Armas químicas en la Guerra del Rif

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Durante la Guerra del Rif, que tuvo lugar en el Protectorado español de Marruecos entre 1921 y 1927, el Ejército Español de África hizo uso de agentes químicos, en un intento de sofocar la rebelión bereber en el Rif, dirigida por el jefe guerrillero Abd el-Krim.[1]

En los ataques de 1924, por vez primera el gas mostaza fue esparcido desde aviones, un año exacto antes de que se firmase «la prohibición del uso en la guerra, de gases asfixiantes, tóxicos o similares y de medios bacteriológicos» en el Protocolo de Ginebra. El gas utilizado en dichos ataques fue producido por la Fábrica Nacional de Productos Químicos, en La Marañosa, cerca de Madrid; esta planta se construyó con una asistencia significativa de Alemania y, sobre todo, de Hugo Stoltzenberg, un químico asociado con el gobierno alemán en actividades clandestinas de armas químicas a principios de los años 1920,[2] [3] al que más tarde se le otorgaría la nacionalidad española.[4]

Investigaciones y revelaciones[editar]

Los bombardeos españoles fueron silenciados, pero algunos observadores de la aviación militar, como Pedro Tonda Bueno en su autobiografía La vida y yo, publicada en 1974, se refieren al lanzamiento de gases tóxicos desde aviones y al consecuente envenenamiento de los manantiales rifeños. Por su parte, Ignacio Hidalgo de Cisneros, en su obra autobiográfica Cambio de rumbo, revela cómo fue protagonista de varios bombardeos con gases tóxicos. Años después, en 1990, dos periodistas e investigadores extranjeros, los alemanes Rudibert Kunz y Rolf-Dieter Müller, en su obra Giftgas Gegen Abd El Krim: Deutschland, Spanien und der Gaskrieg in Spanisch-marokko, 1922–1927 (Gas venenoso contra Abd El-Krim: Alemania, España y la guerra del gas en el Marruecos español, 1922–1927), aportaron indicios de lo que había ocurrido en la región rebelde. El historiador británico Sebastian Balfour, de la London School of Economics, en su libro Deadly Embrace (Abrazo mortal), confirma el empleo masivo de armas químicas en tierras rifeñas. Balfour, que ha estudiado numerosos archivos españoles, franceses y británicos, sostiene que la estrategia de los militares españoles se basaba en escoger zonas muy pobladas del Rif para lanzar bombas tóxicas. Así lo confirma, por ejemplo, un oficial británico, H. Pughe Lloyd, en un telegrama enviado al ministro de la Guerra de su país en 1926.[5]

Historia[editar]

Contexto[editar]

Según Sebastian Balfour, la motivación de los ataques químicos se basaba principalmente en venganza por la derrota del Ejército de África y sus reclutas marroquíes, los Regulares,[6] en la Batalla de Annual el 22 de julio de 1921.[7]

La derrota española, el Desastre de Annual, que costó las vidas de 13.000 españoles y soldados coloniales según la cuenta oficial, llevó a una grave crisis política y a una redefinición de la política colonial española hacia la región del Rif. La crisis política llevó a decir a Indalecio Prieto en el Congreso de los Diputados: «Estamos en el periodo más agudo de la decadencia española. La campaña de África es el fracaso total, absoluto, sin atenuantes, del ejército español».[8]

El Ministro de Guerra ordenó la creación de una comisión de investigación, dirigida por el respetado general Juan Picasso González, que tiempo después desarrollaría en un informe el llamado «Expediente Picasso». A pesar de que anunciaba numerosos errores militares, no se pudo establecer responsabilidad política de la derrota debido a los obstáculos planteados por varios ministros y jueces. La opinión popular culpó ampliamente al rey Alfonso XIII, que, según varias fuentes, había alentado al general Manuel Fernández Silvestre a penetrar irresponsablemente en posiciones lejanas a Melilla, sin poseer defensas suficientes en retaguardia.

Incluso antes de la utilización de armas químicas, el ejército español recurría comúnmente a métodos de represión brutal, que en algunos casos incluían la decapitación,[9] después de su primera derrota en la Guerra de Melilla de 1909. De hecho hasta las dantescas escenas de Monte Arruit no se conoció la guerra "sin cuartel" que se empleó desde 1921 contra los guerrilleros cabileños, perpetrada principalmente por los Regulares y Legionarios, como fuerzas de choque. Hasta entonces hasta se rendían honores militares ,como sucedió con la muerte del jefe rifeño Mohammed el Dizzian.

