Cahuide

De Wikipedia, la enciclopedia libre
Saltar a: navegación, búsqueda
Representación pictórica del sacrificio de Cahuide (detalle de la pintura de Juan Bravo: historia del Qosqo).

Cahuide, (según el cronista Pedro Pizarro), fue un guerrero inca que participó en la Batalla de Sacsayhuamán, y al ser inminente la derrota, se lanzó desde lo alto de uno de los tres torreones de Sacsayhuamán llamado Muyucmarca (en quechua: lugar redondo) para no caer en manos de sus contrincantes españoles.

Nombre[editar]

Algunos cronistas lo llaman Quispe Tito, otros Culla y otros Surihuamán, aún no se sabe su nombre preciso pero popularmente se le conoce como "Cahuide" que deriva de la palabra quechua: Kawiri que significa vigía .

Biografía[editar]

Jefe orejón[editar]

Cahuide fue "jefe orejón" (de la realeza inca); se decía de él que era un hombre de temple singular y de combativo carácter, que batalló con indomable valor y ejemplar arrojo en las filas del ejército inca. Al arribo de los españoles, se alió a la rebelión iniciada por Manco Inca, siendo uno de los que en Calca juraron luchar hasta la muerte por la reconquista del Tahuantinsuyo.

Defensa de Sacsayhuamán y muerte[editar]

En 1536, para poner fin al sitio del Cuzco, los españoles deciden asaltar las murallas de la fortaleza de Sacsayhuamán lugar estratégico desde el cual las tropas de Manco Inca dirigían sus ataques sobre la ciudad. Tras una dura lucha los españoles y sus aliados indígenas fueron ganando las murallas y torreones de la fortaleza, el cronista Pedro Pizarro refiera así lo acontecido hacia el final de la batalla.

...y llegados al otro (torreón) tenía un orejón por capitán tan valeroso que cierto se podría escribir de él lo que de algunos romanos, este orejón traía una adarga en el brazo, y una espada en la mano, y una porra en la mano de la adarga, y un morrión en la cabeza. Estas armas había habido este de los españoles que habían muerto en los caminos, y otras muchas que los indios tenían en su poder. Andaba pues este orejón como un león de una parte a otra del cubo (torreón) en lo alto de todo, estorbando a los españoles que querían subir con escalas y matando a los indios que se les rendían... Pues avisandole los suyos que subía algun español por alguna parte, aguijaba (estoqueaba) a él como un león con la espada en la mano y embrazada la adarga... y mandó Hernando Pizarro a los españoles que subían que no matasen a este indio sino que lo tomasen a vida... Visto este orejón que se lo habían ganado (el torreón) y le habían tomado por dos o tres partes el fuerte, arrojando las armas se tapó la cabeza y el rostro con la manta y se arrojó... A Hernando Pizarro le pesó mucho no tomarlo con vida.

Crónica de Pedro Pizarro[1]

Referencias[editar]

  1. inserta en "Colección de documentos inéditos para la historia de España", Volumen 5, por José León Sancho Rayón, págs. 296 - 297

Véase también[editar]