Retrofuturismo

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Se denomina retrofuturismo al conjunto de expresiones artísticas que encuentran su origen en la añoranza del pasado y se ven influidas por el entusiasmo de aquellas descripciones utópicas o distópicas sobre un futuro imaginario que se produjeron antes de 1960. Este movimiento artístico se caracteriza por la fusión de la estética clásica (conocida como retro, en inglés) con la moderna tecnología y vanguardia de la actualidad y acuña su nombre de la revista de arte “Retrofuturism” en 1983.[1]

El retrofuturismo explora la tensión existente entre lo antiguo y lo nuevo y critica el poder de la tecnología actual que nos distancia como sociedad. Las creaciones retrofuturistas se revelan bajo la imaginación de aquellos artefactos encontrados en esos hipotéticos futuros y se manifiestan bajo la literatura, la arquitectura, la moda y la cinematografía entre otras muchas otras expresiones artísticas. Tanto el steampunk, como el dieselpunk, son ejemplos retrofuturistas dentro de la cultura popular al imaginar futuros que nunca fueron.

Origen y definición[editar]

El término retrofuturismo fue acuñado en 1983 por el polifacético editor Lloyd John Dunn,[1] el cual sería más tarde utilizado como título para su vanguardista revista artística “Retrofuturism” publicada entre 1988 y 1993 de tan solo 17 números.[2] En ocasiones el término tiende a confundirse con postmodernismo, el cual tiene un significado muy diferente y ajeno al presentado por el retrofuturismo.

Actualmente la definición del término retrofuturismo es motivo de debate entre los seguidores de esta expresión artística. Buscando una definición correcta se puede asegurar que el retrofuturismo se define como el Movimiento ucrónico social y artístico que basa su inspiración en el concepto de futuro de una época pasada concreta. [3]

Características[editar]

<<Despite the tremendous technological leaps of the past several decades, in many ways our vision of the future remains just the same as it was 40 years ago. As we hurtle into 1999, a distinct nostalgia for the unfulfilled promise of the future — mostly the idea that we would one day be liberated from the mundane — lies at the core of much of our popular culture....Some call it "retrofuturism">>

Traducción:

<< A pesar de los enormes saltos tecnológicos de las últimas décadas, en muchos sentidos, nuestra visión del futuro sigue siendo la misma que la de hace 40 años. A medida que nos precipitamos a 1999, una nostalgia distinta, por una incumplida promesa de un futuro - en su mayoría la idea de que un día seríamos liberados de aquello mundano - se encuentra durmiente en buena parte de nuestra cultura popular… Algunos lo llaman "retrofuturismo">>

—James Sullivan, "Visions of Tomorrowland; How past concepts of the future are taking over pop culture", The San Francisco Chronicle , January 3, 1999[4]

El retrofuturismo se define como la tendencia o acto de un artista que para progresar en su campo, paradójicamente, avanza hacia atrás en éste,[1] creando un concepto atemporal, casi anacrónico al buscar inspiración para sus obras y trabajos en aquellos supuestos futuros imaginarios creados muchos años atrás, que a su vez, crearan un nuevo futuro único bajo el concepto actual del artista y de la cultura actual que le rodea.[3] Por lo tanto, el retrofuturismo se puede considerar la visión actual del futuro imaginado del ayer, el mundo de mañana que nunca fue.

Es fácil confundir el futurismo imaginado en su tiempo con el retrofuturismo, ya que el primero alimenta e inspira al segundo. Así, los trabajos de H. G. Wells y Julio Verne sirven de moderna influencia para las actuales obras steampunk,[5] o las revistas pulp para el subgénero dieselpunk,[6] pero no por ello forman parte de estos subgéneros ni tampoco de la corriente retrofuturista. Dada esta confusión, no es extraño por tanto, que el término retrofuturismo se empleé erróneamente en aquellas ocasiones que la concepción de futuro se sienta antigua o desfasada por aquel que la perciba, pudiendo confundir obras adelantadas a su tiempo, hoy consideradas obsoletas o fantasiosas, con aquellas obras retrofuturistas actuales, producto del imaginario de las primeras.

