Desastre de Boroa

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Desastre de Boroa
Guerra de Arauco
Fecha septiembre al 24 de noviembre de 1606
Lugar Boroa, Araucanía
Resultado Victoria mapuche.
Despoblación de Boroa
Beligerantes
Imperio español Mapuches
Comandantes
Juan Rodulfo Lísperguer
Francisco Jil Negrete
Ainavilu
Paillamacu
Juan Sánchez[1][2]
Fuerzas en combate
244[1]​-387[1][3]​soldados 2.000[4]​-3.000[4][5]​guerreros, hasta 6.000[1][6][7]
Bajas
Emboscada:
150[1]​-293[3]​muertos y capturados
Asedio: 42 muertos o desertores[1]
Desconocidas
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El llamado Desastre de Boroa o Batalla de Palo Seco[4]​sucedió en el año 1606 entre mapuches y españoles, venciendo los primeros. Sucedió en las cercanías del fuerte San Ignacio de la Redención de Boroa en la confluencia de los ríos Boroa y Cautín.[5]

La batalla se produjo cuando una guarnición española al mando del capitán Juan Rodulfo Lísperguer (1576-1606)[8]​fue emboscada al salir del fuerte por varios miles de guerreros mapuches ocultos en los bosques cercanos, resultando muertos todos los españoles.

Causas[editar]

Durante toda la primavera y el verano de 1606 el gobernador español García Ramón armado con refuerzos traídos desde Mendoza, Buenos Aires y Lisboa contaba con más de 1.000 soldados, considerándose lo suficientemente poderoso como para organizar una campaña de conquista definitiva ya que contaba con el apoyo de la Corte de España y la Iglesia Católica.

El 15 de enero García Ramón partió su campaña con 1.200 soldados y 500 yanaconas,[1]​dividió sus fuerzas en dos columnas, la primera de 500 hombres al mando del coronel Pedro Cortés y el maestre de campo González de Nájera marchó por la costa, atacando a los rebeldes de Arauco y Tucapel para volver al valle central a Purén para reunirse con el gobernador.[1]​La segunda columna dirigida por el mismo gobernador y el maestre de campo Diego Bravo de Saravia contaba con 600 tropas y recorrió el valle central hasta el punto de reunión.[1]

En ambas marchar los locales presentaron poca resistencia, retrocediendo a zonas boscosas, montañosas o pantanosas, ante esto las tropas españolas se limitaron al saqueo y el pillaje.[1]​Solo Cortés encontró batalla en el valle de Elicura tras recorrer la zona de Tucapel.[1]​Por el lado del gobernador, cerca de 150 yanaconas que acompañaban su columna lo traicionaron y dejaron solo matando al jefe Nabalburí que había dado muestras de sometimiento.[1]​El 2 de febrero ambas fuerzas se reunieron en Purén cuando llegó la columna de Cortés,[1]​el gobernador ya había llegado el día 30 de enero.[9]

García Ramón sabía que en los vados de Purén y Lumaco se refugiaban miles de guerreros[1]​con 200 de cautivos, sin embargo, no logró liberarlos ni por medio de las armas ni por el intento de intercambiarlos o comprarlos.[10]​En sus intentos lanzó varios ataques en la zona del río Cautín y donde estaban las ruinas de La Imperial y Villarrica, por esto tomó la decisión de fundar el fuerte de San Ignacio de la Redención de Boroa, durante la construcción de este sufrió dos feroces ataques, los nativos esperaron que la tropa principal saliera para hacer su ofensiva nocturna, en ambos casos fueron rechazados gracias a la acción del sargento mayor Diego Flores de León.[1]

