Trofim Lysenko

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Trofim Lysenko
Trofim Lysenko

Trofim Denísovich Lysenko (en ruso: Трофи́м Дени́сович Лысе́нко) (29 de septiembre de 1898– 20 de noviembre de 1976) fue un agrónomo soviético que a la muerte de I.V.Michurin en 1935 siguió defendiendo las teorías lamarckistas y darwinistas sobre la herencia de los caracteres adquiridos en la ciencia agrícola que explícitamente estaban enfrentados a la genética mendelista.

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[editar] Biografía

Hijo de Denis y Oksana, Lysenko provenía de una familia campesina de Ucrania y asistió al Instituto Agrícola de Kiev. En 1927, a la edad de 29 años, mientras trabajaba en una estación experimental en Azerbaijan fue acreditado por el diario soviético Pravda por haber descubierto un método para abonar la tierra sin utilizar fertilizantes o minerales y de haber demostrado que una cosecha invernal de guisantes podía crecer en Azerbaiyán, "reverdeciendo los yermos campos del Transcaucaso en el invierno de tal manera que el ganado no moriría por falta de comida y que los campesinos turcos vivirían durante el invierno sin temor por el futuro" (un "milagro" campesino típico de la prensa soviética en sus inicios).

El agrónomo soviético inició sus experimentos de hibridación con enorme éxito sin ninguna clase de apoyo oficial en 200 laboratorios de otros tantos koljoses con el apoyo de cinco o seis campesinos en cada uno de ellos. Las pretensiones de Lysenko deleitaban a los periodistas soviéticos y a los funcionarios agrícolas, ya que aceleraban el trabajo de laboratorio y lo abarataban considerablemente. La prensa soviética reportaba grandes éxitos de las primeras iniciativas de Lysenko. Lo que más llamaba la atención del gobierno soviético acerca de Lysenko era su éxito en la motivación de los campesinos. Lysenko elevó el ánimo de los campesinos, haciéndolos sentir partícipes del gran experimento revolucionario soviético en el campo.

Lysenko hablando en el Kremlin en 1935. Detrás (de izquierda a derecha) están Stanislav Kosior, Anastas Mikoyan, Andréi Andréyev y el líder soviético, Iósif Stalin
Lysenko hablando en el Kremlin en 1935. Detrás (de izquierda a derecha) están Stanislav Kosior, Anastas Mikoyan, Andréi Andréyev y el líder soviético, Iósif Stalin

Tal sería el patrón de éxito de Lysenko con los medios de comunicación soviéticos que desde 1927 hasta 1964 reportes de sorprendentes éxitos serían reemplazados con nuevos éxitos. Lo más importante para la prensa era que Lysenko era un "científico descalzo", la encarnación del mítico genio campesino soviético. Sólo en un país como Rusia, que había emprendido una revolución socialista, un humilde campesino como Lysenko pudo llegar hasta la presidencia Academia Lenin de Ciencias Agrícolas. Sin embargo, los genetistas occidentales siempre le consideraron un advenedizo, un intruso porque no procedía de la universidad, no tenía título.

Lysenko se consideraba a sí mismo como darwinista, aunque defendió la teoría de la herencia de los caracteres adquiridos del biólogo francés J.B.Lamarck y en él también están las huellas de la biología experimental rusa de A.K.Timiriazev y I.V.Michurin.

Era un convencido de la posibilidad de la "selección artificial", es decir, de la posibilidad de planificar la agricultura, mejorar el rendimiento y acabar con el hambre en la URSS. La mayoría de las técnicas agrícolas de Lysenko, como la vernalización, eran tradicionales. En una época, por ejemplo, tomó un trigo de primavera que había tenido un corto "período de vernalización" y un largo "período de luz", y lo cruzó con otra variedad de trigo con un largo "período de vernalización" pero un corto "período de luz". Basandose en esta teoría de los períodos, Lysenko concluyó que el cruce produciría cosechas fuera de la temporada de primavera que madurarían más rápido, y las sucesivas cosechas más rápido que las anteriores, por lo cual no habría que experimentar en muchas plantas a través de las generaciones.

La campaña occidental en su contra, entre otros insultos, le califica como demagogo, pero en 1947 el británico Eric Ashby publicó varias biografías de científicos soviéticos de renombre internacional, entre ellos la de Lysenko (“Scientis in Russia”) después de entrevistarse personalmente con él. Le describe como un hombre nervioso y tímido, pero –según Ashby- en ningún caso ambicioso, añadiendo además: “No es ningún charlatán de feria”. El científico francés Jean Rostand reconoció el 9 de setiembre de 1948 en la revista “Combat” las “notables ralizaciones de la ciencia soviética”, e incluso fue más allá y afirmó lo siguiente: “Lysenko es un hombre de ciencia muy estimable al que debemos importantes investigaciones principalmente en el terreno de la fisiología vegetal aplicada a la agricultura”.

