Fósil viviente

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Los celacantos (Coelacanthiformes) se creyeron extintos hace 65 millones de años, hasta que una especie perteneciente a este orden fue descubierta en 1938.

Fósil viviente es una expresión utilizada para calificar especies no extintas que son extremadamente parecidas a especies identificadas solo a través de fósiles.

Los fósiles vivientes exhiben equilibrio en escalas de tiempo geológicamente largas. La literatura popular puede afirmar que el "fósil viviente" no ha experimentado evolución desde tiempo distante, prácticamente sin evolución molecular ni cambios morfológicos. Las investigaciones han desacreditado repetidamente tales afirmaciones.[1][2][3][4]

Aplicaciones del término[editar]

Es de notar el hecho de que la expresión fósil viviente es un término informal o casi coloquial, y no científico, pues un fósil viviente no es una especie exacta a la de los fósiles. Pese a todo se utiliza para designar:

Fossil Plant Ginkgo.jpgGingko-Blaetter.jpg
Nótese la similitud entre los fósiles de hojas de Ginkgo sp., de 170 millones de años de antigüedad, y las hojas de un Ginkgo biloba actual.

Fósil viviente y Evolución[editar]

Según la Evolución biológica las especies evolucionan por la necesidad de adaptarse a un medio que cambia lentamente, el mecanismo para lograrlo es la selección natural. Esta explicación es aceptada a niveles educativos y científicos; sin embargo su aceptación acarrea una especie "original" de las que evolucionaron las actuales, la especie principal desaparece, entre otras cosas porque las nuevas especies la desplazan de su nicho ecológico .

La comunidad científica ha buscado durante décadas un eslabón que conecta la especie original con las actuales. Hoy en día se tiene más la idea de un árbol de la que salen multitud de ramas, como puntualizan Juan Luis Arsuaga e Ignacio Martínez en su libro La especie elegida.[5]​ Así no se puede concebir que Homo sapiens, Homo neandertalensis y Homo erectus coexistieran, al menos durante un período de tiempo; porque la última de estas especies es la progenitora (eslabón) de las otras dos.

Sin embargo la constatación de que una especie puede ser la progenitora de otra y al mismo tiempo seguir adaptada a su hábitat la dio el celacanto. A finales de 1938 un pescador pudo capturar en la Sudáfrica índica un pez tan grande que debía ser llevado por dos personas al mismo tiempo. La noticia llegó a los científicos sudafricanos que no podían creer que se trataba del animal del Devónico y el Carbonífero, al que se le considera precursor de los anfibios y reptiles del Triásico y Jurásico. Los rasgos del celacanto de "fósil viviente" incluyen una articulación intercraneal que le permite agrandar la boca para tragar presas de gran tamaño, un conducto llamado notocordio, relleno de un líquido aceitoso, que hace las funciones de médula ósea, gruesas escamas que sólo se habían visto en peces ya extinguidos y un órgano facial electro sensor situado en su hocico.[6]

El Pejelagarto se considera un fósil viviente que abarca siete especies, sus cambios han sido mínimos desde hace 100 millones de años, esas especies prosperan incluso en las aguas más inhóspitas y sus huevos no son comestibles para muchas especies, incluida la humana. Sus parientes habitaban en casi todos los continentes, pero las que hoy existen habitan solo en agua dulce en Norteamérica. [7]

No obstante, en el reino vegetal existen abundantes casos de fósiles vivientes, pero no tan famoso como el del celacanto. En muchas islas se conservan especies muy abundantes en épocas anteriores y desaparecidas posteriormente, excepto en esos lugares por su particular aislamiento.

