Caracazo

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Caracazo
Caracazo collage.png
Caracazo
Fecha 27 de febrero8 de marzo de 1989
(9 días)
Lugar Bandera de Venezuela Venezuela
Causas
  • Aumento del precio de la gasolina
Métodos
  • Protestas violentas
  • Saqueos
  • Resultado
  • Plan Ávila implementado en Caracas
  • Saqueos controlados
  • Consecuencias
  • Caída del apoyo popular de la gestión de Carlos Andrés Pérez
  • Partes enfrentadas
    Sectores molestos de la población
    CubaFlag of Cuba.svg Cuba (presuntamente)
    Bandera de Venezuela Gobierno venezolano
    Guardia Nacional de Venezuela
    Policía Metropolitana de Caracas
    Fuerzas Armadas del Ejército
    DISIP
    DIM
    Figuras líderes
    No centralizado Carlos Andrés Pérez
    Italo del Valle Alliegro
    José María Troconis Peraza
    Alejandro Izaguirre Angeli
    Virgilio Ávila Vivas
    Saldo
    Muertos: 276 (oficial)
    Más de 3000 (extraoficial)[1]

    El Caracazo o Sacudón fue una serie de fuertes protestas y disturbios en Venezuela relacionados con medidas económicas anunciadas durante el gobierno de Carlos Andrés Pérez, que comenzaron el 27 de febrero en Guarenas[2]​ y finalizaron el 8 de marzo de 1989 en la ciudad de Caracas. El nombre proviene de Caracas, la ciudad donde acontecieron parte de los hechos. El saldo de muertes empezó el 27 de febrero cuando fuerzas de seguridad de la Policía Metropolitana, Fuerzas Armadas del Ejército y de la Guardia Nacional salieron a las calles a controlar la situación. Aunque las cifras oficiales reportan 276 muertos y numerosos heridos, algunos reportes extraoficiales hablan de más de 3000 desaparecidos.[3]

    Causas económicas[editar]

    La economía venezolana entró en crisis a raíz del endeudamiento en el que incurrió el país después del "boom" petrolero en los 70. A partir de la caída del precio del petróleo comenzó una ralentización económica paulatina mientras el Estado venezolano aumentaba su recaudación y gastos. Esto causó una devaluación de la moneda en 1983. A partir de entonces las políticas económicas de los gobiernos de Luis Herrera Campíns y Jaime Lusinchi no fueron capaces de frenar las espirales inflacionarias, generando desconfianza en las inversiones y pérdida de credibilidad en la moneda nacional. Algunas de las políticas que emplearon estos gobernantes para frenar los efectos estructurales fueron controles de cambio a través de RECADI (Luis Herrera Campins) y un control de precios (Jaime Lusinchi), medidas que devinieron en corrupción administrativa y mercados negros de divisas y bienes. Sin embargo, la quiebra estructural del mercado interno generó una escasez gradual.

    En 1988 resulta electo Carlos Andrés Pérez en los comicios del 4 de diciembre con 3 879 024 votos (52,91 % de los sufragantes), una cifra muy alta. Con este gran respaldo electoral, el gobierno de Pérez planteó una serie de medidas económicas liberalizadoras, tanto e la producción como en los precios de los bienes, proponiendo una progresiva desregulación a través del programa de ajustes macroeconómicos preconizado por el Fondo Monetario Internacional (FMI), al que se le llamó "Paquete Económico", también conocido como "El Gran Viraje".

    Se anunciaron medidas de aplicación inmediata y otras de aplicación gradual en plazos breves. El paquete comprendía decisiones sobre política cambiaria, deuda externa, comercio exterior, sistema financiero, política fiscal, servicios públicos y política social.

    Las principales medidas anunciadas fueron:

    • Someterse a un programa bajo supervisión del Fondo Monetario Internacional con el fin de obtener aproximadamente 4500 millones de dólares en los 3 años siguientes.
    • Liberación de las tasas de interés activas y pasivas en todo el sistema financiero hasta un tope temporal fijado en alrededor del 30 %.
    • Unificación cambiaria con la eliminación de la tasa de cambio preferencial.
    • Determinación de la tasa de cambio en el mercado libre de divisas y realización de todas las transacciones con el exterior a la nueva tasa flotante.
    • Liberación de los precios de todos los productos a excepción de 18 renglones de la cesta básica.
    • Anuncio del incremento no inmediato, sino gradual, de las tarifas de servicios públicos como teléfono, agua potable, electricidad y gas doméstico.
    • Aumento anual en el mercado nacional, durante 3 años, de los precios de productos derivados del petróleo, con un primer aumento promedio del 100 % en el precio de la gasolina.
    • Aumento inicial de las tarifas del transporte público en un 30 %.
    • Aumento de sueldos en la administración pública central entre el 5 y el 30 % e incremento del salario mínimo.
    • Eliminación progresiva de los aranceles a la importación.
    • Reducción del déficit fiscal a no más del 4 % del producto territorial bruto.
    • Congelación de cargos en la administración pública.

