Batalla de Simancas
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| Batalla de Simancas | |||||||
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| Parte de Reconquista | |||||||
Castillo de Simancas |
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| Beligerantes | |||||||
| Comandantes | |||||||
| Ramiro II de León García Sánchez I Fernán González Ansur Fernández |
Abderramán III | ||||||
| Fuerzas en combate | |||||||
| Indeterminadas | 100.000 hombres | ||||||
| Bajas | |||||||
| Indeterminadas | Indeterminadas. | ||||||
La Batalla de Simancas fue un encuentro bélico entre las tropas de una coalición cristiana liderada por el rey de León Ramiro II y las andalusíes del califa Abd al-Rahman III junto a los muros de la ciudad de Simancas, en el que se decidió el dominio sobre las tierras del Duero por los reinos cristianos del norte, en el año 939.
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[editar] Antecedentes
En el año de 937, el rey Ramiro II de León actuó en apoyo de Aboyaia (también conocido como Abu Yahya), rey de Zaragoza, a quien el califa acusaba de traidor y culpable principal del desastre de Osma, ocurrido 3 años antes. El cronista Sampiro abrevia así los hechos:
Ramiro reuniendo su ejército se dirigió a Zaragoza. Entonces el rey de los sarracenos, Aboyaia, se sometió al gran rey Ramiro y puso toda su tierra bajo la soberanía de nuestro rey. Engañando a Abdarrahmán, su soberano, se entregó con todos sus dominios al rey católico. Y nuestro rey, como era fuerte y poderoso, sometió los castillos de Aboyaia, que se le habían sublevado, y se los entregó regresando a León con gran triunfo.
Sampiro omite que el monarca leonés dejó guarniciones navarras en estos castillos, pues Ramiro contó con el concurso y alianza del rey de Pamplona.
Después de la pérdida de la estratégica Zaragoza, es fácil comprender la airada reacción del envanecido Abderramán III. Tras cercar y conquistar Calatayud, Abderramán conquistó uno tras otro todos los castillos de la zona. Al llegar a las puertas de Zaragoza, Abu Yahya capituló, acción que el califa aprovechó para emplearlo en una ofensiva contra Navarra que concluyó en la capitulación de la reina Toda, que se declaró vasalla del califa.
El califa omeya concibió entonces un proyecto gigantesco para acabar de una vez por todas con el reino leonés, al que denominó gazat al-kudra, Campaña del Supremo Poder o de la Omnipotencia. El omeya reunió un gran ejército alentado por la llamada a la yihad. Desde la salida de Córdoba se dispuso que todos los días se entonase en la mezquita mayor la oración de la campaña, no con sentido deprecatorio, sino como anticipado agradecimiento de lo que no podía menos de ser un éxito incontrovertible.
El califa formó, con la ayuda del gobernador musulmán de Zaragoza (Abu Yahya o Abohaia) un gran ejército de casi 100.000 hombres, formado por reclutas andalusíes, militares profesionales, tribus bereberes, soldados de las provincias militarizadas (yunds), contingentes de las Marcas y un buen número de voluntarios. Bien armada y pertrechada, esta heterogénea masa de combatientes emprendió la marcha a fines de junio de 939. Dejando atrás Toledo, el ejército atravesó el Sistema Central por Guadarrama (puerto de Tablada), internándose a continuación en la "Tierra de nadie", -políticamente hablando- situada al sur del Duero. Después de saquear y destruir los lugares que encontraban en su camino (Olmedo, Iscar, Alcazarén), los contingentes califales acamparon cerca del Cega y se instalaron en el Castillo de Portillo a principios de agosto.
Entre tanto, el rey leonés Ramiro II logró reunir a su lado, además de a sus propias tropas, las de los condes Fernán González y Ansur Fernández, las del reino de Navarra de García Sánchez I, así como a tropas gallegas y asturianas.
[editar] Batalla
La batalla, que tuvo lugar en la margen derecha del Pisuerga, al noreste de Simancas, fue muy violenta y se prolongó durante varios días. Las crónicas cristianas cuentan que se apareció San Millán. Y además, según cuentan las crónicas, tanto árabes como cristianas, hubo un eclipse de sol unos días antes de la batalla:
Encontrándose el ejército cerca de Simancas, hubo un espantoso eclipse de sol, que en medio del día cubrió la tierra de una amarillez oscura y llenó de terror a los nuestros y a los infieles, que tampoco habían visto en su vida cosa semejante. Dos días pasaron sin que unos y otros hicieran movimiento alguno
Kitab ar-Rawd
El combate duró algunas jornadas decidiéndose del lado de los cristianos que hicieron huir a las tropas musulmanas que no pudieron tomar la fortaleza de Simancas. Después de la jornada de Simancas aconteció el desastre para los musulmanes en tierras sorianas, en lo que se denomina la jornada de Alhándega o del Barranco. En dicha jornada los musulmanes que en su retirada de Simancas habían arrasado la zona del río Aza en su camino hacia Atienza, sufrieron una emboscada en un barranco, donde fueron derrotados y puestos en fuga, consiguiendo los cristianos un gran botín.
...y en la retirada el enemigo los empujó hacia un profundo barranco, que dio nombre al encuentro (Alhándega), del que no pudieron escapar, despeñándose muchos y pisoteándose de puro hacinamiento: el califa que se vio forzado a entrar allí con ellos, consiguió pasar con sus soldados, abandonando su real y su contenido, del que se apoderó el enemigo...
Al-Muqtabis
[editar] Consecuencias
Como consecuencia de la batalla, la línea de repoblación del reino de León avanzó hasta el río Tormes, rebasando el límite del río Duero. No obstante, aunque Abd al-Rahman III no volvió a dirigir personalmente a sus ejércitos en combate alguno, éstos siguieron haciendo incursiones más allá de los límites cristianos. Abu Yahya fue apresado al término de la contienda.
[editar] Enlaces externos
[editar] Referencias
- Chalmeta Gendrón, Pedro (1976), Simancas y Alhándega, (revista Hispania pags. 359-446). ISSN 0018-2141.
- Ibn Hayyân. Muqtabis V, Crónica del Califa Abderrahmân III an-Nâsir entre los años 912 y 942, ed. y trad. de Mª Jesús Viguera y Federico Corriente. Anubar, Zaragoza, 1981. ISBN 84-7013-185-0
- Martínez Díez, Gonzalo (2004), El Condado de Castilla, Valladolid: Junta de Castilla y León. ISBN 84-8718-275-8.
- Pérez de Urbel, Justo (1974), El Condado de Castilla. Los 300 años en que se hizo Castilla, Madrid: Fomento Editorial, S.A. ISBN 84-7301-005-1.
- Rodríguez Fernández, Justiniano (1998), Ramiro II, rey de León, Burgos: La Olmeda. ISBN 84-89915-01-6.

