Bernardo Herrera Restrepo

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Bernardo Herrera Restrepo
Bernardo Herrera Restrepo-Arzobispo.jpg
Predecesor Ignacio León Velasco
Sucesor Ismael Perdomo Borrero

Escudo Arquidiócesis de Bogotá.svg
XXXVIII Arzobispo Metropolitano de Bogotá
Título Arzobispo Metropolitano de Bogotá
Otros títulos IV Obispo de Medellín
Información religiosa
Ordenación sacerdotal 22 de mayo de 1869 en la Iglesia de Saint-Sulpice de París, por Mons. Henri Maret, Arzobispo titular de Naupactus
Ordenación episcopal 27 de diciembre de 1885 en Bogotá, por Mons. José Telésforo Paúl Vargas, XXXVI Arzobispo Metropolitano de Santa Fe de Bogotá
Información personal
Nacimiento 11 de septiembre de 1844 en Flag of Bogotá.svgBogotá, Bandera de Colombia Colombia
Fallecimiento 2 de enero de 1928 en Flag of Bogotá.svgBogotá, Bandera de Colombia Colombia (83 años)
Profesión Teólogo y filósofo
Alma máter Sapienza-Università di Roma

Firma Firma de Bernardo Herrera Restrepo

Escudo Bernardo Herrera Restrepo.svg
Escudo de Bernardo Herrera Restrepo

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Bernardo Herrera Restrepo (Bogotá, 11 de septiembre de 1844 - † Bogotá, 2 de enero de 1928) fue un eclesiástico colombiano de la Iglesia católica, fue obispo de la diócesis de Medellín y posteriormente arzobispo de la arquidiócesis de Bogotá.[1]​ Fundador del Instituto San Bernardo De La Salle ubicado en la ciudad de Bogotá, gestor de las obras educativas de la congregación de los Hermanos de las Escuelas Cristianas del distrito Lasallista de Bogotá y Medellín.

Familia[editar]

Nació el 11 de septiembre de 1844 en Bogotá, como tercer hijo de los ocho que hubo en el hogar conformado por el prestigioso abogado Bernardo Herrera Buendía y por su esposa María de Jesús Restrepo Montoya, quien era hija de José Manuel Restrepo Vélez, historiador, político y vicepresidente de Colombia.[2]

Vida y obra[editar]

Las primeras letras las aprendió con su tío paterno Pablo Herrera Buendía. A los doce años entró al Liceo de la Infancia de Ricardo Carrasquilla. Desde 1858 hasta mediados de 1861 estudió en el Colegio de San Bartolomé con los Jesuitas, siendo condiscípulos suyos Miguel Antonio Caro y José Domingo Ospina. Asistió con su padre en 1863 a la Convención de Rionegro. El 11 de marzo de 1864 partió para Europa donde en el Seminario de Issy estudió filosofía, pasando luego en 1865 al Seminario de San Sulpicio para cursar los estudios teologicos. Vicente Arbeláez, quien se hallaba en el exilio, lo conoció allí y quedó fuertemente impresionado por la personalidad del joven seminarista. El 22 de mayo de 1869, fue ordenado sacerdote en la Iglesia de Saint-Sulpice de París, por Henri Maret, obispo in partibus de Sura. Asistió en roma al concilio Vaticano I como secretario de Toscano, obispo de Nueva Pamplona y el 13 de abril de 1870 obtuvo en la Sapienza-Università di Roma, el título de teólogo. El 26 de octubre de 1870 regresó a Bogotá.

Sarcófago de Bernardo Herrera en la Capilla de la Inmaculada de la catedral primada de Colombia.

