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Libro de Joel

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El profeta Joel (Miguel Ángel: Capilla Sixtina).

El Libro de Joel (Hebreo: ספר יוֹאֵל Sefer Yo'él) es un libro bíblico del Antiguo Testamento y del Tanaj hebreo. Se lo considera uno de los así llamados "Profetas Menores" (en relación con la extensión del texto, no a la importancia de su contenido) y se encuentra ubicado, en las biblias cristianas, entre los libros de Oseas y Amós.

La primera línea atribuye la autoría a «Joel hijo de Petuel».[1]​ Forma parte del Libro de los doce profetas menores o Nevi'im («Profetas») de la Biblia hebrea, y es un libro independiente en el Antiguo Testamento cristiano, donde tiene tres capítulos.[2]​ En el Nuevo Testamento, su profecía sobre el derramamiento del Espíritu Santo de Dios sobre todas las personas fue citada notablemente por Simón Pedro en su sermón de Pentecostés.

Las frecuentes alusiones del Libro de Joel a textos anteriores de la Biblia hebrea y los signos de desarrollo literario sugieren un origen tardío y su potencial para haber sido una pieza unificadora dentro del canon profético.[3]

Manuscritos antiguos conservados

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El Códice de Leningrado (1008 d. C.) contiene la copia completa del Libro de Joel en hebreo.

El texto original fue escrito en hebreo.

Algunos manuscritos antiguos que contienen el texto de este libro en hebreo pertenecen a la tradición del texto masorético, entre los que se incluyen el Códice de El Cairo (895 d. C.), el Códice de los Profetas de San Petersburgo (916), el Códice de Alepo (siglo X) y el Códice Leningradensis (1008).[4]​ Entre los Manuscritos del Mar Muerto se encontraron fragmentos que contienen partes de este libro en hebreo, incluido el 4Q78 (4QXIIc; 75-50 a. C.) con los versículos 1:10-20, 2:1, 2:8-23 y 3:6-21 conservados;[5][6][7][8]​ y 4Q82 (4QXIIg; 25 a. C.) con los versículos conservados 1:12-14, 2:2-13, 3:4-9, 3:11-14, 3:17, 3:19-2;[5][6][9][10]​ Schøyen MS 4612/1 (DSS F.117; DSS F.Joel1; 50-68 d. C.) con los versículos 3:1-4 conservados);[6][11]​ y Wadi Murabba'at Profetas menores (Mur88; MurXIIProph; 75-100 d. C.) con versículos conservados 2:20, 2:26-27, 2:28-32 y 3:1-16. [6][12]​ Los manuscritos antiguos en griego koiné que contienen este libro son principalmente de la versión Septuaginta, incluyendo el Códice Vaticano (B; B; siglo IV), el Códice Sinaítico (S; BHK: S; siglo IV), Codex Alexandrinus (A; A; siglo V) y el Codex Marchalianus (Q; Q; siglo VI).[13]

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Jerónimo, en el prólogo a su comentario sobre oel,[14]​ observa que la posición del libro al inicio de la colección hebrea de los profetas menores, justo después de Oseas, junto con el significado del nombre Joel —el que empieza—, posee una intención simbólica. La investigación moderna coincide en considerar que Oseas y Joel funcionan como una introducción al conjunto profético: Oseas, procedente del reino del norte, transmite el mensaje del Dios misericordioso y fiel a la alianza con los patriarcas, mientras que Joel, del reino del sur, amplía esa revelación al anunciar la venida del Espíritu divino. Ambos textos conforman así una entrada coherente y significativa al mensaje global de los profetas menores.[15]

Autor

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No sabemos nada de la persona del autor, ya que la profecía solo indica que era hijo de un señor de la época llamado Petuel. Su nombre significa "Yahvé es Dios".

Se cree que procedía del Reino de Judá o reino del sur y que su prédica se desarrolló en Judá y Jerusalén por sus referencias a dichos lugares, al Templo y al culto.

La uniformidad léxica y estilística de Joel a lo largo de todo el texto permiten atribuirlo a la mano de un solo autor.

