Prunus armeniaca

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Prunus armeniaca
Apricots.jpg
Prunus armeniaca
Clasificación científica
Superreino: Eukaryota
Reino: Plantae
Subreino: Tracheobionta
División: Magnoliophyta
Clase: Magnoliopsida
Subclase: Rosidae
Orden: Rosales
Familia: Rosaceae
Subfamilia: Amygdaloideae
Tribu: Amygdaleae
Género: Prunus
Subgénero: Prunus
Sección: Armeniaca
Especie: P. armeniaca
L.
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Albaricoques, crudos
YosriApricotKering.jpg
Valor nutricional por cada 100 g
Energía 50 kcal 211 kJ
Carbohidratos 11.12 g
 • Azúcares 9.24 g
 • Fibra alimentaria 2.0 g
Grasas 0.39 g
Proteínas 1.40 g
Agua 86.35 g
Retinol (vit. A) 96 μg (11%)
Tiamina (vit. B1) 0.030 mg (2%)
Riboflavina (vit. B2) 0.040 mg (3%)
Niacina (vit. B3) 0.600 mg (4%)
Vitamina B6 0.054 mg (4%)
Vitamina C 10.0 mg (17%)
Vitamina E 0.89 mg (6%)
Vitamina K 3.3 μg (3%)
Calcio 13 mg (1%)
Hierro 0.39 mg (3%)
Magnesio 10 mg (3%)
Fósforo 23 mg (3%)
Potasio 269 mg (6%)
Sodio 1 mg (0%)
Zinc 0.20 mg (2%)
% CDR diaria para adultos.
Fuente: Albaricoques, crudos en la base de datos de nutrientes de USDA.
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Prunus armeniaca es un árbol frutal originario de China (donde fue hallada la variedad originaria salvaje), Turquía, Irán, Armenia, Azerbaiyán y Siria.

El árbol es denominado comúnmente albaricoquero, albaricoque[1] (en España, Venezuela, Perú y Colombia),[2] damasco[3] (en Andalucía, Canarias, el Cono Sur y Cuba), alberchiguero (en algunas partes de Andalucía y Castilla La Mancha)[4] y albergero (en Aragón).[5]

La fruta se suele denominar albaricoque,[1] damasco[3] (en Andalucía, Canarias, el Cono Sur y Cuba), chabacano (en gran parte de México),[6] albérchigo (en algunas partes de Andalucía y Castilla La Mancha),[7] y alberge (en (Aragón y La Rioja).[8]

Prunus armeniaca en flor.

Descripción[editar]

Ilustración.

Es un árbol de unos 3-6 m de alto, caducifolio, inerme o algo espinoso, con las hojas, pecioladas y estipuladas que miden 5-10 por 3,5-8 cm, y son ovadas, suborbiculares o cordiformes, acuminadas, de margen doblemente aserrado, de haz y envés glabrescentes, rojizas cuando jóvenes, con algunas glándulas en la base del limbo. Las flores son solitarias o en fascículos de 2-6, subsésiles, con receptáculo de 5-7 mm, acopado o tubular, de interior anaranjado y exterior purpúreo o amarillento. Los sépalos, de 5-7 mm, son reflejos, de obovados a oblongos, de margen denticulado y subciliado, obtusos, purpúreos, mientras los pétalos miden 10-15 mm y son obovados, blancos o de un rosa pálido. El ovario es pubescente y da un un fruto de 3-6 cm, subgloboso o elipsoidal, velutino, amarillento o anaranjado, con un surco longitudinal. El mesocarpo, comestible, es de sabor más o menos dulce y el endocarpo es comprimido, liso o ligeramente arrugado, aquillado, con 2 aristas paralelas a la quilla, adherido al mesocarpo. [9]

Historia[editar]

El albaricoquero es originario de Asia central, en la zona comprendida entre el Mar Negro y el noroeste de China.[10] Armenia tiene una gran tradición de su cultivo desde tiempos remotos dando lugar al nombre científico de la especie. En los países cercanos a Armenia se le suele llamar "la manzana armenia".