Lo mismo que su antecesor Michurin, Lysenko luchó contra las teorías racistas que se desprendían de la naciente genética, argumentando también que sus experimentos aislados en laboratorios no ayudaban al pueblo soviético. Lysenko fue puesto a cargo de la Academia de Ciencias Agrícolas de la Unión Soviética siendo responsable de criticar las ideas mendelianas entre los científicos soviéticos.

Lysenko estudiando el trigo
Lysenko estudiando el trigo

En la URSS las posiciones lysenkistas ni eran mayoritarias ni tenían tantos apoyos políticos y oficiales como la propaganda de la guerra fría quiso hacer creer. Tanto en una como en otra corriente había científicos que se declaraban los verdaderos marxistas (y otros que no se declaraban marxistas en absoluto).

Por ejemplo, en abril de 1948 se produjo un ataque de Yuri Zhdanov contra Lysenko dentro –nada menos- que de la sección científica del Comité Central, lo cual nos ofrece una perspectiva muy distinta del “caso Lysenko”, sobre todo si sabemos quién era Y.Zhdanov: químico, hijo del conocido dirigente comunista Andrei Zhdanov y yerno del mismísimo Stalin.

El debate suscitado en 1948 en la Academia Lenin de Ciencias Agrícolas concentró durante una semana entera al mayor número de científicos que se ha conocido nunca en ningún país, salvo en la URSS, donde tales acontecimientos no eran infrecuentes.

Se tomaron actas taquigráficas del debate, se publicaron y se tradujeron a varios idiomas. Si se leen es fácil observar que todas las intervenciones, tanto en uno como en otro sentido, fueron aplaudidas por cada grupo de partidarios, es decir, que no fue el típico acto protocolario al que estamos acostumbrados en los países occidentales.

A lo largo de las semanas siguientes, “Pravda” fue publicando las intervenciones de diversos académicos en aquella sesión. También publicaron las críticas a Lysenko en defensa de las tesis genetistas convencionales los siguientes: A.Shebrak, B.Zavadovski, S.Alijanian, P.M.Zhukovski, L.Schmalhausen, J.Poliakov, D.Kislovski, V.S.Nemchinov y J.A.Rapoport.

Varios millones de soviéticos pudieron conocer los puntos de vista de ambas partes y opinar al respecto. Esto no tiene precedentes en la historia de la ciencia, absolutamente ninguno.

La propaganda occidental sostiene que después del debate de 1948 la discusión se resolvió con decretos y represalias odenadas por Stalin. Lo cierto es que las tesis de Lysenko siguieron siendo muy discutidas entre los científicos de la URSS. Los genetistas convencionales siguieron a la carga. Se agruparon en torno a la “Revista Botánica”, dirigida por V.N.Sujatsev, que se convirtió entonces en el principal crítico de Lysenko, secundado por otros como N.V.Turbin y N.D.Ivanov.


[editar] Después de Stalin

Lysenko no fue nunca miembro del PCUS y no coincidió nunca personalmente con Stalin (fuera de los actos oficiales). Después de la muerte de Stalin en 1953, Lysenko conservó su puesto disfrutando de un relativo grado de confianza de parte de Nikita Jrushchov. Sin embargo, influidos por el mendelismo, renombrados científicos siguieron criticando a Lysenko. En 1964, en época de Jruschov y de la "desestalinización", el físico Andréi Sájarov, sobrino de Vavilov, atacó a Lysenko en la Asamblea General de la Academia de las Ciencias:

Él es responsable del vergonzoso atraso de la biología y genetica soviéticas en particular, por la difusión de visiones pseudocientíficas, por el aventurismo, por la degradación del aprendizaje y por la difamación, despido, arresto y aún la muerte de muchos científicos genuinos. [1]

Sin embargo, lo cierto es que ni Lysenko y ni la URSS se opusieron al desarrollo de la la citología y la genética en los centros educativos y en los laboratorios, de manera que las aportaciones soviéticas en este terreno científico son importantes.

En 1926 S.Chetverikov creó la genética de poblaciones demostrando que la expresión fenotípica de cada gen viene determinada por el “ambiente genético” o complejo de genes con los que interactúa. En 1935 A.N.Belozersky logró aislar ADN en forma pura por primera vez y dos años después N.Dubinin, enemigo de Lysenko, fue el primero en descubrir en una población de moscas drosophilas al menos un dos por ciento de mutantes espontáneas.

La lucha de Lysenko no se entabló contra la genética sino contra toda la amalgama de concepciones oscurantistas que pretendían introducirse junto con ella y que dieron lugar al racismo, la xenofobia y los campos de concentración en los países occidentales. En la sesión de la Academia Lenin de Ciencias Agrícolas de 23 de diciembre de 1936, Lysenko expuso así su punto de vista:

“Nuestros contradictores declaran que Lyssenko repudia la genética, es decir, la ciencia de la herencia y de la variabilidad. Es falso. Nosotros luchamos por la ciencia de la herencia y de la variabilidad, lejos de repudiarla.