Fecha de composición

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Dado que en el libro no hay referencias explícitas a personas o acontecimientos datables, los estudiosos han asignado al libro una amplia gama de fechas. Las principales posiciones son:

  • Siglo IX a. C., concretamente durante el reinado de Joás, una posición especialmente popular entre los estudiosos del siglo XIX (lo que convierte a Joel en uno de los primeros profetas escritores). Los enemigos mencionados —filisteos, fenicios, egipcios y edomitas— concuerdan con esta fecha.[16]​ La ausencia de mención a los asirios o babilonios, que fueron los principales enemigos de Judá durante los siglos VIII, VII y VI, lleva a muchos estudiosos conservadores a sugerir que la elección es entre esta fecha y una fecha del siglo IV. [16]
  • Principios del siglo VIII a. C., durante el reinado de Uzías (contemporáneo de Oseas, Amós y Jonás)[17]
  • c. 630-587 a. C., en las últimas décadas del reino de Judá (contemporáneo de Jeremías, Ezequiel, Habacuc)
  • c. 520-500 a. C., contemporáneo con el regreso de los exiliados y las carreras de Zacarías y Hageo.
  • Las décadas alrededor del 400 a. C., durante el periodo persa (lo que le convierte en uno de los últimos profetas escritores), o alrededor del 350 a. C. Esto se ve respaldado por la aparente mención de la destrucción de Jerusalén en el 587 a. C. como un acontecimiento pasado en 3:1 y 3:17, y la mención de los griegos en 3:6.[16]
  • Algunos estudiosos sostienen que se realizaron más adiciones a Joel durante el periodo ptolemaico (c. 301-201 a. C.) debido a su uso de textos anteriores y a lo que ellos perciben como una perspectiva «tardía» sobre Yahvé y las naciones.[18]

Algunos comentaristas, como Juan Calvino, no conceden gran importancia a la datación precisa.

La tradición judía pensaba que el libro fue escrito antes del 750 a. C. y por esta razón es el segundo de los libros de los profetas menores. Hoy en día muchos eruditos opinan que fue escrito después del Exilio.[19]​ Los sucesos espectaculares hacen de la profecía de Joel algo interesante y de provecho. Según la introducción es ¨la palabra de Yahveh que le aconteció a Joel, hijo de Petuel¨.Tal como puede leérsela hoy, su fecha también puede fijarse en época anterior al Exilio. Sin embargo, existen autores que difieren de esta afirmación. Algunos datan la profecía como contemporánea a Zacarías, posterior a Nehemías o incluso más tardía.

Estos argumentos acerca de una fecha reciente se apoyan en la ausencia de un rey judío, la importancia que Joel atribuye al culto, un presunto uso intensivo de Ezequiel como fuente y la cita tomada de Abdías que se lee:

Y tendrán miedo tus bravos, Temán, para que sea extirpado todo hombre de la montaña de Esaú. Por la matanza, por la violencia contra Jacob tu hermano, te cubrirá la vergüenza, y serás extirpado para siempre.
Abdías 1:9-10

La cual sería referida por Joel cuando éste dice:

Egipto quedará hecho una desolación, Edom un desierto desolado, por su violencia contra los hijos de Judá, por haber derramado sangre inocente en su tierra.
Joel 4:19

Algunos autores consideran, por tanto, que pudo haberse escrito alrededor del 400 a. C.[20]

Contenido

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Libro de Joel traducido al latín en un manuscrito francés del siglo XIII.

Tras la atribución inicial, el libro puede dividirse en las siguientes secciones:

  • Lamento por una gran plaga de langostas y una grave sequía (1:1-2:17).
    • Los efectos de estos acontecimientos en la agricultura, los agricultores y el suministro de ofrendas agrícolas para el Templo de Jerusalén, intercalados con un llamamiento al lamento nacional (1:1-20).
    • Un pasaje más apocalíptico que compara las langostas con un ejército y revela que son el ejército de Dios (2:1-11).
    • Un llamamiento al arrepentimiento nacional ante el juicio de Dios (2:12-17).[21]
  • Promesa de bendiciones futuras (2:18-32 o 2:18-3:5).
    • Expulsión de las langostas y restauración de la productividad agrícola como respuesta divina a la penitencia nacional (2:18-27).
    • Futuros dones proféticos para todo el pueblo de Dios y la seguridad del pueblo de Dios ante el cataclismo cósmico (2:28-32 o 3:1-5).
  • Juicio venidero sobre los enemigos del Reino de Judá: los filisteos, el Reino de Edom y el Reino de Egipto (3:1-21 o 4:1-21).

