Pedro II (El Romano)

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Pedro Romano o Pedro El Romano es el lema referido al último papa, según algunas interpretaciones de las conocidas como Profecías de san Malaquías. Muchos católicos dan crédito a dichas profecías,[1] de ahí su relevancia y popularidad. Según las mismas, el último papa sería conocido como Pedro Romano, tratándose del último pontífice de Roma (en referencia al nombre del primero de todos, que fue san Pedro, discípulo directo de Jesús de Nazareth).

Pedro Romano ("Petrus Romanus", en el original en latín) aparece relacionado con el fin del mundo y la segunda venida de Cristo.

El lema[editar]

Parte final de las profecías en Lignum Vitæ (1595), p. 311.

A este papa le corresponde el último lema que, extrañamente, Malaquías no enumeró como a los otros 111 papas anteriores. Su lema es el más extenso, detallado y descriptivo, indicando ello que el supuesto último papado no sería igual a ninguno de los anteriores y que se enfrentaría a eventos extraordinarios no sucedidos desde los inicios de la Iglesia. Para algunos, Malaquías indica en el lema que la iglesia volvería a ser perseguida como en los tiempos de los emperadores romanos. Para otros, en el texto hay una referencia a que este Papa de Roma será el último. El lema expresa:

"In psecutione. extrema S.R.E. sedebit.

Petrus Romanus,
qui pascet oues in multis tribulationibus: quibus transactis ciuitas septicollis diruetur,
& Judex tremedus iudicabit populum suum."

Finis.

En castellano, el lema expresa:

"Seguidamente, el último de la Santa Iglesia de Roma se sentará.

Pedro el Romano,
quien apacentará a las ovejas entre muchas adversidades: después la ciudad de las siete colinas será destruida
y el Juez Terrible juzgará a su pueblo."

Fin.

Historia[editar]

Aunque ya algunos autores jesuitas expresaron desde el siglo XVII dudas sobre la profecía de los papas atribuida a San Malaquías -la consideraban un fraude elaborado en 1595, cuando la profecía se divulgó por la imprenta, casi 450 años después de la muerte del santo-,[2] son varios los Papas de la Iglesia católica que han dado crédito a las mismas.

Desde un punto de vista histórico no puede dudarse a esta altura de la antigüedad de la profecía, ya que resulta improbable que un monje católico Arnoldo Wion pudiera publicar en Venecia a fines del siglo XVI, en un libro dirigido a los católicos, un documento que anuncia el fin del papado (en pleno conflicto con el protestantismo y a pocos años de la batalla de Lepanto contra los turcos). La publicación solo resulta posible si las profecías ya eran un documento de importancia y antigüedad reconocida y el editor gozaba del suficiente prestigio dentro de la iglesia para ser autorizado a publicarlas.

La fecha de la publicación de la profecía es congruente con la revisión y nueva edición que en esos mismos años se hizo de la Biblia Vulgata.

Distintas interpretaciones[editar]

Existen múltiples interpretaciones sobre este supuesto último papa.

  • Sobre la destrucción del la ciudad de siete colinas se ha pensando desde la destrucción de la ciudad de Roma hasta la destrucción física y doctrinal del Vaticano y con él, el "supuesto" fin mismo de la iglesia católica.
  • Una segunda interpretación afirma que Pedro Romano decidiría cambiar la sede del papado de Roma a Jerusalén, por ser esta ciudad cuna de la fe cristiana.[3]

Uno de los autores que más analiza las profecías, Jean-Charles de Fontbrune, en su libro: "La profecía de los papas" (Ediciones Martínez Roca, S.A. Barcelona, 1985, pág. 41), afirma: "Malaquías nos dice que "la ciudad de las siete colinas (Roma) será destruida". Dicho de otro modo, el último vestigio del poder temporal de la iglesia desaparecerá, pero eso no significa que la iglesia será aniquilada como poder espiritual.". Según el autor el sentido de la profecía va más allá de un mero listado de romanos pontífices y cada lema tendría relación con acontecimientos históricos: por ejemplo, la palabra "sol" hace referencia a la Iglesia católica y la palabra "luna" a los mulsulmanes.

En los tres últimos lemas: "De medietate lunae" (La media luna) encuentra una referencia directa a la expansión musulmana desde la revolución islámica en Irán; en el lema "De Labore solis" (El eclipse de sol), una referencia al declive del poder de la iglesia; y en el último lema, "Gloria olivae" (La gloria del olivo) una referencia al pueblo judío.

