Batalla de Monte Longdon

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Batalla de Monte Longdon
Parte de la Guerra de las Malvinas
Fecha 11-12 de junio de 1982
Lugar Monte Longdon
Coordenadas 51°40′12″S 57°58′51″O / -51.67, -57.980833333333Coordenadas: 51°40′12″S 57°58′51″O / -51.67, -57.980833333333
Resultado Victoria británica
Beligerantes
Bandera de Reino Unido Reino Unido Bandera de Argentina Argentina
Comandantes
Bandera de Reino Unido Hew Pike Bandera de Argentina Carlos Eduardo del Valle Carrizo Salvadores
Unidades militares
3.º Batallón, Regimiento de Paracaidistas Regimiento de Infantería 7
  • Compañía de Ingenieros Mecanizada 10
  • Batallón Infantería Comando Operacionales
Fuerzas en combate
450 hombres 278 hombres
Bajas
23 muertos y 47 heridos 31 muertos y 120 heridos
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La batalla de Monte Longdon fue una batalla que tuvo lugar durante la Guerra de Malvinas entre las fuerzas británicas y argentinas. Aconteció entre la noche del 11 y se extendió hasta la madrugada del día 12 de junio de 1982 y se saldó con la victoria de las tropas británicas. Es considerada la batalla más importante del conflicto por dos razones. Por lo cruenta ya que se llegó al combate cuerpo a cuerpo con bayoneta (poco usual en la guerra moderna) y por su punto estratégico porque se trataba de una posición clave en torno a la guarnición argentina de Puerto Argentino.

Antecedentes[editar]

Fuerzas Británicas[editar]

Consistió en el 3 PARA bajo las órdenes del teniente coronel Hew Pike (más tarde un general), apoyada por el 29º Regimiento de Artillería Real, con 6 cañones de 105 mm. El 2 PARA estaba en reserva. El apoyo naval fue proporcionado por la fragata HMS 'Avenger'.

Fuerzas Argentinas[editar]

La fuerza argentina consistió en la Compañía B 'Maipu' del Regimiento de Infantería Mecanizado 7 "Coronel Conde" (RI Mec 7), 1ª sección de la Compañía de Ingenieros Mecanizada 10, una Sección de ametralladoras pesadas Browning M2, calibre 50 (12,7 mm) del BIM 5, así como otros destacamentos de otras unidades. El comandante local argentino era el mayor Carlos Eduardo del Valle Carrizo Salvadores, el segundo al mando del RI Mec 7. El Regimiento 7 era parte de la 10ª Brigada de Infantería Mecanizada "Teniente General Nicolás Levalle", una formación muy bien entrenada del Ejército Argentino en comparación con muchos otros Ejércitos Latinoamericanos. [1] A finales de 1981 la 10a Brigada lleva a cabo operaciones de combate simuladas en conjunto con la Fuerza Aérea Argentina en presencia del Comandante en Jefe del Ejército Argentino, el Teniente General Roberto Eduardo Viola.[2] La 10ª Brigada del General Oscar Luis Jofre perdería a 66 hombres muertos y 370 heridos en las Malvinas.[3]

Estando en Malvinas, Carrizo Salvadores perdió a su padre en Catamarca, pero el mayor guardó para sí este hecho y permaneció en su puesto de comando hasta el fin de los combates.[4] El Regimiento de Infantería 7, reforzada por dos pelotones de Infantería de Marina, se atrincheró en Monte Longdon, Wireless Ridge y Cortley Ridge hacia el este. El teniente de navío (rango naval equivalente a capitán) Sergio Dachary (el teniente de navío debió también sobreponerse del dolor provocado por la muerte de su hermano Alejandro Dachary, oficial del Ejército Argentino y operador de unos de los radares Skyguard de Puerto Argentino impactado por un misil británico de un bombardero Vulcan[5] ) había vuelto a Monte Longdon, en la semana anterior a la batalla, y estuvo al mando de las ametralladoras pesadas de los infantes de marina en Monte Longdon.

En su mayoría conscriptos con un año de formación, los jóvenes soldados del RI Mec 7 no iban a abandonar sus puestos fácilmente y la mayoría de ellos estaban dispuestos a luchar duramente. Ellos poseían fusiles FN FAL totalmente automáticos que entregan más potencia de fuego que el SLR británico, granadas de fusil PDF y PAF, ametralladoras MAG de 7,62 mm idénticas a las de los paras, un radar de vigilancia terrestre Rasit; unos cincuenta del Regimiento 7 lucharían con más decisión que el resto y comparterian sus técnicas de comandos con sus compañeros, que aprendieron después de haber pasado por un curso de comandos organizado por el Mayor Oscar Ramón Jaimet,[6] entrenado como comando y ahora Oficial de Operaciones del Regimiento de Infantería Mecanizado 6 'General Viamonte' (RI Mec 6). Durante 1981, el General Jofre organizó un Pelotón Helitransportado para cada unos de los Regimientos 3,6 y 7 de la 10a Brigada de Infantería Mecanizada bajo la supervisión del Mayor Jaimet.[7] [8]

El soldado conscripto Jorge Altieri, en una entrevista después de la guerra contó como él se entrenó duramente con la Compañía B:

Se me dio un fusil FAL de 7,62 milímetros. A otros chicos se les dio el FAP - ametralladoras ligeras - y otros recibieron las PAM [subametralladoras]. El énfasis principal en el tiroteo fue hacer que cada bala contara. También me enseñaron cómo usar una bazuca, cómo hacer y poner trampas explosivas, y cómo navegar por la noche, y nos fuimos en helicópteros, taladros, ataques y emboscadas de noche y día.[9]

Tomás Szumilo también mantiene que los conscriptos recibieron una formación más que adecuada en el Regimiento 7:

La preparación con la que llegábamos era una instrucción de un mes y medio, buena y bastante rigurosa porque el Regimiento era muy exigente en ese sentido. Estábamos en condiciones de manejar un arma y de los elementos básicos del combate. En mi caso, por mi experiencia en sanidad, tenía conocimientos de enfermería, más que nada de primeros auxilios.[10]

Altieri sostiene que lentejas con porotos verdes y un poco de carne de cordero constituyeron las principales comidas que se repartieron entre el 16 de abril y 11 de junio,[11] pero estas comidas se complementaron con algunos lujos tales como barras de chocolate[12] y tarros de carne.[13] Sin embargo, los conscriptos todavía pasaron hambre según Altieri:

En una guerra los altos mando están en distintos lugares que la tropa, entonces por ejemplo nosotros estábamos arriba del Monte Longdon y nuestro jefe, el subteniente Juan Domingo Baldini recibía la orden del oficial Mayor Carrizo que estaba más abajo, de abastecernos de raciones frías [raciones enlatadas] y que la comida mas nutritiva nos las tenían que dar cuando comenzara el combate porque después no sabían si no podían proveer de comida. Del 16 de abril hasta el 11 de Junio que combatimos, comimos sopa con lentejas, arvejas y algún trozo de oveja. Nosotros le decíamos a nuestro subteniente: “No podemos decirles a los soldados ingleses que esperen que nos alimentemos bien y después agarrarnos a tiros…”. No estábamos bien alimentados previo a los combates como debe ser, estábamos debilitados. Si durante el combate no hubiéramos podido comer, bueno, mala suerte, pero no antes. Fueron muchas cosas… La comida, la ropa, el orden que debíamos mantener en las carpas, estar afeitados…. Los libros enseñan de una forma pero la realidad es otra… [14]

Sobre el aprovisionamiento de aquellos días, Julio Lago (soldado ranchero del Regimiento 7 "Coronel Conde") muestra su particular vision.