Yahvé se compadece de los judíos y promete poner orden, a cambio de expiación, oración y ayuno. Dios anuncia la llegada del terrible "Día de Yahvé", poblado de fenómenos astronómicos horrorosos, la aparición de una prodigiosa fuente de agua en medio del Templo y la fertilización de la tierra azotada por la langosta gracias a esta agua (3:18). En los días de tales episodios, Jerusalén será, toda ella, un templo. Esta sección está narrada como profecía escatológica.

La segunda parte del texto se eleva por encima de las disquisiciones históricas y se transforma en un texto completamente escatológico. Entre sus anuncios se encuentra la efusión del Espíritu y su derrame sobre la tierra, la restauración del Edén y el enjuiciamiento a que Dios someterá a las naciones humanas.[22]

En la Biblia del Rey Jacobo de 1611, el Libro de Joel está formado por tres capítulos: el segundo tiene 32 versículos y equivale a la unión del capítulo 2 (con 27 versículos) y el capítulo 3 (con 5 versículos) de otras ediciones de la Biblia. [23]

Las diferencias entre las divisiones son las siguientes:[24]

Español/Griego Hebreo
Joel 1 Joel 1
Joel 2:1–27 Joel 2
Joel 2:28–32 Joel 3
Joel 3 Joel 4

Composición y marco histórico

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Composición

Además de los datos históricos, el análisis literario del libro refuerza su datación. Joel muestra claras afinidades temáticas y expresivas con varios profetas, entre ellos Amós, Oseas, Isaías, Miqueas, Sofonías, Ezequiel y Abdías. El examen comparativo sugiere que Joel tomó elementos de esos escritos, y no al contrario. Por ello, la mayoría de los estudios actuales sitúan su composición en torno al año 400 a. C. El texto presenta una notable coherencia en su contenido y estilo. El motivo del «día del Señor» atraviesa toda la obra, alternando su sentido entre juicio y salvación. El lenguaje del profeta es equilibrado y poético, aunque ciertos pasajes, como 4,4–8, se perciben más prosaicos y podrían corresponder a añadidos posteriores.

Marco histórico

El libro de Joel ofrece pocas y ambiguas referencias que permitan ubicarlo con precisión en un marco histórico. A esta dificultad se suma la incertidumbre sobre su composición unitaria, lo que complica aún más su datación. Existen dos posturas principales: una propone una fecha temprana, entre los siglos IX y VIII a. C., mientras que la otra lo sitúa después del retorno del exilio babilónico, alrededor del año 400 a. C. Esta última interpretación relaciona el texto con la organización religiosa y social establecida tras las reformas de Esdras y Nehemías, cuando, desaparecida la monarquía, la dirección de Judá pasó a manos del sacerdocio.[25]

Historia de la interpretación

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Joel (acuarela de alrededor de 1896-1902 por James Tissot)

El Texto masorético sitúa a Joel entre Oseas y Amós (orden heredado por el Tanaj y el Antiguo Testamento), mientras que el orden de la Septuaginta es Oseas-Amós-Miqueas –Joel–AbdíasJonás. El texto hebreo de Joel parece haber sufrido poco por la transmisión de los escribas, pero en algunos puntos se complementa con las versiones de la Septuaginta, siríaca y Vulgata, o con enmiendas conjeturales. [26]​ Aunque el libro pretende describir una plaga de langostas, algunas opiniones judías antiguas veían las langostas como interpretaciones alegóricas de los enemigos de Israel. [27]​ Esta interpretación alegórica fue aplicada a la iglesia por muchos Padres de la Iglesia. Calvino adoptó una interpretación literal del capítulo 1, pero una visión alegórica del capítulo 2, una posición que comparten algunos intérpretes modernos. Sin embargo, la mayoría de los intérpretes modernos consideran que Joel habla de una plaga de langostas literal, a la que se le da una interpretación profética o apocalíptica.[28]

La atribución tradicional de todo el libro al profeta Joel fue cuestionada a finales del siglo XIX y principios del XX por una teoría que proponía un proceso de composición en tres etapas: 1:1-2:27 fue escrito por Joel y trataba un tema contemporáneo; 2:28-3:21/3:1-4:21 se atribuyó a un continuador con una perspectiva apocalíptica. Las menciones en la primera mitad del libro al día del Señor también se atribuyeron a este continuador. 3:4-8/4:4-8 podrían considerarse incluso posteriores. Los detalles de las atribuciones exactas diferían entre los estudiosos.

