Resistencia a la insulina

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Resistencia a la insulina
Resistecia 1.jpg
Metabolismo "Normal" vs. Resistencia a la Insulina
Clasificación y recursos externos
eMedicine med/1173
MeSH C18.452.394.968.500
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La resistencia a la insulina –también conocida como resistencia insulínica o insulinorresistencia– es una alteración genética o adquirida de la respuesta tisular a la acción de la Insulina. En términos fisiológicos se refiere a una inadecuada captación de la glucosa dependiente de insulina por parte de los tejidos, en especial del hígado, músculo y tejido adiposo.

Con el tiempo, como resultado de esta alteración los niveles de glucosa en sangre aumentan (Hiperglucemia) y se acompañan de hiperinsulinemia por la sobreproducción pancreática de insulina, llevando al organismo al desarrollo de Diabetes mellitus tipo 2[1]

Etiología[editar]

Aunque la resistencia a la insulina es un proceso multifactorial que involucra tanto factores genéticos como factores adquiridos, cuenta con una serie de factores de riesgo que pueden predisponer a un individuo a desarrollar esta patología.

Hombres con medida de cintura mayor a 40 pulgadas
Factores de Riesgo para el desarrollo de Resistencia a la Insulina[2]
  • Sobrepeso
  • Poca actividad física
  • Mujeres con medida de cintura al nivel del ombligo de más de 90 centímetros (35 pulgadas)
  • Hombres con una medida de cintura de más de 100 centímetros (40 pulgadas)
  • Padres, hermanos o hermanas padecen de diabetes tipo 2
  • Síndrome de ovario poliquístico
  • Mayor de 45 años
  • Presión de la sangre mayor de 140/90 mmHg
  • Niveles de colesterol HDL bajos (35 mg/dl o menos)
  • Niveles de triglicéridos altos en sangre (250 mg/dl o más)

Carga Epidemiológica[editar]

En términos epidemiológicos, el principal condicionante de la resistencia a la Insulina es la occidentalización del estilo de vida, definida por el incremento de la ingestión de grasas saturadas, la reducción de la actividad física y el estrés crónico. Estos hábitos menos saludables conducen a sujetos metabólicamente obesos pese a tener un IMC (Indice de Masa Corporal) tan sólo catalogable de sobrepeso. Una distribución abdominal de la grasa y la mayor correlación del riesgo cardiovascular con el índice cintura-cadera que con el IMC invitan a la reflexión.[3]

Diagnóstico[editar]

Para el diagnóstico preciso de la resistencia a la insulina son necesarias técnicas sofisticadas que determinan el uso de glucosa en estados inducidos experimentalmente de hiperinsulinemia.

Para hacer más fácil su determinación se han diseñado en base a estudios epidemiológicos modelos más sencillos que relacionan la glucemia y la insulinemia en ayunas, tal como es el caso de HOMA (Homeostatic model assessment).[4]

HOMA=\frac{Insulina(McIU/mL)\cdot Glucemia (mg/dL)}{405}

Aun no es claro un punto de corte exacto para la definición de una resistencia insulinica, porque ésta, es variable en relación a la cultura, raza, y estilo de vida, sin embargo, esta prueba es de gran utilidad ya que muestra a grandes rasgos la sensibilidad a la insulina en un determinado individuo.

Mecanismos de Resistencia a la Insulina[editar]

Los mecanismos moleculares de la resistencia a la insulina abarcan diversas y complejas alteraciones en la señalización y el transporte de la insulina y la regulación normal de la expresión y síntesis de adipocinas.[5]

Alteración en el transporte de Glucosa

Alteración en el Transporte de Glucosa[editar]

Es el mecanismo principal de resistencia a la insulina en pacientes diabéticos. Es una alteración del transporte de glucosa que esta caracterizada por defectos de la expresión de enzimas intracelulares y de la translocación del GLUT4 por deficiencias en la actividad del receptor de insulina (RI), los sustratos del RI - Se han identificado cuatro SRI, pero los más estudiados han sido el SRI-1 y el SRI-2, que son mas comunes, mientras que SRI- 3 está restringido de tejido adiposo, y el SRI-4 a riñón y encéfalo[6] - y la kinasa de fosfoinositol trifosfato PI3-K.[7]

El RI es una proteína de membrana citoplasmática que esta expresada en células del músculo esquelético, hígado, riñón, cerebro y tejido adiposo. Presenta cuatro subunidades, dos subunidades β - que poseen actividad tirosina cinasa dependiente de ATP- inhibidas por dos subunidades α. Cuando la insulina se une a las subunidades α se pierde esta inhibición, con autofosforilación del RI por actividad tirosina cinasa en presencia de ATP.[5] Sin ésta actividad tirosín-cinasa del receptor de insulina, no se da ninguno de los efectos biológicos de la insulina.[8]

Adipocinas y Sensibilidad insulínica[editar]

Las adipocinas son el conjunto de proteínas producidas por el tejido adiposo. Entre ellas destacan la proteína estimuladora de acilación (ASP), TNF–a, IL–6, la resistina, la leptina y la adiponectina, con influencia sobre la sensibilidad a la insulina, así como el angiotensinógeno y el inhibidor del activador de plasminógeno (PAI–1) que tienen efecto sobre la vascularización.[9]

Algunos estudios - como el de Steppan CM y sus colaboradores[10] - partieron de la hipótesis de que la resistencia a la insulina podría ser mediada por algún factor derivado de adipocitos, regulado por las tiazolidinedionas (TZD). Se llevó a cabo la búsqueda de genes que fueran inducidos durante la diferenciación de los adipocitos que mejoran la sensibilidad de los tejidos a la insulina. Esa búsqueda de genes llevó al descubrimiento de la proteína que llamaron resistina; la expresión de su gene es inducida durante la diferenciación de los adipocitos y el polipéptido es específicamente secretado por éstos.[11]

