Desierto del Duero

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El Desierto del Duero es un término historiográfico que hace referencia a un supuesto despoblamiento de la cuenca del Duero durante el siglo VIII. Según esta tesis, mantenida por Claudio Sánchez-Albornoz, se trataría de un despoblamiento estratégico llevado a cabo por el rey Alfonso I el Católico en sus campañas de defensa del Reino de Asturias. Otros historiadores, como Menéndez Pidal o Américo Castro, restaron importancia a este despoblamiento y sostenían que en el posterior avance cristiano no hubo un repoblamiento, sino una reorganización del territorio y la población al incorporarse al reino leonés.

Como ha demostrado, con todo tipo de argumentos, Armando Besga Marroquín en su libro "Orígenes Hispano Godos del reino de Asturias", la despoblación fue una realidad notoria, pese a algunos autores que la niegan sin apoyo documental ni arqueológico, ni intentando rebatir las tesis de Albornoz.

Hoy en día esta teoría está totalmente desacreditada por los historiadores profesionales desde que en 1978 Abilio Barbero y Marcelo Vigil publicaran La formación del feudalismo en la Península Ibérica.

Historia[editar]

El historiador Herculano comienza a hablar de este despoblamiento en su obra La Historia de Portugal (1846-1850), siendo pionero en las tesis repobladoras. Esta teoría fue desarrollada posteriormente por Sánchez-Albornoz.

Según Sánchez Albornoz, el rey Alfonso I el Católico llevó a cabo una serie de campañas en el área de la cuenca del Duero, llamada entonces los Campos Góticos. En su avance contra los musulmanes dejaba a las ciudades y pueblos que iba tomando despoblados, para no debilitar su ejército al dejar guarniciones en las ciudades conquistadas. Hacía matar a los moros y llevaba a la población cristiana a sus dominios en la Cordillera Cantábrica. De esta forma Alfonso el Católico llegó a tomar las ciudades de León, Astorga, Salamanca, Ávila, Osma, Sepúlveda, y otros muchos pueblos.

El incremento de población que experimentaron las tierras de la vertiente norte de la Cordillera, principalmente Asturias, con la gente traída de la meseta, provocó la roturación de nuevas tierras y la fundación de nuevos pueblos y aldeas, configurando el tipo de poblamiento que ha llegado hasta nuestros días.[cita requerida]

Este despoblamiento se hizo para dificultar los futuros avances de tropas musulmanas hacia el norte, aunque otros historiadores consideran que esta despoblación no fue realizada de manera intencionada. La repoblación de parte de estas tierras comenzará a producirse en el siglo IX, con gentes del propio reino cristiano y mozárabes venidos de reinos musulmanes.[cita requerida]

Véase también[editar]