Javierada

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La peregrinación se realiza en honor del santo navarro Francisco de Javier.

Javierada es la peregrinación que se realiza al Castillo de Javier (Navarra) en honor a San Francisco de Javier, uno de los santos patrones del Reino de Navarra. Es un término acuñado por el obispo Olaechea en sus homílias en 1941. Hasta hace unos años, existía la Javierada masculina y la femenina. En la actualidad se realizan dos convocatorias sin distinción de sexo, la primera en la que salen de algunos pueblos del sur de Navarra hacia el castillo, que se efectúa en el primer domingo entre el 4 y 12 de marzo, y la segunda el sábado siguiente.

Origen y evolución[editar]

Castillo de Javier, lugar natal del santo a donde se dirige la peregrinación.

Como supuesto antecedente histórico cabe hablar de la novena de gracia a San Francisco Javier determinada en Nápoles en 1634 cuando Marcelo Maestrilli, herido de gravedad con un fuerte golpe en la cabeza, refirió la aparición del santo que le prometió su curación y le informó de su futuro martirio. En ese momento el santo le indicó que la novena debía realizarse nueve días antes de su canonización, que fue el 12 de marzo de 1622.

Otro supuesto antecedente fue la peregrinación organizada por la Diputación Foral de Navarra el 4 de marzo de 1886, dado que Navarra no sufrió la epidemia de cólera de aquel año, considerando algunos que el santo la había evitado.

Como precursor de la actual peregrinación hasta el Castillo de Javier, cabe mencionar la gesta que en 1932 promoviera Camino Jaurrieta Muzquiz, autora del libro "El Capitán Juan de Azpilicueta" (Ed. Aramburu 1954), y esposa de Juan Pedro Arraiza Baleztena, quién fuera alcalde de Pamplona y luego vicepresidente de la Diputación. Según menciona el sacerdote jesuita P. Escalada (Francisco Escalada Rodríguez), investigador infatigable del Castillo de Javier y del santo, en "La Novena de la Gracia" (1918), el 2 de febrero del mismo año el nuevo gobernador civil que la República había nombrado para Navarra, llegó a Javier escoltado de policías y Guardia Civil y cerró y selló la Basílica llevándose la llave, hiriendo el sentimiento religioso del pueblo". El decreto de disolución de los jesuitas implicaba el cierre del Castillo y de la Basílica. Ese día, tal y como lo menciona José María Recondo en "El conde al brigadier. Javier, Legajo de cartas siglo XIX., "Camino Jaurrieta de Arraiza, de rodillas ante el Cristo de Javier, crispada y profética, en un arrebato de fervor, se atrevió a prometer en alta voz:

"¿Que te van a dejar solo? ¡Pues en adelante estarás más acompañado que nunca!"

Sólo quedaba un mes para la tradicional Novena de la Gracia, y utilizando la amistad que tenían con el futbolista René Petit, entonces ingeniero de la Confederación Hidrográfica del Ebro y director de las obras del embalse de Yesa, apelaron a su amigo Carmelo Balda, destacado deportista quién tenía una muy buena relación con Azaña, y quién providencialmente le debía un favor importante. Finalmente se logró recuperar la llave. Así, "el 4 de marzo de 1932 doña Camino Jaurrieta distribuyó a sus hijas, la servidumbre y algunas personas amigas en un autobús medio vacío y en un coche de punto, para poder decir en la prensa que varios coches en caravana habían llegado llevando peregrinos a Javier". El autobús recibió disparos por el camino, pero Camino Jaurrieta y sus amigas Isabel Baleztena y Paz Ciganda, lograron movilizar a la población navarra durante toda la semana. Como resultado, "el siguiente domingo 14 de marzo eran ya veinte los autobuses y los actos religiosos se celebraron con gran solemnidad". Según el P. Escalada: "fueron ya ese día, unas nueve mil personas y los autos unos ciento setenta". Sin saberlo, Camino Jarreta al cumplir con su promesa, y gracias a la colaboración de sus compañeras, formarían escuela para los siguientes años que se realizaron peregrinaciones con el nombre de excursiones, siendo la peregrinación de unos jóvenes de Valtierra la primera más parecida a las actuales peregrinaciones que se realizan a pie. Fue así que se inició la peregrinación regular a Javier en la Novena de la Gracia, y este fue el detonante para arraigar en la población esta costumbre que unos años después pasaría a llamarse Javierada.

