Batalla de Monte Longdon

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Batalla de Monte Longdon
Guerra de las Malvinas
Fecha 11-12 de junio de 1982
Lugar Monte Longdon
Coordenadas 51°40′12″S 57°58′51″O / -51.67, -57.980833333333Coordenadas: 51°40′12″S 57°58′51″O / -51.67, -57.980833333333
Resultado Victoria británica
Beligerantes
Flag of the United Kingdom.svg 3º Paracaidista Bandera de Argentina Regimiento de Infantería 7,1º Sección de la Compañía de Ingenieros Mecanizada 10 y Batallón Infantería Comando Operacionales
Comandantes
Teniente coronel Hew Pike Mayor Carlos Eduardo del Valle Carrizo Salvadores
Fuerzas en combate
450 hombres 278 hombres
Bajas
23 muertos y 47 heridos 31 muertos y 120 heridos
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La batalla de Monte Longdon fue una batalla que tuvo lugar durante la Guerra de Malvinas entre las fuerzas británicas y argentinas. Aconteció entre la noche del 11 y se extendió hasta la madrugada del día 12 junio de 1982 y se saldó con la victoria de las tropas británicas. Es considerada la batalla más importante del conflicto ya que se trataba de una posición clave en torno a la guarnición argentina de Puerto Argentino.

Antecedentes[editar]

Fuerzas Británicas[editar]

Consistió en el 3 PARA bajo las órdenes del teniente coronel Hew Pike (más tarde un general), apoyada por el 29º Regimiento de Artillería Real, con 6 cañones de 105 mm. El 2 PARA estaba en reserva. El apoyo naval fue proporcionado por la HMS Avenger.

Fuerzas Argentinas[editar]

La fuerza argentina consistió en la Compañía B del Regimiento de Infantería 7 (RI 7), 1ª sección de la Compañía de Ingenieros Mecanizada 10, una Seccion del BIM 5, así como otros destacamentos de otras unidades. El comandante local argentino era el mayor Carlos Eduardo del Valle Carrizo Salvadores-, el segundo al mando del RI 7. Estando en Malvinas, Carrizo Salvadores perdió a su padre en Catamarca, pero el mayor guardó para sí este hecho y permaneció en su puesto hasta el fin de los combates.[1] El Regimiento de Infantería 7, reforzada por dos de los pelotones de Infantería de Marina, se apostaron en Monte Longdon, Wireless Ridge y Cortley Ridge hacia el este. El teniente de navío (rango naval equivalente a capitán) Sergio Dachary (el teniente de navío debió sobreponerse al dolor provocado por la muerte de su hermano Alejandro Dachary, oficial del Ejército Argentino y operador de unos de los radares Skyguard de Puerto Argentino impactado por un misil británico de un bombardero Vulcan[2] ) había vuelto a Monte Longdon, en la semana anterior a la batalla, y estuvo al mando de las ametralladoras pesadas de los infantes de marina en Monte Longdon.

En su mayoría reclutas con un año de formación, los jóvenes soldados del RI 7 no iban a abandonar al campo facilmente y la mayoría estaban dispuestos a mantenerse firmes. Ellos poseían fusiles FN FAL totalmente automáticas que entregan más potencia de fuego que el SLR británico, ametralladoras de uso general FN MAG 7,62 mm idénticas a las de los paras; unos cincuenta del Regimiento 7 lucharían con más decisión que el resto, después de haber sido puesto en un curso de comandos organizado por el Mayor Oscar Ramón Jaimet, entrenado como comando y el Oficial de Operaciones del Regimiento de Infantería 6 (RI 6). El soldado conscripto Jorge Altieri, en una entrevista después de la guerra contó como él se entrenó duramente con la Compañía B:

Se me dio con un fusil FAL de 7,62 milímetros. Otros chicos se les dio el FAP - ametralladoras ligeras - y otros recibieron PAMS [subametralladoras]. El énfasis principal en el tiroteo fue hacer que cada bala contara. También me enseñaron cómo usar una bazuca, cómo hacer y poner trampas, y cómo navegar por la noche, y nos fuimos en helicóptero, taladros, ataques y emboscadas de noche y día.[3]

Tomás Szumilo también mantiene que los conscriptos recibieron una formación más que adecuada en el regimiento:

La preparación con la que llegábamos era una instrucción de un mes y medio, buena y bastante rigurosa porque el Regimiento era muy exigente en ese sentido. Estábamos en condiciones de manejar un arma y de los elementos básicos del combate. En mi caso, por mi experiencia en sanidad, tenía conocimientos de enfermería, más que nada de primeros auxilios.[4]

Altieri sostiene que lentejas con porotos verdes y un poco de carne de cordero constituyeron las principales comidas que se servían entre el 16 de abril y 11 de junio,[5] pero estas comidas se complementaron con algunos lujos tales como barras de chocolate[6] y raciones enlatadas.[7] Sin embargo, los conscriptos todavía pasaron hambre según Altieri:

En una guerra los altos mando están en distintos lugares que la tropa, entonces por ejemplo nosotros estábamos arriba del Monte Longdon y nuestro jefe, el subteniente Juan Domingo Baldini recibía la orden del oficial Mayor Carrizo que estaba más abajo, de abastecernos de raciones frías [raciones enlatadas] y que la comida mas nutritiva nos las tenían que dar cuando comenzara el combate porque después no sabían si no podían proveer de comida. Del 16 de abril hasta el 11 de Junio que combatimos, comimos sopa con lentejas, arvejas y algún trozo de oveja. Nosotros le decíamos a nuestro subteniente: “No podemos decirles a los soldados ingleses que esperen que nos alimentemos bien y después agarrarnos a tiros…”. No estábamos bien alimentados previo a los combates como debe ser, estábamos debilitados. Si durante el combate no hubiéramos podido comer, bueno, mala suerte, pero no antes. Fueron muchas cosas… La comida, la ropa, el orden que debíamos mantener en las carpas, estar afeitados…. Los libros enseñan de una forma pero la realidad es otra… [8]

Sobre el aprovisionamiento de aquellos días, Julio Lago (soldado ranchero del Regimiento 7 "Coronel Conde") muestra su particular vision.