Se cree que los griegos lo introdujeron en Europa aproximadamente el año 400 (A.C.).[10] Los romanos posteriormente lo extendieron aún más hacia el año 70 a. C. llamándole a praecox pues florecía temprano en la primavera.[cita requerida]

Etimología[editar]

  • Los nombres francés (abricot), alemán (Aprikose), e inglés (apricot) derivan del español albaricoque.
  • Albaricoque procede del árabe hispánico /albarqúq/, este del árabe clásico /burqūq/, derivación a su vez del griego βερίκοκκον[1] y del griego antiguo πρεκοκκια /prekokia/ o πραικοκιον /prekokion/, adaptado del latín præcox o præcoquus que significa "madura antes de tiempo", posiblemente haciendo referencia a que el árbol florecía temprano en primavera.[cita requerida]
  • Albérchigo procede del árabe hispánico /albéršiq/, este del latín persicum y este del griego Περσικόν (/persikon/),[7] de la que proceden los nombres del melocotón en diversas lenguas europeas, delatando la procedencia de la especie.
  • Alberge procede del catalán alberge, y este del latín persĭcum, de Persia.[8]
  • Damasco es probablemente una asociación de la especie con la ciudad Siria.
  • Aprisco o prisco adaptación de albaricoque, comparte orígen etimológico con la designación en ingles apricot.

Cultivo[editar]

Albaricoques secos en un pueblo de Capadocia (Turquía).
Ilustración.

Distribución[editar]

Turquía es el mayor productor mundial de albaricoques, seguido por Irán y Uzbekistán. Actualmente Turquía produce el 85 por ciento de los albaricoques (damascos) secos.

En España, el cultivo de esta especie ocupaba en 2006 una extensión de 18.150 ha, siendo las principales provincias productoras Murcia con 10.152 ha, Valencia con 3.496 ha y Albacete con 1.915 ha. En Argentina, la mayor superficie cultivada con damascos se ubica en la provincia de Mendoza (aproximadamente el 81%), seguida por la provincia de San Juan (11%) y Buenos Aires (5%), mientras que otras provincias representan el 3% restante.[11]

Variedades cultivadas[editar]

Algunas de las principales variedades cultivadas en España son: bulida, canino, moniquí, nancy y paviot.

Este árbol se suele cultivar en regadío aunque en España hay algo de producción de secano, donde evidentemente las producciones son menores y con más variación de un año a otro.

Propagación[editar]

Su propagación se suele realizar por injerto utilizando como portainjerto, pie de injerto o patrón, alguno de los siguientes:

  1. Franco, es decir, albaricoquero. Es el portainjerto natural y, por lo tanto, el más conveniente, siempre que encuentre condiciones apropiadas para su crecimiento. Desarrolla un sistema radical profundo, particularmente en suelos ligeros, y suele resistir largos periodos de sequía. La planta crece con mucho vigor y suele ser longeva. Como contraparte, la planta injertada sobre este patrón suele entrar en producción algo más tarde que en el caso de otros portainjertos, aunque la producción suele ser muy abundante. Se adapta mejor a variedades tardías o de media estación que tempranas.[12]
  2. Melocotonero o duraznero. Cuando se usa este portainjerto, el albaricoquero tiene buena adaptación a suelos livianos o areno-arcillosos. El ejemplar adquiere gran desarrollo y es precoz, en tanto que los frutos tienden a madurar una semana antes que sobre pie franco. Sin embargo, la planta es menos longeva que sobre pie franco y la unión del injerto al portainjerto no es tan perfecta como en el primer caso.[12]
  3. Ciruelo. Los ciruelos San Julián, Prunus cerasifera (mirabolán o mirabolano), Prunus doméstica cv. Reina Claudia, Marianna (Prunus cerasifera x Prunus munsoniana) y otros, son los portainjertos más utilizados en Europa. San Julián y mirabolán tienen niveles de afinidad con el albaricoquero que varían de medianos a buenos, pero en zonas de vientos fuertes la combinación ofrece pocas probabilidades de éxito. En cuanto a Reina Claudia, se adapta a una variedad de suelos, desde livianos a pesados, y dio muy buenos resultados en la región de Rosellón (Francia).[12]
  4. Almendro. Los híbridos de melocotón x almendro, muy utilizados en el resto de especies frutales de hueso, no son compatibles con el albaricoquero y por tanto no se utilizan a no ser que se use madera intermedia (patrón intermediario), es decir, injertar el híbrido con melocotonero o almendro, por ejemplo, y posteriormente sobre ese brote injertar la variedad deseada de albaricoquero. Esto alarga el periodo de permanencia en el vivero en un año y por tanto encarece su producción.