    A solo pocas semanas de asumir el gobierno, el entonces presidente Pérez, se decide poner en práctica de manera inmediata el paquete de ajustes y de medidas económicas, financieras y fiscales. El 26 de febrero el Ministerio de Energía y Minas anuncia el alza en 30% de los precios de la gasolina y el incremento de las tarifas del transporte público urbano e interurbano también en un 30% a partir del 27 de febrero, válido para los 3 meses siguientes, después de los cuales podrían aumentarse hasta el 100%.

    Disturbios[editar]

    Saqueadores corriendo con bienes robados

    Los disturbios se iniciaron en Guarenas (ciudad ubicada a 25 km al este de Caracas), inicialmente en forma de protestas, la mañana del 27 de febrero de 1989 cuando comenzó a haber problemas de transporte hacia la capital, Caracas. En un principio parecía una protesta de los usuarios por la subida del precio del transporte y de los transportistas porque esa subida les parecía escasa. Con una rapidez sorprendente, lo que comenzó como una protesta focalizada en una pequeña ciudad, en cuestión de horas se transformó en una ola de vandalismo, violencia y saqueo a nivel nacional. Los canales de televisión transmitían en vivo los hechos, al principio en los sectores populares se veían protestas pacíficas. Incluso existen videos en los que se ve a la policía metropolitana intentando poner orden a los saqueos para evitar la violencia.

    En horas de la tarde, había problemas en casi todos los barrios populares y urbanizaciones de Caracas, los comercios habían cerrado y el transporte público no prestaba servicio.

    Nubes de humo de incendios en Caracas

    En los días siguientes, los medios de comunicación mostraron imágenes que permitieron ver la magnitud de los saqueos. Durante muchos meses se discutió cómo pudo acontecer algo tan violento en Venezuela. Parecía que había sido un movimiento provocado. A este respecto, el general Carlos Peñaloza, que le venía haciendo seguimiento al movimiento conspirador de Hugo Chávez Frías, describe en su libro "El Delfín de Fidel" cómo Fidel Castro infiltró en Venezuela a un pelotón de francotiradores cubanos cuando fue a la toma de posesión de Carlos Andrés Pérez días antes del estallido. Esos francotiradores serían los que dispararon desde los cerros a las fuerzas de seguridad que se iban desplegando durante los disturbios del Caracazo. Esta sería la causa que llevó a las fuerzas armadas deplegadas a responder abriendo fuego a discreción. [4]

    Protestas violentas también se originaron en otras ciudades como La Guaira, San Cristóbal, Maracay, Valencia, Barquisimeto, Mérida y Ciudad Guayana.

    Desbordado por los saqueos, el Gobierno declaró el toque de queda, militarizó las ciudades principales y controló la ola de vandalismo. En la ciudad de Caracas se activó el "Plan Ávila", el cual confería al Ejército la custodia de la ciudad, habilitándolos para el uso de armas de guerra al momento de contener el motín, los saqueos y el vandalismo.

    Multitudes reunidas durante disturbios

    Hubo un número desconocido de muertos, algunos organismos de Derechos Humanos hablan de miles. Hubo también enormes pérdidas materiales y miles de heridos. El Comité de Familiares de las Víctimas (COFAVIC) determinó con identificación exacta de las víctimas (cédula de identidad, nombre y apellido, circunstancias de la muerte) un número de 380 que siempre se consideró parcial (la lista fue entregada al Ministerio Público). La represión fue especialmente dura en la Universidad Central de Venezuela, así como en los barrios pobres de la capital.[5]

    El 2 de marzo de 1989, cuatro días después de iniciado el motín, fue fundado bajo la coordinación de Enrique Ochoa Antich, exdiputado y para entonces Coordinador del Comité para los Derechos Humanos, a las puertas de la morgue de la ciudad el Comité por los Desaparecidos y las Víctimas Inocentes que luego cambiaría su nombre por el de COFAVIC (Comité de los Familiares de las Víctimas). Fue este Comité el que informó a los medios nacionales e internacionales de las dimensiones de la supuesta violación masiva y sistemática de los derechos humanos por parte del Estado venezolano durante los sucesos. Lo que al parecer no se informó ni se investigó fue los daños que produjeron los violentos saqueos y el vandalismo, inducido o espontáneo, que se desató en aquellos días.