De entrada hacíamos tres comidas por día, después se hicieron dos y al final, una. Te levantabas a las cuatro de la mañana y preparabas un mate cocido; después ya entrabas con la comida que se repartía a mediodía, otra más que se repartía tipo cuatro, cinco de la tarde, y a preparar todo para el otro día. Y así era continuamente. El problema era que amanecía a las diez de la mañana o a las nueve, y oscurecía a las tres y media. Con el toque de queda no se podía circular de noche, o sea, no había tiempo para andar repartiendo la comida.[9]

El día 23 de mayo en vista que la Compañías A, B y C llevaban 41 días en la posiciónes sin haber sido relevadas, decidió el capitán Raúl Daneri ordenar las compañías tomarse el turno en preparar y servir la comida del Regimiento 7. “A mi me tocaba ser el ranchero, nos turnábamos creo que por semana. Así podía conseguir un poco más de comida. Aunque salir en medio del frío a servir a los otros era tremendo, de esta manera llenábamos con Roberto Maldonado (mi compañero de posición ) tres cantimploras de mate cocido y las usábamos como bolsa de agua caliente – Así tomabamos algo calentito toda la mañana.” dice Miguel Savage soldado de la Compañía C.[10]

Los excombatientes del Centro de Excombatientes Islas Malvinas (CECIM), que desde principio se definió como “Anti-Héroes”, denunciaron torturas físicas y psicológicas, estaqueamientos, maltratos, privación de alimentos en Monte Longdon y hasta la muerte por congelamiento del marino Héctor Miguel Rolla[11] El subteniente Juan Domingo Baldini de la la Compañía B en Monte Longdon, está acusado de haber estaqueado a tres o cuatro conscriptos por haber abandonado sus puestos para ir en busca de comida. En 2007, la ministra de defensa de Argentina, Nilda Garré, reconoció que las normas militares vigentes durante la guerra de las Malvinas, que en otros ejércitos eran conocidos como castigo de campo, permitía el estaqueo en caso de la inexistência de cárceles:

Es una crueldad y de un sadismo insólito, pero es cierto que estaba en las normas.[12]

Nuestros propios oficiales fueron nuestros peores enemigos, dice Ernesto Alonso, en ese entonces soldado de la 1.ª. Sección de Baldini[13] y luego presidente de CECIM.[14] Ellos se suministraban con el whisky de los bares, pero no estaban preparados para la guerra. Desaparecieron cuando las cosas se pusieron serias.[15]

Hay otros que sostienen que a estos hombres se les ayudó a hacerse lo más cómodo posible, dadas las circunstancias, y que sus oficiales y suboficiales pelearon bien y se esforzaron por levantar la moral. El historiador británico Nicholas van der Bijl ha escrito en defensa del accionar del subteniente Baldini:

"Baldini fue después fuertemente criticado por los veteranos por ser indiferente y egoísta hacia sus hombres, aunque esto parece haber venido de varios soldados petulantes que no pudieron apreciar sus esfuerzos por mantenerlos con vida en condiciones difíciles".[16]

Previo a el desembarco británico, Baldini pudo sacar sus a hombres de sus trincheras en dos oportunidades y llevarlos al pueblo para que pudieran bañarse y dormir bajo techo. Según Luis Aparicio:

Durante la guerra fui con toda la sección dos veces al pueblo para bañarnos. La primera, [nos bañamos] en un aserradero al costado del correo, con agua tibia. Eso ocurrió al principio. Luego, ya más entrado mayo, en otro lugar donde nos quedamos a dormir. Escuchábamos disparos aislados. Yo seguía afeitándome, pero no me pude bañar más de dos veces en toda la guerra.[17]

A pesar de la amenaza de aplicarseles de castigo de campo, cuatro soldados conscriptos (Carlos Alberto Hornos, Pedro Vojkovic, Alejandro Vargas y Manuel Zelarrayán) se escaparon del Regimiento 7 el 8 de junio, y usando un bote de goma intentaron confiscar los bienes que se decía se encontraban dentro la casa abandonada de un estanciero, cerca del río Murrell. Desafortunadamente para los cuatro involucrados, su barco pego una mina anti-tanque al regresar de su incursión, matándolos en la orilla.[18]

En 2009, las autoridades argentinas en Comodoro Rivadavia ratificaron la decisión tomada por las autoridades de Río Grande, Tierra del Fuego (que, según la Argentina, tienen autoridad sobre las islas) de cargar 70 oficiales y suboficiales con el tratamiento inhumano de los soldados conscriptos durante la guerra.[19]

Tenemos el testimonio de 23 personas sobre un soldado (Rito Portillo)[20] que fue asesinado a balazos por un cabo, cuatro demás ex combatientes que murieron de hambre, y al menos 15 casos de conscriptos que fueron estaqueados en el suelo, Pablo Vassel, subsecretario de derechos humanos en la provincia de Corrientes, dijo a la Agencia Inter Press News Service.[21] Hay fuertes afirmaciones que testimonios falsos fueron utilizados como evidencia para acusar a los oficiales y suboficiales argentinos y Vassel tuvo que renunciair de su cargo como subsecretario de derechos humanos de Corrientes en 2010.[22]

Avance británico[editar]

El 3 º Batallón, el regimiento de Paracaidistas británico, llevó a cabo una desesperada marcha a través de las colinas al norte del Monte Simon para tomar la pieza clave del terreno alto que dominaba Estancia House, apodado Granja Estancia. Las condiciones meteorológicas eran atroces, con los paracaidistas marchando a través de empinadas colinas resbaladizas hacia el objetivo. Nick Rose era un soldado raso en el 6 º Pelotón al mando del teniente Jonathan Shaw.

El terreno dictaba exactamente cómo avanzariamos. Una gran parte del tiempo íbamos a lo largo de los caminos - los pocos caminos que encontramos - nosotros utilizamos la fila india, que es un avance dificultoso en ambos lados del camino, como forma de zig zag. Pero hay grandes ríos de piedra - grandes rocas blancas - y usted tiene que cruzarlos y luego está el brezo y el tojo y está constantemente mojado. Así que la sensación térmica era - Creo que alguien dijo que menos de 40 grados - y tormenta de viento y lluvia horizontal - un escenario de pesadilla.... Estamos horrible, estamos miserables como el pecado, todos nosotros - echamos de menos la casa, quieremos un cigarillo seco, botas cálidos y secos, un sanguche de queso con cebolla y una botella de leche superior azul. Solía ​​soñar de estos.[23]