De entrada hacíamos tres comidas por día, después se hicieron dos y al final, una. Te levantabas a las cuatro de la mañana y preparabas un mate cocido; después ya entrabas con la comida que se repartía a mediodía, otra más que se repartía tipo cuatro, cinco de la tarde, y a preparar todo para el otro día. Y así era continuamente. El problema era que amanecía a las diez de la mañana o a las nueve, y oscurecía a las tres y media. Con el toque de queda no se podía circular de noche, o sea, no había tiempo para andar repartiendo la comida.[15]

El 23 de mayo, en vista que la Compañías A, B y C llevaban 41 días en las posiciones sin haber sido relevadas, decidió el capitán Raúl Daneri ordenar las compañías tomarse el turno en preparar y servir la comida del Regimiento 7. «A mi me tocaba ser el ranchero, nos turnábamos creo que por semana. Así podía conseguir un poco más de comida. Aunque salir en medio del frío a servir a los otros era tremendo, de esta manera llenábamos con Roberto Maldonado (mi compañero de posición ) tres cantimploras de mate cocido y las usábamos como bolsa de agua caliente – Así tomabamos algo calentito toda la mañana.» dice Miguel Savage soldado de la Compañía C.[16]

Los excombatientes del Centro de Excombatientes Islas Malvinas (CECIM), que desde principio se definió como “Anti-Héroes”, denunciaron torturas físicas y psicológicas, estaqueamientos, maltratos, privación de alimentos en Monte Longdon y hasta la muerte por congelamiento del infante de marina Héctor Miguel Rolla[17] El subteniente Juan Domingo Baldini de la Compañía B 'Maipu' en Monte Longdon, está acusado de haber estaqueado a tres o cuatro conscriptos por haber abandonado sus puestos para ir en busca de comida. En 2007, la ministra de defensa de Argentina, Nilda Garré, reconoció que las normas militares vigentes durante la guerra de las Malvinas, que en otros ejércitos eran conocidos como castigo de campo, permitía el estaqueo en caso de la inexistência de cárceles:

Es una crueldad y de un sadismo insólito, pero es cierto que estaba en las normas.[18]

«Nuestros propios oficiales fueron nuestros peores enemigos», dice Ernesto Alonso, en ese entonces soldado del 1º. Pelotón de Fusileros de Baldini[19] y luego presidente de CECIM.[20] «Ellos se suministraban con el whisky de los bares, pero no estaban preparados para la guerra. Desaparecieron cuando las cosas se pusieron serias.»[21]

Hay otros que sostienen que a estos hombres se les ayudó a hacerse lo más cómodo posible, dadas las circunstancias, y que sus oficiales y suboficiales pelearon bien y se esforzaron por levantar la moral de los conscriptos. El historiador británico Nicholas van der Bijl ha escrito en defensa del accionar del subteniente Baldini:

"Baldini fue después fuertemente criticado por los veteranos por ser indiferente y egoísta hacia sus hombres, aunque esto parece haber venido de varios soldados petulantes que no pudieron apreciar sus esfuerzos para mantenerlos con vida en condiciones difíciles".[22]

Previo a el desembarco británico, Baldini pudo sacar sus a hombres de sus trincheras en dos oportunidades y llevarlos a la capital malvinense para que pudieran bañarse y dormir bajo techo. Según Luis Aparicio:

Durante la guerra fui con toda la sección dos veces al pueblo para bañarnos. La primera, [nos bañamos] en un aserradero al costado del correo, con agua tibia. Eso ocurrió al principio. Luego, ya más entrado mayo, en otro lugar donde nos quedamos a dormir. Escuchábamos disparos aislados. Yo seguía afeitándome, pero no me pude bañar más de dos veces en toda la guerra.[23]

A pesar de la amenaza de aplicarseles el castigo de campo, cuatro soldados conscriptos (Carlos Alberto Hornos, Pedro Vojkovic, Alejandro Vargas y Manuel Zelarrayán) se escaparon del Regimiento 7 el 8 de junio, y usando un bote de goma intentaron confiscar los bienes que el soldado Savage (que había encontradon un pullover azul) y otros decían haber encontrado dentro la casa abandonada de un estanciero, cerca del río Murrell.[24] Desafortunadamente para los cuatro involucrados, su barco pego una mina anti-tanque al regresar de la incursión, matándolos en la orilla.[25]

En 2009, las autoridades argentinas en Comodoro Rivadavia ratificaron la decisión tomada por las autoridades de Río Grande, Tierra del Fuego (que, según la Argentina, tienen autoridad sobre las islas) de acusar formalmente a 70 oficiales y suboficiales de tratamiento inhumano de los soldados conscriptos durante la guerra.[26]

«Tenemos el testimonio de 23 personas sobre un soldado (Rito Portillo)[27] que fue asesinado a balazos por un cabo, cuatro demás ex combatientes que murieron de hambre, y al menos 15 casos de conscriptos que fueron estaqueados en el suelo», Pablo Vassel, subsecretario de derechos humanos en la provincia de Corrientes, dijo a la Agencia Inter Press News Service.[28] Hay fuertes afirmaciones que testimonios falsos fueron utilizados como evidencia para acusar a los oficiales y suboficiales argentinos y Vassel tuvo que renunciair de su cargo como subsecretario de derechos humanos de Corrientes en 2010.[29]

Desarrollo[editar]

Avance británico[editar]

El 3 º Batallón del Regimiento de Paracaidistas británico, llevó a cabo una desesperada marcha a través de las colinas al norte del Monte Simon para tomar la pieza clave del terreno alto que dominaba Estancia House, apodado Granja Estancia. Las condiciones meteorológicas fueron atroces, con los paracaidistas marchando a través de empinadas colinas resbaladizas hacia el objetivo. Nick Rose era un soldado raso en el 6 º Pelotón al mando del teniente Jonathan Shaw.

El terreno dictaba exactamente cómo avanzariamos. Una gran parte del tiempo íbamos a lo largo de los caminos - los pocos caminos que encontramos - nosotros utilizamos la fila india, que es un avance dificultoso en ambos lados del camino, como forma de zig zag. Pero hay grandes ríos de piedra - grandes rocas blancas - y usted tiene que cruzarlos y luego está el brezo y el tojo y está constantemente mojado. Así que la sensación térmica era - Creo que alguien dijo que menos de 40 grados - y tormenta de viento y lluvia horizontal - un escenario de pesadilla.... Estamos horrible, estamos miserables como el pecado, todos nosotros - echamos de menos la casa, quieremos un cigarillo seco, botas cálidos y secos, un sanguche de queso con cebolla y una botella de leche superior azul. Solía ​​soñar de estos.[30]

