Micronación

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El Principado de Sealand.

Una micronación es una entidad constituida como un nuevo proyecto de país o un país modélico que sostiene ser una nación o estado independiente pero que carece del reconocimiento de los gobiernos mundiales u organismos internacionales y que solo existe en papel, en Internet o en la mente de su creador,[1] a diferencia de los movimientos de autodeterminación o de los estados con reconocimiento limitado con una independencia de facto, que sí cuentan con algún tipo de reconocimiento internacional y relaciones diplomáticas con otros estados soberanos.

Las micronaciones se forman por pequeños grupos de personas, a veces por una pequeña familia. Raramente tienen más de unos pocos cientos de miembros, y la gran mayoría no tienen más que uno o dos participantes activos. A diferencia de los países imaginarios y de otros grupos sociales (como ecoaldeas, clanes o sectas), expresan un ferviente deseo al reconocimiento internacional de cierta soberanía sobre un territorio físico,[2] es por ello que pueden existir tanto en pequeños espacios físicos, como en sitios mitológicos o ser virtuales en Internet.[3] En este sentido, incluso algunas micronaciones expenden instrumentos como pasaportes, sellos y moneda, y confieren títulos y premios, pero estos instrumentos no son reconocidos fuera de sus propias comunidades de interés. Por otra parte, las micronaciones no deben confundirse con los microestados, que son estados soberanos reconocidos legítimamente.

El estudio académico de las micronaciones, microestados, y gobiernos alternativos es conocido como micropatrología; y el pasatiempo de establecer y operar micronaciones es conocida como micronacionalismo.

Características[editar]

Motivaciones[editar]

Entre los motivos para la creación de una micronación tenemos el realizar experimentos teóricos sobre cómo organizarse los estados, también divertimentos cómicos, fruto de una expresión de enfado y frustración, o para realizar una pantalla para ocultar actos delictivos.[4]

Estatidad[editar]

En derecho internacional, las dos escuelas de pensamiento de lo que constituye un estado están representadas por las teorías constitutiva y declaratoria la creación del estado soberano.

La teoría constitutiva fue establecida en la Paz de Westfalia y el Congreso de Viena.[5]

En la teoría constitutiva la satisfacción del estatus de estado por parte de un estado emergente requiere el prerrequisito del reconocimiento por parte de estados prexistentes, para formar parte de la comunidad internacional.[6]

La teoría declaratoria fue definida en la Convención de Montevideo sobre derechos y deberes de los estados, que establece un criterio para la definición de estado en el artículo 1:

El estado como persona de Derecho Internacional debe reunir los siguientes requisitos:

I. Población permanente.
II. Territorio determinado.
III. Gobierno
IV. Capacidad de entrar en relaciones con los demás estados.
artículo 1 de la Convención de Montevideo sobre Derechos y Deberes de los estados

El primer párrafo del artículo 3 de la Convención de Montevideo explícitamente dice que: «La existencia política del estado es independiente de su reconocimiento por los demás estados».

Respecto al criterio de población permanente se supone su intencionalidad de habitar un territorio de forma permanente, y que el territorio sea habitable. En cuanto al criterio de territorio definido y determinado no se prescribe un territorio mínimo y aunque no se prescriben unas fronteras, el estado debe clarificar el ámbito territorial reclamado. En cuanto al criterio de Gobierno, no se prescribe un tipo específico sino la efectividad para poner en marcha una maquinaria organizativa para ejercer autoridad sobre la población del territorio. Finalmente, en cuanto a la capacidad de entrar en relaciones con los demás estados se refiere a la potencialidad técnica y financiera para de un estado para representarse en sus relaciones con los demás estados, aunque sea de forma delegada por otro estado.[7]

Según la teoría declaratoria, el estatus de estado se adquiere por los hechos sin necesidad de reconocimiento por parte de los estados preexistentes, de modo que el reconocimiento de un estado emergente por el resto de estados es un mero acto simbólico ("declaratorio") de reconocimiento de que el nuevo estado ha satisfecho los criterios del estatus de estado.[8] Es este el criterio que mantuvo el Comité de Arbitraje de Badinter el 29 de noviembre de 1991 al establecer que el reconocimiento de otros estados es meramente declaratorio.[9]

Sin embargo, ni una ni otra teoría son absolutas en cuanto a la práctica internacional.[10] La práctica internacional ha establecido que los cuatro criterios de la Convención de Montevideo están supeditados al contexto y modo en el que la reclamación de estatus de estado se hace, pero además esos criterios deben ampliarse con el reconocimiento internacional, ya que no se puede reclamar ser un estado de forma realista sin los correspondientes derechos y obligaciones del resto de estados preexistentes deben cumplir con el estado emergente;[11] también con la observancia de las normas legales internacionales, como no usar la fuerza para crear nuevos estados o extender el territorio de un estado;[12] y también con la membresía en la comunidad internacional a través de organizaciones regionales e internacionales, convenios multilaterales y asociaciones intergubernamentales.[13] [14]

