Mito fundacional

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Manabozho en el árbol sobre la inundación, ilustración de American Indian Fairy Tales Folklore and Legends (1905). La historia de una gran inundación es un mito de fundación de muchas culturas.

Mito fundacional o mito fundador (aition αἴτιον, "causa" en griego)[1] es el mito etiológico que explica el origen de un rito o una polis; aunque también se aplica al de cualquier grupo, costumbre, creencia, filosofía, disciplina, idea o nación.[2]

El protagonista de la fundación es un tipo de héroe (epónimo -monumento de los héroes epónimos-, oikistés -fundador de una colonia-, héroe civilizador).[3]

En muchos mitos es el gran exterminador de monstruos y ayuda a los hombres a librarse de ... terroríficas plagas ... inventó los oficios y las artes e instituyó las leyes [nomothete] y las ceremonias. ... En muchas versiones ... mediante el engaño o la lucha con ... [quien] no quiere entregar o difundir sus descubrimientos. A veces ... es el padre de unos gemelos; otras veces ... los gemelos encarnan la escisión de las dos potencias ... la de producir o crear y la de destruir.[4]

Es muy habitual entre los mitos fundacionales de distintos pueblos y culturas la repetición de elementos comunes (arquetipos):

La identificación con un animal, rasgo que la antropología ha popularizado con la palabra "tótem".

El surgimiento de los elementos: del fuego, del aire, de la tierra (ctónico), del agua o, mejor aún, del espacio confuso e intermedio entre el agua y la tierra (el barro, la marisma, la ciénaga).[5]

Mitos judeo-cristianos[editar]

Son en gran medida compartidos por las civilizaciones mesopotámicas y del Próximo Oriente Antiguo.

Adán y Eva son creados por Dios (Adán, del barro y el aliento divino; Eva, de una costilla de Adán) y puestos en el jardín del Edén, donde Adán pone nombre a todos los animales. La curiosidad lleva a Eva a caer en la tentación que le pone la serpiente: comer la fruta prohibida (la del árbol de la ciencia del bien y del mal) y hacerla comer a Adán. Al comer, pierden la inocencia (pecado original). Al adquirir conciencia de su desnudez, se avergüenzan. Como castigo, son expulsados (paraíso perdido) y condenados respectivamente al trabajo y al parto doloroso.

Noé es advertido por Dios de la inminencia del diluvio universal que exterminará a todo hombre y animal terrestre, excepto a su familia y a una pareja de cada especie, que ha de meter en una gigantesca arca.

La construcción de la torre de Babel, muestra del orgullo de la humanidad, provoca el castigo de Dios, que introduce la multiplicidad y confusión de las lenguas.

Mitos griegos[editar]

La fundación y patronazgo divino de Atenas se narra como una competición entre Poseidón y Atenea. El dios clavó su tridente en tierra, de donde surgió el caballo; mientras que la diosa hizo lo propio con su lanza, de donde surgió el olivo. Los habitantes de la futura polis juzgaron más conveniente este segundo don.

Deucalión y Pirra son los protagonistas del mito griego equivalente al diluvio universal.

Prometeo, al traer el fuego del cielo a los hombres, es el principal héroe civilizador, pero muchos otros héroes griegos lo son en alguna medida (Hércules, Teseo, Perseo, Edipo, etc.)

Otros personajes enseñan a los hombres la agricultura o distintos alimentos (Cécrope, frente a la bestialidad de Licaón).[6] .

El mito de Ixión representa el primer ejemplo de un asesino que se ha convertido en impureza a causa de su crimen, por lo que requiere una purificación por la catarsis.

Mitos romanos[editar]

La fundación de Roma se atribuye a los hermanos gemelos Rómulo y Remo, abandonados al nacer y criados por una loba (la loba capitolina o Luperca). Tras considerar distintos auspicios, trazaron con un arado el curso de las futuras murallas, y juraron matar a quien las desafiase. Remo lo hizo, y Rómulo le mató.

Muy posteriormente se emparentó la fundación de Roma con el ciclo troyano, al hacer descender a los gemelos de Eneas, que escapó de Troya llevando a cuestas a su padre Anquises, y en su accidentado viaje marítimo hacia el oeste sedujo a Dido, fundadora de Cartago. Así se explica como una enemistad primordial la relación romano-cartaginesa.

Mitos precolombinos[editar]

Unas veces el Creador, el Ancestro, el Héroe civilizador y el Transformador son un uno y único personaje, mientras que en otros casos se dividen el trabajo y solo están unidos por lazos de parentesco. En fin, el Héroe civilizador puede concebirse bajo forma humana o como un animal ... Se han convertido en el centro de ciclos míticos que son a la vez cosmogonías, historias naturales y anales tribales.[7]

Notas[editar]