El capitán Matthew Selfridge del 3 PARA estableció una base de patrulla cerca del Río Murrell el 3 de junio, dos kilómetros al oeste del Monte Longdon. Desde allí envió sus patrullas especializadas de la Compañía D para explorar las posiciones argentinas en la montaña. Una patrulla que no pudo obtener un prisionero fue llevado a cabo en la noche del 4-5 junio de 1982. La patrulla compuesta de tres hombres de la Compañía D, formado por el cabo Jerry Phillips y los soldados Richard Absolon y Bill Hayward, fueron enviado a la ladera norte del monte.[24] El pequeño grupo fue dado la tarea de penetrar el 1.er Pelotón del subteniente Juan Baldini en las laderas occidentales con el fin de obtener un prisionero, con el apoyo de una batería de seis cañones de 105 mm, al amparo del cual los francotiradores especializados dispararon contra Baldini, mientras que otro disparo un cohete de 66 mm hacia una de las fosas de mortero del primera pelotón bajo ordenes del cabo Carrizo Óscar. Los comandantes argentinos reaccionaron vigorosamente, y el equipo de francotiradores pronto se encontraron bajo intenso fuego de ametralladora, además de fuego de artillería y mortero. No hubo bajas entre los argentinos. Uno de los participantes británicos, sin embargo afirmó haber disparado y matado a dos argentinos y matado los servidores de uno de los morteros con un cohete antitanque de 66 mm disparado a corta distancia.[25]

En el lado argentino, se dio cuenta de pronto de que los soldados del Pelotón de Reconocimiento del Regimiento de Infantería 7 apostados en en la posición circundante de Wireless Ridge estaban mal equipados para llevar a cabo su propio patrullaje. Así que, las unidades de comandos argentinos, normalmente utilizados para reconocimientos profundas tuvieron que asumir este rol. Ellos fueron capaces de hacerlo con cierto éxito y en las primeras horas del 7 de junio, una patrulla combinada de la Compañía de Comandos 601 y el Escuadrón de Fuerzas Especiales 601 de la Gendarmería Nacional (EFE601GN), investigando los informes de mayor Jaimet de actividad enemiga alrededor del Murrell Bridge[26] fueron vistos acercándose hacia el puente. Después de varias noches en la zona de los cabos Peter Hadden y Mark Brown y sus patrullas habían llegado justo en el acantilado en la orilla occidental del río Murrell,] que la patrulla del sargento Ian Addle había estado utilizando como una base.[27]

En un corto espacio de tiempo una centinela informó de figuras en movimiento hacia abajo cerca del puente. Los paras abrieron fuego y un confuso tiroteo se desarrolló en la oscuridad, con armas cortas, ametralladoras, misiles antitanques LAW y granadas de fusil Energa intercambiandose. La patrulla de comandos al mando del capitán Rubén Figueroa fueron bastante agresivos y antes del amanecer había obligado a retirar a los 30 paras, teniendo que dejar atrás gran parte de su equipo.[28] Sólo un suboficial argentino (Sargento Rubén Poggi) resultó levemente herido durante la contraemboscada argentina.[29] A partir de entonces las patrullas británicas tuvieron que ser montadas más cerca de su propia línea.[30]

Como la historia oficial del Regimiento de Paracaidistas británico ha reconocido:

Ellos se vieron obligados a evacuar sus posiciones rápidamente, dejando atrás sus mochilas y la radio, pero lograron retirarse sin sufrir ninguna baja. La ubicación se examino en la tarde del 8 de junio por otra patrulla, pero no había ni rastro de las mochilas o de radio, lo que significaba que la red de comunicaciones por radio del batallón podia haber sido comprometida.[31]

Sin embargo, el Coronel Pike y sus jefes de compañía, en la víspera de la batalla todavían tenían a los comandantes argentinos en baja estima, y no esperaban que darían mucha resistencia.[32]

Por esta razón, el coronel británico esperaba sorprenderlos al avanzar lo más cercano posible a su pelotón adelantado al amparo de la oscuridad, antes de irrumpir en sus trincheras con la bayoneta calada. Los tres objetivos principales - Fly Half Full Back y Wing Forward - fueron nombrados después de las posiciones empleadas en el juego de rugby. La Compañía B atacaría a través de Fly Half (apertura) procederia hacia Full Back (espalda), mientras que la Compañía A, seguido por la Compañía C, si es necesario, haría lo mismo en Wireless Ridge.

Pero la moral seguía manteniéndose razonable en el Regimiento 7. El soldado conscripto Fabián Passaro de la Compañía B combatió en Monte Longdon con el 1.er Pelotón y recuerda la vida en ese momento:

La mayor parte de nosotros nos habíamos ajustado a lo que nos habían puesto, nos habíamos acustombrados a la guerra. Pero algunos chicos [identificados como Carlos Alberto Carbone, Luis Leccese, Felix Benjamin Barreto y Antonio Francisco Belmonte en el libro Dos Lados De Infierno (Editorial Planeta, 1994)] todavía estaban muy deprimidos y, en muchos casos, se esteban empeorando. Por supuesto, estabamos muy hartos de llevar la misma ropa puesta por tantos días, yendo sin una ducha, teniendo tanto frío, comiendo mal. Fueron demasiadas cosas juntas, aparte de nuestro temor natural de la guerra, el bombardeo y todo eso. Pero pienso que algunos de nosotros nos adaptábamos mejor que otros. Habían chicos que estaban muy preocupados; y traté de levantarles un poco el ánimo. 'No se preocupen,' les dije. 'Nada sucederá, estamos a salvo aquí. ¿'No ven ustedes que nuncan podrán conseguir llegar aquí arriba? Somos unos mil; si ellos tratan de subir, nosotros los veremos y los sacaremos la mugre a balazos.[33]

Cuando la los hombres de la Compañía B (bajo ordenes del mayor Mike Argue) del 3 PARA fijaron bayonetas para asaltar las posiciones del 1.erPelotón en Monte Longdon, se encontraron avanzando dentro un inmenso campo minado. Los zapadores británicos más tarde contaron unas 1.500 minas antipersonales sembradas en las laderas adelantadas de Monte Longdon, pero solo explotaron dos, recordó el cabo Peter Cuxson,[34] porque el resto estaba congelado por el hielo. De lo contrario la batalla final por Puerto Argentino habría sido una historia totalmente diferente, concluye el suboficial que dice haber eliminado una posición de ametralladora argentina esa noche.

Comienzo del combate[editar]

Al anochecer el viernes 11 de junio, el 3 PARA marcho a sus líneas de partida, y después de una breve pausa, comenzaron a hacer su marcha de cuatro horas hacia sus objetivos. Al comenzar a aproximarse la Compañía B hacia Monte Longdon, el cabo Brian Milne pisó una mina, que después de un avance muy silencioso, alertó al pelotón de conscriptos del subteniente Baldini. Más de 20 soldados argentinos salieron de sus carpas de campaña para abrir fuego, pero la mayor parte del pelotón recién comenzaba a despertar y salir de sus bolsas de dormir cuando el Pelotón No. 4 del teniente Ian Bickerdike llegó a estar entre ellos, ametralleando y tirando granadas entre los argentinos.[35]

El cabo Stewart McLaughlin estuvo presente en el grueso de la acción, elimando una ametralladora de 7,62 mm argentina en el terreno elevado cubriendo las laderas occidentales. Él cabo se reunió con su sección y les ordenó que fijaron bayonetas y luego los hizo subir hacia la cima entre una lluvia de fuego de ametralladoras argentina.

