Johann Schober

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Johann Schober
Schober.png

Austria Bundesadler 1919-1934.svg
Canciller de Austria
21 de junio de 1921-26 de enero de 1922
Presidente Michael Hainisch
Predecesor Michael Mayr
Sucesor Walter Breisky

27 de enero de 1922-31 de mayo de 1922
Presidente Michael Hainisch
Predecesor Walter Breisky
Sucesor Ignaz Seipel

26 de septiembre de 1929-30 de septiembre de 1930
Presidente Wilhelm Miklas
Predecesor Ernst Streeruwitz
Sucesor Carl Vaugoin

Datos personales
Nacimiento 14 de noviembre de 1874
Perg, Bandera de Imperio austrohúngaro Imperio austrohúngaro
Fallecimiento 19 de agosto de 1932 (57 años)
Baden bei Wien, Bandera de Austria Austria
Profesión Policía
Ocupación Político, diplomático y jurista
Alma máter Universidad de Viena
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Johann Schober (Perg, 14 de noviembre de 1874-Baden bei Wien, 19 de agosto de 1932), oficial de policía austriaco que sirvió tres veces como canciller de Austria (sus primeros dos gabinetes fueron prácticamente seguidos, separados tan solo por dos días en los que ocupó el puesto de canciller Walter Breisky).

Inicios y primer gabinete[editar]

Schober trabajó en la policía austriaca antes de convertirse en su jefe[1] en la capital en 1918, inmediatamente antes de la caída del Imperio austrohúngaro.[2] Schober mantuvo su lealtad a Austria después de la ruptura del país y garantizó el exilio pacífico de la familia imperial, ganando elogios por su moderación y su papel en una transferencia pacífica del poder a los representantes de la nueva república.[3]

Considerado como un político fiable por la Entente, fue elegido para dirigir un Gobierno de coalición en 1921 con el apoyo del Partido Socialcristiano y los Pangermanos.[3] [1] Funcionario eficiente y representante de lo mejor del antiguo servicio público imperial, se lo considera íntegro,[2] aunque vanidoso[2] e inexperto en política.[1] Leal al Estado más que a cualquiera de las formaciones políticas, se le consideraba, no obstante, cercano a los pangermanos.[2] Aunque la mayoría de los ministros eran funcionarios y no políticos, el gabinete gozó del respaldo de la mayoría de las Cortes, al contar con el apoyo de socialcristianos, pangermanos y agrarios.[1] Schober ocupaba no solo la Presidencia del Gobierno, sino también el puesto de ministro de Asuntos Exteriores. El pacto entre los partidos incluía el fin, al menos temporal, de los plebiscitos provinciales sobre posibles uniones de estas con Alemania.[1]

El primer reto del Gobierno fue enfrentarse a la grave depreciación de la moneda, que causó una gran inflación que comenzó durante el verano y alcanzó el máximo a finales de año.[4] La subida de los precios causó disturbios en la capital en diciembre.[4] Tuvo que organizar asimismo la incorporación a la república del territorio de Burgenland, obtenido de Reino de Hungría.[4]

En cuanto a la política internacional, la tarea principal de Schober fue la normalización de las relaciones con los países vecinos y la continuación de las negociaciones de créditos con la mediación de la Sociedad de Naciones, que habían comenzado durante el gobierno anterior.[4] Uno de los mayores problemas para obtener estos créditos era la hipoteca de la que disfrutaban los vencedores de la guerra mundial sobre los bienes e ingresos estatales austriacos, que servía de aval para asegurar el pago de las compensaciones de guerra estipuladas en el tratado de paz.[5] Las consecuencias políticas de las sucesivas reuniones en las que participó para tratar de resolver este problema conllevaron la caída del Gobierno.[5] En concreto, fue la firma del Tratado de Lány con Checoslovaquia, que el causó la caída de su Gobierno al considerar los pangermanos los acuerdos con Checoslovaquia como un impedimento para una futura unión con Alemania —a pesar de que el tratado contó con el respaldo de los dos partidos mayoritarios, el socialcristiano y el socialista—.[3] [6]

Durante su mandato, en agosto de 1921, se concluyó también la paz con los Estados Unidos, que no habían ratificado el Tratado de Saint-Germain-en-Laye.[7]

También fue durante su gobierno se aprobó una ley, a propuesta de sus socios pangermanos, que impedía a los judíos del este europeo obtener la nacionalidad austriaca,[8] ley de la que los pangermanos se sentían orgullosos.[8]

