Buque de asalto anfibio

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Buque de asalto anfibio estadounidense USS Belleau Wood LHA-3 de Clase Tarawa. Se puede observar una lancha de desembarco dirigiéndose a la entrada de dique inundable en la popa, además de la cubierta de vuelo con helicópteros y aviones.

Un buque de asalto anfibio o buque anfibio es una buque de guerra capaz de transportar tropas de infantería con su material, incluido el más pesado, a cualquier lugar y poderlos desembarcar aún sin existir muelle ni puerto practicable. Por ese motivo se denominan de asalto.

Características[editar]

Los buques de asalto anfibio son de grandes dimensiones, generalmente por encima de las 10.000 tm de desplazamiento a plena carga, y más de 100 metros de eslora, lo que los suele convertir en algunos de los barcos más grandes de cualquier flota.

Su capacidad de carga varía de unos modelos a otros; pero generalmente es de varios helicópteros que suelen pertenecer a la dotación permanente del buque, cientos de soldados embarcados y maquinaria pesada como carros de combate o los vehículos de combate blindados de la fuerza anfibia.

Para desembarcarlos pueden utilizar la grúa o grúas de que disponen en el puente, los helicópteros, lanchas de desembarco o el dique inundable (los buques que disponen de él), que suele estar situado en la parte trasera para poderse inundar y permitir salir los vehículos anfibios que transporta.

Algunos de los buques más grandes, como los que opera la Infantería de Marina de los Estados Unidos o el Buque de Proyección Estratégica de la Armada Española, son polivalentes, por lo que pueden operar aviones de despegue corto y aterrizaje vertical, como el Harrier, lo que los convierte en pequeños portaaviones.

Misiones[editar]

Dique inundable de un buque anfibio. Su interior es tan amplio que puede albergar cualquier tipo de vehículo militar.

Por su tamaño y polivalencia los anfibios realizan una gran variedad de misiones. Entre ellas:

  • Desembarco y reembarco de tropas para conquistas de cabezas de playa, invasiones o rescate de unidades en dificultades.
  • Incursiones al interior empleando sus helicópteros.
  • Cobertura aérea de las operaciones anfibias (los que disponen de aviación naval embarcada).
  • Buque hospital al acomodarse sus dependencias para atender heridos.
  • Asistencia en situaciones de catástrofe. Por su gran capacidad pueden transportar equipos para reconstruir puentes, acondicionar caminos y carreteras, preparar campamentos improvisados, etc.

Estos buques pueden ser presa fácil de ataques con misiles, torpedos o minas debido a sus grandes proporciones, por lo que las armadas que cuentan con sus servicios suelen disponer de los medios para protegerlos (fragatas, cazaminas...), que no sólo están disponibles, sino que muchas veces los acompañan en las misiones ordinarias o extraordinarias. De esta forma, estos grupos (también llamados a veces Task Force) se constituyen en pequeñas flotas y colocan a cualquier armada que cuente con ellos entre las más potentes del mundo, no sólo por el buque, sino por la escolta que lo acompaña. De este modo, ejércitos de una magnitud y presupuesto considerable, como el chino, suponen una pequeña amenaza, pero amenaza al fin de al cabo, para las islas vecinas, como Taiwán, por lo reducido de su fuerza anfibia.[1]

La construcción de los buques anfibios y la consiguiente fuerza terrestre que transportan suele ser el último paso que puede dar un ejército en su capacidad de proyectar su fuerza allí donde sea preciso (los barcos anfibios de la Infantería de Marina de Estados Unidos pueden llegar por sí mismos a las 3/4 partes del globo sin repostar y sin fondear en ningún lugar[2] ).

Problemas y debilidades[editar]

No obstante, una máquina de semejante porte acarrea muchos problemas a las armadas donde sirven. Entre ellos puede citarse.

Algunos de los buques anfibios más grandes son de dimensiones semejantes a un portaaviones y requieren una protección similar. Su necesidad de suministros es una debilidad.
  • El combustible y los suministros que necesita para moverse y operar deben acompañarlo en forma de buques de aprovisionamiento logístico o incluso naves civiles que, por su propia naturaleza, son vulnerables al fuego enemigo. Así lo comprobaron los británicos en la Guerra de las Malvinas, donde los argentinos cometieron el error de atacar primero la Real Escolta Naval en lugar de los grandes barcos civiles, como el Camberra, que llevaba los suministros imprescindibles para la victoria.[3]
  • La gran cantidad de tropa y marinería que requieren, lo que para armadas de reclutamiento voluntario, como suelen ser algunas de las más fuertes, resulta un problema de magnitud considerable.
  • El gran tonelaje de los vehículos embarcados supone un desgaste constante de su rampa de entrada y el suelo del dique inundable. Así, barcos como los de la Clase Galicia cuentan con una rampa de madera que debe ser mantenida y reemplazada con mucha frecuencia, lo que resulta excesivamente caro y dependiente de los repuestos.[4]

Bibliografía[editar]

Inígo Puente, el Plan de Alta Mar, http://www.revistanaval.com/armada/especial/planalta.htm

  1. Comparativa de las armadas del mundo, http://web.archive.org/web/http://www.revistanaval.com/armada/especial/armamund.htm, marzo de 1999, última visita 28 de noviembre de 2006
  2. Chris Chant, Barcos de Guerra, Editorial Libsa, Madrid, 2006, ISBN 84-662-1252-3
  3. varios, Los músculos de la guerra, capítulo 10 de Soldados, BBC, Londres, 1986
  4. Juan José Fernández Martín en una entrevista con el capitán de navío Ángel Martínez Martínez, El nuevo Buque de Proyección Estratégica, la segunda plataforma, nº3 Fuerza Naval Especial Portaaviones, MC Ediciones, Valencia, 2002


Véase también[editar]