El injerto de yema es el mejor para el albaricoquero. Usualmente se usa el injerto a yema dormida, pero en zonas templado-cálidas puede hacerse la injertación a yema despierta, al iniciarse la brotación de primavera o a principios de verano. Si el portainjertos es el ciruelo San Julián, se puede también injertar de púa.[12]

Conservación del fruto[editar]

Albaricoquero o damasco en flor.

El fruto de Prunus armeniaca tiene un comportamiento climatérico, con una tasa respiratoria moderada.[13] Su sensibilidad al etileno es moderada.[14] Las condiciones óptimas de conservación son 0 °C y humedad relativa de 90-95 %.[14] En esas condiciones, la vida en postcosecha varía entre 1 y 3 semanas, según las variedades.[14] No tolera el hidroenfriamiento, es decir, enfriamiento con agua fría, requiriendo enfriamiento en cámaras con aire.[14] Los frutos de la mayoría de los cultivares de P. armeniaca se ablandan con rapidez a 20°C, lo que los hace muy susceptibles al daño físico (golpes, compresión) y al ataque de microorganismos.

Propiedades[editar]

  • El aceite de albaricoque se utiliza al igual que el aceite de almendras dulces como demulcente de la piel.
  • En Indochina se usa como antiséptico en enfermedades respiratorias.
  • Las semillas se usan para tratar la tos y el estreñimiento en medicina china.Tiene vitamina A, potente antioxidante, mejora también las enfermedades de los ojos.
  • El amaretto es un licor bastante popular en Italia que emplea las almendras de albaricoque en su confección y de ahí su nombre ya que son de sabor amargo (amaro en italiano).[15]
  • El albaricoque se utiliza en cosmética para la elaboración de mascarillas, para tratar las anomalías de la piel, especialmente del cutis. Es capaz de nutrir la piel de vitamina A y proporcionar numerosos minerales. Protege el cutis contra la aparición de arrugas y blanquea aquellos rostros provistos de manchas en la cara causadas por el sol o por la edad.

Taxonomía[editar]

Prunus armeniaca fue descrita por Carlos Linneo y publicado en Species Plantarum 1: 474. 1753.[16]

Etimología

Prunus: nombre genérico que proviene de un antiguo nombre griego (προύνη), y luego latino (prūnus, i) del ciruelo. Ya empleado por, entre otros, Virgilio (Geórgicas, 2, 34) y Plinio el Viejo (Historia naturalis,13, XIX, 64)[17] [18]

armeniaca: epíteto geográfico que alude a su localización en Armenia.

Variedades
Sinonimia
  • Amygdalus armeniaca (L.) Dumort.
  • Armeniaca armeniaca (L.) Huth
  • Armeniaca vulgaris Lam. basónimo[19]

Véase también[editar]

Referencias[editar]