A pesar de precipitar su dimisión como presidente del Gobierno, el tratado con Checoslovaquia trajo beneficios al país: acabó con su aislamiento diplomático, hizo que las potencias abandonasen sus planes para desmembrar el país y aumentó la confianza internacional en él, lo que facilitó la concesión de varios créditos en febrero de 1922.[7]

Schober viajó a la Conferencia de Génova en la primavera de ese año, pero no logró la eliminación de hipoteca internacional sobre los bienes austriacos.[7]

La continua oposición de los pangermanos a lo que consideraban política favorable a la Pequeña Entente, que dejaron a Schober con una mínima mayoría parlamentaria de tres votos, y la agudización de la crisis económica por la depreciación de la divisa y la inflación, unidas a la críticas de los socialistas —que consideraban a Schober un mero títere del dirigente de los socialcristianos Ignaz Seipel y exigían que este tomase las riendas del Gobierno—, condujeron a la renuncia de Schober el 24 de mayo de 1922.[9]

Fuera del Gobierno[editar]

Interpol[editar]

Schober ganó reconocimiento internacional por su trabajo en la administración de policía, llegando a ser conocido como el «padre de la Interpol». En su papel como jefe de la policía de la ciudad de Viena, Schober convocó en 1923 el segundo Congreso Internacional de Policía Criminal en esta ciudad,a la que asistieron representantes de diecinueve países. En la reunión se acordó que los participantes crearían un organismo que se conocería como Comisión Internacional de Policía Criminal (CIPC), redactaron una constitución de diez artículos para el organismo y se comprometieron a seguir trabajando para alcanzar los objetivos establecidos en el primer congreso que se había celebrado en Mónaco en 1914. Austria se había ofrecido tanto a celebrar como a financiar la reunión y así Viena fue elegida como sede del congreso. La policía austriaca disfrutaba de una sólida reputación por su dedicación en llevar registros de delincuentes internacionales en ese momento. Schober fue elegido como Presidente del Comité Ejecutivo, mientras que su compatriota el doctor Oskar Dressler, un abogado destacado y en aquel momento jefe de la policía federal austriaca, se convirtió en Secretario del Congreso Internacional de Policía.[10]

La revuelta de julio[editar]

Al deshacerse su gobierno de coalición, Schober regresó a su puesto como jefe de la policía de la capital.[11] El convencimiento de que Seipel, que le sucedió al frente del Ejecutivo, había sido el causante de su caída, le hizo guardarle cierta inquina.[11] Los dos eran eran los principales figuras políticas de las formaciones burguesas austriacas.[11]

Su reputación de moderación sufrió un duro golpe en julio de 1927, cuando dio órdenes a la policía de disparar contra los manifestantes durante la "revuelta" de 1927 que causaron la muerte de 86 manifestantes.[3] El conocido humorista satírico Karl Kraus quedó tan enfurecido por la actuación policial que comenzó una campaña de carteles pidiendo la renuncia de Schober.[12]

Canciller en la Gran Depresión[editar]

Schober regresó como ministro de Asuntos Exteriores y canciller de septiembre de 1929 a septiembre de 1930 y más tarde pasó a ser vicecanciller, a la vez que se mantenía como ministro de Asuntos Exteriores, de diciembre de 1930 a enero de 1932, sirviendo sucesivamente en los gabinetes de Carl Vaugoin, Otto Ender y Karl Buresch.

Su figura resurgió durante el turbulento final del mandato de Ernst Streeruwitz, en septiembre de 1929, cuando se presentó como el garante de la «ley y el orden».[11] La pequeña burguesía se identificaba con el hábil jefe de policía, mientras que para los grandes industriales y financieros era la figura que debía librarlos del «peligro rojo».[11] Incluso la Heimwehr le otorgó temporalmente su confianza, creyendo que llevaría a cabo los cambios constitucionales que exigía.[11] También los socialistas lo aceptaron como una opción mejor que contemplar el regreso al frente del Gobierno de Seipel.[11] Schober representaba el intento de retomar los gabinetes tecnocráticos dada la crisis política, el descrédito de los partidos y la amenaza al sistema parlamentario de la ultraderecha.[13]

A su regreso a la Presidencia del Gobierno, tuvo que enfrentarse tanto a la grave crisis económica, como a la apurada situación política y al riesgo de golpe de Estado que suponía la actividad de la Heimwehr.[14]

Cambios constitucionales[editar]

