Sepulcro del infante Felipe de Castilla

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Sepulcros del infante Felipe de Castilla y de su segunda esposa, Inés Rodríguez Girón. En primer término aparece el sepulcro de la segunda esposa del infante Felipe. (Iglesia de Santa María la Blanca de Villalcázar de Sirga).

El sepulcro del infante Felipe de Castilla, que fue hijo del rey Fernando III de Castilla y falleció el día 28 de noviembre de 1274, a la edad de 43 años, se conserva en la Iglesia de Santa María la Blanca de Villalcázar de Sirga, templo vinculado a la Orden del Temple y situado en la localidad palentina de Villalcázar de Sirga, que dista 10 kilómetros de la localidad de Carrión de los Condes.[1]

Historia[editar]

En el mismo templo recibió sepultura la segunda esposa del infante Felipe, Inés Rodríguez Girón, aunque en el pasado se supuso que en dicho sepulcro había sido sepultada la tercera esposa del infante Felipe, Leonor Rodríguez de Castro, algo desmentido por los escudos y emblemas heráldicos esculpidos en el sepulcro, que no se corresponden con los de la Casa de Castro, sino con los de la familia Girón.[2]

Sepulcros del infante Felipe y de su esposa.

Los restos del infante Felipe descansan en un sepulcro gótico, colocado en la capilla de Santiago del templo. Al lado del sepulcro donde yace el infante, se encuentra el sepulcro que cobija los restos de su segunda esposa. En la misma capilla se encuentra un tercer sepulcro, realizado en el siglo XIV, en el que se encuentra sepultado un caballero de la Orden de Santiago. Los sepulcros del infante Felipe y de su segunda esposa estuvieron colocados en el pasado en el coro del templo, hasta que la Comisión de Monumentos de la provincia decidió trasladarlos a la capilla de Santiago del templo.[1]

El sepulcro que contiene los restos del infante Felipe fue abierto en numerosas ocasiones, por visitantes que dejaron documentos en el interior del mismo, y en los que se acreditaba la apertura del sepulcro. Así, consta que el sepulcro fue abierto por García Manrique en 1497; por los condes de Villasirga en 1702; por el coronel de Guardias Valonas Pedro Cano en 1711; por otros condes de Villasirga, en 1736; por el doctor Balcázar, médico de los benedictinos de Frómista, en 1739; por unos frailes curiosos en 1742; por el cirujano Vicente Varela, cumpliendo órdenes de Fernando VII, en 1815; por el intendente provincial en 1840, y cuatro años más tarde, en 1844, por el mismo, para llevar a la corte la capa del infante Felipe por orden de la reina Isabel II; por M. Meifredes en 1857; por el conde de Alcolea y Villalcázar, en 1861; por el marqués de Vallejo en 1865 y por la Comisión de Monumentos de la provincia en 1897 y en 1927. El obispo palentino Andrés de Bustamante ordenó, a mediados del siglo XVIII, colocar una cerradura en el sepulcro, dejando de ello testimonio el padre Enrique Flórez, en su obra Memorias de las Reinas Católicas.[3]

La mayor parte de la capa del infante Felipe de Castilla se conserva en el Museo Arqueológico Nacional, después de que en el año 1844 fuera llevada al Palacio Real de Madrid por orden de la reina Isabel II junto con otra serie de restos textiles procedentes de los sepulcros del infante y de su esposa.[4] Varios trozos de la capa del infante Felipe se encuentran repartidos por diferentes museos de todo el mundo. Se conservan trozos de la capa en el Victoria and Albert Museum de Londres, en el Instituto Valencia de Don Juan de Madrid, en el Cooper Union Museum for the Arts of Decoration de Nueva York, en el Museo de la Cámara de Comercio y de Industria de Lyon, en el Art Institute of Chicago y en el Museo Real de Arte e Historia de Bruselas.[5]

Descripción[editar]

Detalle del sepulcro del infante Felipe de Castilla.

El sepulcro del infante Felipe, realizado todo él en piedra, mide 2,45 metros de longitud por 0,85 metros de anchura en la cabecera y 0,70 en los pies, siendo más estrecho en el extremo donde reposan los pies del difunto. Tapa y sepulcro están adornados con relieves, esculpidos a finales del siglo XIII, en los que las escenas se van sucediendo, insertas en una serie de arquillos lobulados, entre los que aparecen torrecillas almenadas intercaladas, desde las que un grupo de personas aparecen contemplando las escenas que se desarrollan a sus pies.[6]