Sin embargo, esta peregrinación no será oficial hasta la que llaman la primera javierada realizada el 10 de marzo de 1940[1] y que tuvo como promotores a los tradicionalistas carlistas de la Hermandad de Caballeros Voluntarios de la Cruz, que habían organizado la peregrinación con el propósito de "perpetuar el espíritu de la Cruzada". Unos cinco mil peregrinos se congregaron en un acto precursor del nacionalcatolicismo español y recibieron la bendición del arzobispo de Pamplona, Marcelino Olaechea. Este obispo, que había sido de los primeros en dar el nombre de "Cruzada" a la Guerra Civil española, fue el inspirador de las javieradas. Al año siguiente se convocó de forma oficial la peregrinación para el segundo domingo de marzo. En su convocatoria, en la hoja diocesana La Verdad, se empleó por primera vez el nombre Javierada de Navarra. Fueron 360 los peregrinos que hicieron el recorrido entre Pamplona y Javier, en un acto abiertamente relacionado con las ceremonias del bando victorioso en la pasada guerra. En años sucesivos la organización de la misma fue recayendo en la sección masculina de Acción Católica, dirigida por el sacerdote Santos Beguiristáin, que desplazaría con el tiempo a la Hermandad de Caballeros Voluntarios de la Cruz. Para 1949 estas dos organizaciones hacían el último tramo entre Sangüesa y Javier por separado y para comienzos de los años setenta la Hermandad ya no participa en la javierada oficial.

La prensa local de los vencedores, el Diario de Navarra y el órgano del carlismo El Pensamiento Navarro, compartían el mismo entusiasmo en la promoción de esta demostración anual de catolicismo. Sin embargo, la denominación que el Diario daba a la peregrinación era la de "Marcha a Javier", mientras que el periódico carlista utilizaba el término "Javierada". El debate sobre la denominación fue persistente hasta que en 1976 el Diario de Navarra, dado el arraigo popular de esta denominación, la adoptó también.

En 1958 cayó una fuerte nevada durante la misma y recibió la visita del antiguo ministro de Franco y "cruzado" José María Pemán, quien con su oratoria filofascista arengó a los peregrinos. Por la cada vez mayor afluencia de peregrinos en pleno nacionalcatolicismo empezó a funcionar el Secretariado de las Marchas a Javier que organizó la javierada femenina, emprendiéndose la primera en 1960 en que se realizó únicamente el Vía Crucis de ocho kilómetros que se realiza desde Sangüesa, por expresa indicación del obispo Enrique Delgado Gómez. El peregrinaje femenino se hacía en el fin de semana posterior al masculino y este se fue incrementando a pesar de no tener instalados puestos de socorro para las peregrinas. Por esto en 1967 monseñor Delgado Gómez intentó disuadirlas con las siguientes palabras:

...que no traten de emular el esfuerzo físico de los hombres; sino de emular su fervor. Nos duele que no obedezcan y vayan a pie desde sus pueblos o desde Pamplona. Javier no les pide esto. Prefiere la elegancia y delicadeza de su piedad femenina.

Dado el persistente incumplimiento de estos consejos se instalaron los primeros puestos de socorro para la javierada femenina en 1970.

En los últimos años, las dos convocatorias se han ido haciendo mixtas, para hombres y mujeres. La primera es considerada más devota, y en ella participan de manera creciente peregrinos procedentes de otras comunidades autónomas,[2] Se realiza en dos jornadas, siendo el Vía Crucis y misa en el domingo. Por su parte, la segunda convocatoria, la inicialmente femenina, es más numerosa en participación y se realiza en una sola jornada, en el sábado, incluidos el Vía Crucis y la misa.

Cabe mencionar que van muchas cruces, destacando sobre las demás la cruz de la cofradía de la Vera Cruz de Larraga. Es de madera, pesa aproximadamente 25 kg. y abre los dos Vía Crucis. En la primera Javierada la llevan los del pueblo hasta Javier andando (66 km.) y en la segunda la llevan en camión hasta Sangüesa. Suele ser tradición que el primer año que hay nuevo Arzobispo de Pamplona y Tudela, la lleven en el Vía Crucis de la segunda Javierada, tal y como hicieron los obispos Fernando Sebastián y Francico Pérez. A la segunda Javierada de 2013 asistieron el cardenal Antonio María Rouco Varela y 3.000 católicos madrileños desplazados a Navarra para la ocasión.

Referencias[editar]

  1. Desc. (7 de marzo de 2015). «Anuncio de la primera Javierada». Diario de Navarra (en español) (36.788). p. 68. ISSN 1577-8495. 
  2. Javierada. Menor devoción al cobijo del chubasquero. Diario de Noticias. 8 de marzo de 2009.

Fuentes[editar]