Durante su mandato negoció con el Partido Socialdemócrata una serie de medidas que debían ayudar a paliar la crisis económica, reforzando los poderes del presidente y debilitando los del Parlamento, que acentuaron la crisis del sistema democrático austriaco.[15] Los cambios constitucionales, tolerados por los socialdemócratas y de carácter claramente antidemocrático y autoritario,[16] no satisficieron a la extrema derecha de la Heimwehr, que deseaba el establecimiento inmediato de un régimen fascista.[16] Seipel, por su parte, en vez de sostener al primer ministro, atizó las sospechas —infundadas— de la Heimwehr de que Schober estaba cediendo ante los socialistas.[14] Mussolini, que deseaba un cambio similar, ofreció un crédito al necesitado canciller austriaco si este realizaba reformas tendentes al fascismo.[16] La Heimwehr trató de impedir las negociaciones y Schober deportó a Alemania a uno de sus principales dirigentes —Waldemar Pabst— como muestra de firmeza.[17] [18] Rechazó de plano la exigencia de la organización de desarmar a la rival Republikanischer Schutzbund.[18]

Finalmente, logró que las Cortes aprobasen los proyectos de ley el y el 10 de diciembre de 1929.[14] Estos aumentaban los poderes del presidente de la república, que debía elegirse cada seis años por sufragio universal en dos vueltas si ningún candidato obtenía la mayoría absoluta en la primera; la policía, salvo la local, quedaba controlada por el Gobierno federal; la Administración y el sistema judicial quedaban al margen de la política; se aumentaba la edad a la que se otorgaba el derecho al voto a los veintiún años, el Bundesrat se reorganizaba como Cámara de las provincias y estamentos y se extendía cierto control central sobre la capital.[19]

Éxitos en política exterior[editar]

Una vez aprobada la reforma constitucional en diciembre de 1929, Schober partió la Conferencia de La Haya en enero de 1930, en la que logró importantes éxitos: Austria quedó libre tanto del pago de compensaciones de guerra como del de los intereses de los créditos de estabilización; además, se rescindió la hipoteca sobre sus bienes e ingresos, que servía de aval al pago de las compensaciones.[20] Marchó luego a Roma, donde el 6 de febrero firmó un tratado bilateral de amistad y arbitraje.[20] [2] Esta visita puso fin a un periodo de tensiones bilaterales entre Roma y Viena, aunque no se concertaron acuerdos comerciales.[2] En abril, rubricó un tratado comercial con Alemania.[20]

El intento de unión aduanera con Alemania y la crisis financiera[editar]

En septiembre de 1929 Schober fue nombrado canciller al frente de un gabinete apoyado por los sectores moderados de los partidos burgueses.[21] Casi de inmediato, tuvo que lidiar con la quiebra de uno de los mayores bancos austriacos, el Boden-Creditanstalt.[22] Este, el banco del antiguo emperador Francisco José, había excedido su capacidad y Schober solventó temporalmente la crisis forzando a la familia Rothschild a comprarlo.[22] El Boden-Creditanstalt quedó en manos del Creditanstalt, propiedad de esta familia, cuya quiebra en 1931 amenazó tanto a la propia Austria como a toda Centroeuropa.[22]

Schober decidió llevar a cabo una política exterior más favorable a Alemania y pronto se convenció de la conveniencia de establecer una unión aduanera con ese país, que llevaba seis años de crecimiento económico y podría aliviar la delicada situación económica austriaca, marcada por la crisis crónica y altos niveles de desempleo.[23] En enero de 1930, negoció con el ministro de Asuntos Exteriores alemán Curtius la unión aduanera de su país con Alemania.[24] En febrero ambos países firmaron un acuerdo comercial y Schober se comprometió con los alemanes a sopesar la posibilidad de la unión aduanera.[25] Las negociaciones se sucedieron durante el verano, pero se detuvieron al caer el gobierno de Schober en septiembre.[25]

Schober, que trató de reconciliar a la coalición gubernamental —que logró conservar— con la oposición socialista y desbaratar la amenaza de la ultraderecha, hubo de enfrentarse a las intrigas de Seipel, poco interesado ya en mantener el sistema parlamentario que el primer ministro intentaba salvar.[26] Los intentos de Schober de reformar las leyes sobre el matrimonio, que Seipel consideraba asunto de la Iglesia católica, también disgustaron a este.[18] Seipel minó la coalición que sostenía a Schober y, gracias a su control del Partido Socialcristiano —el principal del Gobierno—, privó al primer ministro de apoyo.[27] El 25 de septiembre de 1930, debido al escándalo desatado por un nombramiento en los ferrocarriles austriacos, Schober dimitió.[28] [29] El nombramiento de un nuevo gabinete con Seipel como ministro de Asuntos Exteriores frenó temporalmente los planes de unión aduanera con Alemania.[29]

Últimos cargos y fracaso de la unión aduanera[editar]