El 12 de diciembre de 1871, fue nombrado por el arzobispo Arbeláez, rector del seminario Conciliar, recientemente restaurado. Gran sorpresa causó entre el clero la elección del pbro. Herrera de tan solo de 27 años en ese momento, para tan importante cargo, habiendo tantos párrocos venerables llenos de méritos y experiencia; esto muestra el acertado criterio del arzobispo, quien supo ver en él al formidable guía y al gran reformador de esa institución. El pbro. Herrera ocupo ese cargo por 14 años habiendo tenido una gran influencia en la orientación de todos los seminarios colombianos, pues el Concilio Provincial había determinado la unificación del plan de estudios de todo ellos, el cual fue elaborado por Arbeláez con la colaboración del pbro. Herrera. Desde el 29 de abril de 1883 fue designado canónico del Capítulo de Bogotá. El 27 de marzo de 1885 fue preconizado obispo de Medellín y consagrado el 27 de diciembre por José Telésforo Paúl Vargas, arzobispo de Bogotá. Viajó a Antioquia por la vía de Puesto Berrio y entró solemnemente a Medellín a posesionarse el 21 de enero de 1886.

En Medellín, organizó el Capítulo y tuvo muy buenas relaciones con los canónicos. Transformó completamente el seminario Mayor imponiendo la disciplina sulpiciana que con ligeros cambios rigió hasta 1960, cuando se publicó un nuevo reglamento con una orientación distinta. En el campo de la educación concreto los deseos de Montoya y concretó la llegada de los Hermanos Cristianos y las Hermanas de la Presentación y presenció la apertura del colegio de San Ignacio, de los Jesuitas, el cual aún existe en Medellín. Visitó la diócesis. Reinició la construcción de la nueva catedral, la cual había sido suspendida por su antecesor, pues los diseños del arquitecto italiano Felipe Crosti contenían serios errores, por lo cual, solicitó otros conceptos. Primero acudió al arquitecto bogotano Mariano Santamaría, quien descalificó los diseños de Crosti y señaló graves errores en los planos. Después, solicitó concepto al abate Louis Douillard, obispo de París y notable arquitecto francés, quien desecha totalmente la obra de Crosti. Además, el obispo galo recomienda al arquitecto Carlos Carré, quien luego presentaría un nuevo diseño y sería contratado para la obra del nuevo templo catedralicio el 19 de enero de 1890.[3]​ Ordeno en Medellín solamente a 12 sacerdotes.

El 4 de junio de 1891 fue preconizado arzobispo de Bogotá y partió el 2 de septiembre. Recibió el palio por el delegado apostólico Antonio Sabatucci, obispo de Tebas, el 20 de septiembre de 1891. Fue nombrado asistente al Solio Pontificio, prelado doméstico de Su Santidad y conde romano en 1896.

Durante las polémicas elecciones de 1898, Herrera Restrepo mostró su capacidad para mantener la dignidad del clero por encima de las luchas partidistas. En su pastoral de Corpus de 1897 dijo:

En las circunstancias presentes, cuando las pasiones se enardecen, la misión de los prelados de la Iglesia no puede ser otra que la que el apóstol San Pedro señalase a su discípulo Timoteo: "Reprende, ruega, exhorta con toda paciencia" [...] conviene que quienes están encargados de causas sagradas se abstengan por completo de apasionamientos políticos, a fin de que no se vuelvan sospechosos los ministros de la Iglesia.

Su impecable gestión como presidente del Concilio Plenario Latino Americano en Roma, en 1899, recibió elogios por parte de todos los cardenales. El 17 de noviembre de 1902 recibió el título honorífico de arzobispo Primado de Colombia. Ese año, recién concluida la guerra de los Mil Días, en el año 1916 contacto a los hermanos De La Salle para que llegaran a Colombia desde Francia, fundando el 11 de septiembre del mismo año el Instituto San Bernardo De La Salle, que en terrenos de su propiedad decide darle esta institución educativa a la congregación de los Hermanos de las Escuelas Cristianas, brindándole educación a las personas del sector de las cruces y sitios aledaños a este. Promovió el voto nacional al Sagrado Corazón de Jesús, cuya iglesia consagró el 24 de septiembre de 1916.