El Pelotón No. 6 del teniente Jonathan Shaw, en el flanco derecho de la Compañía B, capturó la cumbre de Half Fly sin alguna lucha. Sin embargo, no habían detectado media docena de soldados argentinos del pelotón adelantado, después de haber tirado varias granadas en varios búnkeres abandonados, y estos conscriptos lanzaron un feroz ataque contra el pelotón desprevenido, lo que resulta en 4 o 5 muertos británicos antes de que el área fuera controlada. Durante tres horas, el combate cuerpo a cuerpo, hizo estragos en el sector del 1.er Pelotón, hasta que los paras sobrepasaron a los defensores.

En todo la posición del 1.er Pelotón, pequeños grupos de soldados estaban luchando por sus vidas. Los soldados rasos Ben Gough y Dominic Gray logaron arrastrarse sin ser detectado hasta un búnker argentino y se agacharon cerca a ella mientras que los marinos adentro disparaban. Al unísono los dos paras quitaron el seguro de las granadas y las hicieron entrar a través de la rendija de disparo del bunker. En el instante en que la granada explotó los dos saltaron adentror y empecaron a bayonetear a los dos reclutas. El soldado Gray mató a un marino al cortar con su bayoneta a través de la cuenca de un ojo. Los soldados Gough y Grey fueron luego mencionado en los despachos.

Baldini parece haber sido muerto mientras disparaba una ametralladora ligera FAP. El cabo Darío Ríos fue encontrado muerto junto con el subteniente. El cuchillo y las botas de Baldini fueron retirados para el uso de los soldados británicos.[36] Una foto del oficial argentino muerto apareció en la edición original de tapa dura del libro Operation Corporate (Viking Press, 1985) y una ilustración de un artista de la foto que los británicos tomaron del teniente caído entre las rocas adorna la portada del libro De La Plata a Malvinas (Editorial Dunken, 2012) de Raúl Eugenio Daneri, capitán ayudante del jefe del Regimiento 7 en Malvinas. También murieron en los combates iniciales, el sargento de caballería Jorge Alberto Ron[37] y el observador adelantado de la artillería argentina, el teniente Alberto Rolando Ramos, cuyo último mensaje fue que su posición estaba rodeada. El subteniente Baldini fue póstumamente condecorado con la Medalla La Nación Argentina al Valor en Combate.

Refuerzos argentinos[editar]

Justo cuando parecía que los paracaidistas sobrepasarían el 2.º Pelotón del sargento Raúl González en el vertiente sur de la montaña y el 3.º Pelotón del teniente Enrique Neirotti en el vertiente norte, refuerzos del 1.er Pelotón del teniente Hugo Quiroga de la Compañía de Ingenieros 10º en Fullback llegaron para ayudar Neirotti y González. A través de los combates iniciales en este sector, la mayoría de las posiciones argentinas en la silla de montar de la montaña se mantuvieron firmes, los recientemente llegados ingenieros usando visores nocturnos montados en la cabeza, resultaron ser bastante letal para los paracaidistas.

El soldado Nick Rose en 6 Pelotón reanuda su historia.

Pete Gray se levantó y fue a echar un granada 42 granada y le disparó un francotirador en el antebrazo derecho. Nos pareció que la granada había explotado. Les golpeamos su brazo hacia abajo en el suelo para detener la hemorragia, creyendo que había perdido la mitad de su antebrazo derecho y la mano, pero todavía estaba allí y su brazo doblado en el antebrazo en lugar del codo - una cosa horrible de ver. Hay fuego viniendo hacia adentro en todas partes, un montón de cosas que están cayendo por la sierra y luego 'bang' mi amigo 'Fester' [Tony Greenwood], es alcanzado justo encima de su ojo izquierdo, solo un metro de distancia de mí. Eso fue una cosa terrible. "Fester" era un tipo tan encantador. Luego le toco a 'Baz' Barratt. "Baz" se había vuelto a tratar de conseguir vendajes de curaciones para Pete Grey y estaba volviendo cuando 'bang' fue alcanzado en la espalda. Fue entonces cuando nos estancamos como un pelotón. (Jon Cooksey, op. cit., p. 66).

El teniente primero Neirotti abandonó su posición para tener un mejor alcance de fuego y fue herido en una pierna. No obstante, sigue combatiendo:

Parecía una autopista de noche con autos con las luces bajas encendidas... Recuerdo todavía al cabo primero Martínez, herido, que me grita que la artillería enemiga le mató al soldado Araujo y a su compañero. Veo a otro soldado caminar a los gritos, con sangre en los oídos y la boca, alcanzado por una onda expansiva. Veo todavía a un soldado argentino, desarmado, adelantarse para rescatar a dos heridos nuestros... Usted podía verles las caras a los ingleses y ellos a nosotros... Mire, yo partí en dos a un inglés [posiblemente el cabo James Murdoch] con mi ametralladora pesada. Cayó a pocos metros de donde estábamos nosotros. Y el fuego era tan intenso que no podíamos socorrerlo, ni a él ni a los nuestros. Lo escuché agonizar durante no sé cuantas horas, y todavía oigo sus gritos. Ese recuerdo me persiguió y me persigue todavía, aunque con menor intensidad porque aprendí a llevarlo conmigo. "[38]

La batalla iba mal para el mayor Argue Mike. La resistencia argentina era fuerte y bien organizado. En el centro de la montaña estaban los reclutas de Marina Jorge Maciel y Claudio Scaglione en un búnker con una ametralladora pesada y los conscriptos marinos Luis Fernández y Sergio Giuseppetti con rifles equipadas con visores nocturnos.

El teniente Ian Bickerdike y un señalizador, y el sargento Ian McKay y un número de otros hombres en el Pelotón 4 estaban tratando de realizar un reconocimiento sobre las posiciones de los infantes de marina argentinos; al hacerlo, el comandante del pelotón y señalizador resultaron heridos. El sargento McKay se da cuenta que había que hacer algo, decidió atacar la posición de ametralladora pesada que estaba causando tantos problemas y tanta miseria.