    Consecuencias[editar]

    Se puede decir que el Caracazo fue consecuencia y agravente de la inestabilidad política que vivía Venezuela desde el comienzo de la crisis económica e institucional. El programa de gobierno fue modificado tras los hechos; Carlos Andres Pérez convocó un Consejo Consultivo en el que estuvo también la oposición, en un intento de reconducir la situación social de Venezuela. El 7 de marzo se decreta la liberación de precios. Se acelera el proceso de descentralización con la primera elección directa de Gobernadores y Alcaldes celebrada en diciembre de 1989, lo cual permite un respiro democrático.

    El clima de descontento popular agravado por el Caracazo fue seguido en 1992 por dos intentos de golpe de estado: uno en febrero y otro en noviembre. Se trataba de una logia conspirativa que venía operando en el ejército desde 1982 y que ya tuvo un intento de golpe también frustrado en octubre de 1988 [6]​. La creciente desaprobación de la gestión del Presidente Pérez, la ruptura con el partido Acción Democrática, la falta de nuevos liderazgos, la corrupción de la clase política y del bipartidismo tradicional, junto con el paquete de medidas aplicado hicieron propicio el momento para las intentonas golpistas que el presidente Pérez logró frustrar.

    En marzo de 1993 el Presidente Carlos Andrés Pérez es acusado oficialmente de corrupción y apartado del cargo, asumiendo la presidencia por designación del Congreso Nacional (Actual Asamblea Nacional) Ramón J. Velásquez, quien fue sucedido por Rafael Caldera tras las elecciones de 1994. El teniente coronel Hugo Chávez, uno de los conspiradores de la primera intentona golpista de 1992, es declarado culpable de dirigir la rebelión militar, siendo encarcelado y luego sobreseído su caso por el presidente Rafael Caldera. Restituido en sus derechos políticos, el coronel golpista se presentaría posteriormente a las elecciones de 1998. Y las ganó. Ese sería el fruto político se la sedición que supuso el Caracazo, de la conspiración militar urdida durante décadas por un grupo considerable de mandos militares intermedios y del descontento y frustración de los venezolanos del momento.

    Respuesta militar a los saqueos.

    La Corte Interamericana de Derechos Humanos condenó la actuación del gobierno. El Estado se comprometió a indemnizar a las víctimas, hecho cumplido parcialmente en el año 2004 con aquellas víctimas representadas por la organización de derechos humanos Cofavic.[7]​ Sin embargo, a finales de 2006 el gobierno del Presidente Hugo Chávez, a través del Ministerio del Interior y Justicia, anunció mecanismos para indemnizar también a las víctimas que no tuvieron acceso a la Corte Interamericana.[8]

    En 2005 se estrenó en los cines venezolanos "El Caracazo", una película dirigida por Román Chalbaud, cuyo argumento está basado en los sucesos del mismo.

    Cifras[editar]

    • Muertes: Según la cuestionada cifra oficial emanada por el gobierno de Carlos Andrés Pérez, los sucesos de febrero y marzo de 1989 dejaron un saldo de 276 muertos, numerosos lesionados, varios desaparecidos y cuantiosas pérdidas materiales. Sin embargo, estos números de víctimas quedaron desvirtuados por la posterior aparición de fosas comunes como La Peste, a consecuencia de una solicitud a los tribunales de Enrique Ochoa Antich a la sazón Coordinador General del Comité de Familiares de las Víctimas, en el Cementerio General del Sur, donde aparecieron otros 68 cuerpos sin identificar, fuera de la lista oficial. “Nunca pudo conocerse la cifra exacta de civiles muertos en estos sucesos”, según se cita en el portal del Comité de Familiares de las Víctimas (Cofavic), de los sucesos ocurridos entre el 27 de febrero y los primeros días de marzo de 1989. En esta organización no gubernamental sólo se reunieron 42 familiares de fallecidos y desaparecidos y otras tres víctimas que quedaron incapacitadas, no obstante, la cantidad de civiles masacrados el 27 de febrero y los días posteriores es difícil de calcular. De hecho, se habla de entre 2.000 y más de 3.500 personas asesinadas, aunque el entonces ministro Italo del Valle Alliegro contaba poco más de 300. En el libro Desaparición Forzada, sus autores, Yahvé Álvarez y Oscar Battaglini, señalan que las acciones por parte del gobierno de Carlos Andrés Pérez el 27 de febrero alcanzan proporciones que las acercan al más brutal genocidio de la historia venezolana. Un fallo de la Corte Interamericana de los Derechos Humanos, 10 años después de la masacre al pueblo venezolano, ordenó al Estado venezolano indemnizar a los familiares de 45 personas asesinadas durante la revuelta social, todas representadas por Cofavic.
    • Pérdidas Materiales: Negocios asegurados en Caracas: Bs. 3.073.862.416,03. Negocios no asegurados en Caracas: Se estiman más de 3 mil millones de Bolívares.
    • Locales Saqueados en Caracas: 900 Bodegas, 131 Abastos, 95 Ferreterías, 62 Papelerías, 850 Negocios de Mercancía en General. En la Pastora sólo quedó en pie el Abasto "El Guanábano", gracias a la protección de la Catequista "Alicia de Luis Ramos" y su hijo "Juan Miguel Luis Ramos"
    • Incendios en Caracas: 154

