Almadraba

De Wikipedia, la enciclopedia libre
Saltar a: navegación, búsqueda
La pêche du thon en Sicilia
aguafuerte de Jean-Pierre Houël, 1782.
.

La almadraba (del árabe andalusí المضربة almaḍrába, «lugar donde se golpea o lucha»)[1] es una de las técnicas para la captura del atún empleada en Andalucía, la Comunidad Valenciana, Murcia y Ceuta aprovechando la migración de atunes Atlántico-Mediterráneo (y vuelta) que se utiliza desde tiempos prerromanos. Consiste en instalar un laberinto de redes en el paso de los atunes, que normalmente se sitúa cerca de la costa. En Sicilia el método se denomina tonnara, de tonno («atún»).

Uso[editar]

Pesca con bicheros.

Han sido caladas almadrabas desde los puertos de Cádiz, Chiclana de la Frontera, Conil de la Frontera, Barbate, Rota, Zahara de los Atunes, La Línea de la Concepción, Nueva Umbría, Isla Cristina, Ceuta y Tarifa, entre otros puertos. También existe esta técnica pesquera, en el sureste español, en la región marítima de Cartagena, más concretamente en la bahía de Mazarrón, Calabardina, en el pueblo cartagenero de La Azohía, Cartagena. También en distintos puntos de la provincia de Alicante como son Denia, Jávea, Benidorm, Villajoyosa o Isla de Tabarca.

El proceso comienza cuando los atunes, en su emigración desde el Círculo Polar Ártico hasta el Mar Mediterráneo, pasan por el Estrecho de Gibraltar. La práctica totalidad de las Almadrabas caladas en el Mediterráneo, desde el siglo XVIII hasta mediados de 1950, han estado capitaneadas por arraeces (jefes de todas las faenas que se ejecutan en la almadraba) de Benidorm (Alicante), considerados los nativos de este pueblo como auténticos expertos en esta arte de pesca durante siglos.[cita requerida]

Técnica[editar]

La almadraba es un arte para la pesca del atún, la más simple de las cuales consiste en situar dos barcos a cierta distancia entre los que se cala una red somera sujetada con un palangre en la que se recogen los peces, atunes y otros que puedan llegar. Gracias a que hasta que se suben al barco siguen vivos, en el acto se pueden seleccionar y descartar las piezas pequeñas o inútiles. Entre los barcos y sobre la red bajan los pescadores más experimentados que se dedican a seleccionar los atunes que pueden pesar unos 200 kilos. La pieza elegida es desangrada y luego sus compañeros sobre el barco le clavan arpones y entre tres o cuatro hombres es subido a bordo, esto se repite con cada pieza. Una vez extraídos (pescados) los atunes, se sigue con las especies de menos porte.

Historia[editar]

Extracto del relato "Bitácora" del cartagenero R. Guillermo:

/.../Antes de avistar la punta de Cabo Tiñoso, pasamos junto a la trampa de redes, que han dispuesto temprano, los pescadores de la almadraba. Con sus oscuras barcazas, van cerrando el cerco y disminuyendo la distancia de la superficie a la red. Pronto aflora de la superficie el bullicioso tesoro de peces, que en multitud de especies, enseñan sus gruesas y brillantes carnes al aire y al sol. Los pescadores, satisfechos y obstinados recuperan jarcias, mientras otros compañeros, con afilados bicheros, recogen del Mar cientos de túnidos; alguno pesando bastante más que un hombre, tiene que ser izado por más de un pescador.

El cerco de redes, pronto queda teñido con una espuma rojiza, y en las barcazas agonizando al aire, cientos de criaturas recientemente arrebatadas de su mundo. Son empaquetadas en cajas de madera, melvas, bonitos, albacoretas (albacoras), lechas, atunes… adornados con abundantes escamas de hielo. Vuelven los pescadores entonces al puerto de La Azohía, donde será subastado el tesoro que les procurará el pan de ese día.

Para el comprador de este fresco pescado, es una delicia contemplar el desembarco. Algunos compran por cajas, las piezas de melvas y albacoretas, para después en casa, elaborar exquisitos salazones en tinajas de barro, cerrando así este rito anual, que se viene repitiendo desde los tiempos del “garum” romano, hace ya más de dos mil años, en el sureste peninsular./.../

En el siglo XII el duque de Medina-Sidonia [cita requerida] recibe la gracia del rey de gestionar las almadrabas del sur atlántico y del Mediterráneo. Esta casa nobiliaría las vino explotando en diversos lugares de la geografía andaluza, fundamentalmente, hasta finales del siglo XVIII, principios del XIX, momento en que pasa a ser una gestión empresarial.

Tras la desaparición de las almadrabas que pertenecieron al Duque de Medina-Sidonia, la gestión de estas estaba en muchas manos, sin embargo se vio que una empresa tan costosa debía ser gestionada por un ente que las aglutinara y regulara. Así, se constituyó un Consorcio Nacional Almadrabero que las comenzó a explotar en España desde el año 1928, cuando se fundó, y cuyo primer presidente fue el isleño Serafín Romeu Portas, con sede primero en Tarifa y posteriormente en Isla Cristina. El 18 de enero de 1973, el Consorcio Nacional Almadrabero toma la decisión de liquidar la sociedad, con lo que se procede al cierre de las almadrabas de las provincias de Huelva (Isla Cristina) y Almería (Almería).[2] Recientemente y gracias a la recuperación de la especie en el golfo de Cádiz, se especula con la vuelta a finales de la década de 2010 al calado de una almadraba en Isla Cristina.[3] Es en esta ciudad donde con cierta regularidad se dan cita encuentros de capitanes de almadraba a nivel internacional, con participación de capitanes de Marruecos, Portugal o incluso Japón.[3]

Véase también[editar]

Enlaces externos[editar]

Referencias[editar]

  1. «almadraba», Diccionario de la lengua española (22.ª edición), Real Academia Española, 2001, http://lema.rae.es/drae/?val=almadraba 
  2. «Frutas Frescas». Archivado desde el original el 2004. Consultado el 26 de agosto de 2009.
  3. a b «Confían en que la provincia de Huelva recupere almadrabas en una década». Archivado desde el original el 5 de septiembre de 2009.