El asalto fue recibido por una lluvia de fuego. El cabo Ian Bailey fue herido de gravedad, un soldado raso muerto y otro herido. A pesar de estas pérdidas el sargento McKay, con total desprecio por su propia seguridad, por lo que ganaría póstumamente la Victoria Cruz, siguió corriendo hacia la posición enemiga solo. Peter Harclerode quien se le otorgó el libre acceso a el diario de guerra del 3 PARA, y posteriormente escribió PARA! (Arms & Armour Press, 1993), señaló que McKay y su equipo eliminaron a varios fusileros marinos en la posición, pero no pudo neutralizar la ametralladora pesada.

El mismo cabo McLaughlin logró arrastrarse hasta encontrarse dentro de distancia de poder lanzar granadas hacia la ametralladora pesada de los marinos, pero a pesar de varios esfuerzos con granadas de fragmentación y cohetes LAW de 66 mm, fue incapaz de silenciarla.[39]

El mayor Carrizo Salvadores en Full Back se había mantenido en contacto con los jefes argentinos en Puerto Stanley:

"La situación es crítica. Ordeno al teniente Hugo Quiroga un contraataque. Otra lucha cuerpo a cuerpo. Hay bajas de ambos lados. Se logra estabilizar el frente de ataque inglés, pero el fuego de la artillería enemiga continúa. Los proyectiles estallan por todas partes, a metros donde teníamos el comando. Los ingleses nos están envolviendo. Pido refuerzos y llega tropa al mando del teniente Raúl Castañeda. Realiza un contraataque por el sector noroeste. Son las tres de la madrugada. Castañeda tiene éxito. Hace retroceder a los ingleses."

Ataque argentino[editar]

Ahora era el turno de los argentinos para atacar. El Mayor Carrizo Salvadores maniobro el pelotón reforzado de Castañeda para acercarse a los Pelotones 4 y 5 mientras que bajo la dirección de un suboficial, parte del pelotón de Castañeda convergieron hacia el puesto de socorro británico. El sargento británico Brian Faulkner, al ver que más de 20 heridos paras en las laderas occidentales de la montaña estaban a punto de caer en manos de uno de los grupos de Castañeda, desplegó a todos los que estaban lo suficientemente aptos para defender el puesto de socorro regimental británico:

"Elegí cuatro tipos y me subí en esta alta altura, y al hacerlo este pelotón [en verdad un grupon de mas o menos quince tiradores] de veinte, o treinta argentinos estaban viniendo hacia nosotros. Nosotros simplemente habrimos fuego sobre ellos. No se cuantos nosotros matamos, pero recibieron lo que merecían, porque ninguno de ellos quedaron parados cuando terminamos con ellos", dijo Faulkner. [40]

Las cosas estaban tan mal que la compañía del Mayor Mike Argue de cesaron el fuego y dedicaron todos sus esfuerzos para retirarse de Fly Half. Peter Harclerode, un destacado historiador británico del Regimiento de Paracaidistas, lo revelo oficialemente, diciendo que:

'bajo fuego de cobertura, los pelotones números 4 y 5 pelotones se retiraron, pero otro hombre resultó muerto y otros heridos en el proceso. En ese momento, el teniente coronel Hew Pike y su Grupo "R" llegó a la escena y el mayor Argue le informó sobre la situación. Poco después, el Sargento Mayor de la Compañía Weeks informó que los dos pelotones se habían retirado a una distancia segura y que todos los heridos habían sido recuperados. Los muertos, sin embargo, tuvieron que ser dejados donde habían caído. Mientras tanto, en la ladera sur del objetivo, los heridos del pelotón número 6 estaban siendo evacuados mientras que el resto se mantuvo al amparo de las rocas.[41]

Se informa que el comandante británico de la Brigada de Comandos, el brigadier Julian Thompson, dijo:

"Yo estaba a punto de retirar mi Paras de Monte Longdon. No podíamos creer que estos adolescentes disfrazados como soldados nos estaban haciendo sufrir muchas bajas".[42]

En el momento en que los 21 sobrevivientes de los 46 hombres del pelotón de Castañeda habían logrado bajar de la montaña, estaban totalmente agotados. Uno de ellos, el soldado Leonardo Rondi, lucía una boina marrón - tomado de un soldado paracaidista muerto.[43] [44] El soldado raso Rondi, después de haber esquivado a los grupos de paras para entregar mensajes a los grupos de tiradores de Castañeda, había encontrado a un para detrás de una roca (que pudo haber sido el sargento McKay) y se llevó la boina roja y SLR que más tarde dio a los comandantes argentinos como trofeos.[45] Rondi fue galardonado con la medalla La Nación Argentina al Valor en Combate.

Ataque británico[editar]

Tras los inesperadamente ferozes combates en Fly Half, el mayor Argue tiro hacia atrás los Pelotones Números 4 y 5, y el Regimiento de Artillería Comando 29 empezó a martillar la montaña desde Monte Kent, después de la cual se lleva a cabo un ataque del flanco izquierdo. Bajo intenso fuego, los restos de los pelotones 4 y 5 al mando del teniente Mark Cox comenzaron hacia su objetivo Full Back, sufriendo algunas bajas a manos del pelotón de Castañeda mientras avanzaban. A medida que se despejaba la posición argentina, el soldado raso Grey fue herido de un tiro en la cabeza, pero se negó a ser evacuado hasta que el mayor Argue había consolidado sus tropas adecuadamente en sus posiciones en Fly Half. El soldado raso Kevin Connery personalmente mato a tiros a tres soldados argentinos heridos en esta acción. Los paras no se podían moverse más lejos sin tener pérdidas inaceptables y por lo tanto se los retiró al extremo occidental del Monte Longdon, con las órdenes que la Compañía A del mayor David Collett se moviese por la Compañía B y asaltar, desde el oeste, el objetivo del este Full Back, una posición fuertemente defendida, con fuego de cobertura que se la brindaría la Compañía de Apoyo. Los subtenientes John Kearton y Ian Moore, un oficial australiano,[46] reunieron a sus pelotones, cerca de la cima occidental y les había informado sobre cómo tratar con el enemigo. Pronto se atacó la posición en un amargo combate cuerpo a cuerpo, despejando de la posición de los defensores argentinos con rifle, granada y bayoneta. Mientras que la Compañía A estaba eliminando las últimas posiciones, el cabo McLaughlin fue herido por una ronda de cañón sin retroceso Czekalski disparado de Wireless Ridge (fuentes argentinos informan que los responsables de operar efectivamente dos de estos cañones en Wireless Ridge fueron los cabos Canteros y Gonzalez del pelotón del teniente primero Ramón Galíndez Matienzo). Lamentablemente, el valiente suboficial británico fue muerto luego por una bomba de mortero disparado desde de la Compañía C del RI 7 en Wireless Ridge mientras se abría camino hacia el puesto de socorro.