Uso de agentes químicos[editar]

España fue una de las primeras potencias en utilizar armas químicas contra la población civil,[10] en el marco de la rebelión del Rif. Entre 1921 y 1927, el ejército español utilizó fosgeno, difosgeno, cloropicrina y gas mostaza (conocido también como iperita[11] ) de forma indiscriminada.[12] [13] Los objetivos más comunes eran la población civil, los zocos y los ríos. En un telegrama enviado por el entonces Alto Comisario del Marruecos español, Dámaso Berenguer, el 12 de agosto de 1921 al entonces ministro de la Guerra español, Luis Marichalar y Monreal, Berenguer declaraba:

Siempre fui refractario al empleo de gases asfixiantes contra estos indígenas, pero después de lo que han hecho, y de su traidora y falaz conducta, he de emplearlos con verdadera fruición.[14]

El 20 de agosto de 1921, España solicitó a Alemania suministros del gas mostaza por Hugo Stoltzenberg, aunque en el país germano estaba prohibida la fabricación de dichas armas por el Tratado de Versalles de 1919. La primera entrega se produjo en 1923.[14] El uso de armas químicas en el Rif fue descrita por primera vez en un artículo de un diario (hoy extinto) de habla francesa publicado en Tánger, de nombre La Dépêche marocaine, y de fecha el 27 de noviembre de aquel mismo año.[15] [16] Juan Pando ha sido el único historiador español que ha reconocido el uso de gas mostaza a partir de 1923.[14] Un periódico español, La Correspondencia de España, publicó un artículo titulado Cartas de un soldado el 16 de agosto de 1923 respaldando el uso de agentes químicos.[15]

Según el general de la aviación militar Hidalgo de Cisneros en su libro autobiográfico Cambio de rumbo,[17] él fue el primer piloto que arrojó 100 kilogramos de bombas de gas mostaza desde su avión Farman F.60 Goliath, en el verano de 1924.[18] [19] Cerca de 127 bombarderos se utilizaron en la campaña, lanzando alrededor de 1.680 bombas al día. De aquellos aviones, trece fueron estacionados en la base aérea militar de Sevilla.[20] Antes de ser transportadas por los Farman F.60 Goliath, las bombas de gas mostaza habían sido traídas de los arsenales alemanes y entregados en Melilla.[21]

Legado[editar]

Presuntos efectos tóxicos[editar]

La Asociación para la Defensa de las Víctimas de la Guerra del Rif considera que los efectos tóxicos de aquellos bombardeos se siguen sintiendo en la región del Rif.[22] Sin embargo, ningún estudio científico ha demostrado hasta la fecha la relación entre el uso de armas químicas y la alta tasa de cáncer en la zona.[23]

Proyecto de reconocimiento[editar]

En 7 de septiembre de 2005, el partido político Esquerra Republicana de Catalunya expuso una proposición no de ley al Congreso de los Diputados de España, en la que que solicitaba que España reconociese el uso «sistemático» de armas químicas contra la población de las montañas del Rif.[24] Dicho proyecto fue rechazado en la comisión constitucional del congreso, el 14 de julio de 2007, por 33 votos en contra frente 3 a favor. Tanto el Partido Socialista en el gobierno como el Partido Popular en la oposición, las dos formaciones políticas mayoritarias en las Cortes Generales, votaron negativamente la iniciativa.[25] [26] [27]

Referencias[editar]

Notas[editar]

