope en el tambor con lo que se llama el orillo del culote, que sobresale un par de milímetros en toda su circunferencia, y las vainas de pistola son rectas y tienen próximo al culote un surco que se denomina ranura de extracción. Otras como las del calibre 22 son de percusión anular, por lo que no tienen pistón, solo fulminante que inicia la deflagración de la pólvora.

En definitiva, los componentes de un cartucho son: vaina, carga de proyección, pistón y proyectil.

Tipos[editar]

Diferentes tipos de cartuchos expuestos en Tarija

Hay que distinguir dos tipos principales de cartuchos:

Cartuchos semimetálicos o de escopeta

Son aquellos que están diseñados para usarse en una arma de ánima lisa. Dentro de estos se localizan cuatro importantes componentes. El pistón, la pólvora, el taco y la munición –perdigones, postas o bala–. Los principales calibres son 12, 16 y 20 mm.

Cartuchos metálicos

Son aquellos que están enteramente fabricados en metal. Se caracterizan, a diferencia de los anteriores, que estos solo tienen un proyectil el cual propulsan a gran velodidad, llegando a más de 2000 m/s. Debido a sus múltiples usos, hay infinidad de calibres, desde el pequeño .22 hasta los potentes .50 bmg / 500 nitro exprés o 500 Smith and Wedson pasando por los famosos .223 Remington, 30-06 o 300 win mag

Véase también[editar]