Temas[editar]

Dado que el retrofuturismo se basa en gran variedad de periodos históricos y de multitud de visiones del futuro de estos, es complicado unificar la temática general del retrofuturismo, aunque si se puede vislumbrar un tema común entre todos ellos, la disconformidad o despecho hacia el presente actual en contraste con la nostalgia del tiempo ya pasado.[7]

El argumento dado en las historias retrofuturistas suele establecerse en una futura sociedad utópica basada en el contexto histórico elegido, en claro contraste con la corriente de ciencia ficción, cyberpunk, que aborda temas distópicos, si bien el optimismo y la ingenuidad de este futuro utópico se usa a menudo de forma intencionadamente irónica. En otras ocasiones, el escenario dispuesto para la acción se sitúa en un pasado alternativo, colocando el retrofuturismo más cercano a una ucronía.[8]

El retrofuturismo no es universalmente optimista, durante los últimos años estas historias han madurado para incorporar elementos claramente distópicos, ya sean ocultos dentro de estas sociedades perfectas o bien siendo el pilar de sus tramas, como ocurre en aquellas historias situadas durante la Segunda Guerra Mundial o durante la paranoia de la Guerra Fría, donde esta realidad alternativa inspira más miedo que esperanza.[7]

Steampunk[editar]

Esta corriente bebe del trabajo de los grandes visionarios y a la vez, padres de la ciencia ficción, H. G. Wells y Julio Verne, lo que sitúa a este retrofuturismo durante las épocas victoriana y eduardiana, momento en que la Revolución Industrial se encuentra en su apogeo y las máquinas a vapor, así como el carbón que las propulsa, son el principal recurso de esta época. Problemas como la superpoblación, el racismo, la pobreza y el desempleo conviven con la educación y las buenas maneras victorianas y el sentimiento, hoy casi perdido, del honor.[9]

Wild Wild West (1999) basada en la serie Jim West ambientada en un alternativo oeste americano donde una extraña pareja debe de rescatar a un grupo de científicos e inventores secuestrados por un perturbado genio es uno de los ejemplos más conocidos en el cine sobre el steampunk.[5]

Dentro del mundo de la historieta se puede mencionar a La Liga de los Hombres Extraordinarios, de Alan Moore e ilustrado por Kevin O´Neill, la cual presenta un amalgamo pastiche de personajes, lugares y tecnologías inverosímiles propias de la literatura del siglo XIX.[10]

Dieselpunk[editar]

Las estéticas que colorean a esta corriente retrofuturista se comprenden entre 1920 hasta 1950, y se alimenta de la imaginativa ficción pulp y a su vez del cine negro influenciado por éste, de la cinematografía expresionista alemana, en especial aquella encontrado en la película Metrópolis, de la “Edad del Jazz” y de la música swing y del característico estilo Art Déco. Los felices años veinte, la Gran Depresión y la Segunda Guerra Mundial son temas que a su vez juegan dentro del imaginario retrofuturista de esta corriente.[11]

Las dos partes del videojuego BioShock, donde su trama principal gira en torno a la distópica ciudad submarina de Rupture, de estética Art Déco y construida bajo una tecnología claramente marcada por el retrofuturismo pulp, son un excelente ejemplo de la corriente dieselpunk.

La serie de historietas, Roco Vargas, del autor español Daniel Torres, las cuales se sumergen en un mundo que inspira recuperar la estética clásica de 1940 pero que los viajes a través del sistema solar son comunes, es un ejemplo de historieta a caballo entre el dieselpunk y el atompunk.[8]

Atompunk[editar]

Esta corriente retrofuturista, que se solapa con la anterior, sumerge al espectador en el periodo comprendido entre los años 1945 y 1965, donde se incluye tanto la Era atómica, que da nombre a este subgénero, como la Era espacial y la paranoia presente en Estados Unidos por la intangible presencia comunista. Elementos como el cine underground estadounidense, la siempre presente amenaza atómica, la arquitectura Googie, los primeros programas aeroespaciales, el desastre de Chernobil y la ficción superheroica se mezclan para crear esta corriente retrofuturista.[12]

La película de El gigante de hierro (1999), donde un enorme robot venido del espacio es perseguido por un paranoico ejército estadounidense en plena guerra fría, es un ejemplo en la gran pantalla de esta corriente.

