Revolución Cantada

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Protestas anti-soviéticas durante una visita a Šiauliai, en Lituania de Mijaíl Gorbachov, el 12 de enero de 1990

La Revolución Cantada es el nombre que usualmente se da a los sucesos ocurridos entre 1987 y 1990 y que concluyeron con la recuperación, por parte de los Estados de Estonia, Letonia y Lituania de su independencia, perdida como consecuencia de la anexión por la Unión Soviética de esos territorios durante la Segunda Guerra Mundial, en cumplimiento del pacto “Ribbentrop-Mólotov” con la Alemania nazi y más tarde con la reconquista de esos territorios en 1944 tras la invasión alemana de la Unión Soviética.

Introducción[editar]

Durante la segunda mitad de los años 80 del siglo XX, dio comienzo en la URSS el proceso de reestructuración conocido como perestroika, liderada por Mijaíl Gorbachov. Sea como resultado del mismo o no, la descomposición de la Unión Soviética como Estado, y la recuperación de la independencia de los sucesivos territorios que la conformaban tuvo lugar justamente en esos años. En el caso de las entonces llamadas Repúblicas Bálticas los hechos tuvieron una serie de denominadores comunes que han hecho que dichos movimientos sean conocidos con un mismo nombre, el de “Revolución Cantada”.

El término fue acuñado por el activista estonio Heinz Valk, quien lo utilizó para titular un artículo relatando las manifestaciones espontáneas de junio de 1988 en el Campo de las Canciones (Lauluväljak) de Tallin, donde se cantaron canciones patrióticas estonias prohibidas por el régimen ruso como forma de reivindicar la independencia de Estonia.

Estonia[editar]

Vista del Parlamento de Estonia, frente al que se situaron muchas de las barricadas en prevención de los ataques soviéticos.

Al amparo de la mencionada perestroika, las manifestaciones nacionalistas se multiplicaron en Estonia a partir de 1986, impulsadas por grupos de defensa de los derechos humanos. Llegados a 1987, noche tras noche se suceden en Tallin concentraciones que reúnen gran cantidad de asistentes, llegando en algún caso a superar los 300.000 (más de un quinto de la población total de Estonia en esos momentos). En ellas la gente se reúne a cantar himnos y canciones nacionalistas, expresamente prohibidas durante los años de ocupación soviética, celebrándose simultáneamente conciertos de rock. La Revolución Cantada se prolongó durante cuatro años, con multitud de protestas y actos de desafío.

Gran parte de las premisas nacionalistas e independentistas fueron siendo adoptadas por los propios miembros del Partido Comunista de Estonia, singularmente por su dirigente Arnold Rüütel, que asumió, del mismo modo que sus colegas Algirdas Brazauskas en Lituania y Anatolijs Gorbunovs en Letonia, lo esencial de los planteamientos de las fuerzas nacionalistas no comunistas. El Frente Popular (Eesti Rahvarinne), creado el 1 de octubre de 1988, agrupaba a esas fuerzas nacionalistas. En este proceso de separación algunas de sus etapas clave fueron impulsadas, por tanto, por el Soviet Supremo de Estonia: entre ellas cabe destacar la proclamación de la superioridad de las leyes estonias sobre las soviéticas (16 de noviembre de 1988), la anulación de la cláusula sobre el papel dirigente del Partido Comunista Estonio (23 de febrero de 1988) y las elecciones pluralistas al Consejo Supremo de 18 de marzo de 1990.

Pese a las advertencias de Moscú, el 8 de mayo de 1990 el Soviet Supremo de Estonia declara la independencia, aunque en unos términos más suaves que por ejemplo la lituana, ya que contemplaba la vigencia de la Constitución soviética en tanto en cuanto no se redactase una nueva Constitución estonia. Aun así, en 1991 se produce un intento de tomar el control por la fuerza por parte de los rusos en Lituania y Letonia. Mientras los tanques soviéticos se acercaban en un intento de sofocar la Revolución Cantada, el 3 de marzo de 1991 la declaración de independencia de Estonia se aprobó en referéndum con un gran porcentaje de apoyo (77.8% de los votantes) y el día siguiente al intento de golpe de Estado en la Unión Soviética la república proclamaba la restauración de su independencia y rechazaba la legislación soviética (20 de agosto de 1991).

Durante esta época la población estonia se concentró en las estaciones de radio y televisión para servir de escudos humanos a los posibles ataques. Se crearon laberínticas barricadas alrededor del Congreso, situado en el casco histórico de Tallín, todo para protegerse de los tanques soviéticos. Finalmente y como resultado de la Revolución Cantada y de la prudencia estratégica de sus dirigentes, Estonia consiguió su independencia sin que se derramara una sola gota de sangre, siendo la única República ex soviética donde eso ocurrió.

