Procrastinación

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En ocasiones, las pilas de papel amontonadas pueden ser un signo de procrastinación, por decisiones inconclusas.[1]

La procrastinación (del latín: pro, adelante, y crastinus, referente al futuro), postergación o posposición es la acción o hábito de retrasar actividades o situaciones que deben atenderse, sustituyéndolas por otras situaciones más irrelevantes o agradables.

Se trata de un trastorno del comportamiento que tiene su raíz en la asociación de la acción a realizar con el cambio, el dolor o la incomodidad (estrés). Éste puede ser psicológico (en la forma de ansiedad o frustración), físico (como el que se experimenta durante actos que requieren trabajo fuerte o ejercicio vigoroso) o intelectual. El término se aplica comúnmente al sentido de ansiedad generado ante una tarea pendiente de concluir. El acto que se pospone puede ser percibido como abrumador, desafiante, inquietante, peligroso, difícil, tedioso o aburrido, es decir, estresante, por lo cual se autojustifica posponerlo a un futuro sine die idealizado, en que lo importante es supeditado a lo urgente.

También puede ser un síntoma de algún trastorno psicológico, como depresión o TDAH (trastorno por déficit de atención con hiperactividad).

Características[editar]

La procrastinación como síndrome que evade el responsabilizarse posponiendo tareas a realizar puede llevar al individuo a refugiarse en actividades ajenas a su cometido. La costumbre de posponer, si bien no se ha demostrado cabalmente, puede generar dependencia de diversos elementos externos, tales como navegar en Internet, leer libros, salir de compras, comer compulsivamente o dejarse absorber en exceso por la rutina laboral, entre otras, como pretexto para evadir alguna responsabilidad, acción o decisión.

Este problema de salud no necesariamente está ligado a la depresión o a la baja autoestima. El perfeccionismo extremo o el miedo al fracaso también son factores para posponer, como por ejemplo al no atender una llamada o una cita donde se espera llegar a una decisión.

Existen dos tipos de individuos que ejecutan esta acción:

  • Procrastinadores eventuales, cuya actitud evasiva no se repite habitualmente.
  • Procrastinadores crónicos, cuya conducta evasiva es constante y repetida en el tiempo.

Los segundos son los que comúnmente denotan trastornos en los comportamientos antes mencionados. Algunos autores [¿quién?] afirman que existen en la actualidad conductas adictivas que contribuyen a este trastorno de evasión: se refieren, por ejemplo, a las adicciones que, según alguta de un t

Tipos de procrastinación[editar]

Existen tres tipos de procrastinación:

  • Por evasión, cuando se evita empezar una tarea por miedo al fracaso. Es un problema de autoestima.
  • Por activación, cuando se posterga una tarea hasta que ya no hay más remedio que realizarla. Es un problema contrario al anterior.
  • Por indecisión, típico de las personas indecisas que intentan realizar la tarea pero se pierden en pensar la mejor manera de hacerlo sin llegar a tomar una decisión. Se denomina también complejo de Penélope (la mujer de Ulises, que tejía y destejía siempre la misma tela para evitar casarse con los pretendientes al reino insular de Itaca mientras esperaba que volviera Ulises).

Frases populares relacionadas[editar]

Un famoso refrán que combate la procrastinación es el que dice: «No dejes para mañana lo que puedas hacer hoy». En el mundo anglosajón se dice: «La procrastinación es el ladrón del tiempo». También podría decirse que la procrastinación es el ladrón del deseo [cita requerida]. Otra frase relacionada es: «Analysis Paralysis».

Otras frases[editar]

  • Guillermo Ferreiro: "Una sociedad conformista y habituada al laissez faire se procrastina"
  • Ley de Acosta: "El tiempo que requiere una tarea crece cuando la interrumpimos y la reanudamos"[cita requerida]
  • Ley de Parkinson: "Todo trabajo se dilata indefinidamente hasta ocupar todo el tiempo para su completa realización"
  • “Antes de empezar un asunto nuevo, debes detenerte y terminar los asuntos viejos”.
  • “Cada minuto que pasas planificando, te ahorrará al menos 10 minutos de tiempo ejecución”.
  • “Un buen manejo del tiempo te da poder para controlar la secuencia de los eventos que ocurren”.
  • “Nunca hay tiempo suficiente para hacerlo todo, pero siempre lo hay para aquello que es importante”.
  • Gestionar bien el tiempo no es tanto una cuestión de utilizar bien el reloj, sino de utilizar bien la brújula.

Referencias[editar]

  1. Pearce, Robyn (2003), Getting a Grip on the Paper War: Managing Information in the Modern Office, Maruki Books, pág 81.

Bibliografía[editar]

Véase también[editar]

Enlaces externos[editar]