Sophie Taeuber-Arp

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Sophie Taeuber-Arp (Davos, Suiza, 19 de enero de 1889 - Zúrich, 13 de enero de 1943) fue una artista, pintora y escultora suiza. Murió accidentalmente al inhalar los gases de una estufa con deficiente combustión.

Sophie Täuber estudió artes aplicadas en Múnich y Hamburgo. En 1915 conoció a Jean Arp con quien se casó en 1922. Ambos formaron parte del movimiento Dada de Zúrich.

A partir de finales de los años 1920, vivió en París, donde continuó diseñando.

En los años 1930, formó parte de los grupos constructivistas Cercle et Carré y Abstraction-création. También publicó su propio diario constructivista, que llamó Plastique.

Taeuber-Arp, Sonia Delaunay y otros, crearon una colonia de artistas en Grasse, al sur de Francia, activa entre 1941 y 1943.

Su imagen aparece en los billetes de 50 francos suizos desde 1995.

A mediados de los años diez del pasado siglo, Sophie Taeuber y Jean Arp se conocen en Zúrich. Es un encuentro casual y Arp se queda fascinado por esta mujer amable y serena que vive como el personaje de un libro de las horas, estudiosa en su trabajo y estudiosa en su sueño –escribirá en 1948-. Ella es entonces una joven profesora de la Escuela de Artes y Oficios de Zúrich y alumna brillante en las clases de danza expresiva de Rudolf Laban: bailar en libertad, bailar sin pasos; bailar como exige Dadá, movimiento que por esos momentos se establece en Zúrich y a cuyas reuniones se incorporan Arp y Taeuber muy pronto.

En esos años fundacionales, sumergida en sus diferentes actividades, se va perfilando la artista complejísima que es Sophie Taeuber-Arp. De la Escuela de Artes Aplicadas aprende las fronteras rotas entre arte y artesanía que muestran sus tapices, aquellos que tanta influencia ejercen en el esposo, y aprende el valor del trazado geométrico presente en la que es su obra maestra en esos años, el Tríptico de 1918. Dadá le enseña la libertad patente en las fotografías que muestran a la artista actuando con las ropas diseñadas por ella misma, así como en las irónicas cabezas dadá o en las marionetas y la escenografía para la obra El Rey Ciervo del autor italiano Carlo Gozzi, donde geometría y humor encuentran su territorio común.

Así, en el contraste, se organiza la obra de esta creadora capaz de conciliar los extremos, a veces opuestos, que están en el origen mismo de lo moderno –figuración, abstracciones, dadaísmo, razón geométrica, artesanía, artes, serenidad, origen…- De hecho, si repasamos el relato fundacional de las vanguardias, el nombre de esta artista aparece asociado a los momentos clave de la formación de las modernidades. Sólo con recordar los testimonios y los eventos del periodo 1915-1940 queda claro que Taeuber fue una parte vital de los mismos, funcionando a menudo como bisagra entre dos épocas, entre dos propuestas que en ella encuentran esa unión lógica y productiva. Desde el principio Kandinski, quien se refiere al trabajo de la creadora como una fuga. Las vanguardias hablaron de Taeuber con admiración, como performance dadá y como artista concreta. Es la idea de personaje polifacético –pintora, bailarina, escenógrafa, dibujante, diseñadora, disfrazada, surrealizante, dadaísta, arquitecta, profesora…- que comenta Hans Richter: Sophie no era solo bailarina y profesora, sino ante todo una pintora abstracta moderna en una época en la que la pintura abstracta estaba aún en sus primeros balbuceos.[1]

Referencias[editar]

  1. Este texto aparece en el folleto que el Museo Picasso [1] imprimió para la presentación de una exposición itinerante de la artista en Málaga