Vespa mandarinia

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Avispón gigante asiático
Vespa mandarinia.jpg
Clasificación científica
Reino: Animalia
Filo: Arthropoda
Clase: Insecta
Orden: Hymenoptera
Familia: Vespidae
Género: Vespa
Especie: V. mandarinia
Smith, 1852
Subespecies
Véase el texto
Sinonimia
  • Vespa japonica Rad., 1857
  • Vespa latilineata Cameron, 1903
  • Vespa sonani Matsumura, 1930
Avispón asiático gigante.

El avispón asiático gigante (Vespa mandarinia) es una especie de insecto himenóptero de la familia Vespidae.[1] Tiene una longitud de 5 cm y una envergadura alar de 7,5 cm. Es muy corpulenta y posee un potente veneno capaz de disolver los tejidos. Es agresiva y a diferencia de los abejorros, no tolera la cautividad. Además, dispone de unas mandíbulas potentes, armaduras protectoras y uñas tarsales para sujetar a la víctima.

El comienzo[editar]

En primavera, después de seis meses de hibernación, aparece la reina, se encuentra hambrienta y necesita comer. Para reponer fuerzas lame la savia del castaño, ya que no puede digerir proteínas sólidas. Anida en madrigueras u hoyos debajo de los árboles. Le lleva días hacer su nido. Mastica la madera en pequeños trozos y forma una pulpa pegajosa que se convierte en un papel fuerte, flexible y ligero, ideal para una guardería. A continuación pone los huevos, que se van desarrollando en el nido. Sus estados son: 1.- Huevos. 2.- Larvas. 3.- Crisálidas en forma de capullo 4.- Avispón. Al principio son todas hembras obreras (al igual que ocurre con las abejas). Tardan menos de una semana en pasar al estado de larva. Cuando nacen, éstas comienzan a arañar el nido con sus mandíbulas, provocando en la reina el deseo de matar. Necesitan ser alimentadas. La reina caza y mutila a sus presas con fría precisión quirúrgica. No puede comerse las presas, así que corta los apéndices, y mastica el cuerpo hasta formar una pasta húmeda que lleva al nido para sus larvas (papilla de carne blanda). Todos los avispones que nacen son hembras, y hermanas. Su vida dura un mes, así que son sustituidas. Las recién nacidas lamen y mordisquean a la reina (su madre), para reconocerla. Cada día que pasa, necesitan más carne. Las cazadoras traen la comida, pero como no pueden comer, hacen un intercambio. Las larvas les obsequian con un potente cóctel energético (su saliva), que es una mezcla de aminoácidos de avispones o VAAM, lo cual les hace recorrer 100 km/día, a una velocidad de 40 km/h. Esto les da a los avispones una energía excepcional. A mediados del verano, los nidos empiezan a crecer; hay muchos, y de una gran envergadura. En esta fecha son ya 200 individuos (10 veces más que hace semanas). Cada día hay muchos más. En dos semanas, llegan a 400. El nido se convierte en un palacio cavernoso de 1 m de diámetro, formado por 9 niveles distintos (una especie de pirámide). Dicho nido se convierte en un motor magnífico, una extensión viva de su reino, que provoca un hambre voraz. La reina no para de poner, y pone miles de huevos con un único propósito: formar un imperio. Más crías, necesitan más caza, y tienen más hambre. Las larvas ingieren hasta 1000 insectos al día...

Problemas que ocasiona[editar]

En Nagano, Japón, han muerto muchas personas a causa de los avispones. Su veneno es muy potente, y su picadura muy dolorosa. Incursionan en la apicultura. Las abejas oriundas japonesas no elaboran mucha cantidad de miel, así que en Japón, se importan abejas europeas, que no han desarrollado defensas contra el avispón gigante.

Cuando el nido está en el cénit, y la población es máxima, las obreras buscan fuentes más grandes de energía. Antes las cazadoras actuaban en solitario, pero ahora no dudan en atacar en grupo.

Primero, atacan a su pariente el avispón amarillo (Vespa simillima xanthoptera), cuyo botín supone miles de individuos, y de 3000 a 7000 larvas y crisálidas. Son la mitad de pequeños y no son presa fácil, pero los avispones gigantes son más fuertes, más grandes y más decididos. Acaban con ellos, y los que quedan huyen abandonando a sus crías. Su forma de comer es exprimir a las víctimas y tomar el interior. Pueden consumir 400 larvas de avispón amarillo al día.

Seguidamente, atacan también, a la abeja importada europea. El avispón es 5 veces más grande que ella. Las defensoras superan en número a los avispones, pero no consiguen salvarse, porque 30 avispones matan 30.000 abejas en 3 horas. No es una batalla, es una masacre, las cortan por la mitad, dejándolas moribundas. Los pocos soldados que quedan no pueden con ellos, así que llegan hasta la miel, las crisálidas y las larvas, que les sirven de alimento durante semanas.

Los lugareños cerca de Nagano, veneran los espíritus de las víctimas. El sustento de estas personas depende de las abejas. Saben que cada otoño ponen a las abejas europeas en peligro. Millones caen cada año, y es por esto, que les hacen una ceremonia de respeto y honor.

Atacan también, a la abeja nativa japonesa, pero estas han desarrollado un sistema increíble para mantenerlos a raya, tanto a los avispones amarillos, como a los gigantes.

Cuando llega la avanzadilla, el avispón explorador, las abejas le invitan a entrar al nido. Él entra para marcarlo con su feromona, porque así es como está visible olorosamente a sus congéneres. Las abejas, entonces, balancean sus abdómenes para comunicarse la estrategia, aguantando hasta el último momento. Le invitan a entrar a la colmena, y de pronto, se ve rodeado por centenares de abejas, las cuales no le pican, sino que empiezan a vibrar aumentando la temperatura colectiva hasta los 47ºC. Las abejas japonesas aguantan hasta los 48ºC. El límite del avispón es 46ºC, así que el avispón explorador muere por asfixiado y asado lentamente.

La propia naturaleza, limita el imperio con la llegada del invierno. La reina entra en un estado de gran debilidad. En esta fase pone huevos sin fertilizar, que se convierten en machos que dan esperma. Algunas larvas se desarrollan como reinas.

Los machos vuelan para fecundar a otras reinas de otros nidos. Son aceptados sólo a mediodía durante unas horas. Todos son bienvenidos pero sólo uno se aparea. Mueren a los pocos días y no tienen aguijón.

Las reinas fertilizadas buscan donde hibernar. Lo que el hombre no ha podido evitar, lo hace la naturaleza y el frío. Mueren de hambre literalmente.

Subespecies[editar]

Se reconocen las siguientes subespecies:[1]

Referencias[editar]

  1. a b Bisby F., Roskov Y., Culham A., Orrell T., Nicolson D., Paglinawan L., Bailly N., Appeltans W., Kirk P., Bourgoin T., Baillargeon G., Ouvrard D., eds (2012). «Species 2000 & ITIS Catalogue of Life, 2012 Annual Checklist» (en inglés). Consultado el 15 de octubre de 2012.

Documental de National Geographic Society, titulado "Avispones del infierno".

Enlaces externos[editar]