Tratado de Saint-Germain-en-Laye

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Austria después del Tratado de Saint-Germain-en-Laye.

El Tratado de Saint-Germain-en-Laye fue firmado el 10 de septiembre de 1919 entre las potencias aliadas vencedoras de la Primera Guerra Mundial y Austria.[1] En este tratado se establecía de modo definitivo el desmembramiento de la antigua monarquía de los Habsburgo, el Imperio austrohúngaro, y en su lugar quedó reconocida la República de Austria como "estado sucesor", la cual quedó limitada a algunas zonas en las que se hablaba solamente el alemán.

Mediante este tratado se reconocía la completa independencia del Reino de Hungría como Estado autónomo y la creación de los nuevos estados de Checoslovaquia y Yugoslavia, ambos basados en antiguos territorios del Imperio Austrohúngaro. Así, la República de Checoslovaquia quedaba formada por las regiones de Bohemia, Moravia, y el sur de Silesia (antes posesiones de Austria), junto con Eslovaquia (antes dependiente del reino de Hungría. Por otro lado, Austria perdía soberanía sobre Eslovenia, Bosnia, Herzegovina, y Dalmacia que pasaban al Reino de los Serbios, Croatas y Eslovenos, al cual se unían también las regiones de Croacia y Voivodina (ex posesiones del reino húngaro).

También se estableció que Austria perdía soberanía sobre el Trentino, el Tirol del Sur, Trieste, Istria, varias islas y puertos de Dalmacia y el Friuli, que se integraban al Reino de Italia. La antigua provincia austriaca de Galitzia pasaba a la Polonia. La propia Hungría independiente cedería Transilvania, parte del Banato, y la provincia de Bucovina a Rumania, algo que se concretó en el Tratado de Trianon, mientras la región del Burgenland pasaba a Austria.

Una cláusula importante del tratado era imponer una prohibición de revisar o revocar la independencia de Austria, esto con el fin de impedir cualquier clase de unión política o económica con Alemania (o Anschluss), sin la autorización de la Sociedad de Naciones, ya que tras la disolución del Imperio Austrohúngaro la opinión pública austriaca debatió abiertamente la posibilidad de pactar un acuerdo de unificación con la República de Weimar aprovechando el idioma común y una similar herencia cultural, así como la situación de "países vencidos". Inclusive en enero de 1919 diversos políticos republicanos austriacos habían propugnado que el país se denominase Deutsch-Österreich o "Austria-Germana" para diferenciarse de sus vecinos eslavos y magiares, pero Francia y Gran Bretaña prohibieron este plan y se exigió que la República de Austria eliminase de su nombre toda palabra referida a su "germanidad".

El Tratado de Trianon, firmado posteriormente entre los aliados y Hungría, completa el proceso de desmembramiento del Imperio austrohúngaro.

Con este tratado, la mitad de los 12.000.000 de habitantes del Imperio que eran de lengua alemana quedaron fuera de la nueva República de Austria, como fueron los alemanes étnicos en la región de los Sudetes en Checoslovaquia, en la región del Tirol del Sur con capital en Bolzano (ahora súbditos de Italia), y algunas comunidades de habla alemana en Hungría y Rumania (especialmente los Sajones de Transilvania). Esta permanencia de germanoparlantes fuera de Austria causó problemas en dichos países con minorías étnicas formadas por alemanes nativos que fueron luego pretexto del Tercer Reich a la Segunda Guerra Mundial.

La desintegración del Imperio Austrohúngaro causó tensiones y dificultades entre las nuevas naciones derivadas del viejo Imperio. La propia Austria quedó reducida a un territorio de 80.000 km² (casi el 25% de su anterior extensión) con una población de unos 6 millones de habitantes, un tercio de los cuales vivían en Viena que se convirtió en una capital "muy grande para un país tan pequeño" en tanto el territorio austriaco propiamente dicho no podía sostener financieramente a una capital tan extensa; como resultado la propia Viena perdió población y potencia económica; además la mayor expansión industrial del Imperio se hallaba en Bohemia y su abastecimiento alimentario dependía de la agricultura de Hungría, quedando ambos territorios ahora fuera de la soberanía austriaca, lo cual causó una aguda depresión económica al desaparecer súbitamente las potenciales fuentes de riqueza para la República de Austria. Para colmo, el activo comercio marítimo austriaco quedaba trunco al hallarse todos los puertos mercantes bajo soberanía italiana o yugoslava, lo cual hacía dudar hasta 1925 sobre la misma "viabilidad económica" de Austria, transformada súbitamente de potente imperio a frágil república.

Austria también quedó obligada a pagar compensaciones de guerra y a reducir su ejército a sólo 30.000 soldados, además de entregar a los aliados la concesión austriaca en Tientsin, China.

Referencias[editar]

  1. Torres Gutiérrez, Alejandro (2006). El derecho a la libertad de conciencia en Austria. Librería-Editorial Dykinson. p. 141. ISBN 9788497729741. http://books.google.es/books?id=1NuRiCXN_asC&pg=PA141. Consultado el 21 de marzo de 2012. «El acuerdo de Saint Germain en Laye de 10 de septiembre de 1919, que pone fin a la I Guerra Mundial [...]»