Con estas premisas, las micronaciones tratan de adoptar los rasgos identificativos de la estatalidad para asemejarse a los estados soberanos, de esta forma, las micronaciones tienen pocos habitantes y reclaman un territorio reducido, aunque sea el jardín de su casa, crean instituciones de gobierno en miniatura e instituyen parafernalia simbólica que les permita asemejarlos a los estados soberanos como disponer de bandera, himno, moneda y sellos postales, incluso emitir pasaportes, redactar una constitución, o buscar alguna forma de reconocimiento.[2] [15] [16] Sin embargo, ninguna obtiene reconocimiento por parte de ningún estado soberano.[17]

Historia[editar]

Caricatura de Napoleón confinado en la isla de Elba.

Un antecedente importante de las llamadas micronaciones es el Principado de Elba, creado en el territorio de la isla de Elba para que fuera regentado por Napoleón Bonaparte, cuando, a su vez, servía de lugar de exilio. La isla en este período no era esencialmente una nación, pues estaba supeditada al control de los enemigos de Bonaparte y su creación no fue producto de las aspiraciones de los habitantes de la isla.

En 1820 el aventurero escocés Gregor MacGregor autodeclarado cacique de Poyais, una nación ficticia ubicada en la costa de Mosquitos, logra engañar a varios inversionistas y colonos ingleses atrayéndolos a su supuesto país, solo para descubrir un pantano.

Las primeras micronaciones organizadas como nación-estado aparecerían desde el siglo XIX. Algunas serían fundadas por oportunismo, como el Reino de la Araucanía y la Patagonia creado en 1860 por el francés Orélie Antoine de Tounens.

Durante el siglo XX aparecerían nuevas micronaciones, algunas como resultado de "errores" en tratados históricos como el Principado de Seborga, una ciudad-estado en la región italiana de Liguria, cerca del sur de la frontera con Francia, cuya historia comienza en la Edad Media.

En los años 60 y 70 surgen varias micronaciones. En 1967 sobre una vieja plataforma petrolífera es creado el Principado de Sealand, micronación que sería la primera en lograr cierto tipo de reconocimiento.[18] Le seguiría la Isla de las Rosas, una plataforma de 400 metros cuadrados construida en 1968 en aguas internacionales de la ciudad italiana de Rímini, en el mar Adriático, la cual imprimió sellos y declaró el esperanto como idioma oficial. Sin embargo, poco después de su formalización, la marina de guerra italiana la invadió y destruyó.

Desembarco en la República de Minerva.

La República de Minerva, un proyecto libertario logra establecer una isla artificial en los arrecifes de Minerva al sur de Fiyi en 1972 para terminar siendo invadida por Tonga, que finalmente la anexaría. Aparecerían otros ejemplos que no pasarían de ser micronaciones virtuales, existentes solo en el mundo digital.

Seguirían apareciendo otros casos como la región separatista de Hutt River, se declara independiente en 1970, cuando el australiano Leonard George Casley declaró su granja propiedad independiente después de una disputa por cuotas de trigo, logra obtener cierta autonomía de Australia sustentada en recursos legales.[19] La República de Molossia fundada en 1999 por el estadounidense Kevin Baugh cerca de Dayton, Nevada, en los Estados Unidos de América.[20] Hasta un personaje de la televisión británica, Danny Wallace en 2004 intentó y falló al crear una nación llamada Lovely en su piso al Este de Londres, como parte de la serie de la BBC TV How to Start Your Own Country.[21]

Impacto de internet[editar]

Muchas micronaciones pasaron de ser simples curiosidades a casos de estudio gracias al uso del Internet, los gobernantes de dichas entidades han usado esta herramienta para promover el turismo, el cual es en muchas ocasiones la principal fuente de ingresos, pero también para conseguir notoriedad y establecer una representación oficial. Gran número de micronaciones territoriales al viejo estilo, incluyendo la provincia de Hutt River y Sealand, mantienen sitios web que sirven en gran parte para dar a conocer sus reclamaciones y promocionarse. Estas dos mencionadas anteriormente son micronaciones que reclaman su derecho a obtener estatus de estado en otras entidades internacionales, y no meras cibernaciones o países creados sólo en Internet.