En el gabinete de Otto Ender que tomó posesión a principios de diciembre de 1930 y que supuso el último intento de mantener el sistema de gobierno parlamentario, fungió como ministro de Asuntos Exteriores y vicecanciller.[30] [23] [31] Se reanudaron entonces los planes de unión aduanera con Alemania,[31] que se habían iniciado en febrero.[32] Se alcanzó un acuerdo las dos partes en febrero de 1931.[25] Ante la oposición francesa al plan, Schober hubo de prometer no firmar ningún acuerdo con Alemania hasta que el Tribunal de La Haya se pronunciase sobre el mismo.[33] Para entonces (septiembre de 1931), la crisis financiera austriaca, simbolizada por la quiebra del mayor banco austriaco (el Creditanstalt), ofreció a Francia la oportunidad de frustrar la unión al condicionar la necesaria ayuda financiera al abandono de la misma.[33] El fracaso del plan y las tensiones intestinas en la coalición de gobierno llevó a la dimisión de este el 16 de junio de 1931.[34]

El presidente Wilhelm Miklas encargó a Seipel la formación de un nuevo Gobierno, pero tanto los socialistas como los partidarios de Schober, resentido por las intrigas de aquel, se negaron a respaldarlo.[35] Finalmente, la amenaza del presidente Miklas de nombrar un gabinete de tecnócratas animó a los partidos a pactar una nueva coalición, en la que Schober retomó sus cargos de vicecanciller y ministro de Asuntos Exteriores.[36]

Falleció a mediados de agosto de 1932, poco más de dos semanas después que su eterno rival Seipel.[37]

Véase también[editar]

Notas y referencias[editar]

  1. a b c d e Von Klemperer, 1972, p. 168.
  2. a b c d e f Orde, 1980, p. 41.
  3. a b c d Profile on Rulers
  4. a b c d Von Klemperer, 1972, p. 169.
  5. a b Von Klemperer, 1972, p. 170.
  6. Von Klemperer, 1972, p. 170-171.
  7. a b c Von Klemperer, 1972, p. 171.
  8. a b Kitchen, 1980, p. 47.
  9. Von Klemperer, 1972, p. 172.
  10. Brief History of Interpol
  11. a b c d e f g Von Klemperer, 1972, p. 358.
  12. Edward Timms, Karl Kraus, Apocalyptic Satirist: The Postwar Crisis and the Rise of the Swastika, 2005
  13. Von Klemperer, 1972, p. 360.
  14. a b c Von Klemperer, 1972, p. 367.
  15. Kitchen, 1980, p. 21.
  16. a b c Kitchen, 1980, p. 60.
  17. Kitchen, 1980, p. 62.
  18. a b c Von Klemperer, 1972, p. 375.
  19. Von Klemperer, 1972, p. 367-368.
  20. a b c Von Klemperer, 1972, p. 369.
  21. Gehl, 1963, p. 5.
  22. a b c Von Klemperer, 1972, p. 361.
  23. a b Gehl, 1963, p. 6.
  24. Kaiser, 1980, p. 15.
  25. a b c Kaiser, 1980, p. 28.
  26. Von Klemperer, 1972, p. 373.
  27. Von Klemperer, 1972, p. 376-377.
  28. Von Klemperer, 1972, p. 376.
  29. a b Stambrook, 1961, p. 30.
  30. Von Klemperer, 1972, p. 383.
  31. a b Stambrook, 1961, p. 31.
  32. Von Klemperer, 1972, p. 386.
  33. a b Kaiser, 1980, p. 35.
  34. Von Klemperer, 1972, p. 393.
  35. Von Klemperer, 1972, p. 398.
  36. Von Klemperer, 1972, p. 399-400.
  37. Von Klemperer, 1972, p. 426.

Bibliografía[editar]

  • Gehl, Jurgen (1963). Austria, Germany, and the Anschluss, 1931-1938 (en inglés). Oxford University Press. 
  • Kaiser, David E. (1980). Economic Diplomacy and the Origins of the Second World War (en inglés). Princeton University Press. ISBN 9780691101019. 
  • Kitchen, Martin (1980). The coming of Austrian fascism (en inglés). Croom Helm. p. 299. ISBN 9780709901334. 
  • Von Klemperer, Klemens (1972). Ignaz Seipel: Christian statesman in a time of crisis (en inglés). Princeton University Press. p. 468. ISBN 9780691051970. 
  • Orde, Anne (1980). «The Origins of the German-Austrian Customs Union Affair of 1931». Central European History 13 (1): 34–59. 
  • Stambrook, F. G. (1961). «The German-Austrian Customs Union Project of 1931: A Study of German Methods and Motives». Journal of Central European Affairs 21: 15–44. 

Enlaces externos[editar]