Los argentinos defendieron rigurosamente a Full Back. Aunque ya herido, el cabo Manuel Medina del pelotón de Castañeda se hizo cargo de un destacamento de cañón sin retroceso y personalmento disparo por la cresta hacia la Compañía de Apoyo británica matando a tres paras,[47] [48] incluyendo al soldado raso Peter Heddicker, quien recibio un impacto directo de la ronda de 105 mm, el cual hirió a otros tres paras. El Mayor Carrizo Salvadores abandonó su puesto de mando en Full Back solamente cuando un misil MILAN se estrelló contra unas rocas justo detrás de él.[49] En el puesto de comando argentino el Mayor Collett encontró 2.000 cigarrillos que dio a los fumadores en su compañía.

Secuelas[editar]

La batalla y el fuego inmediato proveniente de Wireless Ridge al amanecer que siguió duró doce horas y había sido costosa para los británicos. 3 PARA perdió diecisiete muertos durante la batalla, un ingeniero real agregado al 3 PARA, también fue muerto. Dos de los paracaidistas muertos -los soldados rasos Ian Scrivens y Jason Burt- solo tenían diecisiete años, y el soldado raso Neil Grose fue muerto unas pocas horas después de cumplir 18 años. Un total de cuarenta paracaidistas británicos resultaron heridos durante la batalla. Otros cuatro paracaidistas y un inginiero real (REME) murieron y siete paracaidistas resultaron heridos en el bombardeo de dos días que siguieron y que fue dirigido por el Teniente de Navio Marcelo de Marco del Batallón de Infantería de Marina Nº 5 en la montaña de Tumbledown. Los argentinos sufrieron 31 muertos[50] y 120 heridos, con cincuenta también siendo tomados prisioneros. Entre los heridos sobrevivientes estaban inicialmente los soldados conscriptos Ramón Quintana y Manuel Gramisci. Cuando en 1993 se publicó el libro "Viaje al Infierno" del ex paracaidista británico Vicent Bramley que denunció el fusilamiento de soldados argentinos en Monte Longdon, el soldado Néstor Flores contó su historia. Relató que en aquella madrugada en Monte Longdon, vio como los paracaidistas mataron a balazos a Quintana y remataron con una bayoneta a Gramisci.[51] Gramisi había suplicado horas antes que no lo dejaren solo en la montaña, pero el soldado conscripto Sergio Sánchez quien lo había encontrado en la oscuridad, no pudo cumplir con su promesa de volver por el herido.

El cabo británico Vincent Bramley recuerda estar patrullando la mitad occidental del Monte Longdon, cuando se confrontó con todo el horror del combate nocturno. El suboficial del 3 PARA y empeñoso escritor tropezó con los cuerpos de cuatro o cinco paracaidistas muertos asaltando al pelotón adelantado argentino.

"Unas cuentas balas zumbaban por encima y se estrellaron contra las rocas. Un cabo gritó que Tumbledown estaba disparando contra nosotros. Corrimos hacia un un espacio bastante apretado en el camino y todos llegamos a un abrupto fin, ya que era un callejón sin salida. Cuatro o cinco cuerpos yacían tendidos allí, juntos. Esta vez eran nuestros propios hombres: el camuflado Para guardapolvos golpeó mis ojos de inmediato. El CSM [Sargento Encargado de la Compañía] Weekes estaba de pie sobre ellos como un guardián, gritando a algunos de sus hombres para cubrir el otro extremo de la ruta de acceso y una pequeña cresta. El CSM y el Sargento P [Pettinger] intercambiaron palabras rápidas. Yo no les escuchaba, mi mente estaba ocupada totalmente con mirar a los riscos para el enemigo. Me di vuelta y mire a nuestros propios muchachos, muertos en el suelo, abatidos cuando intentaban correr a través de esta brecha. Sentí la ira y la tristeza. El rostro del CSM mostró la tensión de haber visto la mayor parte de su compañía ya sea herido o muerto a tiros. La lucha de esa noche fue escrito en todas las líneas de su rostro".[52]

Mitos y hechos discutidos[editar]

En cuanto a la batalla de Monte Longdon se han escrito numerosos mitos y contramitos, a favor y en contra el rol de los militares argentinos. Desde el punto de vista militar la batalla fue la más sangrienta en Malvinas. Aunque muchas veces se ha afirmado que comandos argentinos[53] o mercenarios estadounidenses[54] se repartieron entre los defensores y esto permitió que los argentinos combatieran bien, lo cierto es que solamente 23 infantes de marina argentinos estuvieron presentes, y estos se dividieron entre los soldados del ejército presentes. En charlas dadas en las escuelas y entrevistas concedidas por miembros del CECIM, se difunde de manera prolija la idea de que los conscriptos defensores del monte combatieron “sin ningún tipo de instrucción de nuestros jefes, los oficiales y suboficiales".[55] Según el exsoldado Ernesto Alsonso (evacuado previo a la batalla por el shock nervioso causado por la explosión de un proyectil enemigo[56] ), actualmente presidente de la Comisión Nacional de Ex Combatientes de Malvinas, no debe interpretarse que Carrizo Salvadores o Dachary jugaron un rol importante, aunque que hasta el final del combate ambos confiaron que les llegaran los refuerzos que repetidamente estuvieron solicitando. Baldini recibió muchas críticas por parte del ex-soldado conscripto Alberto Carbone por haberle aplicado el castigo de campo en Longdon.[57] Sin embargo, él oficial había autorizado la evacuación de Carbone el 10 de junio. Tenía un disparo en el muslo que se había disparado dentro de su carpa (Carbone niega que su herida de bala fue autoinfligida). El periodista argentino Rodolfo Barili también ha reportado las duras críticas del ex-soldado conscripto Luis Aparicio en el documental “Malvinas, herida abierta”, al ser descubierto huesos de cordero dentro la cueva de Baldini. Sin embargo, se ha establecido hace varios años ya, que Baldini había ordenado a un grupo selecto de conscriptos salir a cazar ovejas para que sus hombres se pudieran alimentaran mejor.[58] También existe polémica por la muerte del subteniente Baldini, quien fue sorprendido durmiendo en su carpa descalzado según la versión contada por CECIM en el libro Los Dos Lados Del Infierno.

