Instituto-Escuela

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Edificio del Instituto Internacional de la calle Miguel Ángel, primera sede del Instituto-Escuela y posterior sede del Colegio Estudio.

Instituto-Escuela es el nombre de una institución educativa española fundada en Madrid en 1918, como un experimento educativo para extender a la enseñanza secundaria oficial los principios pedagógicos fundamentales de la Institución Libre de Enseñanza y de la pedagogía europea más avanzada de su época. Fue uno de los más importantes organismos creados por la Junta para Ampliación de Estudios, junto a la Residencia de Estudiantes, el Centro de Estudios Históricos y el Instituto Nacional de Ciencias Físico-Naturales.[1]

Organización y método[editar]

En el terreno de la enseñanza, el Instituto-Escuela fue pionero en la aplicación de pedagogías renovadoras y de carácter activo, incorporando la participación de los alumnos en el propio proceso de aprendizaje, la construcción activa de los propios materiales didácticos, etc. Suprimió los exámenes finales, realizando una evaluación continua (valorando las actividades cotidianas, el cuaderno escolar, las prácticas de laboratorio y los exámenes parciales), y limitó el número de alumnos a treinta por grupo.

Su objetivo era introducir, de forma paulatina, reformas en la enseñanza secundaria que abarcasen, en los términos del Decreto de su creación, la cuestión del Bachillerato único o múltiple, los planes de estudio, los métodos y prácticas de enseñanza de cada rama, la formación del carácter, las relaciones entre la escuela y el medio social, etc. Acogió entre su profesorado a estudiantes de licenciatura que aspiraban al magisterio de enseñanza secundaria con la función, emblema del institucionismo, de “aprender enseñando”.

La experiencia del Instituto-Escuela tuvo repercusiones en la fundación de institutos que siguieron su modelo en ciudades como Barcelona (Instituto-Escuela de la Generalidad de Cataluña), Sevilla y Valencia;[a] además de su proyección en parte de la legislación educativa del bienio republicano (1931-1933).

Historia[editar]

La sección Retiro de Bachillerato del Instituto-Escuela, actual instituto Isabel la Católica de Madrid

Inicialmente las clases se impartían en un local alquilado al Instituto Internacional (en la calle Miguel Ángel); y el alumnado era mixto (masculino y femenino). En 1920 la Junta decidió separar a los estudiantes en dos sedes: los varones fueron al pabellón 5 de la Residencia de Estudiantes (en los "Altos del Hipódromo" o "Colina de los Chopos"), y las alumnas quedaron en el edificio de la calle Miguel Ángel. En 1922 la Junta para Ampliación de estudios planeó levantar en los terrenos adquiridos junto al Parque del Retiro todo un complejo de edificios destinados a la Preparatoria, a la Enseñanza Secundaria y a residencias para alumnos. El conjunto de edificaciones se encargó al arquitecto Francisco Javier Luque quien, por limitaciones presupuestarias, sólo pudo construir uno de los edificios proyectados, que la Junta destinó a partir de 1928 al Bachillerato y fue la sección Retiro del Instituto-Escuela.[2] Allí se trasladaron los alumnos varones, por considerar la Junta que su equipamiento científico era superior; mientras que las alumnas se trasladaron a los Altos del Hipódromo, a pesar de que la Junta desconfiaba de las posibles consecuencias perniciosas de su proximidad con los alumnos de la Residencia, que tendría todos los inconvenientes y ninguna de las posibles ventajas de la coeducación.

Colina del Viento
Edificio de Bachillerato del I-E en la Colina del Viento

El 10 de mayo de 1918 se publicó el Decreto de creación del Instituto-Escuela firmado por Alfonso XIII, siendo Santiago Alba ministro liberal de Instrucción Pública y Bellas Artes en el primer gobierno de “concentración nacional”. Es decir en 2.018 hará 100 años de su creación. El 10 de julio aparece el Reglamento para su funcionamiento, lo cual parece indicar que estaba ya dispuesto por la proximidad de las fechas y por lo extenso y minucioso del documento que siempre sirvió de guía al Instituto-Escuela. El edificio del Olivar de Atocha, o de Retiro, estaba dentro de la estética de la Institución Libre de Enseñanza, mezcla de tradición y modernidad, historicista en el exterior y funcional en su interior. Su arquitecto Francisco Javier Luque había trabajado con Antonio Flórez en la Residencia de Estudiantes, otro edificio de la Junta para Ampliación de Estudios. En la Residencia, Luque había construido la vivienda del director y los pabellones 4 y 5. Otros edificios representativos del espíritu que quería impulsar la Junta serían los de “Los Altos del Hipódromo” situados cerca de la Residencia de Estudiantes y del nuevo Instituto Rockefeller de Física y Química, con proyecto de jóvenes arquitectos en la “Colina de los chopos”, como llamó Juan Ramón Jiménez a esa zona.

La Profesora Rosa María Muro, ha estudiado con detalle todo este privilegiado entorno, en varios escritos que son de referencia para los estudiosos del tema.