“Nosotros combatimos diversas tesis de la genética, tesis erróneas y totalmente imaginarias. Nosotros luchamos para que la genética se desarrolle sobre la base y sobre el plan de la teoría darwiniana de la evolución. Nosotros debemos asimilar la genética, que es una de las ramas más importantes de la agrobiología, debemos reconducirla con la ayuda de nuestros métodos soviéticos a lo más alto y lo más completamente posible, en lugar de adoptar pura y simplemente numerosos principios antidarwinistas que están en la base de las tesis fundamentales de la genética.

“Nadie entre nosotros sueña con negar los brillantes trabajos de la citología que han hecho progresar nuestro conocimiento de la morfología de la célula, y sobre todo el núcleo; nosotros estimulamos sin reservas esos trabajos [...] Son ramas del saber indispensables que acrecientan nuestros conocimientos [...]”

Pero el lysenkismo no fue sólo un fenómeno soviético sino que se extendió por varios países del mundo, especialmente Francia.

Fueron lysenkistas como el biólogo británico J.D.Bernal quienes fundaron la genética molecular en su país.

Uno de los muchos países en los que las tesis de Lysenko tuvieron más aceptación fue China y el primer cultivo transgénico se creó en 1992 en aquel país asiático. Era una planta de tabaco a cuyo genoma se le añadió un gen de resistencia para el antibiótico kanamicina. En 1999 el Instituto de Genética Médica de Shanghai creó el primer ternero probeta transgénico utilizando las mismas técnicas que se emplearon en la obtención de la oveja transgénica Dolly tres años antes.

A partir de 1964 el mendelismo se impuso también en la URSS. La prensa soviética se llenó rápidamente de artículos en contra Lysenko y de llamados a la restauración de métodos genetistas convencionales en todos los campos de la biología y la ciencia agrícola. Lysenko fue removido de su cargo como director del Instituto de Genética de la Academia de Ciencias y confinado a una granja experimental en las Colinas Lenin de Moscú (el Instituto mismo fue prontamente disuelto). Después de la salida de Jrushchov en 1964, una comisión de expertos fue enviado a la granja experimental de Lysenko. Meses más tarde, una crítica demoledora se hizo pública y en época de Breznev, el gobierno soviético encargó al marxista francés Dominique Lecourt la redacción de un libro contra Lysenko, que se publicó en 1976. La reputación de Lysenko fue destruida completamente en la Unión Soviética, aunque continuaría en China.

El consultorio oficial de T.D. Lysenko estaba ubicado en el segundo piso del Instituto de Biología de la Academia de Ciencias de la URSS, que todavía se encuentra en la vía Leninskiy, #33. Su habitación estaba justo sobre la habitación donde Lina Stern trabajaba. Casi todos los biólogos rusos famosos trabajaron en este edificio y la mayoría de ellos, tarde o temprano, se convirtieron en víctimas de Lysenko, incluyendo a Nikolái Vavílov. Lysenko asistió a su oficina hasta el día de su muerte. Al otro lado del pasillo tenía un baño privado (privilegio asociado a su cargo de director, práctica común en Rusia). Cuando fue despojado de sus privilegios, el baño fue asignado a un nuevo director; para disgusto de Lysenko fue convertido en un baño público para damas. Las ruinas de sus grandes invernaderos experimentales pueden verse hoy en día (2005) en el patio del Instituto.

Lysenko murió en 1976.

[editar] Véase también

[editar] Referencias

  • Academia Lenin de Ciencias Agrícolas de la URSS: La situación en las ciencias biológicas. Actas taquigráficas de la sesión de la Academia Lenin de Ciencias Agrícolas de la URSS. Moscú: Ediciones en Lenguas Extranjeras, 1949.
  • Ashby, Eric, Scientist in Russia. New York: Penguin, 1947.
  • Graham, Loren, Science in Russia and the Soviet Union, New York: Cambridge University Press, 1993.
  • Graham, Loren, What Have We Learned About Science and Technology from the Russian Experience?, Palo Alto: Stanford University Press, 1998.
  • Huxley, Julian, La genética soviética y la ciencia mundial. Lisenko y el significado de la herencia, México, Hermes: 1952.
  • Joravsky, David, The Lysenko Affair, Chicago: University of Chicago Press, 1970.
  • Lecourt, Dominique, Lysenko: historia real de una "ciencia proletaria", Barcelona, Laia: 1978.
  • Lysenko, T.D., La herencia y su variabilidad, La Habana, 1946.
  • Lysenko, T.D., Agrobiologie. Genetique, selection et production des semences, Moscu: Académie des Sciences de l'URSS, 1953.
  • Maximov A.N., Fisiología vegetal, Buenos Aires, 1948.
  • Medvedev, Zhores, The Rise and Fall of T.D. Lysenko, New York, 1969.
  • Marcel Prenant, Biologie et marxisme, Editions Sociales Internationales, Paris, 1936.
  • Roll-Hansen, Nils, The Lysenko Effect: The Politics of Science. Humanity Books, 2005.
  • Soyfer, Valery N., Lysenko and the Tragedy of Soviet Science New Brunswick, New Jersey: Rutgers University Press, 1994.

[editar] Enlaces externos

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