Esta división de la composición del libro comenzó a ser cuestionada a mediados del siglo XX, cuando los estudiosos defendieron la unidad del libro, la plausibilidad de que el profeta combinara una perspectiva contemporánea y apocalíptica, y las adiciones posteriores del profeta. La autenticidad de 3:4-8 ha planteado más retos, aunque varios estudiosos siguen defendiéndola.[29]

Citas y alusiones bíblicas

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Icono ruso del profeta Joel (Iconostasio del monasterio de Kizhi, c. 1700-1725)

Hay muchos paralelismos lingüísticos entre Joel y otros profetas del Antiguo Testamento. Pueden representar el uso literario que Joel hace de otros profetas, o viceversa.

En el Nuevo Testamento, su profecía sobre el derramamiento del Espíritu Santo de Dios sobre todas las personas fue citada notablemente por San Pedro en su sermón de Pentecostés.[30]

Joel 3:10 / 4:10 es una variación de la profecía de Isaías 2:4 y Miqueas 4:3: «Forjarán de sus espadas en rejas de arado y sus lanzas en podaderas»,[31]​ en lugar de ordenar: «Forjad vuestros arados en espadas y vuestras podaderas en lanzas».[32]

La tabla siguiente representa algunas de las citas y alusiones más explícitas entre pasajes específicos de Joel y pasajes del Antiguo y Nuevo Testamento.

Joel Antiguo Testamento Nuevo Testamento
1:6, 2:2–10 Apocalipsis 9:3, 7–9
1:15 Isaías 13:6
Ezequiel 30:2–3
2:1 Sofonías 1:14–16
2:1–2 Amós 5:18, 20
2:11 Malaquías 3:2
2:14 Jonás 3:9
2:20–21 Salmo 126:2–3
2:27 Isaías 45:5
Ezequiel 36:11
2:28–32/3:1–5 Hechos 2:16–21
2:31/3:4 Malaquías 3:23/4:5
2:32/3:5 Abdías 17 Romanos 10:13
3:1/4:1 Salmo 126:1
3:10/4:10 Isaías 2:4
Miqueas 4:3
3:16/4:16 Amós 1:2
3:17/4:17 Abdías 17
3:18/4:18 Amós 9:13

Sentido religioso

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Pedro explicó por inspiración que el derramamiento del Espíritu de Dios en los discípulos de Cristo era un cumplimiento de la profecía de Joel (cf. Hch.2:1-21). Pedro recalcó el significativo profético de las palabras de Joel: "Y todo el que invocare el nombre de Yahvé será salvo" (Hch.2:21). Existen similitudes en Ap.9, con la plaga de langostas que describe Joel.[20]

La enseñanza primordial de este libro es que el arrepentimiento y la penitencia llevan al hombre a reconciliarse con la divinidad. Dios reserva las bendiciones para los tiempos mesiánicos, por eso Judá sufre tanto ahora.

No hay modo de escapar, excepto por la oración, el ayuno y la penitencia, para implorar a Dios perdón y ayuda hasta que lleguen los gloriosos días en que Su Espíritu se derrame sobre todos los seres humanos.

Comentarios

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En la tradición hebrea y en las versiones latinas, el libro de Joel aparece situado entre Oseas y Amós, mientras que la traducción griega de «los Setenta» lo coloca en una posición posterior. Esta diferencia en el orden podría explicarse por la relación literaria entre ambos profetas, ya que una frase idéntica —«El Señor ruge desde Sión, alza su voz desde Jerusalén»— aparece al final de Joel y al inicio de Amós, lo que sugiere una intención de lectura continua entre ambos textos. Además, el último capítulo de Joel contiene un anuncio contra Tiro, Sidón y Filistea, pueblos que también son objeto de condena en los primeros pasajes de Amós. De este modo, la disposición del libro dentro del canon hebreo y su mensaje sobre la futura efusión del Espíritu le otorgan un papel destacado dentro del Antiguo Testamento, relevancia que se amplía en el Nuevo. En cuanto al profeta Joel, la única información disponible procede del propio escrito. Su nombre significa «el Señor es Dios» y se le identifica como hijo de Petuel. Los indicios del texto permiten pensar que desarrolló su actividad en el reino de Judá, probablemente en Jerusalén, con un profundo conocimiento del culto del Templo y una marcada sensibilidad ante la situación de su pueblo.[33]