  1. a b c «albaricoque», Diccionario de la lengua española (22.ª edición), Real Academia Española, 2001, http://lema.rae.es/drae/srv/search?key=albaricoque, consultado el {{subst:AF}} .
  2. Johnson, Owen; More, David (2006). Árboles: guía de campo. Omega. ISBN 978-84-282-1400-1. 
  3. a b «damasco», Diccionario de la lengua española (22.ª edición), Real Academia Española, 2001, http://lema.rae.es/drae/srv/search?key=damasco, consultado el {{subst:AF}} .
  4. «alberchiguero», Diccionario de la lengua española (22.ª edición), Real Academia Española, 2001, http://lema.rae.es/drae/srv/search?key=alberchiguero, consultado el {{subst:AF}} .
  5. «albergero», Diccionario de la lengua española (22.ª edición), Real Academia Española, 2001, http://lema.rae.es/drae/srv/search?key=albergero, consultado el {{subst:AF}} .
  6. «chabacano», Diccionario de la lengua española (22.ª edición), Real Academia Española, 2001, http://lema.rae.es/drae/srv/search?key=chabacano, consultado el {{subst:AF}} .
  7. a b «albérchigo», Diccionario de la lengua española (22.ª edición), Real Academia Española, 2001, http://lema.rae.es/drae/srv/search?key=alb%C3%A9rchigo, consultado el {{subst:AF}} .
  8. a b «alberge», Diccionario de la lengua española (22.ª edición), Real Academia Española, 2001, http://lema.rae.es/drae/srv/search?key=alberge, consultado el {{subst:AF}} .
  9. Prunus armeniaca en Flora Ibérica, RJB/CSIS, Madrid
  10. a b Martínez-Mora, C.; et al. «Genetic variability among local apricots (Prunus armeniaca L.) from the Southeast of Spain» (PDF). Consultado el 23-02-2011. 
  11. Sozzi, G.O. (2007). Árboles frutales. Ecofisiología, cultivo y aprovechamiento. Buenos Aires: Facultad de Agronomía. p. 28. ISBN 950-29-0974-7. 
  12. a b c d Grünberg, I. P.; Sartori, E. (1978). El arte de criar e injertar frutales. Buenos Aires: Editorial Universitaria de Buenos Aires. pp. 131–132. 
  13. Sozzi, Gabriel O. (2008). «Fisiología de la maduración de los frutos de especies leñosas». En Sozzi, Gabriel O. Árboles frutales. Ecofisiología, cultivo y aprovechamiento. 1ª reimpresión (1ª edición). Buenos Aires: Facultad de Agronomía. pp. 667–687. ISBN 950-29-0974-7. 
  14. a b c d Sozzi, Gabriel O. (2008). «Tecnología en postcosecha y su influencia sobre la calidad de los frutos». En Sozzi, Gabriel O. Árboles frutales. Ecofisiología, cultivo y aprovechamiento. 1ª reimpresión (1ª edición). Buenos Aires: Facultad de Agronomía. pp. 769–805. ISBN 950-29-0974-7. 
  15. Dr. Berdonces I Serra. «Prunus armeniaca». Gran Enciclopecia de las Plantas Medicinales. Tikal ediciones. pp. 963–94. ISBN 84-305-8496-X. 
  16. «Prunus armeniaca». Tropicos.org. Missouri Botanical Garden. Consultado el 20 de enero de 2015. 
  17. En Nombres botánicos
  18. Prunus en F. Gaffiot, Dictionnaire Latin-Français, Hachette, Paris, 1934.
  19. Prunus armeniaca en PlantList/

Bibliografía[editar]

  1. Anonymous. 1986. List-Based Rec., Soil Conserv. Serv., U.S.D.A. Database of the U.S.D.A., Beltsville.
  2. Breedlove, D.E. 1986. Flora de Chiapas. Listados Floríst. México 4: i–v, 1–246.
  3. CONABIO. 2009. Catálogo taxonómico de especies de México. 1. In Capital Nat. México. CONABIO, Mexico City.
  4. Cronquist, A.J., N. H. Holmgren & P. K. Holmgren. 1997. Vascular plants of the intermountain west, U.S.A., subclass Rosidae (except Fabales). 3A: 1–446. In A.J. Cronquist, A. H. Holmgren, N. H. Holmgren, J. L. Reveal & P. K. Holmgren (eds.) Intermount. Fl.. Hafner Pub. Co., New York.
  5. Davidse, G., M. Sousa Sánchez, S. Knapp & F. Chiang Cabrera. 2014. Saururaceae a Zygophyllaceae. 2(3): ined. In G. Davidse, M. Sousa Sánchez, S. Knapp & F. Chiang Cabrera (eds.) Fl. Mesoamer.. Universidad Nacional Autónoma de México, México.
  6. Gleason, H. A. 1968. The Choripetalous Dicotyledoneae. vol. 2. 655 pp. In H. A. Gleason Ill. Fl. N. U.S.. New York Botanical Garden, New York.
  7. Gleason, H. A. & A.J. Cronquist. 1991. Man. Vasc. Pl. N.E. U.S. (ed. 2) i–910. New York Botanical Garden, Bronx.
  8. Munz, P. A. & D. D. Keck. 1959. Cal. Fl. 1–1681. University of California Press, Berkeley.
  9. Standley, P. C. & J. A. Steyermark. 1946. Rosaceae. En: Standley, P.C. & J.A. Steyermark (eds.), Flora of Guatemala - Part IV. Fieldiana, Bot. 24(4): 432–484.

Enlaces externos[editar]