Referencias[editar]

  1. Malvinas: la defensa de Puerto Argentino, Página 203, Oscar Luis Jofre y Félix Roberto Aguiar]
  2. No vencidos: Relato de las Operaciones Navales en el Conflicto del Atlántico Sur, Horacio Mayorga, p. 493, Planeta, 1998
  3. Vincent Bramley, Two Sides of Hell, p. 9, Bloomsbury Publishing Limited, 1994; publicado en Argentina como Los Dos Lados Del Infierno
  4. Szumilo: "A la guerra la pongo a la par de otros golpes"
  5. VGM Jorge “Beto” Altieri: “Yo defendí a la Patria y la Patria no me defiende… Yo necesito a la Patria…”
  6. Nick van der Bijl, David Aldea, 5th Infantry Brigade in the Falklands, p. 160, Leo Cooper, 2003
  7. Martin Middlebrook, The fight for the "Malvinas": the Argentine forces in the Falklands War, p. 221, Penguin, 1990
  8. VGM Jorge “Beto” Altieri: “Yo defendí a la Patria y la Patria no me defiende… Yo necesito a la Patria…”
  9. Malvinas: 20 años no es todo...Combatientes de Malvinas. Por Marcelo Luna
  10. Viaje al Pasado
  11. Conviene notar que el teniente de navío Sergio Andrés Dachary estaba a cargo de los marinos en Monte Longdon.
  12. "La dictadura también torturó en Malvinas" por ALEJANDRO REBOSSIO
  13. La historia de dos ex enemigos en Malvinas frente a frente, Por Alejandro Tapia C. y Cristina Cifuentes, latercera.com
  14. El CECIM de La Plata que desde principio se definió como “Anti-Héroes”, es un grupo de excombatientes de la guerra de Malvinas que se formo por excombatientes del Partido Comunista de La Plata, liderados por Rodolfo Carrizo, ex soldado que realizó el servicio militar en el año 1981, luego de solicitar varias prórrogas por estudio. En 1983 se cambió el nombre a CECIM y Fernando Magno fue el primer presidente.
  15. Argentina's Falklands War Veterans. 'Cannon Fodder in a War We Couldn't Win'. By Jens Glüsing. Der Spiegel, 04/03/2007
  16. Nine battles to Stanley, Nicholas Van der Bijl, p.176, Leo Cooper, 30/09/1999
  17. Los protogonistas cuentan la historia
  18. Los casos de la Región Diario El Día, Diario Matutino de La Plata, Provincia de Buenos Aires, Argentina.
  19. Confirman el juzgamiento por torturas en Malvinas, Clarín, Buenos Aires, 27/06/2009
  20. De acuerdo al mayor médico Andino Luis Francisco Quinci el soldado Portillo murió accidentalmente como resultado de fuego amigo: Recuerdo el nombre de un soldado que murió, al que yo mismo enterré. Se llamaba Rito Portillo, un morochito de Marina. Vino muy mal herido, tenía una profunda herida en el abdomen con exposición de vísceras. Lo atendimos pero... Llegué a conversar bastante con él. Lo único que me decía es que eso le dolía mucho. No lloraba, no gritaba, no se quejaba en forma desmesurada. Se murió mansamente, mansamente... No dijo ninguna frase heroica ni nada. Solo se murió mansamente, diciendo que a él le dolía. No fue ningún sargento Cabral ni nada por el estilo. Se murió, pero lo hizo sin gritos, hasta sin demagogia. Humildemente, como debe haber sido su vida... Asi quisiera morirme yo, de la misma manera.(HECTOR RUBEN SIMEONI, Malvinas: Contrahistoria, páginas 152/153, Editorial Inédita, 1984)
  21. ARGENTINA: Soldiers Report Torture, Murder - By Superiors - in Malvinas. Por Marcela Valente. IPS
  22. Escándalo Malvinas: cómo se inventaron denuncias sobre torturas
  23. Jon Cooksey, 3 PARA Mount Longdon: The Bloodiest Battle, pp. 35-36, Pen & Sword Books Ltd
  24. Hugh Bicheno, Razor's Edge: The Unofficial History of the Falklands War, p. 213, Weidenfeld & Nicolson, 2006
  25. Hugh Bicheno, Razor's Edge: The Unofficial History of the Falklands War, p. 213, Weidenfeld & Nicolson, 2006
  26. Nine battles to Stanley, Nicholas Van der Bijl, p.163, Leo Cooper, 30/09/1999
  27. PARA!, p. 345, by Peter Harclerode
  28. Nine battles to Stanley, Nicholas Van der Bijl, p.164, Leo Cooper, 30/09/1999
  29. Comandos en acción: el Ejército en Malvinas, Isidoro Ruiz Moreno, p.328, Emecé Editores, 01/01/1986
  30. PARA!, p. 345, Por Peter Harclerode
  31. PARA!, p. 345, by Peter Harclerode
  32. Told for the first time - the most extraordinary and compelling story of the Falklands War. By MARK EYLES-THOMAS. Mail Online. 14/04/2007.
  33. Daniel Kon, Los Chicos de la Guerra/The Boys Of The War, página 151, New English Library, 1983
  34. Twilight Warriors: Inside the World's Special Forces. St Martin Press, 1995
  35. Al soldado Fabian Pássaro le tocó enterrar a varios compañeros: "A lo lejos se seguían escuchando las explosiones; por eso suponíamos que la batalla continuaba, ahora más cerca de Puerto Argentino. Nos hicieron detener, y cuando vi el lugar al que habíamos llegado casi se me cae el alma a los pies. En la tierra habían marcado un cuadrado grande, y al costado había una pila de cadáveres argentinos. íbamos a tener que cavar el pozo y sepultarlos. Me dieron una pala y empecé a trabajar, junto con los otros chicos. Con un chico levantamos un cuerpo, que estaba boca abajo, para meterlo en la fosa. Era el cabo primero Orozco. Pobrecito; cuando lo vi empecé a llorar de nuevo, me puse muy mal. El tenía razón; me había ganado la botella de whisky, pero ya nunca se la podría pagar. Después enterramos al subteniente Baldini, también. Ese oficial se había portado como un valiente, luchando junto a sus soldados hasta el último minuto". ("LOS CHICOS DE LA GUERRA, Por Daniel Kon, Página 187, Galerna, 1982").
  36. Nine battles to Stanley, Nicholas Van der Bijl, p.173, Leo Cooper, 30/09/1999
  37. VGM Jorge “Beto” Altieri: “Yo defendí a la Patria y la Patria no me defiende… Yo necesito a la Patria…”BAHIANOTICIAS.COM 02/04/2009
  38. Carta al soldado inglés que maté en la batalla de Monte Longdon
  39. Christian Jennings, Adrian Weale, Green-Eyed Boys: 3 Para and the Battle for Mount Longdon, p. 142, HarperCollins, 1996