El capitán Matthew Selfridge del 3 PARA estableció una base de patrulla cerca del Río Murrell el 3 de junio, dos kilómetros al oeste del Monte Longdon. Desde allí envió sus patrullas especializadas de la Compañía D para explorar las posiciones argentinas en Longdon. Una patrulla llevado a cabo por la Compañía D, tuvo lugar en la noche del 4-5 junio. Los integrantes de esta patrulla fueron el cabo Jerry Phillips y los soldados Richard Absolon y Bill Hayward, todos tiradores especiales.[31] La patrulla de Phillips, dado la tarea de penetrar el 1.er Pelotón del subteniente Juan Baldini con el fin de obtener un prisionero, informan al regresar haber eliminado con fuego de tirador especial a un oficial argentino y los sirvientes de un mortero con un cohete antitanque. También informan que los defensores argentinos reaccionaron demasiado tarde pero con mucho fuego de ametralladora, además de artillería y morteros. Pero en verdad no hubieron perdidas entre los argentinos en Longdon esa noche. El cabo Phillips no obstante mantiene haber personalmente eliminado a un oficial argentino en las posiciones de Baldini y penetrado las defensas argentinas y eliminado a dos servidores de morteros con un cohete antitanque disparado a corta distancia.[32]

En el lado argentino, se dio cuenta de pronto de que los soldados del Pelotón de Reconocimiento del Regimiento de Infantería 7 apostados en la posición circundante de Wireless Ridge no estaban en condiciones de llevar a cabo su propio patrullaje. Así que, las unidades de comandos argentinos, normalmente utilizados para reconocimientos profundas tuvieron que asumir este rol. Ellos fueron capaces de hacerlo con mucho éxito y en las primeras horas del 7 de junio, una patrulla combinada de la Compañía de Comandos 601 y el Escuadrón de Fuerzas Especiales 601 de la Gendarmería Nacional (EFE601GN), investigando los informes del mayor Jaimet de actividad enemiga alrededor del Murrell Bridge[33] fueron vistos acercándose hacia el puente. Después de varias noches en la zona, los cabos Peter Hadden y Mark Brown y sus patrullas habían llegado como reemplazos en el acantilado en la orilla occidental del río Murrell, que la patrulla del sargento Ian Addle y otros habían estado utilizando como una base.[34]

En un corto espacio de tiempo una centinela informó de las figuras enemigas cerca del puente. Los paras abrieron fuego y un confuso combate se desarrolló en la oscuridad, con intenso fuego de fusiles SLR británicos y FAL argentinas, ametralladoras GPMG británicas y MAG argentinas, misiles antitanques LAW británicas y granadas de fusil Energa argentinas intercambiándose. La patrulla de comandos al mando del capitán Rubén Teofilo Figueroa demostraron ser bastante agresivos y antes del amanecer habían obligado a los 30 paras retirarse, teniendo que dejar atrás gran parte de su equipo en manos argentinas.[35] Sólo un suboficial argentino (Sargento Rubén Poggi) resultó herido durante la contraemboscada argentina.[36] A partir de entonces las patrullas británicas tuvieron que ser montadas más cerca de su propia línea.[37]

Como la historia oficial del Regimiento de Paracaidistas británico ha reconocido:

Ellos se vieron obligados a evacuar sus posiciones rápidamente, dejando atrás sus mochilas y la radio, pero lograron retirarse sin sufrir ninguna baja. La ubicación se examino en la tarde del 8 de junio por otra patrulla, pero no había ni rastro de las mochilas o de radio, lo que significaba que la red de comunicaciones por radio del batallón podia haber sido comprometida.[38]

Sin embargo, el Coronel Pike y sus jefes de compañía, en la víspera de la batalla todavían tenían a los pelotones argentinos en Longdon en baja estima, debido a los informes erróneos de la patrulla del cabo Phillips, y no esperaban que darían mucha resistencia.[39]

Por esta razón, el coronel británico esperaba sorprender a los defensores argentinos, avanzando lo más cercano posible bajo la cubierta de la oscuridad antes de pasar al asalto. El teniente coronel Pike esperaba causar mucho pânico entre los conscriptos argentinos y sus suboficiales y oficiales, y por esta razón no utilizo la artillería británica al comienzo de la batalla.

Los tres objetivos principales - Fly Half Full Back y Wing Forward - fueron nombrados como las posiciones empleadas en el juego de rugby. La Compañía B atacaría a través de Fly Half (apertura) antes de proceder hacia Full Back (espalda), mientras que la Compañía A, seguido por la Compañía C, haría lo mismo en Wireless Ridge.

Pero la moral seguía manteniéndose bastante razonable en el Regimiento 7. Miguel Angel Arrascaeta fue herido por el fuego de ablandamiento británico y evacuado, pero creyendo que sus amigos en su pelotón todavía lo necesitaban el conscripto regresó a Longdon donde perdió la vida combatiendo. El soldado conscripto Fabián Passaro de la Compañía B combatió en Monte Longdon con el pelotón adelantado de Baldini y recuerda la vida en esos momentos:

La mayor parte de nosotros nos habíamos ajustado a lo que nos habían puesto, nos habíamos acustombrados a la guerra. Pero algunos chicos [identificados como Carlos Alberto Carbone, Luis Leccese, Felix Benjamin Barreto y Antonio Francisco Belmonte en el libro Dos Lados De Infierno (Editorial Planeta, 1994)] todavía estaban muy deprimidos y, en muchos casos, se esteban empeorando. Por supuesto, estabamos muy hartos de llevar la misma ropa puesta por tantos días, yendo sin una ducha, teniendo tanto frío, comiendo mal. Fueron demasiadas cosas juntas, aparte de nuestro temor natural de la guerra, el bombardeo y todo eso. Pero pienso que algunos de nosotros nos adaptábamos mejor que otros. Habían chicos que estaban muy preocupados; y traté de levantarles un poco el ánimo. 'No se preocupen,' les dije. 'Nada sucederá, estamos a salvo aquí. ¿'No ven ustedes que nuncan podrán conseguir llegar aquí arriba? Somos unos mil; si ellos tratan de subir, nosotros los veremos y los sacaremos la mugre a balazos.[40]

Cuando la los hombres de la Compañía B (bajo ordenes del mayor Mike Argue) del 3 PARA fijaron bayonetas para asaltar las posiciones del 1.erPelotón en Monte Longdon, se encontraron avanzando dentro un inmenso campo minado. Los zapadores británicos más tarde contarían unas 1.500 minas antipersonales sembradas en las laderas adelantadas de Longdon, pero solo explotaron dos, diría el cabo Peter Cuxson,[41] porque el resto estaba congelado por el hielo. De lo contrario la batalla final por Puerto Argentino habría sido una historia totalmente diferente, concluye el suboficial británico.

Ataque británico[editar]

Al anochecer el viernes 11 de junio, el 3 PARA marcho a sus líneas de partida, y después de una breve pausa, comenzaron a hacer su marcha de cuatro horas hacia Longdon. Al comenzar a aproximarse la Compañía B hacia Longdon, el cabo Brian Milne pisó una mina, lo que alertó al pelotón de conscriptos de Baldini. Más de 20 soldados argentinos salieron de sus carpas de campaña para combatir, pero la mayor parte del pelotón recién comenzaba a despertar y salir de sus bolsas de dormir cuando el Pelotón No. 4 del teniente Ian Bickerdike llegó a estar entre ellos, ametralleando y bayoneteando los argentinos.[42]

El cabo Stewart McLaughlin estuvo presente toda la acción, eliminando una ametralladora MAG de 7,62 mm argentina. Él cabo reunió a su sección y avanzaron hacia la cima con las bayonetas puestas entre una lluvia de fuego de ametralladoras argentina.