El término Fósil viviente se alude a Charles Darwin en 1859 [8]​, según sus ideales, creía que debían existir especies vivas que se parecen a sus antepasados de hace millones de años. Su explicación fue que los Fósiles vivientes ocuparon pequeñas partes del mundo, escapando a la competencia, y por lo tanto no evolucionaron. Esa idea nunca la llegó a comprobar por falta de evidencia científica y sus contemporáneos veían ese término como un idea vaga sin ningún fundamento.[9]

El fósil viviente muestra a la evolución nuevos ecosistemas, donde la especie original pudo cambiar de medio o se mantuvo en el mismo, pero sin evolucionar, mientras que sus sucesoras se desplazaron o se adaptaron por medio de la evolución.

Los cambios superficiales mínimos en los fósiles vivientes se declaran erróneamente como ausencia de evolución, pero son ejemplos de selección estabilizadora, que es un proceso evolutivo, y quizás el proceso dominante de la evolución morfológica.[10]

Ejemplos de fósil viviente[editar]

Algunos ejemplos de "fósiles vivientes" incluyen :

Plantas
Animales

Historia[editar]

El término fue acuñado por vez primera por Charles Darwin en su obra The Origin of Species (El origen de las especies), cuando disertaba sobre el Ornithorhynchus (platypus) y el Lepidosiren (el pez de pulmones de Sudamérica). Escribió en la página 49:

...All fresh-water basins, taken together, make a small area compared with that of the sea or of the land; and, consequently, the competition between fresh-water productions will have been less severe than elsewhere; new forms will have been more slowly formed, and old forms more slowly exterminated. And it is in fresh water that we find seven genera of Ganoid fishes, remnants of a once preponderant order: and in fresh water we find some of the most anomalous forms now known in the world, as the Ornithorhynchus and Lepidosiren, which, like fossils, connect to a certain extent orders now widely separated in the natural scale. These anomalous forms may almost be called living fossils; they have endured to the present day, from having inhabited a confined area, and from having thus been exposed to less severe competition.

...Todas las aguas dulces, tomadas en su conjunto, forman un área pequeña comparada con la del mar o de la tierra; y, por lo tanto, la competición entre las producciones de las aguas dulces habrá sido menos severa que en las otras partes; las nuevas formas se habrán formado más lentamente, y las viejas formas habrán sido exterminadas más lentamente. Y es en el agua dulce donde nos encontramos a siete géneros de los peces de Ganoid, remanentes de un orden una vez preponderante: y en agua dulce encontramos actualmente algunas de las formas vivas más anómalas que se conocen en el mundo, tal como el Ornithorhynchus y el Lepidosiren, que, como fósiles, ahora conectan hasta cierto punto con órdenes que se separaron ampliamente en la escala natural. Estas formas anómalas se pueden así llamar los fósiles vivientes; han aguantado hasta los días actuales, habitando en un área confinada, y así de este modo estar expuestos a una competición menos severa.

Definiciones[editar]

Hay numerosas (ambiguas) definiciones en cuanto a los fósiles vivientes:

Para probar esto, todos los especímenes vivos deben pertenecer a las mismas especies fósiles. Esto elimina a Limulus, Peripatus, Latimeria, Sphenodon, Didelphis, los ornitorrincos, y muchos otros más.
Para permitir una cierta flexibilidad, se podría utilizar el género. La taxonomía paleontológica confía en gran medida en la Morfología (el concepto paleontológico de la especie), pues hay una línea diagonal de unión hacia tiempos más remotos donde abundaba la especie, y las relaciones se pueden deducir solo parcialmente.
La biología molecular moderna ha demostrado que los índices de los cambios genéticos son relativamente uniformes y no están tan relacionados a las cuantías de los cambios morfológicos. Tomando una base molecular de las capacidades de entrecruzamiento no hay esencialmente certidumbre de que la especie vivió como tal a lo largo de un periodo geológico dilatado. Sin embargo, a condición de que estemos utilizando el caso concreto del nombre de una especie paleontológica, la definición se liga en contexto.
  • Una especie viva que morfológicamente y/o fisiológicamente se asemejase a una especie fósil a través de una fracción grande de un periodo geológico de tiempo (estasis morfológico).
Los especímenes vivos no necesitan pertenecer a la misma especie fósil (o aún al género). Debe por lo menos tener una cierta semejanza fisiológica.
El celacanto por ejemplo, es un pez marino. mesozoico la especie del celacanto vivió en agua salada y en agua dulce. La Osmoregulación en Latimeria se produce mediante la retención del urea. La retención de Urea se considera como un índice de los ancestros de agua dulce. Esto significa que el linaje del celacanto se ha desarrollado del agua dulce al agua salada.
La semejanza entre Peripatus y Aysheaia (un temprano animal del periodo cámbrico) es chocante (actualmente, ambos se clasifican en Tardipolypoda (Tardigrada y Onychophora), así que Aysheaia era un animal marino, mientras que el Peripatus habita en hojas húmedas de plantas tropicales.
  • Especies/clados vivos con numerosas características primitivas.
Esta es una definición más neutral. Sin embargo, no aclara si el taxón es verdaderamente antiguo, o tiene simplemente muchos plesiomorfías. Observe que, según lo mencionado arriba, lo inverso puede suceder para los taxones fósiles vivientes verdaderos; es decir, pueden poseer una gran cantidad de características derivadas (las autapomorfias), y no ser particularmente "primitivo" en apariencia.
  • Cualquiera de las tres definiciones anteriores, pero también con una distribución relíctica en refugios.
Algunos paleontólogos consideran a los "fósiles vivientes" con amplias distribuciones (tal como Triops cancriformis) el no ser verdaderos fósiles vivientes. En el caso del Triops cancriformis (viviendo desde el Triásico hasta ahora), los especímenes triásicos han perdido la mayoría de sus apéndices (en la mayoría solamente permanece el caparazón), y no han sido examinados a fondo desde 1938.
  • Cualquiera de las tres primeras definiciones, pero en las que el clado tiene una diversidad taxonómica pequeña (líneas de baja diversidad)
El estatus de un organismo fósil viviente puede ser revisado si las especies pertenecientes al clado más pequeño, perteneciente a uno más rico en especies, lo que podría implicar una especiación reciente.

Véase también[editar]

Referencias[editar]

  1. Casane, Didier; Laurenti, Patrick (1 de abril de 2013). «Why coelacanths are not 'living fossils'». BioEssays (en inglés) 35 (4): 332-338. ISSN 1521-1878. PMID 23382020. doi:10.1002/bies.201200145. 
  2. Mathers, Thomas C.; Hammond, Robert L.; Jenner, Ronald A.; Hänfling, Bernd; Gómez, Africa (2013). «Multiple global radiations in tadpole shrimps challenge the concept of 'living fossils'». PeerJ 1: e62. PMC 3628881. PMID 23638400. doi:10.7717/peerj.62. 
  3. Grandcolas, Philippe; Nattier, Romain; Trewick, Steve (12 de enero de 2014). «Relict species: a relict concept?». Trends in Ecology & Evolution (en inglés) 29 (12): 655-663. ISSN 0169-5347. PMID 25454211. doi:10.1016/j.tree.2014.10.002. 
  4. Epic Wildlife (11 de agosto de 2016). «10 Living Fossils» – via YouTube. 
  5. Juan Luis Arsuaga e Ignacio Martínez, La especie elegida, Ediciones Temas de Hoy, S.A., Madrid, 1998, ISBN 84-7880-909-0
  6. https://www.nationalgeographic.es/animales/celacanto
  7. https://www.nationalgeographic.es/animales/pejelagarto
  8. http://www.telemadrid.es/noticias/sociedad/Darwin-acerto-teorias-fosiles-vivientes-0-1885611442--20170318085750.html
  9. https://www.europapress.es/ciencia/ruinas-y-fosiles/noticia-charles-darwin-tenia-razon-teoria-fosiles-vivientes-20170222142119.html
  10. Lynch, M (1990). «The rate of evolution in mammals from the standpoint of the neutral expectation». Evolution 136 (6): 727-741. doi:10.1086/285128. 

Enlaces externos[editar]