Tras esto el gobernador volvió a la ofensiva pero en la orilla norte del río Colpi fueron emboscados y derrotados el 2 de abril, muriendo los capitanes Juan Sánchez Navarro y Tomás Machín.[1]​Con el invierno ya volvió al norte llegando a donde se encontraba la ciudad de Angol, allí al inicio de su campaña había fundado un fuerte[11]​a cargo del capitán Núñez de Pineda, este a fines de marzo solicito refuerzos, unos 150 hombres al mando del capitán Antonio de Villarroel fueron enviados desde Concepción,[1]​cuando estaban cerca de Angol[5]​tuvieron que pasar por un estrecho paso donde la retaguardia formada por novatos traídos de México fue emboscada y derrotada,[11]​sufriendo 20 bajas (incluidos dos oficiales).[1]​Tras esto las comarcas de Angol y Tucapel se rebelaron y los españoles se vieron forzados a despoblar el fuerte dejando aún más aislado al de Boroa,[11]​la rebelión indígena empezó a extenderse en diversos lugares.

En este último el maestre de campo Juan Rodulfo Lísperguer fue el único comandante español que se ofreció a quedarse a cargo,[3]​se dedico a hacer varias salidas consiguiendo rescatar varios cautivos y tomar prisioneros y un amplio botín. Pronto el fuerte tuvo gran cantidad de provisiones, armas y víveres lo que lo hacía un blanco importante. Sin embargo varios soldados desertaron por las malas condiciones de vida, pasándose al enemigo y dándoles información vital.[1]

La emboscada[editar]

En agosto Lísperguer supo de una gran masa de indígenas, en su mayoría de Purén y Tucapel,[1]​se reunió en las afueras del fuerte al mando de los caciques Pelantaro,[11]Ainavilu y Paillamachu y el desertor mestizo Juan Sánchez.[1]​Sin embargo, Lísperguer continuó con sus salidas. En una de esas salidas, encendieron una pira de leña a un cuarto de legua del fuerte (en una quebrada llamada Palo Seco)[12]​y la dejaron ardiendo para volver en pocos días más a recoger el carbón, que les hacía falta. Advertidos de esto, los indios se colocaron cautelosamente en los bosques inmediatos, y con aquella vigilancia que sabían usar en este género de empresas, se mantuvieron quietos esperando el momento oportuno para el ataque.[1]​En las cercanías de aquel lugar el cacique Pelantaro reunió unos 3.600 guerreros[11]​con los que planeaba emboscar a la columna mientras otros miles de mapuches con los demás jefes procederían a atacar el fuerte.

El 20[3]​o 29 de septiembre[1]​Lísperguer salió del fuerte con entre 150[1]​y 293[3]​soldados por el carbón, al entrar en la quebrada la avanzada fue atacada pero prevaleció por el fuego de arcabuces, pero el grueso de la fuerza española llevaba las mechas apagadas, los mapuches se enteraron y atacaron destruyendo las columnas, dividiendo a los españoles en pequeños grupos aislados. Tras una feroz lucha, los españoles agotados y rodeados por masas compactas de guerreros cayeron uno a uno tras sucesivos ataques desde todas partes. Lísperguer animó a sus hombres primero a caballo y luego cuando mataron a su animal combatió a pie hasta que cayó.[1]

La quebrada quedó cubierta de cadáveres. Ningún español logró escapar, aparte 10 o 15 fueron capturados para sacrificios o por canje de prisioneros.[1]​Fue por el número de muertos la mayor derrota de los españoles en Chile.[3]

El asedio[editar]

Las tropas españolas en el fuerte que quedaron pasaron sin saber de lo sucedido por días pero sospechando al no volver sus compañeros. Tras varios días el alférez Alonso Gómez que había sido capturado logró escapar y llegar al fuerte. Tras esto los hispanos se prepararon para un largo asedio. En el fuerte quedaron 94 soldados al mando del capitán Francisco Jil Negrete de 25 años. Mandó a imponer activa vigilancia, retrocedió de las posiciones indefendibles y mantuvo un estricto racionamiento. Fue capaz de rechazar dos grandes ataques, sin embargo poco a poco sus hombres empezaron a perder la moral.[1]