En el primer grupo de figuras esculpidas, aparecen representados los últimos momentos del infante Felipe de Castilla, recostado en su lecho, y acompañado por su esposa, dos religiosos, una dama, un magnate, y dos figuras más, una de ellas juvenil, que únicamente muestran sus rostros. En el segundo grupo de figuras aparecen representadas ocho plañideras, vestidas con túnicas y ropones. En el tercer grupo aparece la viuda del infante, montada a caballo, y llevando ropas de luto y tocas, y dos damas junto a ella con hábitos monacales. En el cuarto grupo se muestran tres caballeros que preceden a la viuda del infante. En el quinto grupo aparece representado el féretro del difunto infante, conducido por tres escuderos vestidos con túnicas y capas. Detrás de los tres escuderos, otros tres les siguen como relevo. En el sexto grupo escultórico aparecen tres escuderos a caballo. Las monturas llevan gualdrapas carmesíes, mientras que los escuderos, que van vestidos de blanco, portan sus escudos vueltos del revés. En el mismo grupo se muestran dos pajes vestidos con túnicas. El octavo grupo escultórico del sepulcro muestra el caballo de batalla del infante Felipe, su portaestandarte, dos heraldos y los trompeteros. El caballo del infante, que aparece portando el escudo del difunto vuelto del revés, aparece engalanado con dos mantillas, una de color azul, y otra de color verde. En el tercio posterior del caballo aparecen, sobre una gualdrapa, castillos y águilas, emblemas heráldicos que componían el escudo del infante Felipe. En el octavo grupo también aparece un heraldo portando el pendón del infante. En el grupo noveno aparecen representadas la viuda del infante, dos de sus damas de honor, dos plañideras, y las dueñas de la viuda. En los grupos décimo y undécimo se muestran religiosos de cuatro órdenes diferentes: franciscanos, agustinos, cistercienses y benedictinos. En el grupo duodécimo aparecen representados los responsos finales ante el féretro del infante. Alrededor del féretro aparecen prelados, abades, sacerdotes y sirvientes, mientras que el oficiante de la ceremonia aparece revestido con capa pluvial. Dos sirvientes se disponen a cerrar el féretro.

Cruz roja, uno de los emblemas usados por la Orden del Temple, y que aparece representada numerosas veces en el sepulcro del infante Felipe de Castilla, hijo de Fernando III el Santo.

Sobre la tapa del sepulcro aparece colocada la estatua yacente que representa al infante Felipe de Castilla. La estatua aparece enmarcada por un templete, dispuesto sobre la tapa del sepulcro, que rodea la estatua, y en el que dos columnas y un arco sostienen el dosel que cubre la cabeza del infante. A pesar de que el estilo del templete es gótico, se advierten en él influencias mudéjares.[7] La estatua que representa al infante mide 2,17 metros, lo cual se asemeja a la realidad del representado, pues en 1897, cuando fue examinada la momia del infante, pudo advertirse que su estatura rozaba los dos metros de altura, por lo que en vida debió medir más de dos metros.[8]

La cabeza del infante Felipe reposa sobre tres almohadones, y aparece cubierta con un bonete. El infante aparece vistiendo bata interior azul, túnica granate adornada con castillos y águilas, manto de corte rojo y sujeto sobre el pecho con trabillas y cordones. El manto lleva una cenefa en la que aparecen los motivos heráldicos del infante Felipe, castillos y águilas. A los pies del infante aparece un perro, a cuyos pies aparecen dos conejos, sujeto mediante una cinta adornada con los motivos heráldicos del infante. La pierna derecha del infante descansa sobre la otra. Con la mano derecha el infante aparece empuñando su espada, mientras que con la izquierda aparece sosteniendo un halcón. En total, en el sepulcro aparecen esculpidos 45 escudos, de los que 23 son las armas del infante, mientras que los 22 restantes son los de la Orden del Temple, cuyo emblema es una cruz roja. En el borde exterior de la tapa aparecen esculpidos otros 42 escudos, veintiuno en los que aparecen los motivos heráldicos del infante, y otros veintiuno con la cruz roja de la Orden del Temple. El sepulcro del infante descansa sobre cuatro leones y dos bichas.[9] En la cabecera de la tapa del sepulcro aparece esculpida una inscripción en latín, que carece de algunos fragmentos, y cuya traducción al castellano vendría a ser:[10]

El año 1312 de la era cristiana, en las calendas del mes de diciembre, vigilia de San Saturnino, murió el Infante Don Felipe, varón nobilísimo, hijo del Rey D. Fernando, cuya sepultura es hispánica, cuya alma descansa en paz. Amén. El hijo pues yace aquí, en la Iglesia de Santa María de Villasirga, cuya alma sea encomendada al Dios omnipotente y a todos los santos. Digan todos un Padrenuestro...un Ave María...

Referencias[editar]

Bibliografía[editar]

Enlaces externos[editar]