Aspecto literario

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Desde un punto de vista literario, el libro de Joel suele dividirse en dos secciones: 1,2–2,17 y 2,18–4,21. Aunque se ha debatido si fueron textos independientes luego unidos o una obra concebida desde el inicio como un conjunto, hoy se considera generalmente que forma una unidad, ya sea original o resultado de una redacción posterior. La primera parte, de tono narrativo y penitencial, describe una plaga de langostas interpretada como castigo divino que llama al pueblo a la conversión. Judá es comparada con una virgen en duelo por su esposo, imagen que simboliza la ruptura de la alianza con Dios. El profeta anuncia la llegada del «día del Señor», presentado como una invasión devastadora, y concluye con una nueva exhortación al arrepentimiento. La segunda parte adopta un tono escatológico y esperanzador: el Señor promete liberar a su pueblo, restaurar la fertilidad de la tierra y derramar su Espíritu sobre todos. Los temas centrales son la renovación espiritual y el «día del Señor», entendido como tiempo de juicio, manifestación del poder divino y comienzo de la salvación definitiva.[34]

Tiempo de desgracias

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El texto inicia con la descripción de una plaga de langostas que asola la tierra, interpretada por el profeta como signo del castigo divino y motivo para llamar al pueblo al arrepentimiento ante la inminencia del «día del Señor». Luego se repite la misma estructura: tras la referencia al ejército invasor, se renueva la invitación a la conversión, encabezada esta vez por los sacerdotes.

Efusión del Espíriru y el Día del Señor

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A la penitencia del pueblo, Dios responde poniendo fin al castigo, anunciando abundancia y asegurando su presencia permanente entre ellos. Entre las bendiciones prometidas se incluyen el don del Espíritu, el juicio sobre las naciones, la proclamación de una paz santa y la llegada del día final del Señor, que traerá la restauración definitiva de Israel.[35]

Enseñanza

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El libro de Joel transmite un valioso legado teológico centrado en dos ideas esenciales: la conversión sincera del corazón y la promesa del Espíritu. Estas se resumen en los pasajes «Rasgad vuestros corazones y no vuestros vestidos» (2,13) y «Derramaré mi Espíritu sobre toda carne» (3,1-2). Ambos temas expresan la llamada a un cambio interior y la apertura a la acción divina.

El eje del mensaje es el «día del Señor», mencionado en varias ocasiones (1,15; 2,1.11; 3,4; 4,14). En la tradición profética, este día representa la intervención directa de Dios en la historia, con un doble sentido: juicio y castigo para los pueblos infieles, pero también liberación y bendición para los justos. En Joel se refleja claramente esta dualidad. La plaga de langostas (1,4-20) y su interpretación como ejército de Dios (2,1-11) ilustran el aspecto de juicio y corrección; en cambio, la respuesta divina a la penitencia del pueblo (2,17-18) marca el paso a la dimensión salvadora, que incluye la efusión del Espíritu, los signos cósmicos, el juicio de las naciones, la restauración de Sión y la presencia del Señor entre su pueblo. Este mensaje, con su visión de renovación y esperanza universal, resume la esencia de la profecía y anticipa la tradición apocalíptica posterior. Por su contenido, se ajusta al contexto posterior al exilio babilónico, cuando el pueblo de Judá, reducido a una pequeña provincia del imperio persa, encontró en la promesa de una restauración espiritual y escatológica la base de su esperanza.[36]

El Libro de Joel a la luz del Nuevo Testamento

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A pesar de su brevedad, el libro de Joel tuvo gran influencia en el Nuevo Testamento. Marcos hace referencia casi literal a 4,13 al final de la parábola de la semilla que crece, mientras que Juan evoca 2,2 al presentar las tinieblas como fuerzas hostiles a Cristo. En el encuentro con la samaritana, Jesús menciona el agua viva que conduce a la vida eterna, recordando a 4,18.

Existen también citas explícitas y significativas: en Pentecostés, Lucas reproduce Jl 3,1-5 en Hch 2,17-21, cumpliéndose en la efusión del Espíritu Santo sobre la comunidad cristiana. Pablo, para ilustrar el alcance universal del Evangelio, alude a Jl 3,5a en Rm 10,12-13, con eco en Ga 3,28 y 6,15. Asimismo, Jl 2,4-6 inspira la visión de la quinta trompeta y la plaga de langostas en el Apocalipsis.