Profecías relacionadas[editar]

En 1870 San Juan Bosco tuvo un sueño profético: «¡Roma... yo vendré cuatro veces sobre ti!. En la primera heriré tus tierras y sus habitantes. En la segunda llevaré el estrago y el exterminio hasta tus murallas. ¿No abrirás aún los ojos?. Vendré por tercera vez, abatiré las defensas y a los defensores y al mandato del Padre comenzará el reinado del terror, del espanto y de la desolación. (...) Estas cosas tendrán que suceder inexorablemente una después de otra. Las cosas se proceden demasiado lentamente. Pero la Augusta Reina del Cielo está presente. El poder de Dios está en sus manos; disipa como la niebla a sus enemigos. Reviste al Venerando Anciano de todos sus antiguos hábitos. Se producirá además un violento huracán».[4]

Se han comparado las Profecías de San Malaquías con otras supuestas profecías. En 1914, al agonizar, el papa Pío X supuestamente expresó: He visto a uno de mis sucesores de igual nombre, huyendo entre los cadáveres de sus hermanos. Se refugiará de incógnito en alguna parte, y después de un breve respiro, morirá de muerte cruel.[5]

Asimismo, en el tercer secreto de Fátima, los videntes Francisco, Lucía y Jacinta contaron: «(...) hemos visto (...) a un Obispo vestido de Blanco —hemos tenido el presentimiento de que fuera el Santo Padre— (...) subir una montaña empinada (...); el Santo Padre, antes de llegar a ella, atravesó una gran ciudad en medio de ruinas y un poco tembloroso con paso vacilante, apesadumbrado de dolor y pena, rezando por las almas de los cadáveres que encontraba por el camino; llegado a la cima del monte, postrado de rodillas a los pies de la gran Cruz fue muerto por un grupo de soldados que le dispararon varios tiros de arma de fuego y flechas; y del mismo modo murieron unos tras otros los Obispos sacerdotes, religiosos y religiosas y diversas personas seglares, hombres y mujeres de diversas clases y posiciones.»[6]

Otras referencias[editar]

El jesuita chileno Manuel Lacunza, en su monumental obra sobre el fin de la Iglesia, publicada a comienzos del siglo XIX, escribe: «¿Pudo Dios, sin negarse á sí mismo, sacar de Jerusalén no solo la candela, sino tambien el candelero, y ponerlo en Roma; y ya no podrá, sin negarse á sí mismo, en ningun tiempo, en ningun caso y por ningun motivo sacarlo de Roma y volverlo á Jerusalén? ¿Pudo quitar á los Judios la administracion de la viña, ó lo que es lo mismo, el reino de Dios activo, y darlo á las gentes, por las razones que se apuntan en la parábola de la viña; y ya no podrá por las mismas razones,ó por otras semejantes ó mayores, quitarlo á las gentes y volverlo á dar á los Judios?».[7]

Al renunciar Benedicto XVI, algo prácticamente inédito en la historia de la Iglesia, fue electo como Papa el Cardenal argentino Jorge Bergoglio (primero del continente americano y primer jesuita) con el nombre de Francisco.

El nuevo Papa pareció realizar una referencia directa al lema "Pedro romano" al presentar por primera vez las reliquias de san Pedro, el primer papa.[8]

Son varios los Papas que en los siglos anteriores han referido el lema correspondiente de las profecías de San Malaquías a sus pontificados (Alejandro VIII, Pio VI, en fecha más reciente; Pio XII, "Pastor angelicus"), lo que habla del valor que han otorgado los Sumos Pontífices a esta particular profecía.

Bibliografía[editar]

Un análisis detallado de los autores cristianos y sus hipótesis sobre el fin de los tiempos puede verse en:

  • Jean Flori: El Islam y el fin de los tiempos. La interpretación profética de las invasiones musulmanas en la Cristiandad medieval. Ediciones Akal, S.A., 2010. Madrid, España.

Notas[editar]

  1. Texto original en idioma latín, edición año 1595
  2. La profecía de San Malaquías
  3. Se interpreta así: Parece ser que la destrucción de Roma simboliza que el sucesor de san Pedro volverá a la ciudad donde comenzó éste su andadura, a Jerusalén, asiento original de la Iglesia católica. Terminarían los papas romanos para dar paso a los papas de Jerusalén porque, según las profecías, el pueblo de Israel se convertiría al Señor Dios en el fin de los tiempos. más en [1]
  4. Los sueños de San Juan Bosco. Traducción del P. Francisco Villanueva, S.D.B., Parte II, pp. 174-176.
  5. Lista de los papas - San Malaquías
  6. «Texto original del Tercer Secreto de Fátima.». 13 de mayo de 2000. Consultado el 10 de septiembre de 2013. 
  7. La Venida del Mesías en Gloria y Magestad. Tomo II. Nro. 264.
  8. «Emocionado el papa Francisco exhibió por primera vez las reliquias de San Pedro.». 24 de noviembre de 2013. Consultado el 01 de agosto de 2015.