La saga de videojuegos Fallout, la cual se desenvuelve en unos Estados unidos, devastados por la guerra nuclear, y eternamente anclados en la estética de 1950, es otro ejemplo de atompunk.

Bitpunk[editar]

Cerrando la lista iniciada por el steampunk se encuentra esta discutible corriente retrofuturista basada en el neón y la informática y que corresponde a la franja temporal comprendida entre el final de la década de 1970 y el principio de la década de 1990,[3] donde los primeros pasos de la informática moderna, el acoso del terrorismo internacional, la aparición del Sida como pandemia, el movimiento feminista y el sentimiento étnico dan color y personalidad a este retrofuturismo.

Al igual que la primitiva ciencia ficción y el pulp que alimentan al steampunk y al dieselpunk respectivamente, el bitpunk se basa en las primeras historias del imaginario ciberpunk donde encuentra su inspiración.

El videojuego Farcry3: Dragon Blood (2013), ambientado en un distópico 2007 tomado por un ejército ciborg, es un buen ejemplo de esta corriente y es descrito por sus creadores como “una visión en VHS del futuro de los 80”.[13]

La película de Tron: Legacy (2010), donde un joven rebelde debe adentrarse en el mundo cibernético, creado por su propio padre desaparecido, para salvarlo. Esta película juega con el imaginario y estética creada en la década de los ochenta actualizándolo con los recursos actuales.[14]

Véase también[editar]

Notas y Referencias[editar]

  1. a b c «Retrofuturism: History» (en inglés) (23 de Marzo de 1997). Consultado el 02 de Diciembre de 2011.
  2. «PhotoStatic 28 : January 1988» (en inglés) (12 de Enero de 2003). Consultado el 02 de Diciembre de 2011.
  3. a b c A.Diaz (29 de mayo de 2012). «Retrofuturismo ¿Qué significa esta palabra?». El Mundo del Ayer. Consultado el 15 de Septiembre de 2012.
  4. Sullivan, James (3 de Enero de 1999). «"Visions of Tomorrowland; How past concepts of the future are taking over pop culture"» (en inglés). The San Francisco Chronicle. Consultado el 02 de Diciembre de 2011.
  5. a b Muñoz Martínez-Mora, Inés (24 de Abril de 2009). «PUNK DEL SIGLO XIX». ElPaís.com. Consultado el 25 de Octubre de 2011.
  6. Claw, Walter (03 de octubre de 2004). «Sky’s Not the Limit: Kerry Conran on being a pioneer of Tomorrow» (en inglés). FilmFreaks.net. Consultado el 20 de octubre de 2007.
  7. a b Jenkins, Henry (18 de Junio de 2007). «"The Tomorrow That Never Was: Retrofuturism in the Comics of Dean Motter"» (en inglés). Consultado el 05 de Diciembre de 2011.
  8. a b Torres, Daniel. «El universo Roco Vargas». Consultado el 05 de Diciembre de 2011.
  9. Soteras, Jordi (24 de Noviembre de 2010). «Qué es "steampunk"». Adn.es. Consultado el 4 de Noviembre de 2011.
  10. Poeter, Damon (6 de Julio de 2008). «"Steampunk's subculture revealed"» (en inglés). San Francisco Chronicle. Consultado el 21 de Noviembre de 2011.
  11. Ottens, Nick (Julio de 2008). «" Discovering Dieselpunk"» (en inglés). The Gatehouse Gazette. Consultado el 23 de mayo de 2010.
  12. Sterling, Bruce (12 de marzo de 2008). «Here Comes “Atompunk.” And It’s Dutch. So there» (en inglés). wired.com. Consultado el 04 de julio de 2010.
  13. Barker, Sammy (8 de Abril de 2013). «Far Cry 3: Blood Dragon Offers an '80s VHS Vision of the Future'» (en inglés). pushsquare.com. Consultado el 8 de Agosto de 2023.
  14. Keogh, Tom (16 de Diciembre de 2010). «'Tron: Legacy': Jeff Bridges gets stuck in the '80s-flavored sequel» (en inglés). seattletimes.com. Consultado el 8 de Agosto de 2023.