Escudo del I-E

Desde 1925 el Instituto Escuela se regía por un patronato formado por miembros de la Junta de Ampliación de Estudios, un grupo de personalidades verdaderamente excepcional: Ignacio Bolívar, Ramón Menéndez Pidal, José Ortega y Gasset, Blas Cabrera, José Gabriel Álvarez Ude y María de Maeztu.

Pabellón central o "transatlántico" de la Residencia de Estudiantes. El Pabellón quinto se encuentra detrás, hacia el noroeste.

Durante los años treinta se inauguraron nuevos edificios para el Instituto en los Altos del Hipódromo, del arquitecto Carlos Arniches Moltó (Pabellón de Bachillerato y Pabellón de Biblioteca y Auditorio -1931-, Pabellón de Primaria -1933; el cálculo de las marquesinas fue comprobado por el insigne ingeniero Eduardo Torroja, como consta en el Archivo General de la Administración; el socio de Arniches, Martín Domínguez Esteban, no intervino ni en el proyecto ni en la realización de ninguno de los edificios, de autoría exclusiva de Arniches (AGA)-), así como campos de deportes, piscina cubierta y pista de hockey.

Primer emplazamiento en la Colina de los Chopos
Laboratorio de Biología del Instituto-Escuela, Sección Retiro

La década de los años 30 del siglo XX –que se interrumpiría bruscamente con la guerra de 1936– marca la madurez y consolidación del Instituto-Escuela, que, sin embargo, continuaba evaluando y renovando su labor tanto en la enseñanza como en las actividades o en el material escolar. Desde 1922 había empezado a publicarse en el Centro de Estudios Históricos la “Biblioteca literaria del Estudiante” que ofrecía a los niños y jóvenes estudiantes una cuidada selección de lo mejor de la literatura española, en unos textos accesibles a los destinatarios. Dirigió la colección Menéndez-Pidal con la valiosa y activa colaboración de María Goyri, que seleccionaba los textos y los autores más idóneos y redactaba la introducción y notas aclaratorias en los diferentes tomos. La colección llegó a tener treinta volúmenes, que abarcaban desde la Literatura Medieval a los autores contemporáneos, pasando por el siglo de Oro –lírica, prosa y teatro–, los cronistas de Indias o el mundo de las fábulas. La “Biblioteca del Estudiante” se convirtió en una valiosa herramienta de trabajo escolar que al mismo tiempo permitía a los alumnos conocer las fuentes de nuestra literatura y el lenguaje literario. Fue necesario hacer sucesivas ediciones, ya que los libros se usaron también fuera del Instituto-Escuela a cuyos alumnos estuvieron destinados en su origen. En el prólogo de la segunda edición Menéndez-Pidal sugiere a los maestros con todo respeto que enseñen a los niños a conocer y a disfrutar los tesoros de nuestra literatura, incluso les apunta maneras de lograrlo. La enseñanza de las Ciencias tuvo también un lugar importante en el Instituto-Escuela y para ayudar a los profesores que lo consideraran necesario, la Junta publicó en 1931 el libro “Exposición de la Enseñanza Cíclica de la Física y de la Química”, elaborado por Miguel Catalán y Andrés León con la experiencia adquirida en sus clases. Es una excelente guía metodológica por su orientación general y por la precisión con que se detallan los programas, horas de laboratorio y experimentos llevados a cabo en los distintos niveles.[3]

La metodología educativa del Instituto-Escuela no se basaba en una enseñanza puramente memorística sino en el diálogo continuo entre el profesor y el alumno, la observación directa de las cosas que eran objeto de estudio, el razonamiento y la experimentación. Como instrumentos para hacer más personal el aprendizaje de los alumnos, jugaron un papel destacado los cuadernos y trabajos de clase que, en los primeros cursos de bachillerato, sustituyeron a los libros de texto.[4]

Durante la Guerra Civil Española (1936-1939), se interrumpe toda la actividad docente y el edificio del Retiro se utilizó como emplazamiento de baterías del ejército republicano para contrarrestar las del ejército sublevado emplazadas en el Cerro Garabitas. Los edificios de la Colina del Viento son utilizados como almacenes y hospital de carabineros.

La derrota del bando republicano, identificado estrechamente con el institucionismo, significó la supresión del Instituto-Escuela junto con otras instituciones vinculadas. El edificio del Retiro se convirtió en el Instituto Isabel la Católica, femenino; mientras que el edificio de los Altos del Hipódromo se convirtió en el Instituto Ramiro de Maeztu, masculino. Las demás instituciones de la Junta se transformaron en el Consejo Superior de Investigaciones Científicas (CSIC).

Manteniendo la filosofía educativa del Instituto-Escuela se fundó en 1940 una nueva institución, de carácter privado: el Colegio Estudio de Jimena Menéndez-Pidal (que volvió a ocupar, durante algún tiempo, el antiguo edificio de la calle Miguel Ángel).[5]

Véase también[editar]

Notas[editar]

  1. También en Caracas, Venezuela, un profesor español fundó otro Instituto con este nombre y orientación, que todavía existe.

Referencias[editar]