  40. Above All, Courage (Cassells Military Paperbacks, 2002)
  41. Peter Harclerode, PARA!: Fifty Years of The Parachute Regiment, p. 354, Arms & Armour Press, 1993
  42. Jon Cooksey, 3 PARA Mount Longdon: The Bloodiest Battle, p. 98, Pen & Sword Books Ltd
  43. (Malvinas, Viaje al Pasado, Miguel Savage, página, 2011)
  44. ‘You never get over it, but I have a double problem. I was fighting against Brits, people who were as good as family' . By Sophie Arie. 30/03/2002. news.scotsman.com.
  45. Nine battles to Stanley, Nicholas Van der Bijl, p.176, Leo Cooper, 30/09/1999
  46. Martin Middlebrook, p. 336, Operation Corporate: the Falklands War, 1982, Viking, 1985
  47. "One three-man missile team was wiped out by a direct hit from a recoilless rifle." Max Hastings, Simon Jenkins, p. 298, The Battle for the Falklands, Joseph, 1983
  48. "The wounded Corporal Manuel Medina of Castaneda's platoon took over a Recoilless Rifle detachment and fired along the ridge at Support Company killing three paras." Nine battles to Stanley, Nicholas Van der Bijl, p.177, Leo Cooper, 30/09/1999
  49. "A las 0600 horas de la mañana, la situación en monte LONGDON era por demás crítica. El enemigo dominaba las alturas al Oeste y atacaba por el Norte y por el Sur. Un cohete MILAN rozó un murallón de piedras detrás de mi Puesto de Comando, explotando unos metros más atrás."Malvinas: Relatos de Soldados, Martín Antonio Balza, p.83, Círculo Militar, 1986
  50. La Guerra Inaudita: Historia del Conflicto del Atlántico Sur, Rubén Oscar Moro, pp. 479-480, Pleamar, 01/01/1985
  51. "Falklands prisoners 'executed'", The Independent, 03/04/1994.
  52. Vincent Bramley, Excursion to Hell, p. 121, Bloomsbury 1991, ISBN 0-7475-0953-0
  53. "The formidable and craggy slopes of Mount Longdon were to prove an extremely tough nut to crack, for not only were they defended by the whole of the Argentine 7th Infantry Regiment, supported by marines and snipers from the Buzo Tactico", Bruce Quarrie, p. 27, The World's Elite Forces, Berkley Books, 1988
  54. "Mount Longdon is an unfortunate shape for an attacking force. It is long, thin and craggy. The Argentinians had been there for two months and reinforced it with their best troops: snipers and special forces from 601 company, Marines, and the whole of Seven Regiment. It was claimed later by some of the soldiers that American mercenaries were among the opposition.", Patrick Joseph Bishop, John Witherow, p. 123, The Winter War, Quartet Books, 1982
  55. Carrizo Salvadores: el represor que miente sobre su rol en Malvinas, Laureano Barrera, Infojus Noticias, 09/10/2013
  56. "El último día en la isla fue el 11 de junio, luego de algunas semanas en las que la comida ya había empezado a faltar, llegaron a comer desde semillas de frutas hasta dentífrico. Ernesto cuenta que esa misma tarde después de tomar un mate cocido lo sorprende una bomba y la onda expansiva lo deja muy aturdido. En el apuro de llegar a su posición se equivoca de puesto y cuando lo ven en el estado que estaba lo mandan a la enfermería, en donde pasa la noche. De este modo se salva, literalmente, del más duro de los combates, que deviene al día siguiente en la rendición". Ernesto Alonso: "Volveremos a Malvinas de la mano de América Latina", Fernanda Quiss, 22/10/2013, reporteplatense.com.ar
  57. "En Longdon no conocía a nadie. Al principio estuve como abastecedor de cañón 105, pero no sabía nada de armas. Ahí conocí a Baldini, que me mandó de francotirador, con un compañero que no conocía. Teníamos bombardeo todos los días y todas las noches hasta que una vez le pegaron a nuestra posición, porque Baldini había puesto un cargador de batería cerca y los ingleses lo captaron y nos empezaron a bombardear. Una esquirla hirió a mi compañero y lo tuvieron que evacuar. Desde ese momento, me quedé solo quince o veinte días. No me acuerdo bien cuántos. Baldini me mandaba todos los días a buscar leña para calentar su comida. Y a nosotros nos cagaba de hambre. La estrategia que usó fue la peor. Se tiró a todo el mundo en contra. Quedó solo y así murió. La guerra se pudo haber ganado, pero fue mal conducida porque había un montón de milicos como Baldini. Bajé dos veces a Puerto Argentino por mi cuenta a pedir comida a mis compañeros de la Servicio que estaban ahí. Me llevaba todo el día hacer eso. La tercera vez que voy, cuando estoy volviendo, Baldini me descubre. Me asusté porque no sabía lo que me iba a hacer. Me sacó todo lo que traía y ordenó que me estaquearan. Me dejaron con los brazos y las piernas en cruz. Boca arriba. No recuerdo cuánto tiempo estuve así, pero me pareció una eternidad. Llovía… Estaba helado. Se me cruzaban muchas cosas por la cabeza. Quería irme de ahí… No quería vivir más. Pasó mucho tiempo hasta que me soltaron y como pude llegué a mi carpa. Fui evacuado en el Buque Hospital Bahía Paraíso dos días antes del combate. Lo que queda es la muerte y los recuerdos que no sé apagar; como una llave de luz que no encuentro. Tengo que aprender a vivir con eso toda la vida"., Malvinas: 57 días a sopa, Redacción Anfibia
  58. El exsoldado conscripto Fabian Pássaro ha defendido las acciones de Baldini diciendo "Al principio todo era normal, hasta que empezó a haber una sola comida caliente por día, y después ya casi nada. Pero el oficial que estaba con nosotros, el subteniente Baldini, se preocupaba mucho por ese tema. Un día dijo que así era imposible, que no podía ser, y mandó a buscar más provisiones abajo. Además, nos permitía reforzar con ovejas lo poco que llegaba. Baldini hacía lo que podía, pero tampoco podía estar en todo, pobre tipo". Los Chicos de la Guerra: Hablan los soldados que estuvieron en Malvinas, Daniel Kon, p. 179, Editorial Galerna, 1982