Otro tipo de fenómeno apareció, el de las micronaciones virtuales, entidades que solo existen en la Internet y que no poseen un territorio físico. Esto último como un hobby y no como algo más serio.

Frontera de Estados Unidos con la República de Molossia.

Atención académica, literaria y de los medios[editar]

Ha habido una pequeña pero creciente atención hacia el fenómeno de las micronaciones en los años recientes. El mayor interés en los círculos académicos ha estado en el estudio de las situaciones de aparentes anomalías legales que afectan a entidades como Sealand y la provincia de Hutt River, investigando cómo algunas micronaciones representan ideas políticas fundamentales y en la creación de entidades que representan su papel para propósitos institucionales.

También los líderes de las micronaciones, quienes se han convertido en una especie de celebridad, y cuya vida y obra ha llegado hasta las páginas de los principales periódicos del mundo.[22]

Referencias[editar]

  1. Bahareth, Mohammad (2011). Micronations: For Those Who Are Tired of Existing Incompetent Governments and Are Longing for Something New and Refreshing (en inglés). iUniverse. p. 9. ISBN 9781462069262. 
  2. a b Bahareth, Mohammad (2011). Micronations: For Those Who Are Tired of Existing Incompetent Governments and Are Longing for Something New and Refreshing (en inglés). iUniverse. p. 11. ISBN 9781462069262. 
  3. Corbett, Jeffrey H.; Kish, Patrick J. (2009). Behind the Offshore Veil (en inglés). iUniverse. p. 186. ISBN 9781440146633. 
  4. Ryan, John; Dunford, George; Sellars, Simon (2006). Micronations (en inglés). Lonely Planet. p. 4. ISBN 9781741047301. 
  5. Holsti, Kalevi Jaakko (2004). Taming the Sovereigns: Institutional Change in International Politics (en inglés). Cambridge University Press. p. 128. ISBN 9780521541923. 
  6. Boas, Gideon (2012). Public International Law: Contemporary Principles and Perspectives (en inglés). Edward Elgar Publishing. pp. 172-173. ISBN 9780857939562. 
  7. Raič, David (2002). Statehood and the Law of Self-Determination (en inglés). Martinus Nijhoff Publishers. pp. 58-74. ISBN 9789041118905. 
  8. Boas, Gideon (2012). Public International Law: Contemporary Principles and Perspectives (en inglés). Edward Elgar Publishing. p. 172. ISBN 9780857939562. 
  9. Boas, Gideon (2012). Public International Law: Contemporary Principles and Perspectives (en inglés). Edward Elgar Publishing. p. 175. ISBN 9780857939562. 
  10. Boas, Gideon (2012). Public International Law: Contemporary Principles and Perspectives (en inglés). Edward Elgar Publishing. p. 173. ISBN 9780857939562. 
  11. Boas, Gideon (2012). Public International Law: Contemporary Principles and Perspectives (en inglés). Edward Elgar Publishing. p. 176. ISBN 9780857939562. 
  12. Boas, Gideon (2012). Public International Law: Contemporary Principles and Perspectives (en inglés). Edward Elgar Publishing. p. 177. ISBN 9780857939562. 
  13. Mushkat, Roda (1997). One Country, Two International Legal Personalities: The Case of Hong Kong (en inglés). Hong Kong University Press. p. 3. ISBN 9789622094277. 
  14. Pulkowski, Dirk (2014). The Law and Politics of International Regime Conflict (en inglés). p. 268. ISBN 9780199689330. 
  15. Bahareth, Mohammad (2011). Micronations: For Those Who Are Tired of Existing Incompetent Governments and Are Longing for Something New and Refreshing (en inglés). iUniverse. p. 13. ISBN 9781462069262. 
  16. Mushkat, Roda (1997). One Country, Two International Legal Personalities: The Case of Hong Kong (en inglés). Hong Kong University Press. p. 5. ISBN 9789622094277. 
  17. Zumerchik, John; Danver, Steven Laurence (2010). Seas and Waterways of the World: An Encyclopedia of History, Uses, and Issues, (en inglés) 1. ABC-CLIO. p. 564. ISBN 9781851097111. 
  18. «[Historia del principado de Sealand] ::» (en inglés). Consultado el 2009. 
  19. «[Historia y bases legales de la secesión del Principado de Hutt River] ::» (en inglés). Consultado el 2009. 
  20. Historia y datos curiosos de la República de Molossia.
  21. Reportaje sobre el proyecto de Danny Wallace y otras micronaciones.
  22. Nota en el periódico "El Mundo" de España sobre la muerte del príncipe Giorgio I de Seborga.

Véase también[editar]

Enlaces externos[editar]