El arzobispo Herrera fue presidente de las Conferencias Episcopales de 1908, 1912, 1916, 1919, 1924 y 1927; del Congreso Eucarístico de 1913, del Mariano de 1919 y del de Misiones de 1924. Los gobiernos de la hegemonía conservadora, que habían tomado la bandera de la Iglesia católica como propia, y el innegable don de mando del arzobispo Herrera, lo fueron situando como árbitro de la política electoral del partido. José Restrepo Posada, en su obra "La Iglesia en dos momentos difíciles de la historia patria", cuenta:

El arzobispo de Bogotá sufrió una gravísima enfermedad hasta el punto de que se le administraron los últimos sacramentos, en septiembre de 1917. La naturaleza triunfó, pudo volver a sus labores, pero sin el valor y agilidad mental de antes; físicamente quedó casi imposibilitado para moverse y moralmente quedó con temor a afrontar las dificultades; y para disimular este complejo, y el de su timidez de siempre, acudió instintivamente a dos medios: un gran celo por su autoridad, de modo que no le gustaba oír las razones de la contraparte y los asuntos se resolvían como él quería, sin discusión, y en el caso de la política, un deseo de buscar apoyo en una entidad que resolviera los asuntos, librándolo a él de la responsabilidad. Así, en octubre de 1924, y ante el peligro de que las diferentes corrientes del conservatismo escogieran sus propios directorios, la mayoría conservadora del Congreso nombró uno; el arzobispo manifestó: Condeno y repruebo ahora, como lo he condenado y reprobado siempre, toda disidencia o corriente que tienda a menospreciar el principio de autoridad, representado en este caso sobre todo por el gobierno, y consiguientemente por el directorio que acaba de nombrar la mayoría conservadora del Congreso.

Herrera, que en tiempos de la presidencia de Miguel Antonio Caro había roto lanzas con el gobierno y con sus propios sufragáneos por defender la total independencia de la autoridad eclesiástica, últimamente apoyaba su decisión en lo que le aconsejaba el directorio de un determinado partido. En la conocida conversación que el general Alfredo Vázquez Cobo cuenta en sus Memorias, se nota el tono autoritario con el que el arzobispo Herrera manejaba sus asuntos: les notificó a él y al señor Miguel Abadía Méndez, que el candidato conservador a la Presidencia de 1926 sería este último, sin siquiera dignarse a recibirlos para comunicarles su decisión. Más adelante, esta actitud trajo graves problemas a la colectividad conservadora y a su sucesor, Ismael Perdomo Borrero.

Herrera falleció el 2 de enero de 1928, y se encuentra sepultado en la catedral primada de Bogotá.

Véase[editar]

Referencias[editar]

  1. «Archbishop Bernardo Herrera Restrepo †» (en inglés). Catholic Hierarchy. Consultado el 5 de abril de 2009. 
  2. www.genealogiacolombiana.com
  3. Piedrahita Echeverri, Monseñor Javier * 1924 - † 2006 (2002). Monografía Histórica de la Catedral-Basílica la Inmaculada de Villanueva en Medellín. Edición especial del Centenario de la Arquidiócesis de Medellín, no tiene ISBN. 

Bibliografía[editar]

  • Piedrahita Echeverri, Javier, Mons. (1988). Arquidiócesis de Medellín: episcopologio y presbiterio 1868-1988. Medellín. 
  • Pbro. Julio C. Jaramillo (dirección) (1950). Basílica de Medellín. Editorial Bedout, Medellín. Publicación especial del V. Capítulo Metropolitano. No tiene ISBN, edición especial. 


Predecesor:
Título nuevo
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Presidente de la Conferencia Episcopal de Colombia
19081928
Sucesor:
Ismael Perdomo Borrero
Predecesor:
Título nuevo
I
PrimateNonCardinal PioM.svg
Arzobispo Primado de Colombia
17 de noviembre de 1902 - 2 de enero de 1928
Sucesor:
Ismael Perdomo Borrero
Predecesor:
Ignacio León Velasco
XXXVIII
Escudo Arquidiócesis de Bogotá.svg
Arzobispo Metropolitano de Santa Fe de Bogotá
13 de septiembre de 1891 - 2 de enero de 1928
Sucesor:
Ismael Perdomo Borrero
Predecesor:
José Ignacio Montoya Palacio
IV
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Obispo de Medellín
21 de enero de 1886 - 4 de junio de 1891
Sucesor:
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