El Pelotón No. 6 del teniente Jonathan Shaw, en el flanco derecho de la Compañía B, capturó la cumbre de Half Fly sin alguna lucha. Sin embargo, no habían detectado media docena de soldados argentinos del pelotón adelantado, después de haber tirado varias granadas en varias carpas y búnkeres abandonados, y estos conscriptos lanzaron un feroz contraataque contra el pelotón desprevenido, lo que resulta en 4 o 5 paracaidistas muertos antes de que el área fuera controlada por los británicos. Durante tres horas, el combate cuerpo a cuerpo, hizo estragos en el sector del 1.er Pelotón, hasta que los paras sobrepasaron a los defensores.

En todo la posición del 1.er Pelotón, pequeños grupos de soldados estaban luchando por sus vidas. Los paras Ben Gough y Dominic Gray logaron arrastrarse sin ser detectado hasta un búnker argentino y se agacharon cerca a ella mientras que los marinos adentro disparaban. Al unísono los dos paras quitaron el seguro de las granadas y las hicieron entrar a través de la rendija de disparo del búnker. En el instante en que la granada explotó los dos saltaron adentro y empezaron a bayonetear a los dos reclutas. El soldado Gray mató a un marino al cortar con su bayoneta a través de la cuenca de un ojo. Los soldados Gough y Grey fueron mencionado en los despachos.

Baldini fue muerto tratando destrabar una ametralladora. El cabo Darío Rolando Ríos fue encontrado muerto junto al subteniente. El cuchillo y las botas de Baldini fueron tomados por los paras británicos para uso personal.[43] Una foto del oficial argentino muerto más tarde aparecería en la edición original de tapa dura del libro Operation Corporate (Viking Press, 1985) del historiador británico Martin Middlebrook, y la ilustración de un artista de la foto que los británicos tomaron del subteniente caído entre las rocas aparece en la portada del reciente libro De La Plata a Malvinas (Editorial Dunken, 2012) de Raúl Eugenio Daneri, capitán ayudante del jefe del Regimiento 7 en Malvinas. También mueren en los combates iniciales en Longdon, el sargento de caballería Jorge Alberto Ron (uno de los 14 comandos argentinos muertos en Malvinas[44] ) y el observador adelantado de la artillería argentina, el teniente Alberto Rolando Ramos operando una ametralladora, cuyo último mensaje fue que su posición estaba rodeada. El subteniente Baldini seria póstumamente condecorado con la Medalla La Nación Argentina al Valor en Combate. El comandante de la Brigada 3 británica en Malvinas, el Brigadier Julian Thompson, más tarde explicaría en un documental del History Channel que los cuadros argentinos en general combatían y caían muertos o heridos junto a sus conscriptos en las batallas terrestres:

Los argentinos en verdad combatieron en todos los objetivos, especialmente los jefes, los oficiales subalternos y suboficiales antiguos, quienes operarían las ametralladoras hasta el último momento y serían muertos operando las ametralladoras.[45]

Falklands Combat Medics (History Channel, 2012)

Refuerzos argentinos[editar]

Justo cuando parecía que los paracaidistas sobrepasarían el 2.º Pelotón del sargento Raúl Antonio González en el vertiente sur de la montaña y el 3.º Pelotón del teniente Enrique Eneas Neirotti en el vertiente norte, refuerzos del 1.er Pelotón del teniente Hugo Quiroga de la Compañía de Ingenieros 10º en Fullback llegaron para ayudar a Neirotti y González. A través de los combates iniciales en este sector, la mayoría de las posiciones argentinas en la silla de la montaña se mantuvieron firmes, gracias a los recientemente llegados refuerzos usando visores nocturnos montados en la cabeza, que resultaron ser bastante letal para los paracaidistas.

El soldado Nick Rose en 6 Pelotón reanuda su historia.

Pete Gray se levantó y fue a tirar un granada 42 y le disparó un francotirador en el antebrazo derecho. Nos pareció que la granada había explotado. Les golpeamos su brazo hacia abajo en el suelo para detener la hemorragia, creyendo que había perdido la mitad de su antebrazo derecho y la mano, pero todavía estaba allí y su brazo doblado en el antebrazo en lugar del codo - una cosa horrible de ver. Hay fuego viniendo hacia nosotros por todas partes, un montón de cosas que están cayendo por el lugar y luego 'bang' mi amigo 'Fester' [Tony Greenwood], es alcanzado justo encima de su ojo izquierdo, solo a un metro de distancia de mí. Eso fue una cosa terrible. "Fester" era un tipo tan encantador. Luego le toco a 'Baz' Barratt. "Baz" se había vuelto a tratar de conseguir vendajes de curaciones para Pete Grey y estaba volviendo cuando 'bang' fue alcanzado en la espalda. Fue entonces cuando nos estancamos como un pelotón. [46]

El teniente primero Neirotti abandonó su posición para tener un mejor alcance de fuego y fue herido en una pierna. No obstante, sigue combatiendo:

Parecía una autopista de noche con autos con las luces bajas encendidas... Recuerdo todavía al cabo primero Martínez, herido, que me grita que la artillería enemiga le mató al soldado Araujo y a su compañero. Veo a otro soldado caminar a los gritos, con sangre en los oídos y la boca, alcanzado por una onda expansiva. Veo todavía a un soldado argentino, desarmado, adelantarse para rescatar a dos heridos nuestros... Usted podía verles las caras a los ingleses y ellos a nosotros... Mire, yo partí en dos a un inglés [posiblemente el cabo James Murdoch] con mi ametralladora pesada. Cayó a pocos metros de donde estábamos nosotros. Y el fuego era tan intenso que no podíamos socorrerlo, ni a él ni a los nuestros. Lo escuché agonizar durante no sé cuantas horas, y todavía oigo sus gritos. Ese recuerdo me persiguió y me persigue todavía, aunque con menor intensidad porque aprendí a llevarlo conmigo.[47]

El Sargento Rolando Mario Spizuoco también es herido, pero se arriesga a sí mismo en varias ocasiones para rescatar a los conscriptos heridos del pelotón de Baldini, rescatando a muchos.

La batalla iba mal para el mayor Argue Mike. La resistencia argentina era fuerte y bien organizada. En el centro de la montaña estaban los reclutas de Marina Jorge Maciel y Claudio Scaglione en un búnker con una ametralladora pesada y los conscriptos marinos Luis Fernández, Sergio Giuseppetti y otros con rifles equipados con visores nocturnos.

El teniente Ian Bickerdike y su radiooperador, y el sargento Ian McKay y un número de otros paras en el Pelotón 4 estaban tratando de realizar un reconocimiento sobre las posiciones de los infantes de marina argentinos; al hacerlo, el comandante del pelotón y radiooperador resultaron heridos. El sargento McKay se da cuenta que había que hacer algo, decidió atacar la posición de ametralladora pesada que estaba causando tantos problemas y tanta miseria.

El asalto fue recibido por una lluvia de fuego. El cabo Ian Bailey fue herido de gravedad, un para muerto y otro herido. A pesar de estas pérdidas el sargento McKay, con total desprecio por su propia vida, por lo que ganaría póstumamente la Victoria Cruz, siguió corriendo hacia la posición enemiga solo. Peter Harclerode quien se le otorgó el libre acceso a el diario de guerra del 3 PARA, y posteriormente escribió PARA! (Arms & Armour Press, 1993), señaló que McKay y su grupoo neutralizaron a varios fusileros de marina en la posición, pero no pudieron neutralizar la ametralladora pesada.