    Entre las personas involucradas con los hechos se encuentran:

    Véase también[editar]

    Referencias[editar]

    1. «Victims of Venezuela's Caracazo clashes reburied». Consultado el 15 de junio de 2016. 
    2. «27 de febrero de 1989: El Caracazo». Notitarde - Sucesos de hoy - Noticias - Venezuela - Valencia - Bejuma - San Diego - Guacara - Los Guayos - Naguanagua. 27 de febrero de 2017. Consultado el 12 de julio de 2018. 
    3. «Victims of Venezuela's Caracazo clashes reburied». BBC. Consultado el 15 de junio de 2016. 
    4. Carlos,, Peñaloza, (2014). Chávez, el delfin de Fidel : la historia secreta del golpe del 4 de febrero. Alexandria Library. ISBN 9781505750331. OCLC 904959157. Consultado el 2018-09-02. 
    5. «27 de febrero de 1989: el Caracazo. La masacre de un pueblo». lapatriagrande.net. 27 de febrero de 1989. Archivado desde el original el 21 de julio de 2010. Consultado el 1 de noviembre de 2013. 
    6. Carlos,, Peñaloza, (2014). Chávez, el delfin de Fidel : la historia secreta del golpe del 4 de febrero. Alexandria Library. ISBN 9781505750331. OCLC 904959157. Consultado el 2018-09-02. 
    7. Finanzas indemniza a familiares y víctimas del Caracazo
    8. MIJ creará mecanismo para indemnizar a víctimas de El Caracazo (enlace roto disponible en Internet Archive; véase el historial y la última versión).
    9. «Falleció ex-ministro del Interior Alejandro Izaguirre, recordado por su "no puedo, no puedo" del 27F» (html). Aporrea. 11 de enero de 2012. Archivado desde el original el 18 de abril de 2012. Consultado el 20 de julio de 2018. «El ex-ministro es recordado por un episodio único en la historia contemporánea de Venezuela, en el cual un alto personero del gobierno abandona las cámaras de televisión en plena cadena nacional. El 27 de febrero de 1989, el gobierno del recién inaugurado presidente Carlos Andrés Pérez, había ordenado detener "a plomo limpio" la rebelión popular que se estaba desarrollando en las calles de Caracas y otras ciudades, episodio conocido como "El Caracazo". En horas del mediodía, el presidente Pérez ordenó a Alejandro Izaguirre, para entonces su Ministro de Relaciones Interiores, a que a través de una cadena de radio y televisión llamara a la población a la calma y a afirmar que el gobierno "tiene la situación controlada, luego de implantar el toque de queda". Con sonidos de disparos de la Policía Metropolitana y la Guardia Nacional, producto de la masacre de personas en el centro de la ciudad donde está localizado el palacio presidencial de Miraflores, el ministro Izaguirre comenzó la cadena visiblemente aturdido, y luego de afirmar de forma insólita que la situación estaba prácticamente controlada, sufrió casi un desmayo y se retiró de las cámaras diciendo “no puedo, no puedo”. Sus palabras no se correspondían con la realidad en la calle, ni siquiera en las adyacencias del palacio presidencial. La "calma" de la cual hablaba Izaguirre, retornó 2 días y más de 2.000 asesinados después.» 

    Bibliografía[editar]

    • Ochoa Antich, Enrique (1992). Los golpes de Febrero (de la rebelión de los pobres del 27F al alzamiento de los militares del 4F). Fuentes Editores. 
    • Gen Carlos Peñaloza (2014). El Delfín de Fidel: La historia oculta tras el golpe del 4F. Createspace Independent Pub.

    Enlaces externos[editar]