El gobernador pasó el duro invierno el Concepción, el 9 de octubre se enteró de la rebelión en Tucapel y el día 15 marchó a Purén, lugar que sometió y luego al fuerte de Arauco donde acabó con las fuerzas nativas que se concentraban en sus cercanías, partió a liberar el fuerte de Paucaví arrasando el valle de Cayocupil.[1]

Durante su victoria en Purén un soldado de apellido Rivas sobreviviente del desastre de Boroa le llegó con las noticias del desastre, el hombre había sido capturado y había escapado y sobrevivido oculto en la selva, el soldado desconocía lo sucedido con la guarnición del fuerte.[1]​Muchos oficiales aconsejaron a García Ramón volver al norte creyendo nulas las esperanzas de hallar sobrevivientes pero este ordeno marchar con todo el ejército al sur.[1]

El 24 de noviembre el gobernador llegó con un ejército de 2.000 hombres a romper el asedio, las condiciones dentro del fuerte eran terribles, de los sobrevivientes al desastre inicial 42 habían muerto o desertado, de los aún vivos muchos estaban enfermos o heridos. El día siguiente el gobernador ordeno una investigación oficial de los sucedido, el 26 de ese mes los españoles abandonaron el fuerte y retrocedieron desmoralizados a Tucapel y Paicaví, el gobernador, sus hombres y los colonos perdían así las esperanzas de someter definitivamente la región. Hubo pánico y desmoralización en la población, el 19 de diciembre el Cabildo de Santiago se reunió de emergencia por temor a una posible rebelión en el Maule se desarmó a los indígenas pacificados y con el tiempo la calma volvió a la colonia.[1]

Consecuencias[editar]

Ante tan desastrosa derrota, con sus fuerzas cansadas y muy menguadas y notando la negación de los mapuches a la paz el gobernador ordeno la retirada al norte y el fin de la campaña de ese verano. Poco después llegaron unos 500 hombres desde el Perú.[1]

El plan de pacificación de García Ramón fundando fuertes en la Araucanía fue abandonado y se tuvo que volver a la frontera del río Biobío.[5]​La derrota llevaría a incrementar la resistencia de los mapuches y al aumento en financiación y personal para los Tercios de Arauco pero también llevara a que la Real Cédula autorizara en 1608 la esclavitud de todo indio rebelde.[11]

Referencias y notas de pie[editar]

  1. a b c d e f g h i j k l m n ñ o p q r s t u v w x y z aa ab ac ad ae Cervantes Virtual - Capítulo XXII. Gobierno de García Ramón: sus últimas campañas y su muerte. Fundación definitiva de la Real Audiencia (1606-1610) - 10. La guerra contra los indios queda autorizada por el Papa. Terrible desastre de los españoles en Boroa
  2. Historia jeneral de Chile, Volumen 3, Diego Barros Arana, pp. 482-483, editor Rafael Jover, 1834
  3. a b c d e f Santillana.cl - 1601-1665
  4. a b c Legión de Los Andes - Batalla de Boroa o de Palo Seco
  5. a b c d Historia de Chile. Tomo I. Descubrimiento y Conquista, ed. Santiago, 2006, Santiago de Chile, Francisco Antonio Encina & Leopoldo Castedo, pp. 66-67.
  6. Legión de Los Andes - Batallas y Combates de la Historia de Chile
  7. Las batallas más notables de la colonia araucana
  8. Genealogía de las familias chilenas
  9. Legión de Los Andes - Campaña de 1606
  10. García Ramón, Alonso | G | Icarito
  11. a b c d e f América en el siglo XVII: evolución de los reinos indianos escrito por Luis Suárez Fernández, Demetrio Ramos Pérez & Guillermo Lohmann Villena, pág. 423-424.
  12. Enciclopedia de Chile. Tomo III. Historia, Instituciones & Sociedad, ed. Océano, pp. 615, edición por Daniel Torras & Carlos Sampayo, dirección Carlos Gispert, 2001, Barcelona, España, ISBN 84-494-1076-2.