El mismo cabo McLaughlin logró arrastrarse hasta encontrarse dentro de distancia de poder lanzar granadas hacia la ametralladora pesada de los marinos, pero a pesar de varios esfuerzos con granadas de fragmentación y cohetes LAW de 66 mm, fue incapaz de silenciarla.[48]

El mayor Carrizo Salvadores en Full Back se había mantenido en contacto con los jefes argentinos en Puerto Stanley:

La situación es crítica. Ordeno al teniente Hugo Quiroga un contraataque. Otra lucha cuerpo a cuerpo. Hay bajas de ambos lados. Se logra estabilizar el frente de ataque inglés, pero el fuego de la artillería enemiga continúa. Los proyectiles estallan por todas partes, a metros donde teníamos el comando. Los ingleses nos están envolviendo. Pido refuerzos y llega tropa al mando del teniente Raúl Castañeda. Realiza un contraataque por el sector noroeste. Son las tres de la madrugada. Castañeda tiene éxito. Hace retroceder a los ingleses.

Contraataque argentino[editar]

Ahora era el turno de los argentinos para atacar. El Mayor Carrizo Salvadores maniobro el pelotón reforzado de Castañeda contra los Pelotones británicos 4 y 5 mientras que bajo la dirección de un suboficial, parte del pelotón de Castañeda avanzo en dirección al puesto de socorro británico. Los conscriptos de Castañeda demostraron ser bastande determinados, insultando los paras en inglés (habiendo aprendido varias malas palabras viendo películas de acción de Hollywood en los cines de Buenos Aires), lo que convenció a varios paracaidistas británicos que estaban luchando contra mercenarios estadounidenses en Longdon. El sargento británico Brian Faulkner, al ver que más de 20 heridos paras en el puesto de socorro británico estaban a punto de caer en manos de una de las fracciones de tiradores de Castañeda, desplegó a todos los que estaban lo suficientemente aptos para defender el puesto de socorro regimental británico:

Elegí cuatro tipos y me subí en esta alta altura, y al hacerlo este pelotón [en verdad un grupo de más o menos quince tiradores] de veinte, o treinta argentinos estaban viniendo hacia nosotros. Nosotros simplemente habrimos fuego sobre ellos. No se cuantos nosotros matamos, pero recibieron lo que merecían, porque ninguno de ellos quedaron parados cuando terminamos con ellos. [49]

Las cosas estaban tan mal que los paras de la compañía del Mayor Mike Argue cesaron el fuego y dedicaron todos sus esfuerzos para retirarse de Longdon, abandonando prácticamente a todos sus muertos. Peter Harclerode, un destacado historiador británico del Regimiento de Paracaidistas, lo revelo oficialemente, diciendo que:

Bajo fuego de cobertura, los pelotones números 4 y 5 pelotones se retiraron, pero otro hombre resultó muerto y otros heridos en el proceso. En ese momento, el teniente coronel Hew Pike y su Grupo "R" llegó a la escena y el mayor Argue le informó sobre la situación. Poco después, el Sargento Mayor de la Compañía Weeks informó que los dos pelotones se habían retirado a una distancia segura y que todos los heridos habían sido recuperados. Los muertos, sin embargo, tuvieron que ser dejados donde habían caído. Mientras tanto, en la ladera sur del objetivo, los heridos del pelotón número 6 estaban siendo evacuados mientras que el resto se mantuvo al amparo de las rocas.[50]

El comandante de la Brigada de Comandos 3, el brigadier Julian Thompson, reconoce que estuvo a punto de perder la batalla gracias a los hombres de Castañeda:

Yo estaba a punto de retirar mi Paras de Monte Longdon. No podíamos creer que estos adolescentes disfrazados como soldados nos estaban haciendo sufrir muchas bajas.[51]

En el momento en que los 21 sobrevivientes (de los 46 hombres) del pelotón de Castañeda habían logrado bajar de la montaña, estaban totalmente agotados. Uno de ellos, el soldado Leonardo Rondi, lucía una boina marrón - tomado de un soldado paracaidista muerto.[52] [53] El soldado conscripto Rondi, tras la muerte del operador de radio del pelotón, había esquivado a varios grupos de paras para entregar mensajes a las secciones de tiradores de Castañeda, y encontrado a un para muerto detrás de una roca (que pudo haber sido el sargento McKay) y se llevó la boina roja y fusil SLR del para que más tarde dio a los comandantes argentinos como trofeos.[54] El año siguiente, Rondi fue condecorado con la medalla La Nación Argentina al Valor en Combate por ofrecerse voluntariamente como mensajero a pie, tras la muerte del operador de radio del pelotón de Castañeda que había sido alcanzado por un francotirador británico.

Full Back[editar]

Tras los inesperadamente ferozes combates en 'Fly Half', el mayor Argue tiro hacia atrás los Pelotones Números 4, 5 y 6, y el Regimiento de Artillería Real 29 empezó a martillar la montaña desde Monte Kent, después de la cual se lleva a cabo un ataque por el flanco izquierdo. Bajo intenso fuego, los restos de los pelotones 4 y 5 al mando del teniente Mark Cox comenzaron avanzar hacia su objetivo 'Full Back', sufriendo algunas bajas a manos del pelotón de Castañeda mientras avanzaban. A medida que se despejaba la posición argentina, el para Grey fue herido por un tiro en la cabeza, pero se negó a ser evacuado hasta que el mayor Argue había consolidado sus posiciones adecuadamente en 'Fly Half'. El para Kevin Connery personalmente mató a tiros a tres soldados argentinos heridos que encontro en esta acción. Pero los paras no se podían moverse más adelante sin sufrir pérdidas inaceptables y por lo tanto se los retiró al extremo occidental del Monte Longdon, con las órdenes que la Compañía A del mayor David Collett se moviese por la Compañía B y asaltar, desde el oeste, el objetivo'Full Back', una posición fuertemente defendida, con fuego de cobertura que se la brindaría la Compañía de Apoyo.

Los subtenientes John Kearton y Ian Moore (un oficial australiano agregado al 3 PARA)[55] reunieron a sus pelotones, cerca de la cima occidental y les informaron cómo tratar con el enemigo. Pronto se atacó la cima oriental de Longdon en otro amargo combate cuerpo a cuerpo, despejando la posición de los defensores argentinos con fusil, granada y bayoneta. Mientras que la Compañía A estaba eliminando las últimas posiciones defensivas, el cabo McLaughlin fue seriamente herido por una ronda de cañón antitanque Czekalski disparado por dos suboficiales (los cabos Julio César Canteros y Jorge Norberto González) desde posiciones adelantados en el punto fuerte 'Rough Diamond' (Diamante Duro) en Wireless Ridge. Lamentablemente para sus hombres, el valiente suboficial británico fue muerto poco después por una bomba de mortero disparado desde de la Compañía C del RI 7 en Diamante Duro mientras McLaughlin se dirigía hacia el puesto de socorro británico.

Los argentinos defendieron rigurosamente Full Back. El cabo Manuel Adan Medina del pelotón de Castañeda se hizo cargo de un arma antitanque y disparo contra la Compañía de Apoyo británica en la cima occidental de Longdon, matando a tres paras,[56] [57] incluyendo el para Peter Heddicker, quien recibió un impacto directo de la ronda antitanque, el cual hirió a otros tres paras. El Mayor Carrizo Salvadores solamente abandonó su puesto de comando en Full Back solamente cuando un misil MILAN se estrelló contra unas rocas justo detrás de él.[58] En el puesto de comando argentino el Mayor Collett encontró 2.000 cigarrillos que reparte entre los fumadores en su compañía.