Estructura Cristalográfica de un hexámero de resistina

Se ha encontrado que la resistina circula en el suero y su nivel se eleva en la obesidad. Su inmunoneutralización mejora la acción de la insulina y por lo tanto la glucosa sanguínea en diabetes tipo 2. Por el contrario la administración de resistina altera la tolerancia a la glucosa y la acción de la insulina normal, lo que permite considerar a la resistina como un candidato para explicar el efecto antidiabético de las TZD y el mecanismo por el que, el exceso de tejido adiposo causa resistencia a la insulina.[11]

También, la adiponectina que se expresa más en tejido adiposo subcutáneo que en tejido adiposo visceral, sus niveles plasmáticos guardan una fuerte relación inversa con el peso corporal y una fuerte relación directa con la sensibilidad a la insulina, sirviendo así como indicadores de la resistencia a la insulina.[8]

Fisiopatologías relacionadas[editar]

Resistencia a la insulina, Hiperinsulinemia y la acción lipogénica[editar]

La resistencia a la insulina se caracteriza por el mantenimiento de altos niveles de insulina en sangre (Hiperinsulinemia) debido a la sobreproducción pancreática como mecanismo para el control de la glucemia. Esto a su vez, somete a los tejidos a una inadecuada acción lipogénica, se favorece la obesidad abdominal, la producción a nivel hepático de trigliceridos, la liberación de VLDL y por consiguiente al desarrollo de dislipidemia.

Resistencia a la insulina y Arteriosclerosis[editar]

La resistencia a la insulina aumenta el riesgo de Arteriosclerosis mediante la suma de factores de riesgo cardiovascular, alteraciones endoteliales, procesos inflamatorios y de coagulación. Este conjunto de factores son considerados el síndrome metabólico.

Resistencia a la insulina y tensión arterial[editar]

La resistencia a la insulina ocasiona una alta tensión arterial por:[12]

  • Un menos efecto vasodilatador de la insulina.
  • Retención de agua y sodio por efecto de la hiperinsulinemia.
  • Menos biodisponibilidad de oxido nítrico, lo que ocasiona disfunción endotelial y un tono vasoconstrictor.
  • En el talo cerebral las neuronas que se encargan del tono simpático eferente son inhibidas por neuronas del hipotálamo, cuyo soma posee una captación adaptativa de glucosa estimulada por la insulina. El efecto neto es el incremento de la actividad simpática por una mayor captación de glucosa, y eso hace que disminuya la actividad inhibitoria hacia las neuronas del tallo cerebral.

Referencias[editar]

  1. Harrison (2006). Principios de Medicina Interna. Capitulo 338. 16a edición. McGraw-Hill.
  2. American Diabetes Association. (2005). Todo sobre la resistencia a la insulina. Guia No. 5. Consultado el 28/04/2012. Disponible en [1].
  3. Costa B. Cabre JJ. Martin F. (2002). Síndrome metabólico, resistencia a la insulina y diabetes. ¿Qué se oculta bajo la punta del iceberg?´´. aInstitut Català de la Salut. Grupo para el Estudio dela Diabetes en Tarragona. Servicio de Atención Primaria Reus-Altebrat. Áreas Básicas de Salud Reus 1 y Reus-2. Tarragona. España. Consultado el 28/04/2012. Disponible en [2].
  4. Acosta AM et al. (2002). Determinación del índice de resistencia insulínica mediante HOMA en una población de la Región Metropolitana de Chile. Revista médica de Chile. Vol.130, n.11. Consultado el 28/04/2012. Disponible en [3].
  5. a b Zamora D et al. (2004). Mecanismos moleculares de resistencia a la insulina. Volúmen 11. Número 3. Medica Sur Sociedad de Medicos. Consultado el 28/04/2012. Disponible en [4]
  6. Giovannone B, Scaldaferri ML, Federici M et al. Insulin receptor substrate (IRS) transduction system: distinct and overlapping signaling potential. Diabetes Metab Res Rev 2000;16:434-41.
  7. Cline GW, Petersen KF, Krssak M et al. (1999). Impaired glucose transport as a cause of decreased insulin-stimulated muscle glycogen synthesis in type 2 diabetes. N Engl J Med; 341: 240-6.
  8. a b Mendivil CO, Sierra ID. (2005). ACCIÓN INSULÍNICA Y RESISTENCIA A LA INSULINA: ASPECTOS MOLECULARES. Revista Facultad de Medicina Universidad Nacional del Colombia. Volúmen 53. Número 4. Consultado el 28/04/2012. Disponible en [5].
  9. Sanchéz F, García R, Alarcón F, Cruz M, (2005). Adipocinas, tejido adiposo y su relación con células del sistema inmune. Gaceta Medica de México. Consultado el 28/04/2012. Disponible en [6].
  10. Steppan CM, Bailey ST, Bhat S, Brown EJ, Baneryee RR, Wright CM, Patel HR, Ahima RS, Lazar MA. The hormone resistin links obesity to diabetes. Nature 1997; 409: 307-12.
  11. a b Lozano O. (2002). Adipocitoquinas. Revista de Endocrinología y Nutrición Vol. 10, No. 3. Consultado el 28/04/2012. Disponible en [7].
  12. Mendivil CO (2005). Obesidad y Síndrome metabólico (PDF). Acta Médica Colombiana, vol. 30, núm. 3. Asociación Colombiana de Medicina Interna. Consultado el 29/04/2012.

Enlaces externos[editar]