Los Santos Padres y escritores cristianos antiguos comentaron y citaron a Joel, y la liturgia ha incorporado varios de sus textos: Jl 2,12-18 se lee el Miércoles de Ceniza; 2,13 y 2,17 se emplean como antífonas durante la imposición de la ceniza; 2,21-27 se utiliza en la misa de acción de gracias por la cosecha; y 3,1-5 figura como lectura opcional en la Vigilia de Pentecostés y en el sacramento de la Confirmación.[37]

Uso litúrgico

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Plange quasi virgo (Lamenta como una virgen), el tercer responsorio del Sábado Santo, se basa libremente en versículos del Libro de Joel: el título proviene de Joel 1:8.[38]

Véase también

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Referencias

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  1. Keller, C. A., «28. Joel, en Barton, J. y Muddiman, J. (2001), The Oxford Bible Commentary (enlace roto disponible en http://b-ok.org/dl/946961/8f5f43 este archivo)., p. 578
  2. «La Biblia (en línea)». 
  3. Hagedorn, Anselm C. (2021). Julia M. O'Brien, ed. The Oxford Handbook of the Minor Prophets. Oxford University Press. pp. 411-423. doi:10.1093/oxfordhb/9780190673208.013.39. ««Esta falta de detalles históricos puede dar pie a la idea de que Joel se añadió en una etapa posterior. Una lectura superficial de Joel ya demuestra que se mencionan muchos de los temas recurrentes en el Libro de los Doce, de modo que «Joel constituye una clave interpretativa necesaria (pero no la única) para unificar los principales hilos literarios de los Doce» (Nogalski 2017, 138). Incluso si uno se mantiene escéptico ante tal lectura del libro dentro de un contexto literario más amplio, es difícil pasar por alto el hecho de que Joel muestra un alto grado de conciencia y compromiso con las tradiciones literarias anteriores de la Biblia hebrea (Bergler 1988; Coggins 2000, 21-24). El libro ha sido descrito acertadamente como una profecía erudita (Jeremias 2002). Una característica llamativa de ese breve libro es la frecuencia con la que se alude a otras partes de la Biblia hebrea, a veces en lo que parecen ser citas directas, pero más a menudo mediante asociaciones indirectas (Coggins 1996, 75). Esta relación con textos anteriores, especialmente los relacionados con el «Día de Yahvé», atestigua el origen tardío del libro como parte del canon profético (Barton 2001, 16-18; Jeremias 2007, 3-5). Aunque hay voces influyentes que defienden la unidad de Joel (por ejemplo, Rudolph 1971; Wolff 1977, 7; Assis 2013), incluso una lectura superficial de la forma final del libro muestra que este es el resultado de un desarrollo literario más largo. Junto a la inscripción, dos inclusiones de estructura paralela (1:27 y 2:17) apuntan a la adición de material. «Después haré» al principio de 2:28 [Heb. 3:1]) parece referirse a «como antes» en 2:23, lo que también indica que el capítulo se añadió más tarde y puede servir de transición entre los capítulos 1 y 2 y el capítulo 3 [Heb. cap. 4]). Dado que el libro solo habla en términos generales de «pueblos extranjeros», la concretización de las naciones en 3:4-8 [Heb. 4:4-8]) puede identificarse rápidamente como una ampliación posterior (Jeremias 2007, 49; Hagedorn 2011, 274-278). Por último, las palabras clave entre 3:14-21 [Heb. 4:14-21] y Amós 1:1-2 apuntan a un vínculo deliberado entre ambos libros proféticos en una etapa posterior (Nogalski 1993a, 24-27; Wöhrle 2006).»». 
  4. Würthwein, 1995, pp. 35–37.
  5. a b Ulrich, 2010, p. 598.
  6. a b c d Rollos del Mar Muerto - Joel
  7. Fitzmyer, 2008, p. 38.
  8. 4Q78 en la Biblioteca Digital de los Rollos del Mar Muerto Leon Levy
  9. Fitzmyer, 2008, p. 39.
  10. 4Q82 en la Biblioteca Digital de los Manuscritos del Mar Muerto de Leon Levy
  11. 12 Profetas Menores Rollos del Mar Muerto MS 4612/1. Colección Schøyen. Consultado el 5 de febrero de 2020.