Secuelas[editar]

La batalla y el fuego inmediato proveniente de Wireless Ridge (ordenado por el capitán Daneri) al amanecer que siguió duró doce horas y había sido costosa para los británicos. 3 PARA perdió diecisiete muertos durante la batalla, un ingeniero real agregado al 3 PARA, también fue muerto. Tres de los paracaidistas muertos -los soldados rasos, Ian Scrivens, Jason Burt y Neil Grose- solo tenían diecisiete años, con Grose muriendo en su cumpleaños durante la batalla. Un total de cuarenta paracaidistas británicos resultaron heridos durante la batalla. Otros cuatro paracaidistas y un inginiero real (REME) agregado al 3 PARA murieron y siete paracaidistas resultaron heridos en el bombardeo de dos días que siguió y que fue dirigido por el Teniente de Navío Marcelo de Marco del Batallón de Infantería de Marina Nº 5 en la montaña de Tumbledown y el capitán Rodrigo Alejandro Soloaga del Escuadrón de Exploración de Caballería Blindado 10 "Coronel Isidoro Suárez" en el Valle Moody Brook. Los argentinos sufrieron 31 muertos[59] y 120 heridos, con cincuenta también siendo tomados prisioneros. Entre los heridos sobrevivientes estaban inicialmente los soldados conscriptos Ramón Quintana y Manuel Gramisci. Cuando en 1993 se publicó el libro "Viaje al Infierno" del ex paracaidista británico Vincent Bramley que denunció el fusilamiento de soldados argentinos en Monte Longdon, el soldado Néstor Flores contó su historia. Relató que en aquella madrugada en Monte Longdon, vio como los paracaidistas mataron a balazos a Quintana y mataron con una bayoneta a Gramisci.[60] Gramisi había suplicado horas antes que no lo dejaren solo en la montaña, pero el soldado conscripto Sergio Sánchez quien lo había encontrado en la oscuridad, no pudo cumplir con su promesa de volver por el herido.

El cabo británico Vincent Bramley recuerda estar patrullando la mitad occidental del Monte Longdon, cuando se confrontó con todo el horror del combate nocturno. El suboficial del 3 PARA y empeñoso escritor tropezó con los cuerpos de cuatro o cinco paracaidistas atrapados y muertos a manos del pelotón de Neirotti.

Unas cuentas balas zumbaban por encima y se estrellaron contra las rocas. Un cabo gritó que Tumbledown estaba disparando contra nosotros. Corrimos hacia un espacio bastante apretado en el camino y todos llegamos a un abrupto fin, ya que era un callejón sin salida. Cuatro o cinco cuerpos yacían tendidos allí, juntos. Esta vez eran nuestros propios hombres: el camuflado guardapolvos de para golpeó mis ojos de inmediato. El CSM [Company Sergeant Major o Sargento Encargado de la Compañía] Weekes estaba de pie sobre ellos como un guardián, gritando a algunos de sus hombres para cubrir el otro extremo de la ruta de acceso y una pequeña cresta. El CSM y el Sargento P [Pettinger] intercambiaron palabras rápidas. Yo no les escuchaba, mi mente estaba ocupada totalmente con mirar a los riscos para el enemigo. Me di vuelta y mire a nuestros propios muchachos, muertos en el suelo, abatidos cuando intentaban correr a través de esta brecha. Sentí la ira y la tristeza. El rostro del CSM mostró la tensión de haber visto la mayor parte de su compañía ya sea herido o muerto a tiros. La lucha de esa noche fue escrito en todas las líneas de su rostro.[61]

Tumbas argentinas sin nombres[editar]

33 años después de la guerra se informó de nuevo en los principales periódicos del mundo que en contravención del Convenio de Ginebra, 123 argentinos muertos en Malvinas fueron enterrados sin sus chapas metálicas y tarjetas plásticas de identificación, fotos y cartas personales, documentos que hubiesen ayudado a los británicos en identificarlos. La mayoría de los muertos argentinos no identificados pertenecían a las unidades que habían luchado contra los paracaidistas británicos[62] , acusados de varios crimenes de guerra contra los soldados argentinos.

Mitos y hechos discutidos[editar]

En cuanto a la batalla de Monte Longdon se han escrito numerosos mitos y contramitos, a favor y en contra el rol de los militares argentinos. Desde el punto de vista militar la batalla fue la más sangrienta en Malvinas. Aunque muchas veces se ha afirmado que comandos argentinos[63] o mercenarios estadounidenses[64] se repartieron entre los defensores y esto permitió que los argentinos combatieran bien, lo cierto es que un Pelotón de Infantes de Marina estuvieron presentes, y estos se dividieron entre los soldados argentinos del ejército presentes. En charlas dadas en las escuelas y entrevistas concedidas por miembros del CECIM, se difunde de manera prolija la idea de que los conscriptos defensores del monte fueron abandonados por los cuadros y combatieron “sin ningún tipo de instrucción de nuestros jefes, los oficiales y suboficiales".[65] Según el exsoldado Ernesto Alsonso (hospitalizado durante la batalla después de ser evacuado previo a los combates por el shock nervioso causado por la explosión de un proyectil enemigo)[66] , actualmente presidente de la Comisión Nacional de Ex Combatientes de Malvinas, no debe interpretarse que Carrizo Salvadores o Dachary jugaron un rol importante, aunque varios historiadores y veteranos dicen que hasta el final del combate ambos jefes militares confiaron que les llegaran los refuerzos que repetidamente estuvieron solicitando. Baldini recibió muchas críticas por parte del ex-soldado conscripto Alberto Carbone por haberle acusado de desertor y aplicarle el castigo de campo en Longdon.[67] Sin embargo, Baldini había autorizado la evacuación de Carbone el 10 de junio pese a sus dudas. El soldado conscripto tenía un disparo en el muslo que se había disparado dentro de su carpa (Carbone niega que su herida de bala fue autoinfligida a propósito). El periodista argentino Rodolfo Barili también ha reportado las duras críticas del ex-soldado conscripto Luis Aparicio en el documental “Malvinas, Herida Abierta”, al ser descubierto huesos de cordero dentro la cueva de Baldini. Sin embargo, se ha establecido hace varios años ya, que Baldini había ordenado a un grupo selecto de conscriptos salir a cazar ovejas para que sus hombres se pudieran alimentaran mejor.[68] También existe polémica por la muerte del subteniente Baldini, quien fue sorprendido durmiendo en su carpa descalzado según la versión contada por CECIM en el libro Los Dos Lados Del Infierno.