Letonia[editar]

Simultáneamente a que Mijaíl Gorbachov introdujera la perestroika y la glásnost en la URSS, acabando progresivamente con las restricciones a la libertad dentro de la Unión Soviética, crece la aversión al régimen en Letonia, en un movimiento nacionalista que se dio en denominar “Tercer despertar nacional” (considerando los anteriores las revoluciones de 1850-1880 y 1918). Los movimientos disidentes que habían sido sometidos durante la primera mitad de los 80 se reactivaban de nuevo hacia 1986, llegando a su cúspide a mediados de 1988.

Barricada frente al Parlamento letón.

Por esas fechas se conoció por parte de la población que la Unión Soviética estaba planeando la construcción de una nueva planta de energía hidroeléctrica en el río Daugava, el más largo de Letonia; del mismo modo, también se supo que se había decidido construir el metro en Riga. Ambos proyectos planeados por Moscú tenían una severa repercusión en el paisaje letón, y la prensa instó a la población a hacer pública su protesta ante los mismos. La población reaccionó de inmediato, y como respuesta a los mismos se creó el Club de Protección del Medioambiente, fundado el 28 de febrero de 1987. Durante la segunda parte de la década dicho club se convirtió en uno de los más influyentes entre la población, que simultáneamente empezaba a demandar de un modo más abierto la soberanía letona.

El 14 de junio de 1987, día de conmemoración de las deportaciones sufridas por la población letona en 1941, el grupo pro-derechos humanos “Helsinki 86”, que había sido fundado un año antes, organizó una ceremonia en la que se depositaron flores en el Monumento a la Libertad (símbolo de la independencia letona, que había sido erigido en 1935). Este hecho sin precedentes resultó una manifestación del renacimiento de los sentimientos nacionalistas letones, que desde ese momento actuaron con mayor confianza en sí mismos.

Los días 1 y 2 de junio la Unión de Escritores celebró un congreso en el que la “intelligentsia” letona discutió acerca de la democratización de la sociedad, la soberanía económica de Letonia, el fin de la ”rusificación” del país, la transformación de la industria y la protección del idioma letón. Este Congreso removió aún más a la opinión pública, proporcionando un estímulo más para el proceso general de renacimiento nacional. Además, durante esos días y por primera vez desde la posguerra, se hizo público el texto del pacto secreto “Ribbentrop-Mólotov”, que había determinado el destino letón en 1939.

Durante el verano de 1988 dos de las organizaciones más importantes creadas durante este período de renacimiento empezaron a confluir: el Movimiento por la Independencia de Letonia (LNNK) y el Frente Popular de Letonia (LFT). Pronto el Congreso Ciudadano, inclinado de modo más radical hacia la independencia, entró en la escena política solicitando el boicot completo a los representantes del régimen soviético. Todas estas organizaciones tenían una meta común, la reinstauración de la democracia y la independencia. El 7 de octubre de 1988 se celebró una manifestación pidiendo la soberanía letona y el establecimiento de un sistema de justicia propio. Los días 7 y 8 de octubre se celebró el primer Congreso del Frente Popular de Letonia. Esta organización, que llegó a reunir 200.000 miembros, se convirtió en la fuerza que lideraría el movimiento de resurgimiento nacional letón y la vuelta a la independencia tras la dominación soviética.

Monumento a la restauración de la independencia lituana, "Lituania Restituta", construida en 1930, destruido por los soviéticos y posteriormente reconstruido.

El 23 de agosto de 1989 se celebraba el quincuagésimo aniversario de la firma del pacto Mólotov-Ribbentrop. Con objeto de llamar la atención de la opinión pública mundial acerca del destino que estaban padeciendo las repúblicas bálticas, ese día el Frente Popular de cada uno de los tres países organizó la formación de una grandiosa cadena humana – conocida como la Cadena Báltica – que discurrió durante más de 600 kilómetros desde Tallín hasta Vilna, pasando por Riga. Se estima que participaron más de dos millones de personas. Por supuesto, se convirtió en la mayor manifestación de la unidad de dichos pueblos en la lucha por su independencia.

Las elecciones al Soviet Supremo tuvieron lugar el 18 de marzo de 1990, y en ellas se alzaron con la victoria los partidarios de la independencia. El 4 de mayo el nuevo Soviet Supremo de la República de Letonia adoptó una declaración de independencia, en la que abogaba por la recuperación de la constitución letona de 1922.

Pero los círculos militares de Moscú no podían permitir los planes para reinstaurar la independencia letona. En enero de 1991 las fuerzas políticas pro-moscovitas y pro-comunistas lanzaron un ataque, usando su fuerza militar para intentar derrocar al gobierno legítimamente elegido. Pero los planes pro-soviéticos fueron desbaratados por el pueblo letón organizado en movimientos de resistencia no violenta, movimiento que ha entrado en la historia con el nombre de los “Días de las barricadas”.