  1. Müller y Kunz, Giftgas Gegen Abd El Krim: Deutschland, Spanien und der Gaskrieg in Spanisch-marokko, 1922–1927'.
  2. «Blister Agent: Sulfur Mustard (H, HD, HS)» (en inglés). Cbwinfo. Consultado el 11–04–2007.
  3. Julio Sierra (Septiembre de 1979). «Un antiguo arsenal de armas químicas obliga a evacuar un sector de Hamburgo». El País. Consultado el 01–26–2009. «Una extraña empresa de armas químicas, que se formó en los años veinte al amparo de las guerras coloniales españolas, se ha convertido en un gran detonante político que ha obligado al alcalde de Hamburgo y al Senado de la ciudad a afrontar una situación sumamente delicada».
  4. Balfour, Deadly Embrace: Morocco and the road to the Spanish Civil War, pág. 132.
  5. Paco Soto (marzo de 2004). «Marruecos. El ejército colonial español empleó armas químicas en la guerra del Rif». Andalucía Libre. Consultado el 11–04–2007.
  6. Voluntarios de las unidades de infantería y la caballería del ejército español reclutados en el Protectorado de Marruecos. Estas tropas desempeñaron un importante papel en la Guerra Civil Española (1936–1939).
  7. Balfour, Deadly Embrace: Morocco and the road to the Spanish Civil War, págs. 82, 83, 87, 99, 196, 205 y 219.
  8. España en la Memoria. «La Guerra del Rif». Consultado el 01–25–2009.
  9. Los crímenes de la reacción Española. La represión en Asturias. La verdad sobre Octubre. Madrid: Ediciones de la sección Española del Socorro Rojo Internacional. Págs. 42 y 49. 1935. 
  10. Javier Rada (septiembre de 2006). «Los últimos de Alhucemas». 20minutos.es. Consultado el 13–04–2007. «Durante la guerra del Rif (1921–1927), la última pesadilla colonial, España fue una de las primeras potencias en utilizar armas químicas contra población civil».
  11. La palabra «iperita» proviene de la forma francesa ypérite, en referencia a Ypres RAE.
  12. Miquel Noguer (julio de 2005). «ERC exige que España pida perdón por el uso de armas químicas en la guerra del Rif». El País. Consultado el 13–04–2007. «Tras tan estrepitosa derrota, el ejército español no tuvo reparos en utilizar productos como fosgeno, difosgeno, cloropicrina o el mismo gas mostaza contra la población civil».
  13. Enrique Cerro Aguilar: «España fue el primer país que utilizó armas químicas contra civiles en Marruecos en 1920». Revista Rebelión. 13 de enero de 2001.
  14. a b c Javier Espinosa (abril de 2001). «Gas mostaza sobre el Rif» (html). El Mundo. Consultado el 13–04–2007. «Juan Pando, en su reciente libro Historia secreta de Annual, han documentado su uso».
  15. a b Balfour, Deadly Embrace: Morocco and the road to the Spanish Civil War, pág. 130.
  16. La Dépêche marocaine, 27 de noviembre de 1921. Publicado en AMAE España, Fondo Manuel González Hontoria, Caja 4, Marruecos (1910–1922), página 2.
  17. Hidalgo de Cisneros, Cambio de rumbo, pp. 193–197.
  18. Balfour, Deadly Embrace: Morocco and the road to the Spanish Civil War, pág. 142.
  19. Javier Rada y Tarik El Idrissi (diciembre de 2007). «Crímenes de guerra en el nombre de España». Público.es. Consultado el 01–26–2009. «El aviador español Ignacio Hidalgo de Cisneros recuerda en sus memorias, Cambio de Rumbo (1964), estos hechos: «En aquellos días me tocó realizar una faena verdaderamente canallesca, que me otorgó el vergonzoso y triste privilegio de ser el primer aviador que tiró iperita desde un avión»».
  20. Informe sobre la actuación de la Aviación en el Protectorado. 4 Mar. 1924. AGA África, caja M12, exp. 2.
  21. Hidalgo de Cisneros, Cambio de rumbo, pp. 193–194.
  22. «Morocco bans historical conference». BBC News. Consultado el 11–04–2007.
  23. «Use of toxic gases in Rif» (en inglés). Emazighen.com (8 de septiembre de 2005). Consultado el 01–25–2009. «50% of cancer cases in Morocco are concentrated in the Rif region. — Ilyass Omari, head of the "Association of Toxic Gas Victims" (ATGV) told Morocco Times».
  24. «BOCG».
  25. «Iniciativas congreso».
  26. «Congreso».
  27. Amanda Figueras. «España y sus bombas tóxicas sobre Marruecos». El Mundo. Consultado el 01–23–2009.

Bibliografía[editar]

  • Pando Despierto, Juan (1999). Historia secreta de Annual. Madrid: Ediciones Temas de Hoy, SA. ISBN 84-7880-971-6. 
  • Balfour, Sebastian (2002). Deadly Embrace: Morocco and the road to the Spanish Civil War. ISBN 0-19-925296-3. 
  • Hidalgo de Cisneros, Ignacio (2001). Cambio de rumbo. ISBN 978-84-85631-82-7. 
  • Kunz, Rudibert y Müller, Rolf-Dieter (1990). Giftgas Gegen Abd El Krim: Deutschland, Spanien und der Gaskrieg in Spanisch-marokko, 1922–1927. ISBN 3-7930-0196-2. 

Enlaces externos[editar]