Referencias[editar]

  1. «“Para principios de 1982 la 10a Brigada de Infantería era una parte muy respetada del Ejército Argentino y una proporción significativa de los conscriptos estaban en buen estado fisico, dedicados y bien entrenados, al menos en estándares latinoamericanos."» 5th Infantry Brigade in the Falklands 1982, Nicholas van der Bijl, p. 30, Leo Cooper, 2003
  2. «“Hacia finales de octubre de 1981, el General de Brigada Jofre presentó un gran ejercicio, en la cual la 10a Brigada de Infantería totalmente armada y equipada, partió al norte y oeste hacia el área de entranamiento General Acha en la provincia de La Pampa al pie de los Andes, aproximadamente a 1,000 kilómetros de Buenos Aires. El punto culminante vino con el asalto de infantería mecanizada de brigada, mientras que arriba los Skyhawks, representando tanto el apoyo aéreo propio como enemigo, atacaron con cohetes cascos de vehículos con cohetes. El Comandante en jefe del Ejército Argentino, el Teniente-General Roberto Viola presto mucha atención al desempeño de la brigada. Esto probó bastante a los hombres."» 5th Infantry Brigade in the Falklands 1982, Nicholas van der Bijl, p. 29, Leo Cooper, 2003
  3. «“La brigada de Jofre perdería a sesenta y seis hombres muertos y 370 heridos en las Falklands."» 5th Infantry Brigade in the Falklands 1982, Nicholas van der Bijl, p. 30, Leo Cooper, 2003
  4. Malvinas: la defensa de Puerto Argentino, Página 203, Oscar Luis Jofre y Félix Roberto Aguiar]
  5. No vencidos: Relato de las Operaciones Navales en el Conflicto del Atlántico Sur, Horacio Mayorga, p. 493, Planeta, 1998
  6. «"La realidad de la guerra supera toda ficción"». la Gaceta. 28 de marzo de 2010. 
  7. «“Alrededor de este tiempo, Jofre formó pelotones helitransportados para cada uno de sus regimientos. El soldado raso Santiago Gauto, un conscripto de herencia de sangre indio de Guaraní del 7º Regimiento de Infantería, fue seleccionado para ser parte del pelotón de Comandos para su regimiento."» 5th Infantry Brigade in the Falklands 1982, Nicholas van der Bijl, p. 30, Leo Cooper, 2003
  8. «“Él era un comando del Ejército que había luchado contra el Ejército Revolucionario del Pueblo en la provincia de Tucumán durante la 'Guerra Sucia'. Completamente un profesional y un soldado dedicado, él demandaba un alto nivel y ejercía una disciplina rígida pero justa. Fue a Jaimet a quien el General de Brigada Jofre recurrió cuando requería una compañía helitransportada."» 5th Infantry Brigade in the Falklands 1982, Nicholas van der Bijl, p. 161, Leo Cooper, 2003
  9. Vincent Bramley, Two Sides of Hell, p. 9, Bloomsbury Publishing Limited, 1994; publicado en Argentina como Los Dos Lados Del Infierno
  10. Szumilo: "A la guerra la pongo a la par de otros golpes"
  11. VGM Jorge “Beto” Altieri: “Yo defendí a la Patria y la Patria no me defiende… Yo necesito a la Patria…”
  12. Nick van der Bijl, David Aldea, 5th Infantry Brigade in the Falklands, p. 160, Leo Cooper, 2003
  13. Martin Middlebrook, The fight for the "Malvinas": the Argentine forces in the Falklands War, p. 221, Penguin, 1990
  14. VGM Jorge “Beto” Altieri: “Yo defendí a la Patria y la Patria no me defiende… Yo necesito a la Patria…”
  15. Malvinas: 20 años no es todo...Combatientes de Malvinas. Por Marcelo Luna
  16. Viaje al Pasado
  17. Conviene notar que el teniente de navío Sergio Andrés Dachary estaba a cargo de los infantes de marina en Monte Longdon.
  18. "La dictadura también torturó en Malvinas" por ALEJANDRO REBOSSIO
  19. La historia de dos ex enemigos en Malvinas frente a frente, Por Alejandro Tapia C. y Cristina Cifuentes, latercera.com
  20. El CECIM de La Plata que desde principio se definió como “Anti-Héroes”, es un grupo de excombatientes de la guerra de Malvinas que se formo por excombatientes del Partido Comunista de La Plata, liderados por Rodolfo Carrizo, ex soldado que realizó el servicio militar en el año 1981, luego de solicitar varias prórrogas por estudio. En 1983 se cambió el nombre a CECIM y Fernando Magno fue el primer presidente.
  21. Argentina's Falklands War Veterans. 'Cannon Fodder in a War We Couldn't Win'. By Jens Glüsing. Der Spiegel, 04/03/2007
  22. Nine battles to Stanley, Nicholas Van der Bijl, p.176, Leo Cooper, 30/09/1999
  23. Los protogonistas cuentan la historia
  24. La emocionante historia del pullover azul de Malvinas | TN.com.ar
  25. Los casos de la Región Diario El Día, Diario Matutino de La Plata, Provincia de Buenos Aires, Argentina.
  26. Confirman el juzgamiento por torturas en Malvinas, Clarín, Buenos Aires, 27/06/2009
  27. De acuerdo al mayor médico Andino Luis Francisco Quinci el soldado Portillo murió accidentalmente como resultado de fuego amigo: Recuerdo el nombre de un soldado que murió, al que yo mismo enterré. Se llamaba Rito Portillo, un morochito de Marina. Vino muy mal herido, tenía una profunda herida en el abdomen con exposición de vísceras. Lo atendimos pero... Llegué a conversar bastante con él. Lo único que me decía es que eso le dolía mucho. No lloraba, no gritaba, no se quejaba en forma desmesurada. Se murió mansamente, mansamente... No dijo ninguna frase heroica ni nada. Solo se murió mansamente, diciendo que a él le dolía. No fue ningún sargento Cabral ni nada por el estilo. Se murió, pero lo hizo sin gritos, hasta sin demagogia. Humildemente, como debe haber sido su vida... Asi quisiera morirme yo, de la misma manera.(HECTOR RUBEN SIMEONI, Malvinas: Contrahistoria, páginas 152/153, Editorial Inédita, 1984)
  28. ARGENTINA: Soldiers Report Torture, Murder - By Superiors - in Malvinas. Por Marcela Valente. IPS
  29. Escándalo Malvinas: cómo se inventaron denuncias sobre torturas
  30. Jon Cooksey, 3 PARA Mount Longdon: The Bloodiest Battle, pp. 35-36, Pen & Sword Books Ltd
  31. Hugh Bicheno, Razor's Edge: The Unofficial History of the Falklands War, p. 213, Weidenfeld & Nicolson, 2006
  32. Hugh Bicheno, Razor's Edge: The Unofficial History of the Falklands War, p. 213, Weidenfeld & Nicolson, 2006
  33. Nine battles to Stanley, Nicholas Van der Bijl, p.163, Leo Cooper, 30/09/1999
  34. PARA!, p. 345, by Peter Harclerode
  35. Nine battles to Stanley, Nicholas Van der Bijl, p.164, Leo Cooper, 30/09/1999
  36. Comandos en acción: el Ejército en Malvinas, Isidoro Ruiz Moreno, p.328, Emecé Editores, 01/01/1986
  37. PARA!, p. 345, Por Peter Harclerode
  38. PARA!, p. 345, by Peter Harclerode
  39. Told for the first time - the most extraordinary and compelling story of the Falklands War. By MARK EYLES-THOMAS. Mail Online. 14/04/2007.
  40. Daniel Kon, Los Chicos de la Guerra/The Boys Of The War, página 151, New English Library, 1983
  41. Twilight Warriors: Inside the World's Special Forces. St Martin Press, 1995