El 19 de agosto de 1991 tuvo lugar un intento de golpe de Estado en la Unión Soviética por parte de un pequeño grupo de destacados funcionarios soviéticos, que intentaron usurpar el poder y revertir los cambios democráticos de los últimos años en la Unión Soviética. Este incidente dio como resultado que Letonia y en general las actuales repúblicas ex soviéticas dieran pasos hacia su independencia a un ritmo aún más rápido. El 21 de agosto de 1991 el Soviet Supremo de la República de Letonia anunció que el período de transición a la plena independencia iniciado con la declaración de 4 de mayo de 1990 había llegado a su fin. Así, Letonia se autoproclamó una nación completamente independiente, heredera de aquella que perdió su independencia a raíz de la ocupación de 17 de junio de 1940.

Lituania[editar]

Lituania fue el primer estado dentro de las repúblicas bálticas en el que apareció el movimiento que se ha dado en llamar Revolución Cantada. La antiquísima tradición báltica de interpretar canciones tradicionales se convirtió en un acto de protesta política cuando el movimiento independentista se reavivó a mitad de los años 80. Como ocurría en el resto de repúblicas bálticas, cientos de miles de personas se reunían en las plazas públicas de toda Lituania cantando canciones patrióticas tradicionales e himnos católicos.

La popularidad de las canciones patrióticas se incrementó sensiblemente durante esta época, con muchos intérpretes populares siguiendo la tendencia, a menudo a través de adaptaciones de la poesía de figuras nacionales como Bernardas Brazdžionis o Justinas Marcinkevičius, a las letras de sus canciones. Algunas de esas canciones se convirtieron de esa manera en auténticos himnos nacionales, singularmente Laisve (“Libertad”), de la intérprete Eurika Masytė.

El 24 de junio de 1988 se crea el Sąjūdis, movimiento social y político para liderar la independencia y el movimiento pro-democrático, que se convirtió en la primera oposición parlamentaria organizada de la historia de la URSS.

Catedral católica de Vilna, recuperada para el culto durante la Revolución Cantada.

La oposición activa del país al régimen comunista culminó con la devolución de la catedral de Vilna, por aquel entonces museo de las bellas artes, a la comunidad católica el 21 de octubre de 1988, seguida de la restauración gradual de símbolos nacionales a lo largo y ancho del país. El himno nacional de Lituania y la tradicional bandera tricolor fueron devueltas a la legitimidad el 18 de noviembre de 1988, reemplazando oficialmente la bandera y el himno de la antigua República Soviética de Lituania.

El 24 de febrero de 1990 el Sajūdis gana las elecciones y, cinco décadas después de la ocupación e incorporación lituana a la Unión Soviética, Lituania se convierte en la primera república soviética en declarar su independencia de la URSS el 11 de marzo de 1990, siendo seguida posteriormente por Letonia y Estonia. En cualquier caso, casi todas las naciones de la comunidad internacional, excepto Islandia, dudaron en primera instancia en reconocer la restauración de la independencia lituana, concretamente hasta agosto de 1991.

Pero para que ello fuera posible, antes se produjeron los hechos del “Domingo Sangriento”: Moscú, tras decretar el bloqueo económico tras la declaración de independencia, lleva a cabo un intento de recuperar por la fuerza el poder en el país. El 13 de enero de 1991 fuerzas paracaidistas rusas asesinan a catorce manifestantes, resultando también heridos cientos de manifestantes no violentos en Vilna, mientras defendían la torre de televisión de de la ciudad y el Parlamento lituano de los tanques y tropas de asalto soviéticas. El extraordinario coraje y disciplina de los lituanos, reuniendo armas y cantando frente a los tanques y las piezas de artillería soviéticas impidió que se produjera una mayor pérdida de vidas, y simbolizó frente al mundo la bancarrota moral de la Unión Soviética y lo ilegítimo de su ocupación.

Quizá más que cualquier otro evento, el “Domingo sangriento” en Vilna ganó para Lituania, Letonia y Estonia la simpatía y el apoyo mundiales. Más tarde el mismo año, la comunidad internacional reconoció su independencia. Lituania, Estonia y Letonia entran a formar parte como Estados independientes de la ONU el 17 de noviembre de 1991. Una década después, en el año 2000, el político lituano Audrius Butkevičius, uno de los líderes del movimiento independentista Sąjūdis, confesó en una entrevista concedida a la revista Obzor, que en el Domingo Sangriento no fueron los soldados soviéticos ni el KGB los que dispararon contra la multitud, sino sus propias fuerzas paramilitares y pro-independentistas mediante el uso de fusiles de caza desde una serie de azoteas cercanas a la torre de televisión de Vilna.[1]

Véase también[editar]

Referencias[editar]

  1. Rafael Poch (13/3/2014). «El Kaganato de Kíev y otras historias» (en español). La Vanguardia. Consultado el 14 de marzo de 2014.

Enlaces externos[editar]