  12. Fitzmyer, 2008, pp. 140–141.
  13. Würthwein, 1995, pp. 73–74.
  14. (cfr Prólogo al Commentarii in Ioelem),
  15. Universidad de Navarra. Cátedra de Teología. Comentarios a la Sagrada Biblia. p. 8785. EUNSA Ediciones
  16. a b c «Joel», Zondervan Illustrated Bible Dictionary, editor revisor Moises Silva, 2011
  17. Patterson, Richard D. The Expositor's Bible Commentary, vol. 7. Zondervan. 
  18. «Joel». Hagedorn, Anselm C. The Oxford Handbook of the Minor Prophets. Editado por Julia M. O'Brien. pp. 411-423. «La relación del libro con textos anteriores (especialmente los relacionados con el «Día de Yahvé») atestigua su origen tardío, y su final refleja el pensamiento teológico tardío sobre la relación entre Israel y las naciones, retratando a Yahvé como el gobernante del mundo entero... Estos debates teológicos apuntan a un origen muy tardío de Joel 2:28-3:21 [capítulos 3-4 del hebreo]. El juicio universal de las naciones probablemente pertenece al discurso del último período persa (Steck 1996), mientras que la visión de Joel 2:28-32 [capítulo 3 del hebreo] puede entenderse mejor durante la relativa paz de la época ptolemaica».
  19. Asimov, Guía de la Biblia, Editorial Laia, 1985
  20. a b Ver Allen 25–29 para detalles y argumentos.
  21. Pradas, Joseph. «Convertimini ad me». Seu Valentina. Consultado el 26 de enero de 2019. 
  22. Hayes, Christine (2006). «Introduction to the Old Testament (Hebrew Bible) — Lecture 23 — Visions of the End: Daniel and Apocalyptic Literature». Open Yale Courses. Yale University. 
  23. https://www.kingjamesbibleonline.org/Ioel_2_1611/ «Biblia del Rey Jacobo de 1611. Libro de Joel». Biblia del Rey Jacobo en línea (en inglés). Archivado desde el original el 9 de febrero de 2013. Consultado el 23 de febrero de 2019. 
  24. Kee, Howard Clark; Meyers, Eric M.; Rogerson, John; Levine, Amy-Jill; Saldarini, Anthony J. (2008). Chilton, Bruce, ed. The Cambridge Companion to the Bible (2, revised edición). Cambridge University Press. p. 217. ISBN 978-0521691406. 
  25. Universidad de Navarra. Cátedra de Teología. Comentarios a la Sagrada Biblia; EUNSA p 4276
  26. Allen 36
  27. Targum en 2:25; también margen del manuscrito Q de la LXX, mediados del siglo VI d. C.
  28. Véase Allen 29-31
  29. Véase Allen 25-29 para más detalles y argumentos.
  30. NIV
  31. Isaías 2:4
  32. Joel 3:10
  33. Universidad de Navarra. Cátedra de Teología. Comentarios a la Sagrada Biblia; EUNSA pp 4274
  34. Universidad de Navarra. Cátedra de Teología. Comentarios a la Sagrada Biblia; EUNSA pp 4274-75
  35. Universidad de Navarra. Cátedra de Teología. Comentarios a la Sagrada Biblia; EUNSA p 4275
  36. Universidad de Navarra. Cátedra de Teología. Comentarios a la Sagrada Biblia; EUNSA p 4278
  37. Universidad de Navarra. Cátedra de Teología. Comentarios a la Sagrada Biblia; EUNSA p 4279
  38. 1:8: traducción de la Vulgata

Bibliografía

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  • Achtemeier, Elizabeth. Profetas Menores I. Nuevo Comentario Internacional bíblica. (Hendrickson, 1999)
  • Ahlström, Gösta W. Joel y el templo de culto de Jerusalén. Suplementos a Vetus Testamentum 21. (Brill 1971)
  • Allen, Leslie C. Los libros de Joel, Abdías, Jonás y Miqueas. Nuevo Comentario Internacional sobre el Antiguo Testamento. (Eerdmans, 1976)
  • Anders, Max E. & Butler, Trent C. Oseas-Miqueas. Comentario Holman Antiguo Testamento. (B & H Publishing, 2005)
  • Assis, Elie. Joel: Un profeta Entre Calamidad y Esperanza (LHBOTS, 581), Nueva York: Bloomsbury, 2013
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Enlaces externos

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Libro anterior:
Oseas
Joel
(Libros proféticos)
Libro siguiente:
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