  42. Al soldado Fabian Pássaro le tocó enterrar a varios compañeros: "A lo lejos se seguían escuchando las explosiones; por eso suponíamos que la batalla continuaba, ahora más cerca de Puerto Argentino. Nos hicieron detener, y cuando vi el lugar al que habíamos llegado casi se me cae el alma a los pies. En la tierra habían marcado un cuadrado grande, y al costado había una pila de cadáveres argentinos. íbamos a tener que cavar el pozo y sepultarlos. Me dieron una pala y empecé a trabajar, junto con los otros chicos. Con un chico levantamos un cuerpo, que estaba boca abajo, para meterlo en la fosa. Era el cabo primero Orozco. Pobrecito; cuando lo vi empecé a llorar de nuevo, me puse muy mal. El tenía razón; me había ganado la botella de whisky, pero ya nunca se la podría pagar. Después enterramos al subteniente Baldini, también. Ese oficial se había portado como un valiente, luchando junto a sus soldados hasta el último minuto". ("LOS CHICOS DE LA GUERRA, Por Daniel Kon, Página 187, Galerna, 1982").
  43. Nine battles to Stanley, Nicholas Van der Bijl, p.173, Leo Cooper, 30/09/1999
  44. VGM Jorge “Beto” Altieri: “Yo defendí a la Patria y la Patria no me defiende… Yo necesito a la Patria…”BAHIANOTICIAS.COM 02/04/2009
  45. Falklands Combat Medic
  46. (Jon Cooksey, op. cit., p. 66)
  47. Carta al soldado inglés que maté en la batalla de Monte Longdon
  48. Christian Jennings, Adrian Weale, Green-Eyed Boys: 3 Para and the Battle for Mount Longdon, p. 142, HarperCollins, 1996
  49. Above All, Courage (Cassells Military Paperbacks, 2002)
  50. Peter Harclerode, PARA!: Fifty Years of The Parachute Regiment, p. 354, Arms & Armour Press, 1993
  51. Jon Cooksey, 3 PARA Mount Longdon: The Bloodiest Battle, p. 98, Pen & Sword Books Ltd
  52. (Malvinas, Viaje al Pasado, Miguel Savage, página, 2011)
  53. ‘You never get over it, but I have a double problem. I was fighting against Brits, people who were as good as family' . By Sophie Arie. 30/03/2002. news.scotsman.com.
  54. Nine battles to Stanley, Nicholas Van der Bijl, p.176, Leo Cooper, 30/09/1999
  55. Martin Middlebrook, p. 336, Operation Corporate: the Falklands War, 1982, Viking, 1985
  56. "One three-man missile team was wiped out by a direct hit from a recoilless rifle." Max Hastings, Simon Jenkins, p. 298, The Battle for the Falklands, Joseph, 1983
  57. "The wounded Corporal Manuel Medina of Castaneda's platoon took over a Recoilless Rifle detachment and fired along the ridge at Support Company killing three paras." Nine battles to Stanley, Nicholas Van der Bijl, p.177, Leo Cooper, 30/09/1999
  58. "A las 0600 horas de la mañana, la situación en monte LONGDON era por demás crítica. El enemigo dominaba las alturas al Oeste y atacaba por el Norte y por el Sur. Un cohete MILAN rozó un murallón de piedras detrás de mi Puesto de Comando, explotando unos metros más atrás."Malvinas: Relatos de Soldados, Martín Antonio Balza, p.83, Círculo Militar, 1986
  59. La Guerra Inaudita: Historia del Conflicto del Atlántico Sur, Rubén Oscar Moro, pp. 479-480, Pleamar, 01/01/1985
  60. "Falklands prisoners 'executed'", The Independent, 03/04/1994.
  61. Vincent Bramley, Excursion to Hell, p. 121, Bloomsbury 1991, ISBN 0-7475-0953-0
  62. Muertos en combate del Ejército
  63. "The formidable and craggy slopes of Mount Longdon were to prove an extremely tough nut to crack, for not only were they defended by the whole of the Argentine 7th Infantry Regiment, supported by marines and snipers from the Buzo Tactico", Bruce Quarrie, p. 27, The World's Elite Forces, Berkley Books, 1988
  64. "Mount Longdon is an unfortunate shape for an attacking force. It is long, thin and craggy. The Argentinians had been there for two months and reinforced it with their best troops: snipers and special forces from 601 company, Marines, and the whole of Seven Regiment. It was claimed later by some of the soldiers that American mercenaries were among the opposition.", Patrick Joseph Bishop, John Witherow, p. 123, The Winter War, Quartet Books, 1982
  65. Carrizo Salvadores: el represor que miente sobre su rol en Malvinas, Laureano Barrera, Infojus Noticias, 09/10/2013
  66. "El último día en la isla fue el 11 de junio, luego de algunas semanas en las que la comida ya había empezado a faltar, llegaron a comer desde semillas de frutas hasta dentífrico. Ernesto cuenta que esa misma tarde después de tomar un mate cocido lo sorprende una bomba y la onda expansiva lo deja muy aturdido. En el apuro de llegar a su posición se equivoca de puesto y cuando lo ven en el estado que estaba lo mandan a la enfermería, en donde pasa la noche. De este modo se salva, literalmente, del más duro de los combates, que deviene al día siguiente en la rendición". Ernesto Alonso: "Volveremos a Malvinas de la mano de América Latina", Fernanda Quiss, 22/10/2013, reporteplatense.com.ar
  67. "En Longdon no conocía a nadie. Al principio estuve como abastecedor de cañón 105, pero no sabía nada de armas. Ahí conocí a Baldini, que me mandó de francotirador, con un compañero que no conocía. Teníamos bombardeo todos los días y todas las noches hasta que una vez le pegaron a nuestra posición, porque Baldini había puesto un cargador de batería cerca y los ingleses lo captaron y nos empezaron a bombardear. Una esquirla hirió a mi compañero y lo tuvieron que evacuar. Desde ese momento, me quedé solo quince o veinte días. No me acuerdo bien cuántos. Baldini me mandaba todos los días a buscar leña para calentar su comida. Y a nosotros nos cagaba de hambre. La estrategia que usó fue la peor. Se tiró a todo el mundo en contra. Quedó solo y así murió. La guerra se pudo haber ganado, pero fue mal conducida porque había un montón de milicos como Baldini. Bajé dos veces a Puerto Argentino por mi cuenta a pedir comida a mis compañeros de la Servicio que estaban ahí. Me llevaba todo el día hacer eso. La tercera vez que voy, cuando estoy volviendo, Baldini me descubre. Me asusté porque no sabía lo que me iba a hacer. Me sacó todo lo que traía y ordenó que me estaquearan. Me dejaron con los brazos y las piernas en cruz. Boca arriba. No recuerdo cuánto tiempo estuve así, pero me pareció una eternidad. Llovía… Estaba helado. Se me cruzaban muchas cosas por la cabeza. Quería irme de ahí… No quería vivir más. Pasó mucho tiempo hasta que me soltaron y como pude llegué a mi carpa. Fui evacuado en el Buque Hospital Bahía Paraíso dos días antes del combate. Lo que queda es la muerte y los recuerdos que no sé apagar; como una llave de luz que no encuentro. Tengo que aprender a vivir con eso toda la vida"., Malvinas: 57 días a sopa, Redacción Anfibia
  68. El exsoldado conscripto Fabian Pássaro ha defendido las acciones de Baldini diciendo "Al principio todo era normal, hasta que empezó a haber una sola comida caliente por día, y después ya casi nada. Pero el oficial que estaba con nosotros, el subteniente Baldini, se preocupaba mucho por ese tema. Un día dijo que así era imposible, que no podía ser, y mandó a buscar más provisiones abajo. Además, nos permitía reforzar con ovejas lo poco que llegaba. Baldini hacía lo que podía, pero tampoco podía estar en todo, pobre tipo". Los Chicos de la Guerra: Hablan los soldados que estuvieron en Malvinas, Daniel Kon, p. 179, Editorial Galerna, 1982

Enlaces externos[editar]